LA CENTRALIDAD DE LA PALABRA DE DIOS EN LA VIDA DE LA IGLESIA
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· 82 viewsQue nuestra audiencia realice una evaluación sobre si su vida muestra una centralidad en la Palabra de Dios.
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
¿Como saber si una iglesia tiene como centro de su vida la Palabra de Dios? Creo que solo existe una forma de saberlo y es estudiando lo que la misma Escritura nos dicen al respecto.
UNA IGLESIA CENTRADA EN LA PALABRA DE DIOS ES UNA IGLESIA DE KOINONÍA
UNA IGLESIA CENTRADA EN LA PALABRA DE DIOS ES UNA IGLESIA DE KOINONÍA
El término Koinonía es una transliteración de la palabra griega κοινωνία (koinōnia), comunidad, asociación mutua íntima, tener parte, participación.[1] También comunión.
Esta palabra se encuentra unas 19 veces en el NT y casi en todas se traduce como comunión, participación y compañerismo.
El término, entonces, tiene que ver con relaciones.
Pero, ¿Qué tiene que ver las relaciones, compañerismo, comunión y koinonía con la centralidad de la Palabra de Dios en la vida de la iglesia? Pues la respuesta a esta pregunta es “todo”.
En primer lugar, porque Dios es un Dios relacional. Las relaciones existen antes que el mundo mismo, y la santísima Trinidad es la evidencia de esto.
En primer lugar, porque Dios es un Dios relacional. Las relaciones existen antes que el mundo mismo, y la santísima Trinidad es la evidencia de esto.
“Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra». Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (Génesis 1:26–27, NBLA)
Dios, como un ser relacional, todo lo que hace, lo hace con esto en mente:
Crea el matrimonio entre un hombre y una mujer, esto es relación.
Del matrimonio proceden los hijos, esto es más relación.
Las familias formaron comunidades que a su vez formaron ciudades y países, eso es para vivir en relación.
Dios elije a un pueblo y ese pueblo está compuesto por personas; eso es relación.
Dios crea la iglesia como una comunidad especial, eso es relación también.
Cuando vino el Espíritu Santo, estaban todos juntos y unánimes, en relación.
En segundo lugar, las relaciones son la evidencia por excelencia que muestran el amor de Dios en su pueblo.
En segundo lugar, las relaciones son la evidencia por excelencia que muestran el amor de Dios en su pueblo.
“Un mandamiento nuevo les doy: “que se amen los unos a los otros”; que como Yo los he amado, así también se amen los unos a los otros. En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros.” (Juan 13:34–35, NBLA)
Las relaciones son el contexto providencial de Dios para que mostremos su amor. No hay amor sin relación, sin koinonía.
El principal mandamiento es sobre relación: “amar a Dios” y el segundo también es sobre relación: “amar al prójimo”.
¿Logran ver lo que nos revela la Palabra de Dios sobre este punto? Así que, una iglesia que verdaderamente está centrada en la Palabra de Dios no dejará pasar por alto esto, y el ejemplo perfecto es la imagen que nos muestra el libro de Hechos sobre la primera iglesia:
Los que creyeron “fueron bautizados” (v. 41). Puerta de entrada a la comunidad de la fe… eso es entrar en relación o koinonía.
“Perseveraban en la doctrina, la comunión, partimiento… y la oración” en plural (v. 42). Lo hacían juntos… eso es relación o koinonía.
“Los que habían creído estaban juntos” eso es relación o koinonía.
“Tenían en común todas las cosas” eso es relación o koinonía.
La solidaridad y cuidado que expresa el v. 45 es relación o koinonía.
“Perseverar unánimes en el templo”, eso es relación o koinonía.
“Comer juntos” eso es relación o koinonía.
Uno de los grandes desafíos de la iglesia del presente tiempo es redimir lo que nos enseña la Palabra de Dios sobre la importancia de relacionarnos a la manera de Dios en la comunidad de fe.
Ciertamente nuestras relaciones son muy superficiales y egoístas. Frágiles y ambiguas.
La iglesia tiene que prestar atención a esto. No somos un club para añadir personas. Somos un organismo vivo que vive en comunidad y koinonía continua y quien no pueda o quiera esto, no puede ser parte porque Dios es koinonía.
UNA IGLESIA CENTRADA EN LA PALABRA DE DIOS ES UNA IGLESIA DE ESPIRITUALIDAD FERVIENTE.
UNA IGLESIA CENTRADA EN LA PALABRA DE DIOS ES UNA IGLESIA DE ESPIRITUALIDAD FERVIENTE.
Ilustración: Juan Wesley dijo que Juan Fletcher era el hombre más santo que había conocido en Europa y en América; y que lo era porque diariamente se examinaba para saber si su proceder estaba de acuerdo con los planes de Dios, para lo cual se hacía las siguientes preguntas:
1. ¿Desperté espiritualmente y tuve cuidado de guardar mi mente de pensamientos errantes, cuando me levanté esta mañana?
2. ¿Me he acercado a Dios en oración o he dado lugar a la pereza y a la desidia espiritual?
3. ¿Se ha debilitado mi fe por no haber velado, o ha sido avivada por haberla puesto en actividad hoy?
4. ¿He andado hoy por fe, y he procurado ver a Dios en todas las cosas?
5. ¿Me he negado a mí mismo al usar palabras y al expresar pensamientos poco bondadosos? ¿Me he debilitado espiritualmente al ver que prefieren a otros en mi lugar?
6. ¿He aprovechado mi tiempo precioso, mis fuerzas y mis oportunidades según la luz que Dios me ha dado?
7. ¿He guardado mi corazón en un ambiente de gracia, de modo que haya sacado provecho?
8. ¿Qué he hecho hoy por los cuerpos y por las almas de los santos?
9. ¿He derrochado cualquier cosa por agradarme a mí mismo, cuando podía haber guardado el dinero para la casa de Dios?
10. ¿He gobernado bien mi lengua, recordando que en la multitud de palabras no falta pecado?
11. ¿En cuántas ocasiones me he negado a mí mismo hoy?
12. ¿Mi vida y mis palabras han honrado el evangelio de Cristo? —Ilustraciones Selectas. —A. Espinoza.[2]
¡Wow! Impresionante el compromiso de Fletcher con su vida espiritual. Ciertamente es un gran desafío para el creyente de cualquier generación y en especial, la nuestra.
Si nuestras iglesias necesitan algo, es precisamente ese enfoque en una vida espiritual vibrante y contagiante. Hoy en día las iglesias no se conocen por sus virtudes sino por sus estructuras; no por los valores sino por sus capacidades.
Si observamos la iglesia en el libro de los hechos, nos daremos cuenta que era una iglesia creciente y espiritualmente fuerte. Vasta con ver la valentía en medio de la persecución.
¿Qué podemos aprender de esta iglesia que pueda ayudarnos a realizar cambios significativos en la vida espiritual de nuestras congregaciones hoy?
Su “perseverancia” en la Palabra, en la comunión, en las oraciones, en la asistencia a los servicios (v. 42, 46), en otras palabras, su “dedicación continua” (como dice la NBLA) a la práctica de las disciplinas espirituales hizo de la iglesia una iglesia robusta y bien alimentada espiritualmente, que podía hacer frente a las realidades de su época bajo la dirección del Espíritu Santo.
El apoyo mutuo, también fue un elemento que fue de mucha ayuda en su espiritualidad. Ellos sabían que solo no podría enfrentar sus realidades, pero juntos sobrellevaban las cargas los unos con los otros. Como vimos en nuestro punto anterior… relación o koinonía.
“Estaban juntos”
“Tenían todas las cosas en común”
“Compartían todo”
“Continuaban unánimes”
“Comían juntos”
La fidelidad a los compromisos eclesiales. Aunque este no necesariamente es una demostración de espiritualidad, pero su práctica fortalece y ayuda en la vida espiritual de la iglesia. Las actividades e iniciativas de la iglesia siempre tienen el propósito de que el pueblo sea edificado y crezca hacia la estatura de Cristo. Esto era evidente en los Hechos en el v. 46:
Lugares: “en el templo”, “en los hogares o casas”
Frecuencia: día tras día.
“Podemos tener un alto porcentaje de asistencia a la iglesia, con un bajo nivel de espiritualidad.” Leonard Ravenhill
Volvámonos a la Palabra de Dios. Centrémosla en nuestras vidas y sigamos el ejemplo de la iglesia en los Hechos para que la vida espiritual muerta resucite y así glorifique a Dios, que es “Dios de vivos y no de muertos” (Mt. 22:32)
UNA IGLESIA CENTRADA EN LA PALABRA DE DIOS ES UNA IGLESIA COMPROMETIDA CON LA SANA DOCTRINA
UNA IGLESIA CENTRADA EN LA PALABRA DE DIOS ES UNA IGLESIA COMPROMETIDA CON LA SANA DOCTRINA
La generación en la que vivimos es una generación alérgica al cristianismo y a todo lo que este representa. Pero ya Cristo nos lo había advertido cuando dijo:
“Si ustedes fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no son del mundo, sino que Yo los escogí de entre el mundo, por eso el mundo los odia.” (Juan 15:19, NBLA)
Lo que me parece sorprendente es que la iglesia también ha adquirido cierta alergia a conceptos clásicos que siempre han sido pilares en el cristianismo histórico. La iglesia presente es alérgica:
A la palabra pecado. Prefiere el término falta o error.
A la palabra santificación. Ni siquiera se interesan en lo que significa.
Al término juicio de Dios. No se puede mencionar en muchos círculos.
A la sana doctrina. La palabra doctrina en la mente de muchos cristianos, es algo que denota aburrimiento y que está reservado para unas clases que se les dan a los nuevos creyentes antes de bautizarse y que luego no se vuelve a mencionar.
Si la iglesia ha perdido el rumbo es porque ha menospreciado la sana doctrina. Si la iglesia a perdido su identidad y no logramos ver la diferencia entre el mundo y la iglesia, es porque la marca distintiva que deja la doctrina en la cosmovisión cristiana ya no está. Si la iglesia es débil intelectualmente, es porque no ha gustado de lo que es la sana doctrina en su máxima expresión.
Como bien dijo el salmista en el Salmo 19:7–11 (NBLA)
7 La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma; El testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo.
8 Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón; El mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos.
9 El temor del SEÑOR es limpio, que permanece para siempre; Los juicios del SEÑOR son verdaderos, todos ellos justos;
10 Deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, Más dulces que la miel y que el destilar del panal.
11 Además, Tu siervo es amonestado por ellos; En guardarlos hay gran recompensa.
Podemos señalar algunas evidencias de una iglesia que esta comprometida con la sana doctrina:
Un liderazgo dedicado a la enseñanza y un pueblo dispuesto a recibirla: Los apóstoles fueron fieles y comprometidos en la transmisión de la sana doctrina, pero el pueblo también lo eran en la recepción de estas enseñanzas, según vemos en el verso 42.
Un liderazgo dedicado a la enseñanza y un pueblo dispuesto a recibirla: Los apóstoles fueron fieles y comprometidos en la transmisión de la sana doctrina, pero el pueblo también lo eran en la recepción de estas enseñanzas, según vemos en el verso 42.
El resultado de esto fueron hombres y mujeres dispuestos a morir por causa de Cristo, como se puede apreciar en el resto del libro de los Hechos.
“Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina:” (Tito 2:1, NBLA)
Juan Calvino dijo: “La sana doctrina jamás prevalecerá; hasta que las iglesias sean provistas de pastores calificados que puedan desempeñar con seriedad el oficio del pastor”.
Una disposición colectiva de defender la sana doctrina. Los falsos profetas y maestros siempre han estado al asecho del pueblo de Dios como instrumentos de las tinieblas para desviarlo. Por lo que en los tiempos del NT no era algo nuevo, ni lo es para nuestros tiempos.
Una disposición colectiva de defender la sana doctrina. Los falsos profetas y maestros siempre han estado al asecho del pueblo de Dios como instrumentos de las tinieblas para desviarlo. Por lo que en los tiempos del NT no era algo nuevo, ni lo es para nuestros tiempos.
“Amados, por el gran empeño que tenía en escribirles acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribirles exhortándolos a luchar ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos. Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo.” (Judas 3–4, NBLA)
“Tengan cuidado de sí mismos y de toda la congregación, en medio de la cual el Espíritu Santo les ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con Su propia sangre. Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre ustedes que no perdonarán el rebaño. También de entre ustedes mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. Por tanto, estén alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas.” (Hechos de los Apóstoles 20:28–31, NBLA)
J. C. Ryle dijo: “El verdadero cristiano no debe tolerar la falsa doctrina, así como no tolera el pecado en su vida”.
El compromiso con la sana doctrina también es una evidencia de una iglesia cuyo centro de vida gira en torno a la Palabra de Dios.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Cristo es el mejor ejemplo de una vida centrada en la Palabra de Dios.
Él tuvo personas con las que se relacionó o estableció lazos de koinonía.
Él es el mejor modelo de espiritualidad que tenemos.
Él es la perfecta encarnación de lo que es la defensa de la sana doctrina.
Es en Cristo que la iglesia podrá volver a sus orígenes.
Es volviéndonos a Cristo que podremos recuperar el terreno perdido de vista que nos enseña la Palabra de Dios.
Descuidar las relaciones a la manera de la Biblia, descuidar la espiritualidad y descuidar la sana doctrina es descuidar a Cristo mismo.
[1]James Swanson, Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo testamento) (Bellingham, WA: Logos Bible Software, 1997).
[2]Alfred Lerı́n, 500 ilustraciones(El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2000), 79–80.
