La Santidad de Dios

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Sermón 1: La Santidad de Dios – Su Carácter Perfecto Introducción: La visión de Isaías es una de las revelaciones más profundas de la santidad de Dios en toda la Biblia. Isaías vio a Dios como "alto y exaltado", rodeado de serafines que proclamaban Su santidad con las palabras "Santo, Santo, Santo." Esta repetición no es casual; en hebreo, repetir una palabra tres veces es una manera de enfatizarla al máximo. La santidad de Dios no es simplemente un atributo más de Su carácter; es Su esencia misma. En un mundo que a menudo trivializa la santidad y que a veces nos lleva a acercarnos a Dios con ligereza, necesitamos recordar quién es realmente el Dios al que adoramos: un Dios santo, glorioso y perfecto. Este sermón nos lleva a explorar la santidad de Dios como Su gloria y majestad, Su perfección moral, y nuestra respuesta ante Su santidad.
Texto Base: Isaías 6:1-3 (NVI) "En el año que murió el rey Uzías, vi al SEÑOR, alto y exaltado, sentado en un trono; y las orlas de su manto llenaban el templo. Por encima de él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y se decían el uno al otro: ‘¡Santo, santo, santo es el SEÑOR Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria!’”

1. La Santidad Como Gloria y Majestad

¿Qué es la Santidad de Dios? La santidad de Dios es Su cualidad distintiva y fundamental que abarca Su pureza, justicia, y separación de todo lo que es profano o pecaminoso. La santidad de Dios significa que Él es completamente "otro", separado de Su creación y de cualquier imperfección o maldad. Dios es santo en esencia, y Su santidad influye en todos Sus demás atributos, haciendo que todo lo que Él es y hace sea perfecto.
Definición de Santidad según el teólogo Millard Erickson: Erickson define la santidad de Dios como "Su separación absoluta de todo lo creado y Su distinción moral de toda impureza." Según Erickson, la santidad implica que Dios es íntegramente perfecto y no puede tolerar el pecado ni la corrupción. Esta definición destaca que la santidad de Dios es tanto una cuestión de Su ser esencial (su pureza absoluta) como de Su relación con el pecado (Su total aversión al mal).
Texto de Apoyo: Éxodo 15:11 "¿Quién entre los dioses es como tú, SEÑOR? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, terrible en alabanzas, hacedor de maravillas?"
La santidad de Dios se manifiesta en Su gloria y majestad. Cuando Isaías vio a Dios, notó que las orlas de Su manto llenaban el templo, una imagen que habla de Su grandeza y gloria que lo llena todo. Los serafines, ángeles poderosos y sin pecado, cubren sus rostros en Su presencia, mostrando que incluso los seres celestiales reverencian la santidad de Dios. Esta imagen nos enseña que Dios es completamente glorioso y majestuoso, separado de toda creación en Su pureza y esplendor.
Cita: El teólogo R.C. Sproul dijo: "El pecado es una traición a la majestad de Dios; la santidad es el resplandor de Su gloria."La santidad de Dios brilla como la gloria de Su majestad, mostrando que Su carácter es único y que Él está por encima de todo lo creado.
Versículo de Apoyo: Salmo 99:9 "Exalten al SEÑOR nuestro Dios; póstrense ante su santo monte, porque santo es el SEÑOR nuestro Dios."
Aplicación: La majestad de Dios nos llama a reconocerlo con reverencia y adoración. Nos recuerda que no podemos acercarnos a Él de cualquier manera, sino con humildad y respeto, reconociendo Su gloria y grandeza. La santidad de Dios debe inspirarnos a honrarlo en cada aspecto de nuestra vida.

2. La Santidad Como Purificación y Perfección Moral

Texto de Apoyo: Habacuc 1:13 "Tus ojos son tan puros que no pueden ver el mal; no puedes tolerar la maldad."
La santidad de Dios significa que Él es moralmente perfecto y absolutamente puro. No puede tolerar el pecado, y Su presencia expone toda imperfección y corrupción. Dios es la fuente de toda justicia y rectitud, y Su carácter define lo que es bueno y justo. La santidad de Dios es un estándar perfecto y absoluto; Él es incapaz de hacer algo que no sea bueno y justo.
Cita: El autor A.W. Tozer escribió: "La santidad de Dios no es simplemente la mejor de Sus cualidades, sino que es la suma de todas Sus perfecciones." Esto significa que todos los atributos de Dios —Su amor, justicia, misericordia— son santos porque son perfectos y están libres de toda corrupción.
Versículo de Apoyo: 1 Juan 1:5 "Dios es luz, y no hay ninguna oscuridad en él."
Aplicación: La pureza moral de Dios nos llama a reflexionar sobre nuestra propia vida y a buscar Su purificación. Al acercarnos a Dios, debemos reconocer nuestra imperfección y pedirle que limpie nuestro corazón, permitiendo que Su santidad transforme nuestras actitudes y acciones.

3. Nuestra Respuesta Ante Su Santidad

Texto de Apoyo: Isaías 6:5 "Entonces grité: ‘¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros, y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, y mis ojos han visto al Rey, al SEÑOR Todopoderoso.’"
Cuando Isaías contempló la santidad de Dios, su reacción fue inmediata: un profundo sentimiento de arrepentimiento y reconocimiento de su propia condición pecaminosa. La santidad de Dios revela la necesidad de que nos examinemos y de que nos arrepintamos de nuestros pecados. Isaías, un profeta de Dios, se dio cuenta de su propio pecado en la presencia de un Dios santo. Su reacción fue un "¡Ay de mí!", una expresión de total humildad y necesidad de purificación.
Cita: Charles Spurgeon dijo: "Cuanto más cerca estemos de Dios, más claramente veremos nuestras fallas y más fuerte será nuestro deseo de ser limpiados." Estar en la presencia de un Dios santo nos impulsa a arrepentirnos y a buscar Su perdón.
Versículo de Apoyo: Santiago 4:8 "Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. Pecadores, límpiense las manos; ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón."
Aplicación: Dios, en Su santidad, nos llama a acercarnos a Él en humildad y arrepentimiento. Así como Isaías se humilló y reconoció su necesidad de ser purificado, también nosotros debemos buscar Su perdón y Su limpieza. Solo cuando nos rendimos completamente ante Su santidad, podemos ser transformados y usados para Su gloria.
Conclusión: La santidad de Dios es el aspecto más esencial de Su carácter. Su gloria y majestad nos muestran Su grandeza; Su perfección moral revela Su pureza absoluta; y Su santidad nos llama a responder con humildad y arrepentimiento, reconociendo nuestra propia necesidad de ser purificados. La visión de Isaías nos enseña que la santidad de Dios no solo es digna de reverencia, sino que debe cambiar nuestra forma de vivir y de acercarnos a Él. Que al reflexionar sobre Su santidad, seamos inspirados a vivir en reverencia, a buscar Su purificación y a responder a Su llamado con corazones humildes y dispuestos a ser transformados. La santidad de Dios no solo nos muestra quién es Él, sino también lo que Él desea que seamos: un reflejo de Su carácter puro y perfecto en un mundo que necesita conocer Su luz. Oración: Señor, ayúdanos a reconocer Tu santidad y a vivir en reverencia ante Ti. Purifica nuestros corazones y haznos conscientes de nuestra necesidad de Ti. Que Tu santidad transforme nuestras vidas para que podamos reflejar Tu carácter en cada pensamiento, palabra y acción. En el nombre de Jesús, amén.
Desafío: Resopnder a Su Santidad con un corazón arrepentido y dispuesto hacer su voluntad.
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