LA LUZ DEL EVANGELIO

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Porque no nos predicamos a nosotros mismo, sino a Cristo, no es nuestro mensaje el que hablamos, por lo tanto debemos ser dignos representantes de ese mensaje

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2 Corintios 4:1–6 (RVR60)
1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. 2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. 6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

INTRODUCCIÓN.

Piense y compare la luz que ofrece un foco de 10 watts, con la luz que emana del Sol.
(Nada que ver)
Esa es la diferencia entre Jesucristo y todas las filosofías, pensamientos, ideas o religiones, que existen en el universo.
Mientras que las religiones, ideologías, filosofías, o máximas del mundo pretenden cambiar a las personas para hacerlas mejores, más honorables, empáticas, sin hacerlo con éxito verdadero pues, lo único que provocan en algunos casos es un cambio exterior, pues no tienen el poder para penetrar en la profundidad de la mente, los pensamientos y el corazón de los hombre y cambiarlo verdaderamente.
Solo cuando la Luz del Evangelio de Jesucristo, penetra en el corazón humano, es que se lleva a cabo una verdadera transformación, un cambio auténtico, en las personas; uno que surge desde su interior y se refleja en el exterior.
Cuando el evangelio llega verdaderamente a la vida y al corazón de una persona, esta entonces es realmente transformada y cambia la perspectiva de la vida.
2 Corintios 3:18 (RVR60)
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
Pablo dice que quien se ha sido expuesto verdaderamente a la Luz del Evangelio, encara la vida de forma diferente, porque la imagen de Cristo esta siendo forjada en el cada día.
Y es que decir que soy cristiano hoy en día puede resultar un tanto sencillo (por lo menos en nuestros entornos), pero una vida que es transformada a la imagen de Cristo va más alla de las palabras y se vuelve notoria.

A) Perseverancia en el Ministerio

2 Corintios 4:1 (RVR60)
Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.
Y Pablo pasa de la experiencia general de todos los cristianos a describir su propia experiencia (nosotros) como apóstol del nuevo pacto.
Pablo, constantemente estuvo bajo amenazas y calumnias de falsos maestros, en persecuciones feroces de enemigos e incluso recibió las puñaladas por la espalda de sus compañeros cristianos y entonces nos preguntamos
¿Porque a pesar de todas estas cosas, Pablo seguía predicando?
Cualquier de nosotros por menos, quizá ya hubiéramos tirado la toalla.
Porque una vida en la cual la luz del evangelio ha resplandecido como la de Pablo entendía que el ministerio (la predicación del Evangelio del nuevo pacto) que se le había conferido, solo había sido por pura misericordia.
1 Timoteo 1:13 (NVI)
Anteriormente, yo era un blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia.
1 Timoteo 1:16 (NVI)
Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así llego a servir de ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna.
Solo fue la misericordia de Dios que le mostró la luz de Jesucristo la que hizo pasar a Saulo de un perseguidor de los cristianos, a ser un predicador devoto del Evangelio y servidor de la iglesia.
Pablo comprendió que la tarea del ministerio (la predicación del evangelio), no era un logro personal, sino más bien un don de Dios y que como tal eso conllevaba la responsabilidad de difundirlo.
Y en ese sentido Pablo entendía que difundir el mensaje implicaba hacerlo con fidelidad y hablar la verdad con franqueza.
Y eso tiene sus riegos, pues predicar la verdad de lo que es el Evangelio sin comprometer su esencia misma va a generar problemas, rechazo, desprecio por parte de los oyentes.
El ministerio al que Dios nos llama es un reto espiritual. No es algo que nosotros podamos hacer por nosotros mismos, es el ES que vive en nosotros el que nos capacita, nos da el coraje, y la valentía para superar los ataques que vengan.
Por eso a pesar de las pruebas no desmayaba = y es que no se refiere a un cansancio físico, sino más bien un desfallecimiento espiritual.
Pablo en su ministerio pasaba por dificultades, por tribulación, pero pese a todas esas cosas, no se dejo amedrentar ni dio un paso para atrás.
Pablo miraba al ministerio como una mayordomía: Dios se la dio y Dios también le daba la fuerza para continuar y no desmayar.
¡El evangelio era demasiado glorioso como para que Pablo se diera por vencido! Para él ser un ministro del evangelio era un privilegio demasiado grande como para arriesgarse a caer o descarriarse.

Integridad y Transparencia en el Mensaje

2 Corintios 4:2 (RVR60)
Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.
Pablo enumera tres prácticas que el rechaza, y que cualquier creyente al que ha llegado la luz del Evangelio debería tambien rechazar.
1) Renunciando a lo oculto y lo vergonzoso: Mientras que los falsos maestros judaizantes estaban habían estado hablando mal de Pablo en su ausencia de la iglesia e intentando ponerlo en mal delante de la iglesia, Pablo les dice: Nosotros que somos ministros de Dios por su pura misericordia, no queremos hacer nada que traiga vergüenza al nombre de Jesús, no queremos escondernos de nadie, ni escondernos, es más somos cartas abiertas para que puedan ver nuestro andar en Cristo.
Quien ha visto la luz de Evangelio no se anda escondiendo para hacer sus negocios, sus relaciones, sus amistades, no anda en lo oculto, y tampoco hace nada para avergonzar el nombre de Jesús, sino que tienen una vita abierta, a la vista de todo el mundo, cristianos y no cristianos.
2) NO andamos con astucia: (NBV no esngañamos a nadie, NVI No actuamos con engaño, PDT No usamos ninguna clase de truco). Los falsos maestros estaban engañando a la gente en Corinto, diciendo que el evangelio que Pablo predicaba era espurio, que Pablo no era apóstol y al mismo tiempo les estaban dando un evangelio corrompido.
1 Timoteo 4:1–2 (NTV)
1 Ahora bien, el Espíritu Santo nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe verdadera; seguirán espíritus engañosos y enseñanzas que provienen de demonios. 2 Estas personas (los que enseñan estas cosas) son hipócritas y mentirosas, y tienen muerta la conciencia.
Estos falsos maestros que estaban engañando a la gente en Corinto, esos que acusaban y hablaban mal de Pablo, eran estos los intrigosos, sectarios, deshonestos.
La astucia mundana solo ofrece éxito efímero y acaba por atrapar a los astutos en su propia red de engaños.
Un Engañador es lo contrario de un sincero y franco, un engañador vive sin la luz del Evangelio.
3) Ni adulteramos la palabra de Dios. Mientras otros acomodaban lo que les convenía del mensaje, Pablo rechaza esta conducta radicalmente. Lo acusaban de diluir la exigencias de la ley y de presentar un evangelio simplificado para los gentiles. Pero Pablo les enseñaba y les demostraba por medio de las Escrituras (AT) que en Jesucristo se habían cumplido todas las promesas escritas ahi.
Hebreos 1:1–3 (RVR60)
1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
Cristo era el cumplimiento de las escrituras, por lo tanto a quien tenían que oir y conocer era a Jesucristo.
Insiste en que, a diferencia de esos estafadores, él no ajustaba, suavizaba o manipulaba el evangelio para acariciar el ego de sus oyentes o para no irritarlos.
No es un adulador que utiliza la palabra de Dios solo para deleitar al público y hechizarlo con interpretaciones encantadoras que nunca cuestionan su conducta o carácter
Predicadores, maestros y cualquiera que hable acerca de Jesús, deben recordar que se hallan en la presencia de Dios, El oye cada palabra.
sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.
A diferencia de los falso maestros que escondían cosas de su mensaje y sus verdaderas intenciones, la exposición del Evangelio por parte de Pablo, nunca comprometía la verdad, aún y cuando las cosas no eran favorables para el.
Pablo tenía un compromiso de predicar la verdad, no reducía el mensaje para atraer oyentes, sino que era honesto.
Tampoco ajustaba el mensaje del evangelio para que le fuera cómodo para amoldarse al mundo, Pablo vivía la verdad del evangelio que predicaba.
Cuando le hablemos a la gente acerca de Cristo, tengamos cuidado en no distorsionar el mensaje para complacer al auditorio. Proclamemos la verdad de la Palabra de Dios.
Vivamos de acuerdo a la luz del Evangelio que profesamos creer, que la gente se pueda dar cuenta en realidad que estamos siendo transformados todos los días a la imagen de Cristo

La Ceguera Espiritual del Mundo

2 Corintios 4:3 (RVR60)
Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;
Pablo estaba siendo acusado de presentar un evangelio encubierto e ineficaz, pero el problema no estaba ni en Evangelio que estaba suficientemente claro, ni en Cristo, el problema radicaba en los oyentes que lo rechazaban.
La predicación del evangelio presenta a las personas una crisis de decisión; Lo que esta en juego en la cuestión de la fe es lo uno o lo otro, Dios o Satanás, no existe una tercera cosa en medio.
Quienes rechazan el Evangelio son a quienes el Evangelio les parece que esta encubierto, son los que viendo no ven
Juan 9:39–41 (RVR60)
39 Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? 41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.
Los fariseos habían cerrado sus oídos a la verdad y habían endurecido el corazón para aceptar a Jesús.
No es que la Luz del evangelio no brille lo suficiente para alumbrar a las personas, sino es el caracter y el estado de lo que lo rechazan.
¿Y porque lo rechaza? ¿Es acaso que el mensaje es muy complejo, o que el mensajero es malo trasmitiendo?
Esta no es la razón de que entre los que se pierden esta encubierto, es porque el Evangelio ofende a quienes quieren un cosas más “elegante”. Son aquellos que han escuchado el mensaje pero se rehúsan abiertamente a obedecerlo.
Son quienes conscientemente rechazan el Evangelio y por su propia elección siguen el camino que lleva a la muerte eterna.
Así como los cristianos están siendo transformados en la imagen de la gloria de Cristo, los que rechazan a Cristo, la imagen de Dios, están siendo deformados en la imagen del dios de este tiempo, al que sirven
2 Corintios 4:4 (RVR60)
en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
Los incrédulos son todos aquellos que se rehúsan reconocer a Jesucristo como el Hijo de Dios.
Juan 3:36 (RVR60)
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Son incrédulos los que no tienen fe, es decir sino crees, no tienes fe, por lo tanto estas en incredulidad y vas directo ala condenación eterna.
Son estos a los que el dios de este siglo les ha cegado el entendimiento.
¿Quien ese dios de este Siglo?
Es una referencia a Satanás (el Adversario de Dios y de su pueblo) que Pablo usa, no para ponerlo al nivel de Dios, sino porque es quien tiene dominio en esta época, el gobierna el mundo con una autoridad que le ha sido conferida.
Satanás se disfraza como ángel de luz para engañar a la gente, con falsos milagros, señales y maravillas el maquina su estrategia para engañar a los que se pierden, para devorarlos cual león.
Donde es donde Satanás actúa, en la mente, en el entendimiento, es especialista en trabajar poniendo un velo que cubra sus mentes, poniendo sus preocupaciones, su anhelos, en este mundo y no lo eterno.
Cuando Satanás tentó a Señor Jesucristo vino a su mente, “Di que estas piedras se conviertan en pan”, “Si eres Hijo de Dios échate abajo”, “Todo esto te daré, si postrado me adoras”.
El atractivo del dinero, el poder y el placer enceguecen a la gente para ver la luz del evangelio. Todos aquellos que rechazan a Cristo, prefiriendo una vida mundana, convierten a Satanás en su dios.
Aún que Satanás es un enemigo vencido y herido de muerte por Cristo en la cruz, en su agonía sigue teniendo fuerzas para asediar las mentes de las personas, incitándolas con pensamientos e ideas que distaren la atención para no pensar con claridad, y rebelarse contra Dios.
Son los propios incrédulos los que permiten que Satanás ciegue su entendimiento al rechazar abiertamente creer en el Evangelio.
Multitudes hoy, que no quieren mirar el rostro de Jesús para salvación, pero un día tratarán de esconderse de su rostro.
No es por ninguna predestinación incondicional, o depravación heredada.
No es por ninguna falta en el evangelio. Es a causa de la incredulidad que la mente es ciega e ignorante al evangelio.
Efesios 4:17–19 (NTV)
Con la autoridad del Señor digo lo siguiente: ya no vivan como los que no conocen a Dios, porque ellos están irremediablemente confundidos. Tienen la mente llena de oscuridad; vagan lejos de la vida que Dios ofrece, porque cerraron la mente y endurecieron el corazón hacia él. Han perdido la vergüenza. Viven para los placeres sensuales y practican con gusto toda clase de impureza.
Su neta del dios este siglo es cegarlos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
Es solo a través de ser expuestos constantemente a la palabra de Dios que puede venir el conocimiento de la salvación.
Es la Palabra de Dios con la acción del ES que abre camino en el corazón de los hombres para que la Luz del Evangelio penetre en el corazón.
La luz gloriosa del Evangelio, esta revelada en la muerte de Cristo en la cruz, es ahi vemos claramente el Amor y el poder de Dios manifestado a los pecadores.
Vemos en la Gloria del Evangelio el sufrimiento de Cristo y su servicio humilde favor de los pecadores.
Por eso cuando la Luz del Evangelio penetra el corazón todo se transforma.
Es aquel que ha sido iluminado por la luz del evangelio que no solo ve la gloria de Cristo por la claridad que hay en su mente, sino que refleja esa gloria en su vida diaria.
Si decimos que la Luz del evangelio nos ha iluminado, pero la imagen de Jesús no se ve reflejada en entonces necesario recapacitar, si en verdad la luz del Evangelio nos ha iluminado, pues Cristo es la imagen de Dios.
Colosenses 1:15 (NBLA)
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
la imagen de Cristo refleja de manera majestuosa la esencia de Dios, es por medio de Jesucristo que podemos conocer y admirar al Padre, (amor, perdón, misericordia, justicia).
Los que dicen oír a Dios y no oyen a Dios hablar en Jesucristo son sordos al mensaje de Dios
Rechazar a Cristo es rechazar a Dios, porque Cristo es la imagen de Dios. La fe en la deidad de Jesús de Nazaret es necesaria para la salvación.
Por ello es que nunca debemos torcer o corromper la Palabra de Dios en un intento de lograr convertidos o que la gente se sienta a cómoda o a gusto .
Debemos usar la Palabra con buena conciencia hacia los hombres y hacia Dios para no mostrar una imagen distorsionada de él.

La Luz de Cristo Reflejada en Nosotros

2 Corintios 4:5 (RVR60)
Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.
Una vez más Pablo hace un contraste entre su persona y obra y la de los falsos maestros en Corinto.
Mientras ellos se proyectaban a sí mismos (2 Co 10:12), Pablo no se predicaba a sí mismo; no se enseñoreaba de la fe de nadie. Era nada más agente de Cristo. Siempre se escondía detrás de la cruz de Cristo (1Co 2:1-5).
El evangelio no trata sobre Pablo, su fuerza y virtud. Tampoco se trata de alguno de nosotros; Se trata de Cristo, que imparte fuerza y virtud a seres humanos frágiles y débiles y los libera de la esclavitud de Satanás.
La motivación de Pablo nunca fue darse a conocer el mismo, más bien siempre comprendió su rol, quien debería sobresalir siempre era Jesús, y lo menos que pudiera verse el.
Su mensaje de Pablo contenía la predicación del Evangelio de la Cruz, quien tenía que brillar siempre era Jesús, por eso es que Pablo nunca hizo un espíritu partidista.
Ninguno de nosotros esta llamado a Predicarse, a si mismo, a intentar llevarse un poquito de la gloria de Dios, o buscar honor. Frecuentemente podemos ser tentados a eso para buscar adeptos, pero el llamado que tenemos es el mismo de Pablo, predicar a Jesucristo como Señor y a nosotros como vuestros siervos.
¿Que es lo que predicaba Pablo y lo que debemos predicar nosotros?
1. Jesucristo como Señor: La luz del Evangelio esta presente en la predicación cuando Cristo es el centro de la misma.
Se puede predicar sin Cristo, si es posible, pero los resultados de una predicación asi solo es moralismo disfrazado.
Es solo cuando se Predica a Cristo, la verdad del evangelio que se produce una verdadera transformación.
Jesús debe ser el centro de nuestra predicación, es la Cruz sinónimo de vergüenza, oprobio y afrenta, en que se encuentra la paz, la victoria, la salvación y el perdón no se nos olvide nunca
2. Y Nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Indudablemente si nuestra predicación esta centrada en Cristo, el es el Señor y por relación directa nosotros nos convertimos en sus siervos.
Pablo es siervo de Cristo, pero por ende también ahora es servidor de aquellos que son de Cristo.
Ser esclavo de Cristo significa que todos los bienes, las aspiraciones, el tiempo y el trabajo de uno le pertenecen por completo. Si Cristo tomó la forma de un esclavo, entonces los que le siguen deben estar dispuestos a entregarse para servir a los demás
Cranfield “No se puede predicar sincera o eficazmente a Cristo como Señor desde el púlpito, a menos que se intente honestamente obedecerle como Señor en la propia vida, día a día”.
De la manera en la que Cristo nos amo, y se entrego por nosotros, la luz de Evangelio brilla cuando nosotros hacemos lo mismo que Cristo, servimos a los demás ministrando las necesidades de otros de la manera que Cristo ministro las nuestras.
De acuerdo a los parámetros del cielo la grandeza consiste, no en pretensiones vanas, sino en servir.
Marcos 10:43–45 (RVR60)
43 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 44 y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. 45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
(Hasta la fecha hay muchos hermanos evangelistas que no han aprendido esto).
Pablo sirvió voluntariamente a la iglesia en Corinto, a pesar de los profundos desacuerdos que tuvieron con él.
Cualquier servicio requiere un sacrificio de tiempo y de deseos personales. Llegar a ser un seguidor de Cristo significa servir a otros, aun cuando ellos no satisfagan nuestras aspiraciones.
2 Corintios 4:6 (RVR60)
6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
La razón de por qué predicaba Pablo a Jesús, y no a sí mismo (como lo hacían los falsos en Corinto), era Dios, y lo que había hecho Dios.
De la misma forma en que Dios en la creación disipo las tinieblas trayendo la Luz, eliminando las tinieblas por medio de la creación del Sol; también lo hace en el momento de la re-creación, el disipa las tinieblas espirituales por medio de su Hijo.
el dios de este mundo ciega con tinieblas para que el incrédulo se pierda; el verdadero Dios, quien en la creación del mundo trajo luz de las tinieblas (Gén_1:2-3), es quien resplandece en el corazón del creyente.
-es el que resplandeció en nuestros corazones". Por medio de la predicación del evangelio Dios quita del corazón las tinieblas y lo ilumina con el conocimiento de la verdad del evangelio de Cristo. Para esto Pablo había sido llamado y comisionado (Gál 1:15-16; Hch 26:12-18)
para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pablo ya se había referido a la gloria del rostro de Moisés (3:7,13); ahora es la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Jesucristo. La gloria de Dios es vista en la persona de Jesucristo. Pablo había visto esa gloriosa luz, que resplandecía más fuerte que el sol del mediodía, cuando Cristo se le apareció en el camino a Damasco (Hch 26:13)
Cristo es la luz del mundo (Jn 8:12; Jn 1:4). El mundo de tinieblas no puede prevalecer en contra de El que es la luz del mundo (Jn 1:5). El que cree en Cristo es librado de las tinieblas para andar en la luz. De esto habla Pablo aquí en 4:6 de esta carta.
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