Proverbios 2:12–15
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Proverbios 2:12–15 (NTV)
“La sabiduría te salvará de la gente mala, de los que hablan con palabras retorcidas. Estos hombres se alejan del camino correcto para andar por sendas tenebrosas. Se complacen en hacer lo malo y disfrutan los caminos retorcidos del mal. Sus acciones son torcidas, y sus caminos son errados.”
· En nuestro mundo infestado de pecado, es difícil encontrar un hombre honesto.
· Las palabras de los que “hablan perversamente” (literalmente “al revés”), las mentiritas blancas, las verdades a medias, y las insinuaciones engañosas, son partes de la vida diaria.
· Sea que nos importe admitirlo o no, ninguno de nosotros es completamente honesto, ni con los demás, ni siquiera con nosotros mismos.
· Sin embargo, hay quienes hacen de la deshonestidad un modo de vida.
· Puede ser dando una declaración falsa en su declaración de impuestos o engañando a su esposa.
· El caso es que tienen poco tiempo para los tratos honestos y veraces.
· La pregunta de Pilato: “¿Qué es verdad?” (Juan 18:38), no les interesa.
· No sólo las palabras y los actos deshonestos, juegan un papel fundamental en este mundo, también lo hacen la deshonestidad descarada y sin tapujos.
· A menudo, individuos descaradamente malvados se hacen ricos y famosos.
· Vemos esto y el diablo susurra en nuestro oído: “Si no puedes vencerlos, únete a ellos”.
· El versículo 13 habla de “caminos rectos” en oposición a “sendas tenebrosas”.
· La Biblia asocia lo recto con lo justo, de la misma manera que utiliza la luz para simbolizar el bien y la oscuridad para representar el mal.
· Los que dejan los caminos rectos para andar en los oscuros, pueden llegar a “alegrarse” y “complacerse” en ese estilo de vida.
· Al principio pueden encontrar repulsivo el mal, después comienzan a meterse en él y no les parece tan malo; finalmente se unen a los que “al mal llaman bien, y al bien, mal” (Isaías 5:20).
· Es por esto que resulta decisivo e importante no involucrarse con los malvados.
· La sabiduría nos libra de esas personas.
· Fue esta Sabiduría de Dios la que libró a Asaf que desalentado suspiraba: “Tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos” (Salmo 73:3).
· Dios le guió a comprender “el fin de ellos… en una completa ruina… asolados de repente… Perecieron, se consumieron en terrores…” (Salmo 73:17–20).
· La sabiduría nos libra de las personas malas.
· 1 Corintios 15:33 (RVR60) No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
