Pacto y Escatología – La Obediencia del Segundo Adán en Lucas 4:1-13 y 23:35ss

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 118 views
Notes
Transcript

La Obediencia del Segundo Adán y la Consumación del Pacto de Gracia

En las clases anteriores, hemos establecido cómo Génesis 3 sienta las bases del pacto de gracia, revelando la promesa de Dios de redimir a su pueblo a través de la simiente de la mujer.
Ahora, vamos a centrar nuestra atención en el Evangelio de Lucas, específicamente a los capítulos 4:1-13 y 23:35ss, donde se revela la culminación de esa promesa en la persona y obra de Jesucristo.
La narrativa de Lucas no es simplemente una crónica histórica de los eventos en la vida de Jesús; es una exposición teológica profunda que conecta el cumplimiento del pacto de gracia con la escatología bíblica.
Al examinar el bautismo y la genealogía de Jesús, vemos cómo Lucas presenta a Cristo como el Segundo y Último Adán, quien enfrenta y supera las tentaciones que el primer Adán y el pueblo de Israel no pudieron vencer.
Dice Geerhardus Vos, "la historia de la redención es inherentemente escatológica, ya que apunta hacia la consumación final en Cristo" (Biblical Theology).
El bautismo de Jesús y la declaración del Padre—"Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia" (Lucas 3:22)—establecen su identidad mesiánica y su misión redentora. La genealogía que sigue, trazando su linaje hasta Adán, enfatiza que Jesús es el representante de la humanidad, el Hijo de Dios que viene a restaurar lo que el primer Adán perdió.
Dice Herman Bavinck, "Cristo es el cumplimiento de todas las promesas y tipologías del Antiguo Testamento; en Él, el pacto de gracia alcanza su realización" (Reformed Dogmatics, Vol. 3).
Al enfrentar las tentaciones en el desierto, Jesús recapitula e invierte las fallas de Adán e Israel. Donde ellos sucumbieron, Él prevalece. Su victoria no es solo moral sino representativa y sustitutiva, asegurando la redención y la esperanza escatológica para su pueblo.
Nuestra exploración de estos pasajes nos permitirá profundizar en cómo la obediencia perfecta de Cristo, tanto en vida como en muerte, es fundamental para entender la escatología desde una perspectiva del pacto. Veremos cómo su triunfo sobre la tentación y su sacrificio en la cruz inauguran el reino de Dios y garantizan la consumación final en la nueva creación.
__________________________________
Ahora que hemos visto cómo el Evangelio de Lucas presenta a Jesús como el cumplimiento del pacto de gracia y el Segundo Adán, profundizaremos en los textos clave que revelan esta realidad.
Comencemos examinando el bautismo y la genealogía de Jesús en Lucas, que establecen su identidad mesiánica y su papel en la historia redentora

1. Lucas 3:21-4:13

(1) El bautismo de Jesús contiene dos elementos significativos:
(a) El Espíritu desciende en forma de paloma sobre Jesús, indicando su identidad como Mesías, aquel en quien el Espíritu reposa. i) Jesús es el Hijo ungido por el Espíritu, capacitado como el Mediador divino-humanitario.
El bautismo no solo simboliza que Jesús recibe el Espíritu sin medida, sino que anticipa la transformación en la resurrección, donde se convierte en Espíritu vivificante (1 Cor. 15:45). La ascensión marca el momento en que Cristo entra en la posesión plena del Espíritu, actuando como una fuente de vida espiritual para su pueblo.En su resurrección, Jesús no es solo levantado por el Espíritu sino transformado en un cuerpo glorificado, libre de la debilidad y la muerte. Este cuerpo espiritual no es idéntico al cuerpo mortal, sino uno adaptado a la plena comunión con el Espíritu​(The Holy Spirit (Sincla…).
ii) Cristo, como el último Adán, se convierte en el dador de la nueva vida espiritual.
A través de su ministerio, Cristo aplica la redención obtenida, derramando el Espíritu sobre su pueblo. La resurrección de Cristo demuestra que Él no solo recibe vida, sino que se convierte en la fuente de una existencia resucitada para sus seguidores.
La implicación es que el Espíritu y Cristo operan de forma inseparable, de tal manera que poseer el Espíritu es tener a Cristo mismo presente en nosotros​(The Holy Spirit (Sincla…)​(The Holy Spirit (Sincla…).
(b) La voz del Padre proclama la filiación de Jesús desde los cielos: “Este es mi Hijo, en quien tengo complacencia” (Lucas 3:22).
Esta declaración asegura la identidad mesiánica y filial de Jesús, dándole forma a la genealogía que sigue. La complacencia del Padre no solo confirma la misión de Cristo como el Mediador, sino que también anticipa su victoria sobre el pecado y Satanás, cumpliendo las promesas de Génesis 3:15 y 3:21.La declaración del Padre es fundamental porque estructura la genealogía de Jesús, subrayando que, como Hijo de Dios ungido por el Espíritu, Jesús es el representante del pueblo de Dios y el restaurador de la comunión perdida con el Padre​(The Holy Spirit (Sincla…).
(2) Estos eventos, el bautismo y la proclamación divina, enmarcan el camino redentor de Jesús. A partir de su bautismo, Cristo se convierte en el Mediador que derrama el Espíritu para vivificar a su iglesia, estableciendo una nueva creación espiritual que prefigura la resurrección final​(The Holy Spirit (Sincla…)​(The Holy Spirit (Sincla…).
Esta interpretación resalta cómo, a través de su bautismo y ascensión, Jesús se convierte en Espíritu vivificante, en quien reside la plenitud del Espíritu, no solo para su ministerio terrenal, sino como fuente continua de vida espiritual para su pueblo.

Consideración de la genealogía de Jesús en Lucas 3:23-38

Lucas, en su genealogía, adopta un enfoque singular que se distingue claramente del Evangelio de Mateo. Esta estructura narrativa tiene un propósito teológico profundo: destacar la identidad de Jesús como el Segundo Adán, el Mesías prometido, en continuidad con el relato redentor de la Escritura.

1. Comparación con Mateo

(i) Mateo organiza su genealogía de manera lineal hacia adelante, comenzando con Abraham y avanzando hacia David, hasta llegar finalmente a Jesús. De esta manera, Mateo resalta la conexión de Jesús con la promesa abrahámica y su legitimidad como heredero del trono davídico, enfatizando que Jesús es la simiente de Abraham y el Hijo de David. Aquí la genealogía subraya la expectativa mesiánica de un rey del linaje de David que restauraría el reino de Israel.
(ii) Por el contrario, Lucas retrocede en el tiempo, comenzando su genealogía desde el ministerio de Jesús y remontándose hasta Adán, “hijo de Dios” (Lucas 3:38). Este movimiento hacia atrás no es accidental, sino que enmarca a Jesús como el culminador de la historia redentora, vinculando su misión con la creación misma.
(iii) Al identificar a Adán como "hijo de Dios" (Lucas 3:38), Lucas establece un paralelo entre Adán y Jesús. Jesús, al ser presentado como el Segundo y Último Adán, no solo cumple con las expectativas de la simiente abrahámica y davídica, sino que se convierte en el restaurador de la relación quebrada entre Dios y la humanidad a través de su obediencia perfecta.

2. El Significado Teológico del Segundo Adán

(a) Lucas estructura su genealogía para mostrar que Jesús es el campeón prometido en Génesis 3:15, quien aplastará la cabeza de la serpiente. A través de este acto, Jesús confronta y derrota al pecado y a Satanás, las fuerzas que provocaron la caída en el Edén. Jesús, al tomar sobre sí la maldición de la desobediencia, se convierte en la nueva cabeza pactual para su pueblo, cumpliendo la expectativa del Segundo Adán.
(b) Sin embargo, este campeón no está exento del sufrimiento en un mundo afectado por la maldición. Así como la simiente de la mujer aplasta la cabeza de la serpiente a costa de su propio talón, el ministerio de Jesús culmina en la cruz, donde soporta la ira de Dios en lugar de su pueblo. Su resurrección y ascensión marcan el inicio de un nuevo orden redentor, llevando a los suyos hacia el paraíso de Dios.

3. La Relevancia del Relato de la Prueba (Lucas 4:1-13)

La narrativa de la tentación en Lucas 4:1-13 confirma este enfoque teológico. Jesús, lleno del Espíritu Santo, es conducido al desierto para enfrentar a Satanás, repitiendo el patrón de prueba que Adán e Israel no pudieron superar. Sin embargo, a diferencia de Adán, Jesús resiste la tentación. En el desierto, el Hijo de Dios reversa la desobediencia del primer Adán y prefigura la victoria definitiva sobre el diablo que se consumará en la cruz.

4. Conclusión

Lucas, a través de la genealogía de Jesús, muestra que la historia redentora no se detiene en la caída de Adán, sino que encuentra su plenitud en Cristo. Jesús no solo es el cumplimiento de las promesas hechas a Abraham y David, sino también el restaurador de la creación como el Segundo Adán. En su obediencia perfecta y sacrificio sustitutorio, Jesús redime a su pueblo y abre el camino hacia la vida eterna en la comunión con Dios.
Esta estructura genealógica no es meramente una lista de nombres sino una declaración poderosa de la misión de Cristo: destruir las obras del diablo, soportar el pecado de su pueblo y llevarlo al paraíso eterno. Así, la genealogía de Lucas no solo une el pasado con el presente de Jesús, sino que también señala hacia el futuro glorioso que Él inaugura para los redimidos en su resurrección y ascensión.

II. La Tentación en el Desierto (Lucas 4:1-4)

A. La Ubicación y el Contexto Teológico

Jesús, lleno del Espíritu Santo, es conducido por el Espíritu al desierto, donde permanece sin comer durante cuarenta días y enfrenta las tentaciones de Satanás. Esta narrativa no es un simple evento histórico, sino una repetición redentora del conflicto cósmico que inició en el Edén. Aquí Jesús, como el Segundo Adán, se enfrenta a la antigua serpiente bajo circunstancias completamente opuestas a las que Adán experimentó.
1. Contraste entre el Edén y el Desierto
El Jardín del Edén era un entorno de plenitud y bendición: allí fluían las aguas que sustentaban la vida, y todos los árboles estaban a disposición del hombre excepto uno (Gén. 2:9). Adán fue colocado en ese ambiente perfecto y sin necesidad, acompañado por su esposa como ayuda idónea, pero cayó en la tentación a pesar de las circunstancias favorables.
Por contraste, Jesús es llevado al desierto, un lugar seco y hostil que representa el estado de la creación bajo la maldición. No hay agua ni árboles, y no se le da a Jesús ninguna compañía humana, enfatizando su soledad y sufrimiento. El desierto simboliza el estado de la humanidad después de la caída, donde reina la muerte y el pecado. Jesús entra en este contexto, no como un hombre privilegiado, sino como uno que asume plenamente las consecuencias de la caída.
2. Contraste entre Jesús y Adán
A diferencia de Adán, Jesús enfrenta la tentación en soledad absoluta y en un estado de debilidad física extrema. Mientras que Adán disfrutaba de plenitud y comunión perfecta, Jesús, después de cuarenta días sin comer, está débil y hambriento. Adán falló aun teniendo todo lo necesario para obedecer, mientras que Jesús, en su humanidad, resiste la tentación en circunstancias adversas, anticipando su función redentora como cabeza pactual y salvador.
Jesús no solo vence como el Hijo de Dios, sino como el Dios-hombre, quien por su obediencia perfecta destruye las obras de Satanás y abre el camino hacia la vida para los suyos.

B. La Primera Tentación: Convertir la Piedra en Pan (v. 3)

1. El Desafío Satánico
Satanás inicia la tentación con un ataque directo a la identidad de Jesús: "Si eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan." Este ataque va más allá de una simple prueba de poder. La intención de Satanás es subvertir la confianza de Jesús en la provisión y la voluntad del Padre. Las palabras "Si eres el Hijo de Dios" no cuestionan su filiación, sino que buscan socavar su dependencia en la voluntad del Padre. La lógica implícita es: “Si realmente eres el Hijo amado, ¿por qué pasarías hambre? Usa tu poder para satisfacerte.”
Esta tentación refleja la misma estrategia empleada en el Edén: alentar el deseo egoísta sobre la obediencia a la Palabra de Dios. Así como Eva fue inducida a comer del fruto prohibido para satisfacer su deseo, Satanás intenta llevar a Jesús a usar su poder divino para su propio beneficio, en lugar de someterse a la voluntad del Padre.
2. La Respuesta de Jesús (v. 4)
Jesús responde citando Deuteronomio 8:3: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."
Esta respuesta conecta la tentación de Jesús con la experiencia de Israel en el desierto, donde Dios enseñó al pueblo a depender de su provisión a través del maná (Éx. 16). A diferencia de Israel, que se quejó del maná y dudó de la fidelidad de Dios, Jesús se somete plenamente a la voluntad del Padre, rechazando el camino fácil de la autosuficiencia. Él muestra que la verdadera vida no depende de satisfacer las necesidades físicas, sino de obedecer la Palabra de Dios.
Aquí, Jesús, como el verdadero Israel, vence donde Israel fracasó. En lugar de quejarse y dudar, él se apoya completamente en su Padre. Su obediencia demuestra que su filiación no se basa en lo que tiene, sino en su confianza absoluta en la Palabra de Dios, aun en medio del hambre y la necesidad.

C. Significado Redentor

La victoria de Jesús en esta primera tentación es fundacional para su obra redentora. Como el Segundo Adán, él resiste la tentación que llevó al primer Adán a la caída, y como el verdadero Israel, supera las fallas del pueblo en el desierto. Jesús, en su obediencia perfecta, está revirtiendo los efectos de la caída y cumpliendo la misión que Adán e Israel no pudieron cumplir: una vida de obediencia completa a Dios.
Inicio de la Abolición de la Maldición: La obediencia de Jesús marca el comienzo de la restauración de la creación. Al resistir la tentación, él establece el fundamento de su misión redentora, que culminará en la cruz, donde aplastará definitivamente la cabeza de la serpiente (Gén. 3:15).
Jesús como el Nuevo Representante del Pacto: Jesús no solo vence como individuo, sino como representante de su pueblo. Como Mediador del pacto de gracia, su obediencia se cuenta en favor de todos aquellos que están unidos a él por la fe. En Cristo, los creyentes encuentran la victoria que ellos mismos no pueden lograr por sí solos.
La Confianza en la Provisión de Dios: Jesús nos enseña que la obediencia a Dios y la dependencia en su Palabra son más esenciales que cualquier satisfacción física. Él demuestra que la vida verdadera no proviene del pan, sino de una relación fiel con el Padre.

D. Aplicación Espiritual

La primera tentación de Jesús no es simplemente un episodio histórico, sino un llamado para que los creyentes aprendan a confiar en Dios incluso en medio de las pruebas. Así como Jesús venció por la Palabra de Dios, nosotros también estamos llamados a vivir por la Palabra y depender del Espíritu Santo.
Obediencia en la Adversidad: Así como Jesús resistió la tentación en su debilidad, los creyentes deben aprender a depender del poder de Dios en sus momentos de necesidad.
Confianza en la Provisión Divina: Las pruebas que enfrentamos son oportunidades para profundizar nuestra confianza en la provisión fiel de Dios.
Victoria en Cristo: Nuestra victoria no radica en nuestra fuerza, sino en nuestra unión con Cristo, quien ya venció por nosotros. En él, encontramos poder para resistir las tentaciones del enemigo y vivir en obediencia a la voluntad de Dios.
Esta primera tentación revela que la obediencia perfecta de Cristo es el fundamento de nuestra redención. Su victoria en el desierto anuncia que el Hijo de Dios ha venido para revertir la maldición y traer la vida eterna a su pueblo.
Pero satanás no se rendirá tan fácilmente.

II. La Tentación en el Monte Alto (Lucas 4:5-8)

A. La Ubicación: El Monte Alto (v. 5)

El escenario de esta segunda tentación es un monte alto, donde Satanás coloca a Jesús en una posición desde la cual puede observar los reinos del mundo y toda su gloria. Este monte no es solo un punto geográfico, sino un símbolo cargado de significado teológico. En la Biblia, los montes a menudo representan lugares de encuentro con Dios y decisiones trascendentales (como el monte Sinaí y el monte Carmelo). Sin embargo, aquí, el monte se convierte en el escenario de un encuentro con el adversario, una confrontación directa entre la verdad de Dios y la mentira de Satanás.

1. El Monte como Repetición del Éxodo

Lucas presenta la vida y misión de Jesús como un Segundo Éxodo, en el que Él recapitula la historia de Israel. El patrón del primer Éxodo involucró un movimiento progresivo: Egipto -> Desierto -> Monte Sinaí -> Tabernáculo -> Templo. De manera similar, Jesús ha salido del desierto y ahora se encuentra en este monte alto, avanzando en su misión redentora. Sin embargo, donde Moisés recibió la ley y los profetas en Sinaí, Jesús es tentado con la oferta de un reino inmediato, sin pasar por el sufrimiento de la cruz.

B. La Tentación: Reinos sin Cruz (vv. 6-7)

Satanás presenta a Jesús una oferta aparentemente sencilla pero profundamente perversa: le muestra los reinos del mundo en todo su esplendor y promete entregárselos, siempre que Jesús se incline y lo adore.
1. La Estrategia de Satanás
La lógica detrás de esta tentación es directa: gloria sin sufrimiento, poder sin cruz. Satanás le ofrece a Jesús una versión truncada del reino mesiánico, evitando el camino del sufrimiento y la obediencia. Esta tentación no es nueva. Es la misma estrategia que usó con Adán en el Edén, al sugerirle que podía ser como Dios sin necesidad de obedecerlo (Gén. 3:5). Adán sucumbió a la oferta de gloria sin obediencia, trayendo condenación al mundo.
2. Israel y la Gloria sin Sufrimiento
Esta estrategia también fue empleada contra Israel durante su travesía por el desierto. Israel anheló la tierra prometida, pero sin soportar la dificultad del desierto. Se quejaron repetidamente, preguntando: “¿Por qué Dios nos sacó de Egipto solo para hacernos sufrir?” La queja de Israel refleja el deseo de gloria sin obediencia, queriendo Canaán sin pasar por las pruebas del camino.
3. La Tentación para Jesús: Una Alternativa a la Cruz
Satanás le ofrece a Jesús un reino sin cruz, un atajo que evitaría el sufrimiento. Pero tal oferta es una mentira peligrosa, ya que un reino obtenido a través de la adoración del diablo sería una usurpación y no la consumación legítima del plan de redención. La oferta de Satanás es que Jesús obtenga poder terrenal a costa de comprometer su lealtad al Padre. Sin embargo, la misión de Jesús no es solo gobernar, sino redimir al mundo a través del sacrificio en la cruz.

C. La Respuesta de Jesús: Adorar a Dios, Aunque Signifique Cruz (v. 8)

Jesús responde citando Deuteronomio 6:13: "Temerás solo al SEÑOR tu Dios; y a Él adorarás, y por su nombre jurarás."
Esta respuesta no es solo una defensa verbal, sino una declaración que refleja la centralidad del Shemá: "Escucha, Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es." La fidelidad y adoración a Dios no pueden ser comprometidas, sin importar las circunstancias. Jesús rechaza el camino del atajo y reafirma que la gloria verdadera viene por medio de la cruz.
Adorar a Dios implica sufrimiento: La obediencia al Padre significa caminar el camino del sufrimiento y la cruz, en lugar de buscar un reino inmediato y superficial. La adoración verdadera a Dios siempre implica negación del yo y rechazo de las tentaciones del mundo.
La Gloria a través de la Obediencia: Jesús demuestra que la verdadera gloria viene después del sufrimiento, no evitándolo. Él sabe que su reino no es de este mundo, sino que está destinado a manifestarse plenamente a través de su sacrificio y resurrección.

D. La Importancia: Gloria Solo a Través del Sufrimiento

Jesús Ofrece la Obediencia Perfecta que Adán e Israel Fallaron en Dar Jesús, como el Segundo Adán y el verdadero Israel, ofrece la obediencia que ni Adán ni Israel pudieron dar. Adán buscó gloria sin obediencia, e Israel quiso la tierra prometida sin pasar por el sufrimiento del desierto. Jesús, en contraste, se somete plenamente al Padre y resiste la tentación de buscar gloria sin cruz.
El Camino de la Gloria Pasa por la Cruz La respuesta de Jesús en esta tentación subraya un principio fundamental tanto para su vida como para la vida del creyente: Sin sufrimiento, no hay gloria. La obediencia al Señor del Pacto siempre precede a la bendición final. Jesús se niega a buscar el reino del mundo porque su mirada está puesta en el reino venidero, el cual solo puede alcanzarse mediante la cruz.
Aplicación para los Creyentes La tentación de buscar gloria sin sufrimiento es constante en la vida cristiana. Sin embargo, como seguidores de Cristo, estamos llamados a caminar por el camino de la cruz, confiando en que la verdadera gloria vendrá en el tiempo perfecto de Dios. Al igual que Jesús, somos llamados a adorar a Dios en medio del sufrimiento y rechazar cualquier tentación que prometa gloria inmediata sin obediencia a la voluntad divina.

Conclusión

Esta tentación en el monte alto es un recordatorio de que el camino del reino es el camino de la cruz. Jesús demuestra que la adoración verdadera no puede separarse de la obediencia y el sufrimiento. Él rechaza la oferta de Satanás porque sabe que la gloria verdadera no puede ser obtenida sin sacrificio. En su rechazo de esta tentación, Jesús nos enseña que el reino de Dios no es de este mundo y que la única forma de alcanzar la gloria es mediante la adoración fiel y la obediencia al Padre, aun cuando eso implique sufrimiento.
Jesús vence donde Adán e Israel fallaron, estableciendo el camino de la obediencia perfecta que culminará en su victoria sobre la muerte y la inauguración de su reino eterno. El monte alto no es el fin, sino la cruz; y por medio de la cruz, Cristo inaugura un reino glorioso y eterno para su pueblo.

III. La Tentación en el Pináculo del Templo (Lucas 4:9-12)

A. La Ubicación: El Pináculo del Templo (v.9a)

La escena de esta tercera tentación ocurre en el pináculo del templo. Este lugar no es un espacio escogido al azar. El templo era el centro del culto y la mediación entre Dios y su pueblo, un lugar donde se realizaban sacrificios para purificación y donde se preservaba la santidad. El acto de tentar a Cristo en este contexto es profundamente irónico, pues Satanás busca inducir al Hijo de Dios a profanar el nombre del Padre en el corazón del simbolismo más sagrado de la adoración.
El templo como símbolo de mediación
Los sacerdotes tenían la responsabilidad de eliminar la impureza y garantizar la pureza del culto.Aquí, sin embargo, Satanás trata de pervertir el propósito del templo, tentando a Cristo para que cometa un acto profano al invocar la protección de Dios como prueba.
La Ironía y la Sutileza de la Tentación
La tentación en este lugar no es solo física, sino teológica. Satanás sugiere que Jesús podría demostrar su identidad divina de manera pública si los ángeles lo protegen tras un acto temerario.El desafío es doble: profanar el templo con un acto innecesario y tentar a Dios para que intervenga, lo que va en contra de la obediencia perfecta que el Hijo debe rendir al Padre.

B. La Tentación: Exhibición de Poder y Protección (vv.9b-11)

El Desafío de Satanás Satanás cita el Salmo 91:11-12, diciéndole a Jesús: "Él mandará a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie contra la piedra."
Este pasaje, utilizado fuera de contexto, sugiere que si Jesús realmente es el Hijo de Dios, debería lanzarse desde el pináculo para demostrar su filiación mediante una intervención angelical pública. La implicación es que la protección prometida en el Salmo sería una señal innegable de su identidad mesiánica.
La Alusión a Génesis 3:15
Es significativo que Satanás mencione los pies del Mesías. En Génesis 3:15, la simiente de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente.La referencia implícita a los pies del Mesías sugiere que Satanás intenta invertir ese símbolo de victoria: en lugar de aplastar a la serpiente, Cristo debe poner a prueba la protección del Padre de manera presuntuosa.
El Engaño Profundo de la Tentación
Satanás ofrece una exhibición innecesaria e ilícita de poder. Si Jesús cede, demostraría desconfianza en la voluntad del Padre, anticipando una victoria superficial en lugar de la obediencia a la cruz. Es revelador que Satanás omite intencionadamente el siguiente versículo del Salmo 91:13, que dice: "Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león y a la serpiente."
Este versículo alude directamente a la victoria mesiánica sobre Satanás. El hecho de que Satanás lo omita revela su intención de desviar a Cristo de su misión de aplastar la cabeza de la serpiente.

C. La Respuesta de Jesús: No Tentarás al Señor tu Dios (v.12)

Jesús responde citando Deuteronomio 6:16: “Escrito está: No tentarás al SEÑOR tu Dios.” Esta respuesta es decisiva, mostrando que la fidelidad al Padre no puede ser puesta a prueba ni manipulada mediante desafíos innecesarios.
Obediencia Sin Presunción
La verdadera adoración no se expresa mediante actos temerarios que pongan a prueba la fidelidad de Dios, sino mediante la sumisión humilde a su voluntad.
Jesús rechaza la tentación de realizar un acto espectacular que comprometería su confianza en el Padre. En lugar de eso, reafirma que la obediencia es la única forma legítima de expresar su identidad como Hijo de Dios.
Cristo como el Nuevo Israel y el Segundo Adán
Donde Adán e Israel fallaron al tentar a Dios mediante su desobediencia, Jesús permanece firme. Israel, en el desierto, puso a prueba a Dios repetidamente, dudando de su provisión y cuidado.Jesús, como el verdadero Israel, se niega a tentar a su Padre, sabiendo que su misión se cumplirá a través del sufrimiento y la obediencia, no mediante demostraciones públicas de poder.

D. La Importancia: La Obediencia del Hijo Mesiánico

Jesús Revierte el Fracaso de Adán e Israel
Adán sucumbió a la tentación de ser como Dios y probó el fruto prohibido, y Israel tentó a Dios en el desierto al desconfiar de su provisión.En contraste, Jesús, el Segundo Adán y verdadero Israel, rechaza la tentación de probar a Dios, demostrando la obediencia perfecta que el Padre demanda.
El Camino del Nuevo Éxodo
Esta tentación ocurre como parte del nuevo éxodo, que avanza desde el desierto hacia el templo. Cada paso de este éxodo apunta a la obediencia sustitutoria de Cristo, quien lleva a cabo lo que Adán e Israel no lograron cumplir.
A través de su obediencia, Jesús establece el camino hacia la redención, culminando en la victoria escatológica sobre el pecado y la muerte.
Triunfo Escatológico a Través de la Cruz
Esta tentación marca el inicio del triunfo escatológico de Cristo, quien no buscará la gloria inmediata mediante demostraciones de poder, sino que la obtendrá al pasar por la cruz.
La victoria del Mesías no viene al evitar el sufrimiento, sino al abrazarlo como parte del plan redentor de Dios. Jesús resiste la tentación porque sabe que su misión culminará no en un espectáculo, sino en la resurrección y exaltación final.

Conclusión

En la tentación del pináculo del templo, Satanás busca pervertir la fidelidad de Cristo con una oferta sutilmente maliciosa: una demostración pública de poder que pondría a prueba la protección de Dios. Sin embargo, Jesús, como el Hijo obediente, rechaza esta oferta, reafirmando que el camino hacia la gloria pasa por la obediencia y el sufrimiento, no por actos presuntuosos.
Donde Adán e Israel fallaron, Cristo triunfa, mostrando que la adoración verdadera implica confianza absoluta en el Padre, incluso en medio de las tentaciones más sutiles. Al resistir esta tentación, Jesús nos enseña que la victoria sobre el mal se alcanza no mediante atajos, sino mediante obediencia perfecta y sumisión fiel a la voluntad de Dios. Este es el camino que finalmente lo llevará a la cruz y a la resurrección, inaugurando el reino eterno y aplastando definitivamente la cabeza de la serpiente.
### IV. ¿La Tentación Final? (Lucas 4:13 y 23:32-43)
#### A. El Momento Oportuno: La Cruz (Lucas 23:32)
1. **¿Cuál es el "momento oportuno" que Satanás esperaba?**
- En **Lucas 4:13**, se nos dice que Satanás dejó a Jesús hasta un momento oportuno. Ese momento es finalmente revelado en la **cruz**, el clímax de la obra redentora del Hijo.
2. **Por qué la Cruz es el Momento Supremo de Tentación**
- En la cruz, Jesús está en su punto de **mayor vulnerabilidad** física y emocional. El dolor, la soledad y la aparente derrota humana se presentan como un terreno fértil para que Satanás vuelva a **atacar la identidad y misión del Hijo de Dios**.
- Si alguna tentación debía tener éxito, este era el momento. **Satanás intenta una vez más inducir a Cristo a evitar el sufrimiento**, esta vez con la burla y la presión pública de los líderes, soldados y criminales que lo rodean.
---

IV. ¿La Tentación Final? (Lucas 4:13 y 23:32-43)

A. El Momento Oportuno: La Cruz (Lucas 23:32)

¿Cuál es el "momento oportuno" que Satanás esperaba?
En Lucas 4:13, se nos dice que Satanás dejó a Jesús hasta un momento oportuno. Ese momento es finalmente revelado en la cruz, el clímax de la obra redentora del Hijo.
Por qué la Cruz es el Momento Supremo de Tentación
En la cruz, Jesús está en su punto de mayor vulnerabilidad física y emocional. El dolor, la soledad y la aparente derrota humana se presentan como un terreno fértil para que Satanás vuelva a atacar la identidad y misión del Hijo de Dios.Si alguna tentación debía tener éxito, este era el momento. Satanás intenta una vez más inducir a Cristo a evitar el sufrimiento, esta vez con la burla y la presión pública de los líderes, soldados y criminales que lo rodean.

B. La Tentación en la Cruz (Lucas 23:35-39)

La Triple Tentación: Un Eco del Desierto
La tentación en la cruz sigue el mismo patrón tripartito que vimos en el desierto (Lucas 4). Cada una de las voces que se levantan contra Cristo refleja la misma lógica de Satanás: cuestionar su identidad como Hijo de Dios y ofrecer un camino alternativo que evite la cruz.Estructura paralela:
Primera tentación (Desierto): "Si eres el Hijo de Dios, convierte esta piedra en pan."Segunda tentación: "Si me adoras, te daré los reinos sin sufrimiento."Tercera tentación: "Échate abajo y prueba que Dios te salvará."En la cruz, las burlas se alinean con esta misma estrategia:
"Si eres el Cristo, sálvate a ti mismo" (Lucas 23:35)."Si eres el Rey de los judíos, sálvate" (Lucas 23:37)."¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!" (Lucas 23:39).
La Simiente de la Serpiente
En cada tentación, vemos cómo los gobernantes, soldados y uno de los ladrones se alinean con la voz de Satanás, tal como lo hicieron en el desierto. Estos individuos se convierten en instrumentos de la serpiente, reforzando las mismas mentiras:
Si realmente eres el Hijo de Dios, ¿por qué sufrir? ¿Por qué no pruebas tu poder y te libras del sufrimiento?El mensaje central: La misma tentación que Jesús enfrentó en el desierto resurge aquí: gloria sin cruz, victoria sin sufrimiento.

C. Una Voz Diferente: El Segundo Ladrón (Lucas 23:40-42)

Un Ladrón que se Une a la Voz del Padre
En contraste con la burla y la incredulidad de las demás voces, uno de los ladrones crucificados se convierte en un testimonio de fe. Él no se une a la voz de Satanás, sino que reconoce que Jesús es inocente y digno de fe.Lucas 23:41: "Nosotros a la verdad justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero este nada malo ha hecho."
Esta declaración refleja la justicia del Hijo de Dios, alineándose con lo que el Padre ya había dicho en su bautismo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
Confesión Pública de Fe
Lucas 23:42: "Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino."Este ladrón reconoce que la verdadera realeza de Jesús no se evidencia al evitar la cruz, sino en el cumplimiento de su misión redentora. Su petición es una muestra de fe, viendo en Cristo al Rey que inaugura su reino eterno a través del sufrimiento.

D. La Respuesta de Cristo: Promesa de Vida Eterna (Lucas 23:43)

"Hoy estarás conmigo en el paraíso."
En esta breve pero poderosa afirmación, Jesús asegura al ladrón arrepentido que su comunión con Él será inmediata y completa en el paraíso, una imagen del reino escatológico y restaurado.El Paraíso:
Este término evoca tanto el Edén perdido como la Jerusalén celestial descrita en Hebreos 12:22-23. Es la consumación de la comunión perfecta entre Dios y su pueblo, el telos de la misión redentora de Cristo.
Estado Intermedio y Redención Completa
Catecismo Mayor de Westminster, Pregunta 37: "Las almas de los creyentes, en su muerte, son hechas perfectas en santidad e inmediatamente pasan a la gloria."En este estado intermedio, los creyentes disfrutan de la presencia del Señor mientras esperan la resurrección corporal. Esto refleja la esperanza que Jesús ofrece al ladrón: vida inmediata en el paraíso y la futura resurrección gloriosa.

E. Importancia Teológica: La Obediencia Perfecta que Redime

Obediencia Activa y Pasiva de Cristo
Jesús ofrece obediencia activa al cumplir perfectamente los preceptos de la Ley como el Último Adán, y obediencia pasiva al soportar la ira de Dios en la cruz. Esta obediencia es la única que puede satisfacer las demandas del pacto de obras y abrir las puertas del paraíso para su pueblo.
La Obra Redentora Finalizada en la Cruz
Génesis 3:15: En la cruz, Cristo aplasta definitivamente la cabeza de la serpiente mediante su sacrificio. Lo que comenzó en su tentación en el desierto culmina aquí: la victoria total sobre Satanás.La cruz no es una derrota, sino la manifestación máxima de la gloria de Dios, donde el Hijo vence al diablo y redime a su pueblo.
El Nuevo Éxodo y la Promesa del Paraíso
La tentación en la cruz se revela como el último obstáculo en el camino del nuevo éxodo. Jesús guía a su pueblo hacia la libertad definitiva de la muerte y el pecado, prometiéndoles el paraíso eterno. La promesa al ladrón es una prenda de la herencia futura que todos los creyentes disfrutarán.

Conclusión

En este momento supremo de tentación, Jesús demuestra una vez más su obediencia perfecta y su confianza inquebrantable en el Padre. Donde Adán y el antiguo Israel fallaron, Cristo triunfa, rechazando la voz del diablo y permaneciendo firme en su misión. La cruz no es una derrota, sino el camino hacia la victoria escatológica, donde el Hijo de Dios aplasta a la serpiente y abre las puertas del paraíso para su pueblo.
El nuevo éxodo liderado por Cristo culmina en su resurrección y exaltación, asegurando que aquellos que confían en Él compartirán su victoria. Como el ladrón en la cruz, somos llamados a reconocer que la gloria viene a través del sufrimiento y la obediencia, y que la verdadera vida eterna está en comunión con Cristo, quien nos ha redimido completamente por su sacrificio perfecto.
D. La importancia
1. Ustedes también deben resistir la tentación, confiando en la Palabra y el Espíritu.
a. En unión con Cristo, deben caminar por El Espíritu y obedecer la Palabra de Dios.
b. Y en Cristo pueden vencer a satanás y al pecado.
2. Pero vuestra obediencia no garantiza la consumación del reino. Vuestra obediencia no inaugura el reino escatológico. Y vuestra obediencia bajo la tentación no es el terreno meritorio para la salvación de los elegidos de Dios. Para esa clase de obediencia, deben mirar al Cristo que lleva a su pueblo desde la maldición a la consumación.
__________________________________

Conclusión: La Victoria de Cristo y Nuestra Esperanza Escatológica en el Pacto de Gracia

Al concluir nuestra sesión, hemos visto cómo Lucas presenta a Jesús no solo como el cumplimiento de las promesas mesiánicas, sino también como el Segundo Adán cuya obediencia perfecta logra lo que el primer Adán y el pueblo de Israel no pudieron. La tentación en el desierto y la prueba final en la cruz demuestran que Jesús resistió y venció las artimañas de Satanás, asegurando así nuestra redención y restauración.
La conexión entre la obediencia activa de Cristo y su obediencia pasiva es vital. Su vida sin pecado cumple las demandas del pacto de obras, mientras que su muerte sacrificial satisface la justicia divina por nuestros pecados. John Murray enfatiza que "la obediencia de Cristo es la base de nuestra justificación; su resurrección es la confirmación de nuestra esperanza escatológica" (Redemption Accomplished and Applied).
La promesa a ladrón en la cruz—"Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43)—nos ofrece un vislumbre de la consumación escatológica. Jesús, al abrir el camino al paraíso, nos asegura que la comunión perfecta con Dios es nuestro destino final. Como escribió Anthony Hoekema, "la escatología cristiana no es solo acerca del futuro, sino que tiene implicaciones presentes; vivimos en la tensión del 'ya pero todavía no'" (The Bible and the Future).
Nuestra esperanza escatológica está firmemente anclada en la obra consumada de Cristo. Él es el mediador del nuevo pacto, quien nos ha reconciliado con Dios y nos ha asegurado una herencia eterna en su reino. A medida que esperamos la consumación final, somos llamados a vivir en obediencia y fe, confiando en el poder del Espíritu Santo que habita en nosotros.
En palabras de Westminster Confession (CFW 8.5), "El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y sacrificio de sí mismo, ha satisfecho plenamente la justicia de su Padre, y ha comprado no solo la reconciliación, sino una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos que el Padre le ha dado".

Preguntas de Discusión para los Estudiantes

La Obediencia de Cristo como Segundo Adán
¿Cómo redefine la comprensión de Jesús como el Segundo Adán nuestra percepción de la redención y la escatología?En qué formas la obediencia de Jesús contrasta con la desobediencia de Adán e Israel, y qué implicaciones tiene esto para nuestra salvación.
La Tentación y la Victoria sobre Satanás
¿Qué enseñanzas podemos extraer de las tentaciones de Jesús en el desierto respecto a enfrentar las tentaciones en nuestra propia vida?¿Cómo nos anima la victoria de Cristo sobre Satanás a resistir el pecado y vivir en santidad?
El Pacto de Gracia y la Escatología
¿De qué manera el pacto de gracia, consumado en Cristo, afecta nuestra esperanza escatológica?¿Cómo podemos vivir actualmente a la luz de la consumación futura del reino de Dios?
La Obediencia Activa y Pasiva de Cristo
¿Por qué es esencial distinguir entre la obediencia activa y pasiva de Cristo en nuestra comprensión de la redención?¿Cómo se relaciona la obediencia de Cristo con nuestra justificación y santificación?
Aplicación Personal y Comunitaria
¿Cómo podemos aplicar las verdades aprendidas en esta clase para fortalecer nuestra fe y práctica diaria?¿De qué manera nuestra comprensión de la obra redentora de Cristo nos impulsa a participar en la misión de la iglesia en el mundo?
Estas preguntas buscan fomentar una reflexión profunda y una discusión enriquecedora sobre cómo la obra de Cristo, en cumplimiento del pacto de gracia, no solo afecta nuestra comprensión teológica sino también nuestra vida práctica como creyentes que anhelan la consumación del reino de Dios.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.