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Buenos días familia!
Que alegría celebrarnos a Dios juntos en Español. Me llamo Gabriel y soy un de los pastores de Grapevine’s First Baptist.
Como iglesia, hemos estudiado Lecciones de vida de Elías, el profeta Elías. Hoy seguimos en nuestra serie en el capítulo dieciocho del libro de Reyes en el Antiguo Testamento.
Pero mi pregunta inicial es...
¿Como se ve el tras cámaras de tu vida?
¿Qué hay detrás de los GRANDES MOMENTOS EN NUESTRAS VIDAS?
Hace dos semanas, tuvimos en Grapevine Celebra, el festival de la herencia hispana con duración de 5 horas, pero con meses de planificación. Yo sé que Yvette y Ronnie y otros trabajaran tan duro para que el evento fuera un suceso. Y también los que cantaran y danzaran allá. Vemos el resultados y nos olvidamos del proceso hasta llegar en la belleza.
Yo se también con la Quince de Janelle, tuvo mucho trabajo y reuniones hasta llegar el día.
Y yo también con mis bodas... Liz trabajö tan pesado para 4 horas de fiesta. Picture.
Pero vemos esa realidad también con cosas tristes porque Tanto lo bueno como lo malo en nuestras vidas no suceden de la noche a la mañana.
Aquí llegamos a un gran momento en la vida de Elías y del reino de Israel y nos olvidamos que eso no paso desde el nada.
Leamos juntos un gran momento en la vida de Elías. 1 Reyes 18:17-46.
Es un pasaje largo, así que tenemos Biblias alrededor para que puedan seguirlo o pueden seguirlo en las pantallas.
Elías en el monte Carmelo
16Abdías fue a buscar a Acab y le informó de lo sucedido, así que este fue al encuentro de Elías 17y cuando lo vio, le preguntó:
—¿Eres tú el que le está creando problemas a Israel?
18—No soy yo quien le está creando problemas a Israel —respondió Elías—. Quienes se los crean son tú y tu familia, porque han abandonado los mandamientos del Señor y se han ido tras los baales. 19Ahora convoca de todas partes al pueblo de Israel, para que se reúna conmigo en el monte Carmelo con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de la diosa Aserá que se sientan a la mesa de Jezabel.
20Acab convocó en el monte Carmelo a todos los israelitas y a los profetas. 21Elías se presentó ante el pueblo y dijo:
—¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él.
El pueblo no dijo una sola palabra. 22Entonces Elías añadió:
—Yo soy el único que ha quedado de los profetas del Señor; en cambio, Baal cuenta con cuatrocientos cincuenta profetas. 23Tráigannos dos novillos. Que escojan ellos uno, lo descuarticen y pongan los pedazos sobre la leña, pero sin prenderle fuego. Yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, pero tampoco le prenderé fuego. 24Entonces invocarán ellos el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor. El que responda con fuego, ese es el Dios verdadero.
Y todo el pueblo estuvo de acuerdo.
25Entonces Elías dijo a los profetas de Baal:
—Ya que ustedes son tantos, escojan uno de los novillos y prepárenlo primero. Invoquen luego el nombre de su dios, pero no prendan fuego.
26Los profetas de Baal tomaron el novillo que les dieron y lo prepararon e invocaron el nombre de su dios desde la mañana hasta el mediodía.
—¡Baal, respóndenos! —gritaban, mientras daban brincos alrededor del altar que habían hecho.
Pero no se escuchó nada, pues nadie respondió. 27Al mediodía Elías comenzó a burlarse de ellos:
—¡Griten más fuerte! —decía—. Seguro que es un dios, pero tal vez esté meditando o esté ocupado o de viaje. ¡A lo mejor se ha quedado dormido y hay que despertarlo!
28Comenzaron entonces a gritar más fuerte y, como era su costumbre, se cortaron con cuchillos y lanzas hasta quedar bañados en sangre. 29Pasó el mediodía y siguieron en este trance profético hasta la hora del sacrificio vespertino. Pero no se escuchó nada, pues nadie respondió ni prestó atención.
30Entonces Elías dijo a todo el pueblo:
—¡Acérquense a mí!
Así lo hicieron. Y como estaba en ruinas el altar del Señor, Elías lo reparó. 31Luego recogió doce piedras, una por cada tribu descendiente de Jacob, a quien el Señor le había puesto por nombre Israel. 32Con las piedras construyó un altar en honor del Señor, y alrededor cavó una zanja en que cabían dos seahs de semillas. 33Colocó la leña, descuartizó el novillo, puso los pedazos sobre la leña 34y dijo:
—Llenen de agua cuatro cántaros y vacíenlos sobre el holocausto y la leña.
Luego dijo:
—Vuelvan a hacerlo.
Y así lo hicieron.
—¡Háganlo una vez más! —les ordenó.
Y por tercera vez vaciaron los cántaros. 35El agua corría alrededor del altar hasta llenar la zanja.
36A la hora del sacrificio vespertino, el profeta Elías dio un paso adelante y oró así: «Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que todos sepan hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu siervo y he hecho todo esto en obediencia a tu palabra. 37¡Respóndeme, Señor, respóndeme, para que esta gente reconozca que tú, Señor, eres Dios y estás haciendo que su corazón se vuelva a ti!».
38En ese momento, cayó el fuego del Señor y quemó el holocausto, la leña, las piedras y el suelo, y hasta lamió el agua de la zanja.
39Cuando vieron esto, todos se postraron y exclamaron: «¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!».
40Luego Elías ordenó:
—¡Agarren a los profetas de Baal! ¡Que no escape ninguno!
Tan pronto como los agarraron, Elías hizo que los bajaran al arroyo Quisón y allí los ejecutó. 41Entonces Elías dijo a Acab:
—Anda a tu casa, y come y bebe, porque ya se oye el ruido de un torrentoso aguacero.
42Acab se fue a comer y beber, pero Elías subió a la cumbre del Carmelo, se inclinó hasta el suelo y puso el rostro entre las rodillas.
43—Ve y mira hacia el mar —ordenó a su criado.
El criado fue, miró y dijo:
—No se ve nada.
Siete veces le ordenó Elías que fuera a ver, 44y la séptima vez el criado le informó:
—Desde el mar viene subiendo una nube. Es tan pequeña como una mano.
Entonces Elías ordenó:
—Ve y dile a Acab: “Engancha el carro y vete antes de que la lluvia te detenga”.
45Las nubes fueron oscureciendo el cielo; luego se levantó el viento y se desató una fuerte lluvia. Y Acab se fue en su carro hacia Jezrel. 46Entonces el poder del Señor vino sobre Elías, quien se ajustó el manto con el cinturón, se echó a correr y llegó a Jezrel antes que Acab.
Nuestro primero punto hoy es:
DETRÁS DE CUALQUIER GRAN MOMENTO EN TU VIDA ESTÁ: Anticipación.
Quiero animarles a que tomen un tiempo para leer los libros de 1 y 2 Reyes esta semana.
Pero veamos juntos el tras cámaras del libro de Reyes y de la vida de Elías...
En 1 Reyes vemos la muerte de David, su hijo Salomón se tornando rey y construyendo el templo y palacio.
Dios advierte su pueblo a no adorar a otros dioses. 1 Reyes 9:6-9: Pero si ustedes o sus hijos dejan de cumplir los mandamientos y estatutos que les he dado, y se apartan de mí para servir y adorar a otros dioses, 7yo arrancaré a Israel de la tierra que le he dado y repudiaré el templo que he consagrado en honor de mi Nombre. Entonces Israel será el objeto de burla de todos los pueblos. 8Y aunque ahora este templo es imponente, llegará el día en que todo el que pase frente a él quedará asombrado y, en son de burla, preguntará: “¿Por qué el Señor ha tratado así a este país y a este templo?”. 9Y le responderán: “Porque abandonaron al Señor su Dios, que sacó de Egipto a sus antepasados, y se echaron en los brazos de otros dioses, a los cuales adoraron y sirvieron. Por eso el Señor ha dejado que les sobrevenga tanto desastre”».
Salomón se casó con mujeres extranjeras. Leer 11:4. En efecto, cuando Salomón llegó a viejo, sus mujeres le pervirtieron el corazón de modo que él siguió a otros dioses y no siempre fue fiel al Señor su Dios como lo había sido su padre David.
Dios dio estas advertencias a su pueblo, ¿y qué hicieron? Exactamente lo que Dios les dijo que no hicieran. No hemos cambiado mucho, ¿verdad?
Por eso, para entender Elías, tenemos que regresar a la queda de Salomón y Israel.
No fue de repente.
Su hijo Roboán lo sucedió el trono. Y el reino se divide:
Roboam rey de Juda y Benjamín. Sur. Seguido por Abiam. Asa. Josafat.
Jeroboam rey de las otras 10 tribus. Israel, norte. Después, Nadab. Baasa. Ela. Zimri. Omri. Acab.
La palabra de Dios nos dice... Acab hizo lo malo a los ojos del Señor más que todos los que fueron antes que él. Como si hubiera sido poco el cometer los mismos pecados de Jeroboán, hijo de Nabat, también se casó con Jezabel hija de Et Baal, rey de los sidonios, y se dedicó a servir a Baal y a adorarlo. 32Le erigió un altar en el templo que le había construido en Samaria, 33y también fabricó una imagen de la diosa Aserá. En fin, hizo más para provocar la ira del Señor, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que lo precedieron.
Así es el contexto de maldad en que vemos Elías llegar en el escenario bíblico.
Elías, un profeta de Dios cuyo nombre significa "mi Dios es el Señor," lo cual es apropiado ya que la mayoría de sus esfuerzos están dirigidos a probar que el Señor, Yahveh, es superior a la deidad local, Baal.
Se creía que Baal era el dios de las tormentas, lo que significaba que se le consideraba responsable del éxito o fracaso de la producción agrícola y, por extensión, de la vida humana.
Los milagros e interacciones de Elías están dirigidos a presentar una visión adecuada de quién es Dios, con un gran poder sobre la naturaleza, pero también con una mirada compasiva y justa hacia los desfavorecidos.
Los milagros de Elías sobre la lluvia, la producción agrícola (vegetales y frutas) y la vida, junto con sus confrontaciones con Baal y sus profetas, demuestran que incluso el poder del profeta de Yahveh es mayor que el del dios más poderoso del panteón local. Es Yahveh quien tiene poder sobre la vida y la muerte, no Baal.
Llegamos en la parte en que Elías profetiza una sequía que vendrá sobre toda la tierra como consecuencia del mal de Acab (1 Reyes 17:1–7). Advertido por Dios, Elías se esconde cerca del arroyo de Querit, donde es alimentado por cuervos.
A medida que la sequía y la hambruna en la tierra se profundizan, Elías se encuentra con una viuda en un país vecino y, a través de su obediencia a la petición de Elías, Dios provee suficiente alimento para Elías, la mujer y su hijo. Milagrosamente, el barril de harina y la jarra de aceite de la viuda nunca se vacían (1 Reyes 17:8–16).
Como cristianos, necesitamos discernimiento para estar en sintonía con lo que está sucediendo a nuestro alrededor y dentro de nosotros.
Necesitamos ser proactivos, no reactivos.
Como profeta, Elías era consciente de lo que Dios estaba haciendo en su nación y estaba listo para responder. Como cristianos, el NT nos enseña... manténganse alertas, sean prudentes.
**DETRÁS DE CUALQUIER GRAN MOMENTO EN TU VIDA ESTÁ: Preparación **
Antes de un viaje por carretera, ponemos gasolina y compramos bocadillos. Antes de los Juegos Olímpicos, los atletas pasan por un intenso entrenamiento.
Messi?
Elías sabía que necesitaba preparar el escenario para la batalla espiritual contra los profetas de Baal.
Elías reparó el altar recogiendo 12 piedras, una por cada tribu de Israel. Cavó una zanja alrededor del altar. Colocó la leña, descuartizó el novillo y puso sobre la leña. Llenó cuatro cántaros tres veces y los vertió sobre el sacrificio. Y esperó el momento adecuado.
¿Cómo podemos prepararnos para el mover de Dios en nuestras vidas?
Pablo nos enseña:
¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero solo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. 25Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener una corona que se echa a perder; nosotros, en cambio, por una que dura para siempre. 26Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. 27Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.
Elías espera...
Todo está listo, pero si Dios no se manifiesta, el profeta está en problemas.
Así que DETRÁS DE CUALQUIER GRAN MOMENTO EN TU VIDA ESTÁ: Riesgo.
Porque Elías sabía que todo dependía de Dios, Él ora. Hizo todo lo que pudo, y ahora se presenta ante Dios y dice: no hay nada más que puedo hacer.
Y todo eso nos lleva al punto final y más importante.
Una lección de vida de Elías es que detrás de cada gran momento en nuestras vidas siempre debe haber oración.
**DETRÁS DE CUALQUIER GRAN MOMENTO EN TU VIDA ESTÁ: Oración (1 Reyes 18:41-46)**
Recuerda que, mientras todo esto está sucediendo, hay una sequía en el país, causada por Elías para mover el corazón del pueblo a regresar al Señor.
El pueblo de Dios estaba orando por las cosas incorrectas y por los dioses equivocados.
¿Cómo es tu vida de oración? Si tuvieras que poner un adjetivo antes de tu oración, ¿qué escribirías?
¿Qué escribiría Dios?
Entonces Elías dijo a Acab:
—Anda a tu casa, y come y bebe, porque ya se oye el ruido de un torrentoso aguacero.
42Acab se fue a comer y beber, pero Elías subió a la cumbre del Carmelo, se inclinó hasta el suelo y puso el rostro entre las rodillas.
43—Ve y mira hacia el mar —ordenó a su criado.
El criado fue, miró y dijo:
—No se ve nada.
Siete veces le ordenó Elías que fuera a ver, 44y la séptima vez el criado le informó:
—Desde el mar viene subiendo una nube. Es tan pequeña como una mano.
Entonces Elías ordenó:
—Ve y dile a Acab: “Engancha el carro y vete antes de que la lluvia te detenga”.
45Las nubes fueron oscureciendo el cielo; luego se levantó el viento y se desató una fuerte lluvia. Y Acab se fue en su carro hacia Jezrel. 46Entonces el poder del Señor vino sobre Elías, quien se ajustó el manto con el cinturón, se echó a correr y llegó a Jezrel antes que Acab.
Aquí vemos que...
Oración es reclamar el territorio de Dios.
A veces la oración no es bonita, sino lenta y persistente.
¿Estamos orando oraciones seguras?
¿Oraciones audaces?
¿A qué Dios estamos orando? Salmo 115 nos enseña que los falsos ídolos, los falsos dioses Tienen boca, pero no pueden hablar; ojos, pero no pueden ver. Tienen oídos, pero no pueden oír; nariz, pero no pueden oler. Tienen manos, pero no pueden palpar; pies, pero no pueden andar. Ni un solo sonido emite su garganta. Semejantes a ellos son sus hacedores y todos los que confían en ellos. PERO Pueblo de Israel, confía en el Señor;
él es tu ayuda y tu escudo.
¿Han sido nuestras oraciones nuestro primer recurso al depender de Dios? Vemos que Elías claramente dependía de Dios; de lo contrario, estaría en grandes problemas.
Santiago 5: Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio. 18Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos.
Él era un hombre como nosotros, dependiente de Dios.
¿Eres dependiente de Dios?
**El discipulado es una larga obediencia en la misma dirección. ** La vida con Jesús es así. Queremos todo rápido, vivimos en una generación de Amazon Prime. Yo soy así con ejercicios, pero la vida con Jesús es un caminar diario de oración y perseverancia hasta el final.
Pero lo que Elías vio fue una nube del tamaño de una mano, pero eso fue suficiente para hacer que siguiera adelante. ¿Estamos esperando grandes cosas de Dios para obedecerlo y seguirlo?
Elías se presentó ante el pueblo y dijo:
—¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él.
La misma pregunta de Elías al pueblo es para nosotros. Hay áreas en nuestras vidas que estamos indecisos en nuestra fe? Si no has creído en Dios – hasta cuando no vas a creer? Que más Dios tiene que hacer? Él ya envió la mejor señal – Jesús para probar su poder y amor.
Lo que estamos experimentando hoy es un momento de nube del tamaño de una mano.
Y creo que sea una descripción apropiada del claro pero pequeño inicio de lo que oramos que se convierta en una poderosa obra.
**La conclusión:**
Tómate el tiempo ahora para prepararte para la fe que necesitarás más adelante.
