Sirviendo ante la oposición

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¿Cuáles son tus debilidades?
Permíteme recordarte que las personas que te rodean, por lo general pueden reconocer tus debilidades. Y tus debilidades pueden ser usadas por otros para perjudicarte.
Tenemos que procurar mejorar, fortalecernos aún en nuestras debilidades y dedicarnos a servir a Dios.
Allí surge la otra pregunta importante que cada uno de nosotros se tiene que hacer a sí mismo:
¿A quién estás sirviendo?
Vuelve a pensarlo, por favor: ¿A quién sirves?
Es bastante fácil decir “Yo no le sirvo a nadie; soy una persona libre”, pero, ¿es eso cierto?
La Palabra de Dios tiene mucho que decir a este respecto, especialmente en el Nuevo Testamento, donde nos recuerda que el mundo, el diablo y nuestra carne compiten por gobernarnos. Sus influencias son muchas veces muy sutiles y podemos caer en el error de pensar que “como todos lo hacen es normal”. ¡Cuidado con eso!
Debemos ser cuidadosos y deliberados al escoger a quien servimos, y creo que cada uno de nosotros sabe bien a quién nos conviene servir.
Pero tienes que decidirlo y ponerlo en práctica cada uno de tus días.
Vamos a considerar una vieja historia que puede hacernos reflexionar en cuanto a esto.
Daniel 6:1–5 RVR60
Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios.
Daniel era uno de los exiliados de Israel cuando fue invadido por las tropas de Nabucodonosor. Dios había obrado poderosamente en Él y había terminado ocupando una posición de mucha responsabilidad en el gobierno de ese rey y luego con su hijo Belsasar. Esto sucede cuando los Medos dan el golpe de estado y asumen el gobierno derrocando a los Asirios, bajo la autoridad de Darío.
El texto nos señala que Darío reconoció que había algo muy especial en Daniel, y le otorgó un cargo muy alto en la administración del reino. El cargo que Daniel llegó a ocupar era uno de mucha confianza. Aún los opositores de los Asirios reconocían la capacidad que Dios le había dado a Daniel y la respetaban.
Daniel 6:3 RVR60
Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino.
¿Qué virtudes reconocen en ti quienes te rodean? ¿Cuáles reconocen como tus fortalezas?
¿Reconoces alguna virtud, fortaleza o capacidad que Dios te haya dado?
Lo que sería bueno que reconozcamos es que así como Dios estaba obrando en la vida de Daniel, también lo está haciendo en nuestras vidas.
Pero el hecho de que Dios obre en nosotros y nos dé capacidades y virtudes, ¿es garantía de que todo saldrá bien?
No. Vivimos en medio de una guerra espiritual y tenemos opositores que se levantarán, justamente porque Dios está obrando en nosotros.
Daniel 6:4 RVR60
Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él.
Ante esta descripción de las luchas que tenía que enfrentar este siervo de Dios encontramos nuestro primer desafío, tomando a Daniel como ejemplo.
Los enemigos, los que se oponen, los que no quieren nuestro bienestar o prosperidad, van a buscar atacarnos por nuestras debilidades.
Por eso, una vez más, ¿cuáles son tus debilidades? ¿Qué puede ser utilizado en tu contra?
¡Cuidado con la envidia!
Aquellos no encontraron de qué acusar a Daniel. Era responsable, fiel, comprometido y hacía bien su trabajo.
Primera lección: seamos fieles en lo que hacemos. Manifestemos un alto nivel de compromiso, comportándonos con justicia para que no tengan qué decir en nuestra contra.
Aunque hay algo que algunos querrán utilizar como un punto débil:
Daniel 6:5 RVR60
Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios.
¿Eres un siervo de Dios a los ojos de todo el que lo quiera ver o un “agente secreto” del Señor?
Para bien o para mal, deja que todos sepan que Dios es tu dueño y Jesucristo tu Salvador.
Que tu servicio a Dios no sea solamente una cuestión de palabras, sino perceptible a través de lo que haces.
Daniel 6:6–10 RVR60
Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: ¡Rey Darío, para siempre vive! Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
Aquellos oficiales no contaban con teléfonos celulares para tomar fotos de Daniel orando, pero se buscaron testigos que lo vieran y confirmaran que lo seguía haciendo. Lo acusaron y procuraron el cumplimiento de aquella ley absurda con la que habían engañado al propio rey.
Ellos sabían que Darío tenía mucho aprecio por Daniel, y sus acciones lo confirmaron.
Daniel 6:14 RVR60
Cuando el rey oyó el asunto, le pesó en gran manera, y resolvió librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabajó para librarle.
Darío discutió. Buscó argumentos. Acusó a aquellos hombres de haberle tendido una trampa. Pasó horas tratando de evitar la condena de Daniel. Finalmente cayó bajo el peso de su investidura, el cargo que ostentaba y las leyes del reino.
¿Quién estaría dispuesto a defenderte?
Consideremos que Darío no era cristiano ni judío. Su disposición a promulgar aquella ley vetando la adoración a Dios señalan su posición pagana, que en principio tomó como un elogio.
¿Cuál es el impacto que produce tu vida en los que no conocen a Jesús?
Van a haber de los que se oponen y atacan, y van a estar aquellos dispuestos a creer en lo que crees al ver las evidencias en tu vida. Puedes influir sobre otros, como Daniel, y es por ellos que vale la pena la oposición.
Pero observa lo que sucedió cuando el rey ya no pudo evitar el desenlace con la condena de Daniel:
Daniel 6:16–18 RVR60
Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre. Y fue traída una piedra y puesta sobre la puerta del foso, la cual selló el rey con su anillo y con el anillo de sus príncipes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se alterase. Luego el rey se fue a su palacio, y se acostó ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él, y se le fue el sueño.
Trajeron a Daniel. El rey lo tuvo que mirar a los ojos mientras le aplicaban la sentencia. Daniel debe haber permanecido en silencio, asumiendo las consecuencias de su relación con Dios.
Por cierto, tienes que saberlo: tu relación con Dios tiene consecuencias. No somos del mundo y el mundo no nos aprecia.
Me impacta lo que Darío le dice a Daniel cuando llegó el momento de ejecutar la sentencia. Sus palabras denotan una luz de esperanza, una chispa de fe, ese rayo de luz que caracteriza a los hijos de Dios.
El Dios tuyo, a quién tú continuamenete sirves, él te libre.
a. Los que te conocen y no conocen a Jesús, ¿saben que tienes “un Dios aparte”, “un Dios tuyo”?
Darío sabía que Daniel no adoraba a dioses, sino a un solo Dios.
b. Estas palabras fueron pronunciadas por el jefe de Daniel, a quien Daniel tenía que servir por la posición que ocupaba. Pero Darío sabía que Daniel no le servía a él sino a Dios.
¿A quién sirves tú? ¿Lo saben quienes te rodean?
c. Darío había observado que no se trataba de que Daniel separara algún tiempo durante el día o algún día en la semana para servir a Dios. Lo hacía continuamente.
¿Cuándo sirves a Dios?
¿Lo perciben quienes te ven vivir?
¡Acepta el desafío!
El alma de Darío no quedó tranquila luego que echaron a Daniel al foso de los leones. Se fue triste al palacio, no comió ni durmió.
¿Hay personas en las que despiertes este tipo de respeto y aprecio, que sepan de tu compromiso con Jesús?
3. La recompensa de la fe y el servicio a Dios.
Daniel 6:19–23 RVR60
El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones. Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones? Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios.
Observa primero la expresión de fe del rey Darío. Recuerda que era un rey pagano. La lógica de esta situación es esta: si arrojas a una persona a un foso lleno de leones hambrientos no esperas que esa persona sobreviva hasta la mañana siguiente. Darío se levantó muy temprano aquella mañana. ¿Qué lo impulsaría a ir otra vez hasta donde estaba el foso de los leones? ¡Alentaba la esperanza (en términos bíblicos se llama fe) de que el milagro hubiera ocurrido y Daniel no hubiera muerto, lo cual era directamente imposible en términos humanos. No solamente fue hasta allí, sino que se acercó al pozo y llamó a voces a Daniel con voz triste. ¿Puedes imaginarte ese momento? Los que lo acompañaban esperarían que le respondiera el eco de su propia voz o los gruñidos de los leones. Conforme a la lógica humana, Darío habría estado llamando a un muerto. Pero no solo lo llamó, sino que dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves (tiempo presente, no pasado) ¿te ha podido librar de los leones? ¡Esto es impresionante! Darío sabía que Daniel 1) servía a Dios, 2) que Dios era su Dios y 3) que le servía continuamente.
Trata de imaginarte el rostro de Darío y la sorpresa de todos cuando, desde dentro del foso, se escuchó aquella voz tan familiar que decía: Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. ¿Puedes imaginar ese poderoso momento? ¡Más de uno podría haberse desmayado de la impresión! Dios había obrado haciendo el milagro que había llenado el corazón del rey desde la noche anterior. Dios se dispone a respaldar a sus hijos conforme a sus propósitos cuando le sirven. ¿Obra Dios siempre de la misma manera? No. Sabemos que muchos murieron para la gloria de Dios siendo echados a los leones. Pero cuando Dios quiere transmitir el mensaje de su poder de esa manera, Dios puede hacer el milagro. Daniel tenía la seguridad de su inocencia, de que no había hecho las cosas mal, de que no se había buscado con sus acciones aquella condena.
El mismo Dios de Daniel es Aquel a quien nosotros oramos, en quien esperamos, a quien buscamos.
Así como utilizó a Daniel para convertir el corazón de Darío, así te quiere utilizar a ti hoy en día.
El testimonio de Darío resonó por todas las naciones bajo su dominio, anunciando la grandeza del Dios de Daniel, como él mismo lo dijo.
Daniel 6:25–28 (RVR60)
Daniel 6:25–28 RVR60
Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones. Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa.
Que Dios nos dirija a tener un compromiso y un testimonio semejantes a los de Daniel, para salvación de los que viven a nuestro alrededor.
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