Señales de Soberanía - Parte 3

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Introducción

Imaginemos que estamos manejando y, aunque el GPS nos da una dirección clara, decidimos tomar otro camino porque estamos convencidos de saber mejor cómo llegar. Al principio parece una buena idea, pero luego enfrentamos calles cerradas, tráfico inesperado y desvíos que nos atrasan, solo para terminar donde el GPS dijo desde un principio. ¿Alguna vez han hecho eso? Quizás no con un GPS, pero sí en la vida, resistiéndonos a algo que claramente está frente a nosotros. Así es como el faraón resistió la voluntad de Dios: cada plaga era un recordatorio de quién estaba en control, pero su corazón se endureció una y otra vez, perdiendo su rumbo en la vida.

Cuarta señal - Tercera plaga: Piojos o Mosquitos

Exodus 8:16–19 NBLA
16 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Dile a Aarón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto”». 17 Y así lo hicieron. Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, y hubo piojos en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos por todo el país de Egipto. 18 Los magos trataron de producir piojos con sus encantamientos, pero no pudieron. Hubo, pues, piojos en hombres y animales. 19 Entonces los magos dijeron a Faraón: «Este es el dedo de Dios». Pero el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.
Exodus 8:16–19 NTV
16 Así que el Señor le dijo a Moisés: «Dile a Aarón: “Extiende tu vara y golpea el suelo. El polvo se convertirá en enjambres de mosquitos por toda la tierra de Egipto”». 17 Entonces Moisés y Aarón hicieron tal como el Señor les ordenó. Cuando Aarón extendió la mano y golpeó el suelo con su vara, los mosquitos infestaron todo el territorio y tanto los egipcios como sus animales quedaron cubiertos de ellos. Todo el polvo de la tierra de Egipto se convirtió en mosquitos. 18 Los magos del faraón intentaron hacer lo mismo mediante sus artes ocultas, pero esta vez no pudieron. Y los mosquitos estaban sobre todos: Gente y animales por igual. 19 «¡Es el dedo de Dios!», exclamaron los magos ante el faraón. Pero el corazón del faraón siguió endurecido y no quiso escucharlos, tal como el Señor había dicho.
¿Piojos o Mosquitos? - La palabra en hebreo es kinnam, el cual es un término ambiguo. Muchas traducciones clásicas, como la Reina-Valera, optan por traducir como “piojos”, probablemente basándose en la idea de que estos insectos causaron una irritación intensa en personas y animales, algo característico de los piojos. (Además de que el egipcio era muy higiénico al grado que por eso se rapaban para evitar estos insectos). Otras traducciones como la NVI o NTV, traducen como mosquitos, interpretándolo como una plaga de insectos voladores pequeños que pican y son molestos. El punto es que kinnam se refiere a una variedad de insectos, lo que deja abierta incluso la posibilidad de que hubiera insectos rastreros. Al final la plaga tiene la intención de mostrar la soberanía de Dios, ¿Qué insecto fue utilizado? Dado el propósito no es tan relevante.
El término como tal se usa para describir cualquier insecto “picador”. Insectos que propagan enfermedades y que casi universalmente son considerados molestos.
La “breve” descripción no nos permite ser específicos, porque como ya lo dije eso no es relevante en esta cuestión. En cierto modo, esta plaga se parece a la de las ranas que la precedieron: ambas implican la producción milagrosa de una superabundancia masiva de un animal, con el efecto de molestar e inquietar a los egipcios, pero sin causar una devastación grave por lo demás.
Del mismo modo, esta plaga fue causada por golpear algo con el bastón de Dios en la mano de Aarón -antes el agua, esta vez el suelo-, de modo que la soberanía de Dios sobre "la tierra y el mar" se puso claramente de manifiesto.
De nuevo, los magos se dispusieron a duplicar también esta plaga. Lo que es notablemente diferente en la tercera plaga es el fracaso de los magos. Habían sido capaces de aparentar que podían convertir el agua en sangre y producir ranas mediante sus artes mágicas. Pero, ¿qué mago ha hecho alguna vez un truco con mosquitos amaestrados? Puede que los magos intentaran por todos los medios repetir el milagro, pero capturar suficientes mosquitos para que se vieran impresionantes al soltarlos, mantenerlos vivos y confinados hasta el momento oportuno, y ser capaces de soltarlos de tal manera que enjambraran rápida y visiblemente sobre personas y animales en cantidades significativas, seguramente habría resultado demasiado complicado.
Lo que ocurrió, pues, fue que los magos confesaron públicamente que esta plaga (y por implicación las demás hasta entonces) no era un truco sino un milagro.
La expresión "éste es el dedo de Dios", parecería significar algo así como "un acto sobrenatural de Dios". Los magos no estaban confesando su propia conversión a la fe verdadera; simplemente estaban diciendo que la plaga era de origen divino, no humano.
Algo que es importante resaltar, es que esta plaga vino sin previo aviso. Esta vez Dios no le mostró a Faraón la misericordia de una advertencia ni una invitación al arrepentimiento.
Nunca debemos de pensar que Dios es injusto cuando no muestra misericordia.
El Nilo era una especie de Dios, su diosa tenía cara de rana, esta plaga ocurre porque el egipcio daba “prioridad” a la higiene, a un grado extremo, la limpieza era un ritual; una infestación de este tipo les haría “indignos” de adorar a sus dioses. Incluso al verse los animales afectados, los egipcios no podrían ofrecer sacrificios porque también estaban contaminados. Dios detuvo con un solo golpe de bastón, todo el sistema de sacrificios de Egipto.
El endurecimiento del corazón de Faraón se muestra cuando ni siquiera estuvo dispuesto a escuchar el análisis de sus propios consejeros. No había ninguna razón racional por la que insistiera en resistir y rechazar al Señor Dios. - LA NECEDAD NO ESCUCHA RAZONES.

Quinta Señal - Cuarta Plaga: Moscas

Como lo mencionamos en semanas pasadas, la cuarta plaga tiene algunas caracteristicas similares a la primera, incluida la forma en la que comienza: con un enfrentamiento por la mañana al aire libre con Faraón. De igual manera, Moisés lanzó una advertencia al faraón. Pero en este relato hay un diferenciador muy especial: lo que le paso a los egipcios y lo que le ocurrió a los israelitas.
Esta diferenciación esta implícita en las plagas anteriores, pero aquí queda evidente. Aparecerá también como característica en algunos de los relatos de las plagas posteriores (números cinco, siete, nueve, diez), esto no quiere decir que unas plagas si afectaron a los israelitas y otra no más bien sugieren al lector el patrón general que prevaleció en las diez plagas.
Otra característica importante de este relato de la cuarta plaga es la capitulación parcial del faraón ante las demandas de Moisés: en el v. 25, el faraón se mostró dispuesto a permitir que los israelitas tuvieran una fiesta religiosa especial, siempre y cuando la celebraran dentro de la tierra de Egipto; y en el v. 28 llegó a autorizar una breve salida de la tierra hacia el desierto, de la que posteriormente se retractó (v.32).
Estas concesiones, aunque breves y parciales, representan las primeras grietas en la piedra de la resistencia oficial del gobierno egipcio, y demuestran que las plagas empezaban a afectar a la determinación del rey.
¿Por qué comienza a dudar el faraón? La intensidad de las plagas va en aumento y un desgaste acumulativo. Es de suponer que ambas causas influyeron en la decisión del faraón de ceder.
A medida que las plagas ocurrían, su gravedad aumentaba y se hacía cada vez más evidente que no eran meros trucos, sino verdaderos actos de juicio contra Egipto instigados por Dios, el rey empezó a buscar formas de acabar con ellas sin poner fin a la dominación egipcia sobre Israel. (NECEDAD)

Anuncio de la Plaga

Exodus 8:20–23 NBLA
20 El Señor dijo a Moisés: «Levántate muy de mañana y ponte delante de Faraón cuando salga del agua, dile: “Así dice el Señor: ‘Deja ir a Mi pueblo para que me sirva. 21 ’Porque si no dejas ir a Mi pueblo, entonces enviaré enjambres de insectos sobre ti y sobre tus siervos, sobre tu pueblo y dentro de tus casas. Las casas de los egipcios se llenarán de enjambres de insectos, y también el suelo sobre el cual están. 22 ’Pero en aquel día Yo pondré aparte la tierra de Gosén en la que mora Mi pueblo, para que no haya allí enjambres de insectos, a fin de que sepas que Yo, el Señor, estoy en medio de la tierra. 23 ’Yo haré distinción entre Mi pueblo y tu pueblo. Mañana tendrá lugar esta señal’ ”».
El primer encuentro de la plaga con el Faraón tuvo lugar en el Nilo, "cuando salía a las aguas" (7:15), y consistió en convertir el agua del Nilo en sangre. Al ver a Moisés esperándole en la orilla del Nilo en cumplimiento de esta orden de Dios, al faraón no se le pasó por alto que se encontraba de nuevo en el lugar y la situación en que habían comenzado las plagas. Es de suponer que el ciclo de lugares y patrones de encuentro pretende tener este efecto en el Faraón: hacer que cuando el patrón comience a repetirse piense, en efecto, "¡Oh, no! Otra vez no!" - DIOS ES CONSISTENTE.
La plaga pasada omitió cualquier referencia a una amenaza. Aquí, en un relato más extenso de la plaga, el componente de amenaza vuelve a aparecer explícitamente.
Los egipcios fueron amenazados con una enorme infestación de insectos enjambres, tan enorme que los insectos estarían por todas partes, dentro y fuera, y constantemente sobre todo el mundo, incluido el faraón y sus funcionarios. Incluir el suelo como detalle hace ver la magnitud, ni siquiera podrás poner un pie en el suelo sin pisar montones de ellos".
Al igual que la plaga pasada hay que revisar el tema de la palabra traducida como “enjambres de moscas” (ʿārōb), en hebreo es una sola palabra que significa “insectos en enjambres”. Lo que significa que la plaga pudo no estar limitada a moscas, una traducción como “varios tipos de molestos insectos, que pican y que no pican” podría darnos una idea más clara de la plaga.
El énfasis hecho de que Dios no afectaría a los hebreos es significativo. Si las plagas, en una u otra medida, anticipaban y conducían progresivamente al juicio final de Dios en la décima plaga. Vemos que la separación aquí no tiene nada que ver con los hebreos, sino con el poder de Dios sobre la naturaleza. Imagina el efecto sobre los egipcios y a la vez sobre los hebreos.

La plaga y su devastación

Exodus 8:24 NBLA
24 Así lo hizo el Señor. Y entraron grandes enjambres de insectos en la casa de Faraón y en las casas de sus siervos, y en todo el país de Egipto la tierra fue devastada a causa de los enjambres de insectos.
En aquella época no existían los mosquiteros; las ventanas eran hoyos en la pared. Quizás los egipcios más ricos pudieron poner telas en las puertas o ventanas, pero debido al clima el calor hubiera sido insoportable. Así que, los enjambres de moscas tenían acceso a todo egipcio. Todos aquí hemos tenido que “tolerar” a las moscas, esto definitivamente era intolerable, al grado que la tierra fue devastada por las moscas. Hablando de “calidad de vida”. La gente no podía comer, dormir, trabajar, su piel estaba contaminada.

Primera concesión del faraón

Exodus 8:25 NBLA
25 Entonces llamó Faraón a Moisés y a Aarón, y dijo: «Vayan, ofrezcan sacrificio a su Dios dentro del país»
El faraón comenzó a flaquear. No sabemos cuantos días pasaron, el punto es que finalmente llamó a Moisés y Aarón, y les ofreció una concesión parcial. Es una opción real a cambio de alivio.
¿Alguna vez has regateado con Dios? - Es exactamente lo que el faraón esta haciendo, pero como tu y como yo, no queremos el compromiso, solo los beneficios.
Obtengo el fin de las plagas, cedo un poco, “un breve descanso”. El faraón mantendría a Israel oprimido. Es posible que siendo los egipcios negociadores, hiciera esta propuesta para conocer más de las intenciones de Moisés y Aarón.

Moisés rechaza la primera oferta

Exodus 8:26–27 NBLA
26 «No conviene que lo hagamos así», respondió Moisés, «porque es abominación para los egipcios lo que sacrificaremos al Señor nuestro Dios. Si sacrificamos lo que es abominación para los egipcios delante de sus ojos, ¿no nos apedrearán? 27 »Andaremos una distancia de tres días de camino en el desierto, y ofreceremos sacrificios al Señor nuestro Dios, tal como Él nos manda».
Moisés evidentemente no podía conformarse con una fiesta religiosa en Egipto. El conoce la promesa (eso es clave, conocer la promesa, para no ceder al placer inmediato).
Esa es la verdadera actitud de un hombre de fe. La maldad siempre sugerirá una transigencia. Escucharla, significa permanecer esclavo. El único camino hacia la libertad es dejar la tierra del mal; ir acompañado por las mujeres y los niños; y llevarse todas las pertenencias también. Es cuando se asume esta actitud, que los hombres dejan toda servidumbre, y encuentran la libertad que está en el propósito de Dios para ellos.
Moisés responde igualmente en modo negociación: Eso no lo aceptamos, y para sonar menos exigente, te voy a dar argumentos.
Los sacrificios animales israelitas eran abominables.
A la luz de esta abominación el riesgo de aumentar resentimiento aumenta.
Dios no quiere una fiesta menor, Dios quiere un acto nacional formal de culto en un lugar que no sea Egipto.

Segunda concesión del faraón

Exodus 8:28–29 NBLA
28 Faraón dijo: «Los dejaré ir para que ofrezcan sacrificio al Señor su Dios en el desierto, solo que no vayan muy lejos. Oren por mí». 29 «Voy a salir de tu presencia», le contestó Moisés «y rogaré al Señor que los enjambres de insectos se alejen mañana de Faraón, de sus siervos y de su pueblo. Pero que Faraón no vuelva a obrar con engaño, no dejando ir al pueblo a ofrecer sacrificios al Señor».
El faraón cede, ofrece a los israelitas salir de Egipto, y Moisés acepta. Es cierto que la oferta tiene restricciones, como no ir muy lejos, y que Moisés se mantuvo cauteloso. Moisés no sabe con certeza si Dios había ganado, pero lo consideraba una posibilidad real. Para Moisés aunque tenía dudas, el éxodo estaba por comenzar.
A pesar de “las restricciones”, Moisés puede entender que no había manera que el faraón reconociera su absoluta derrota. Moisés no sabía el número de plagas, a sus ojos este puede ser el final. No había nada que le pudiera indicar a Moisés que aún estaba lejos del momento del éxodo y que se necesitarían muchas más plagas antes de que pudiera empezar a conducir a los israelitas al desierto. Durante toda la secuencia de las plagas, Moisés se basó en la fe en lo que respecta a los tiempos de Dios. - OPERAR DESDE LA FE.
Las palabras “oren por mí”, nos revelan que el faraón esta afectado, ahora si quieren que pidan por él y en ese mismo momento. El proceso va a avanzando.

Eliminación de la plaga, cambio de parecer del faraón.

Exodus 8:30–32 NBLA
30 Salió Moisés de la presencia de Faraón y oró al Señor. 31 Y el Señor hizo como Moisés le pidió, y quitó los enjambres de insectos de Faraón, de sus siervos y de su pueblo. No quedó ni uno solo. 32 Pero Faraón endureció su corazón también esta vez y no dejó salir al pueblo.
Y estos tres versículos cierran esta cuarta plaga con un paralelismo a la plaga de las ranas: sale Moisés de la presencia de faraón, oración, seguridad de la respuesta plena de Dios, alivio de la plaga, necedad del faraón.
Dios esta mostrando el corazón del faraón, es un hombre en quien no se puede confiar, y lo ridículo es que en el futuro veremos a hebreos queriendo volver a esto. A las faltas promesas de libertad.
¿De que forma te dejas engañar por el pecado?
Esta fue una promesa clara, y una que Faraón no cumplió. No podemos saber si el Faraón le mintió deliberadamente a Moisés o si simplemente cambió de opinión una vez que la plaga de moscas desapareció.
Muchas personas se vuelven a Dios en tiempos de calamidad, y cuando las cosas mejoran, casi de inmediato vuelven a endurecer sus corazones hacia Dios. El Faraón no fue un ejemplo inusual de humanidad; fue como muchos o la mayoría de nosotros, antiguo o moderno.
A pesar de la bondad de Dios hacia él y Egipto, Faraón continuó endureciendo su corazón. Esta es una demostración de que tan profundo y severo puede llegar a ser el endurecimiento gradual de un corazón.
A medida que continuamos en pecado y rechazamos las oportunidades de Dios para que nos arrepintamos y nos volvamos, el endurecimiento continúa. Esto se ve comúnmente. Un hombre no comienza apostando su paga semanal; comienza al empezar una apuesta amistosa y continuarla, y su corazón empieza a endurecerse. Un hombre no empieza con una perversión vergonzosa; comienza con unas pocas revistas, un par de vídeos, y su corazón empieza a endurecerse. Una mujer no empieza adicta al alcohol; comienza a beber dentro de sus círculos sociales, y su corazón empieza a endurecerse.
El borracho, el asesino mismo, es un hombre que al principio hizo el mal hasta donde se atrevió, y que luego se atrevió a hacer el mal que alguna vez le habría estremecido.

Conclusión

1. Evalúa tu propio corazón: ¿Hay áreas donde estás resistiendo la dirección de Dios? Revisa tus decisiones y entrega tus propias "necedades".
1. Permanece firme en la fe: Como Moisés, confía en el propósito de Dios aun cuando el camino parece incierto.
3. Sé fiel a las promesas de Dios: La oferta de faraón de permitir a Israel adorar en Egipto representa un compromiso superficial. No aceptemos concesiones; busquemos la libertad plena en Cristo.
4. Reconoce las advertencias de Dios: Dios nos da oportunidades para arrepentirnos y cambiar de dirección. Aprovecha esas oportunidades antes de que el corazón se endurezca.

Bendición y Oración

Iglesia Identidad, que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia, que el Señor alce sobre ti Su rostro, y te de paz, en el nombre de Jesús, Amén.
PROPÓSITO DE IDENTIDAD
“Acercar a las personas a Jesús de una manera real y práctica, dándoles las herramientas para alcanzar la madurez en Cristo y ser miembros de Su familia; con el objetivo de prepararlas para servir a la Iglesia y a la comunidad, glorificando así el nombre de Dios.”
AÑO DEL ORDEN
Genesis 1:1–3 NBLA
1 En el principio Dios creó los cielos y la tierra 2 La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. 3 Entonces dijo Dios: «Sea la luz». Y hubo luz.
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