MOISES 2.0

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INTRODUCCIÓN

En los últimos días venimos escuchando palabra de Dios acerca del tiempo en que vivimos. Debemos estar preparados con aceite en nuestras lamparas porque la venida del Señor cada vez está más cerca. Debemos cuidar cada día como vivimos, administrando bien el tiempo que Dios nos da.
¿Le das a Dios toda tu vida, todo lo que tienes, todos tus dones, todo tu tiempo, o solamente tienes a Dios como una cosa más en tu vida? ¿Es Dios el centro de tu vida?¿O solo un área más, un trocito, una porción de tu vida? ¿Es Dios el Señor de tu vida en todo o solo en algunas áreas?
Pensando en estas últimas predicaciones que hemos escuchado, me doy cuenta de que como iglesia del Señor tenemos que ponernos las pilas, cada uno de nosotros tenemos que pararnos un momento y reflexionar que estamos haciendo con nuestras vidas, que nos está pidiendo Dios a cada uno y como iglesia.
En esta mañana, por medio de la persona de Moisés quiero que veamos el ministerio que Dios le dio y como sería en la actualidad. Osea un Moisés 2.0 del siglo 21.
Evidentemente, los tiempos de Moisés eran otros, la voluntad de Dios para Moisés fue específica para el y para su tiempo. Pero vemos en Moisés a un tipo de Cristo, y nosotros debemos aspirar a ser como Cristo, por lo tanto de Moisés podemos aprender algunas lecciones y por medio de su ministerio al pueblo y a Dios somos inspirados para servir al Señor.

CUERPO

Moisés. El nombre significa «el que es sacado del agua». Moisés fue librado por Dios de morir cuando el faraón decreto la muerte de los primogénitos hebreos y posteriormente lo pusieron en una cesta en el río para llegar hasta que la hija del faraón lo encontró.
¿De donde te sacó Dios a ti? ¿Con que propósito lo hizo? Moisés fue muy usado por Dios e igualmente, si Dios te salvó, te rescató y te eligió entre tantas personas es para que tu des toda tu vida al Señor, y como cantábamos el martes pasado, Señor a ti me rindo, cumple Señor tu voluntad en mi. No la mía sino la tuya.
Había un chiste que era de un joven que estaba buscando novia. Le gustaba una chica que se llamaba María. Oraba al Señor de la siguiente manera: Señor quiero hacer tu voluntad, quiero casarme con la persona que tu quieras porque tu conoces que es lo mejor, pero te ruego que sea María.
Y esto que es un chiste puede que caigamos en el error de hacerlo en nuestra manera de vivir. ¿Antes de tomar decisiones pedimos la dirección de Dios?
¿O tomamos decisiones por nuestra cuenta y después pedimos que Dios bendiga nuestra propia voluntad?
A la hora de servir al Señor, si Dios te ha escogido como hijo, has sido perdonado y has nacido de nuevo Dios tiene un propósito contigo. Los errores de tu vida pasada tienen consecuencias, pero no deben impedirte ahora en Cristo cumplir con los planes que Dios tiene contigo. Por ejemplo el asesino tiene que pagar años en la cárcel, pero a pesar de las consecuencias, si Dios lo hizo una nueva persona, perdonado, nacido de nuevo ahora tiene un propósito en Dios.
Moisés después de ser criado como un príncipe de Egipto, cometió el error de matar a un Egipcio aunque fuera para defender a un Hebreo. Tuvo que huir de Egipto. Después de pasar 40 años pastoreando ovejas de su suegro, Dios lo encomienda a pesar de haber matado a un hombre, de sus limitaciones y excusas para libertar a su pueblo de Egipto, de la mano de faraón, de la esclavitud en la que estaban ya 430 años.
Moisés desempeñó varias funciones por la gracia de Dios y una de ellas fue la de profeta.

PROFETA

¿Qué es un profeta?
Existen dos palabras del Hebreo original:
1. Ro’eh.
Este nombre hebreo, traducido `vidente’ en castellano, indica
una capacidad especial para ver el reino espiritual y prever los
acontecimientos futuros.
2. Nabi’.
Esta es la principal palabra hebrea para “profeta”.
El significado del verbo hebreo “profetizar” era: “poner en
circulación palabras abundantes de le mente de Dios y por
medio del Espíritu de Dios.” Un nabi’ era un portavoz que
pronunciaba palabras bajo el poder inspirador del Espíritu de
Dios.
Aquel a quien Dios reviste de Su autoridad para que comunique Su voluntad a los hombres y los instruya.
Moisés es el modelo de todos los profetas que lo siguieron, en cuanto a la unción, doctrina, actitud en cuanto a la Ley y la enseñanza.
Moisés vivió su ministerio profético de manera exitosa constantemente porque tenía una relación íntima con Dios, el cual, le comunicaba vez tras vez la voluntad hacia el pueblo que tenía que guiar desde la salida de Egipto hasta la tierra prometida. Es de suma importancia que un profeta verdadero como Moisés fuera dócil y sensible a la voz de Dios y que luego tuviera la valentía y la humildad necesaria para saber comunicarlo bien al pueblo de Israel. A pesar de comunicar correctamente la palabra de Dios, tuvo que sufrir en repetidas ocasiones como el pueblo se rebelaba o no comprendía lo que Dios quería hacer. Sufrió duras críticas y rebeliones a pesar de que estaba guiando y expresando conforme Dios le hablaba. La incomprensión y la murmuración fueron una constante en el pueblo de Israel.
Hoy en día, estamos muy necesitados del ministerio profético. Como he indicado antes, un profeta es una persona a quien Dios reviste de Su autoridad para que comunique Su voluntad a los hombres y los instruya.
Para ello son necesarias dos cosas. Primeramente, conocer bien la palabra de Dios, y segundo tener una intimidad y obediencia diaria con el Dios de la palabra.
Solamente así se podrá comunicar a la iglesia de Cristo su voluntad.
Pero no solo basta conocer la palabra y la voluntad de Dios. Actualmente tenemos una gran necesidad en medio del pueblo de Dios de hombres y mujeres valientes que puedan instruir al pueblo. Hombres y mujeres que sean aptos para enseñar, pero que además vivan vidas coherentes a lo que enseñan o predican.
Al igual que los profetas del Antiguo Testamento, en muchas ocasiones no es fácil decretar y exhortar al pueblo que no anda por buen camino. Pero necesitamos el celo de Dios para que, al igual que Moisés, se declare la voluntad de Dios sin tapujos, siempre para el bien de la iglesia de Dios.
Es necesario para los tiempos de hoy, hijos de Dios, a los cuales El Señor les habla y muestra la visión para la iglesia, y muchas veces puede que coincida con ser un pastor, otras veces el profeta es alguien dentro de la iglesia por medio del cual Dios habla, ayuda al pastor y los ministerios que existen en la congregación para dar una dirección concreta por donde caminar.
Evidentemente, si es un verdadero profeta de Dios, siempre irá de la mano y sin contradecir la palabra profética más segura, la Biblia.

INTERCESOR

1.1. El líder-libertador e intercesor.

Moisés no solamente tuvo un ministerio profético, también fue un líder-libertador e intercesor.
Un líder es una persona que dirige u orienta a un grupo, el cual reconoce su autoridad.
Aunque Moisés llevó a la libertad a su pueblo que estaba en esclavitud bajo el yugo egipcio, fue por medio de Dios y su poder que pudieron salir de allí. Dios fue el verdadero libertador. Aunque obviamente, escogió a Moisés y a su hermano Aarón para tal tarea.
Dios escoge personas también hoy en día para actuar-colaborar junto con el Espíritu Santo para liberar a los esclavos y perdidos que no conocen a Cristo.
¿Estarías dispuesto a dejarte usar por Dios para tal cosa?
Además de ser un gran líder, Moisés fue un tremendo intercesor.
Un intercesor es alguien que habla en favor de alguien para conseguirle un bien o librarlo de un mal.
El que intercede normalmente lo hace donde nadie lo ve, se coloca en un lugar entre Dios y las personas por las que está orando. Un intercesor no busca fama o el ser visto por otros, un intercesor lo hace por amor a Dios y a las almas, incluso a aquellos que son sus enemigos o que le están criticando. Cuan importante es que en la iglesia se levanten intercesores.
Moisés lo hizo por amor y obediencia a Dios.
Moisés fue un gran líder que amaba a Dios y a su pueblo, tanto es así, que tuvo la capacidad en muchas ocasiones de dirigir al pueblo conforme Dios le hablaba y de interceder por ellos cuando incluso Dios emitía juicio por causa de la rebeldía y la desobediencia. Fue un gran ejemplo de líder que, aunque en muchas ocasiones fue malinterpretado e incluso difamado siguió adelante por amor y obediencia a Dios. Incluso cuando se levantaron contra él supo mantenerse confiando en Dios.
La palabra de Dios nos dice que Moisés era el hombre más manso de la tierra y no es de extrañar dadas las circunstancias que tuvo que atravesar, aunque la carga que tenía era muy pesada, supo descansar en Dios y confiar en que el Señor tenía control de todas las cosas. Desde que pasó su infancia en Egipto, hasta sus últimos días al borde de la tierra prometida atravesó un proceso de carácter que fue siendo moldeado hasta ser el gran hombre y líder intercesor que conocemos por la palabra revelada en los cinco libros del pentateuco.
Repetidamente Israel dejó de tener fe en su Dios en diversas circunstancias, quebrantó los mandamientos y rechazó el liderazgo de Dios al rebelarse contra Moisés (a veces Moisés y Aarón), a través del cual se manifestaba dicho liderazgo. La propia familia de Moisés le falló. Grande por cierto fue la paciencia de Moisés; estaba constantemente intercediendo ante Dios por esa Israel pecadora y rogándole a Israel que fuese fiel a su Dios libertador. Sólo el hecho de que era hombre de fe firme y duradera en el Dios invisible, y tan celoso por el nombre de Dios, explica el éxito que tuvo.

PASTOR

Moisés fue también pastor de su pueblo, no olvidemos que pasó 40 años en la tierra de Madián como pastor de las ovejas de su suegro Jetro y esto le fue una preparación hasta que Dios le habló en la zarza ardiente que no se consumía de cuál sería su voluntad a partir de ese momento. Su vida cambió radicalmente en ese encuentro.
Un pastor que dirige y supervisa una congregación tiene una gran responsabilidad, digamos que, a pequeña escala y salvando las diferencias, hay similitudes con la tarea y el carácter de Moisés hacia el pueblo de Israel en su peregrinaje por el desierto hasta la tierra prometida. Porque un pastor debe acompañar, proteger, guiar, exhortar, enseñar al pueblo la ley de Dios que es su palabra, amar, interceder, tener una visión profética de hacia dónde quiere Dios dirigir la congregación, ser un buen administrador y todo ello aderezado con un carácter manso y humilde, así como nos enseñó Cristo y como Moisés y el mismo Jesús tenía.
El pastor-maestro en la actualidad, para que funcione una congregación de manera integral y coordinada, debe estar acompañado por otros ministerios como el evangelista o el profeta y otros como personas con el ministerio de la enseñanza y que ayudan en la administración. Bien es cierto que Moisés tuvo la ayuda de Aarón y de otros para poder llevar una carga tan grande, pero la mayor parte del peso la tenía que cargar él. Dios y Moisés tenían una relación y una comunicación muy cercana, cosa que en ese tiempo nadie más tenía y por eso Moisés tenía una responsabilidad tremenda.
Podemos aprender de Moisés varias cosas que un pastor se puede apropiar para tener éxito en su ardua labor de guiar al pueblo:
· Tener una comunicación diaria con Dios para entender su voluntad y propósito para su propia vida y por supuesto para la congregación. No hay nada más peligroso para la iglesia que un dirigente que no tenga cada día un tiempo delante de Dios y de su palabra. Porque un pastor debe de tener cada día una dependencia total de Dios y escuchar su voz, así como Moisés recibía las directrices necesarias de parte del Señor.
· Tener un amor por la iglesia que le lleve a ser un intercesor por cada uno de los miembros de la congregación y por aquellos que aún no están en los caminos de Dios. Moisés demostró en más de una ocasión el amor y la mansedumbre hacia el pueblo de Israel, a pesar de que estaban murmurando y quejándose vez tras vez, Moisés intercedía por el pueblo para evitar la ira y el castigo de Dios.
Esta es una tremenda lección para todo hijo de Dios que quiera servir y sobre todo para aquellos que están en autoridad y liderazgo hoy en día en las iglesias.
Moisés podría haber actuado de otra manera, incluso con razón, pero no lo hizo, aunque tenía todo el derecho. Dios fue el que siempre lo sostuvo y defendió ante aquellos que lo querían destruir. Indudablemente vemos el carácter de Cristo en Moisés. Cristo exclamó: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”, Moisés intercedió para que el perdón de Dios fuera derramado sobre un pueblo que francamente era rebelde y murmurador.
Cuantas veces vemos este fallo en los hijos de Dios actualmente. El pastor puede apropiarse con la ayuda del Espíritu Santo del carácter manso de Moisés para bendecir a la iglesia.

LEGISLADOR

Legislador Se refiere a quien hace, establece o da las leyes para la ordenación de la sociedad.
Dios usó la vida de Moisés para trasladarle al pueblo leyes exclusivas para ellos, las cuales serían luz al resto de naciones que les rodeaban y bendición para el pueblo hebreo. A lo largo de levítico vemos como Dios dicta leyes para guiar en cómo vivir a su pueblo escogido.
Moisés recibió de parte de Dios leyes y estatutos para trasladar al pueblo, un pueblo rebelde al que no fue fácil liderar. No solamente tenía que comunicar la ley sino velar por su aplicación y aquí es donde se complica el asunto.
Hoy en día los líderes de la iglesia del Señor deben conocer su palabra, deben conocerla para transmitirla al pueblo. Bien es cierto, que cada creyente es responsable de leer la Biblia, estudiarla y saber su correcta interpretación, ni que hablar de ponerla en práctica en obediencia a Dios si pretende la bendición del Señor. Pero Dios levanta ministerios para velar por la correcta interpretación de la palabra y sobre todo hombres y mujeres dispuestos a pagar el precio de corregir y dirigir cuando se están apartando los creyentes en su diario vivir de la verdad de Dios. Normalmente ahí entra en acción el pastor-maestro ya que es la persona que está día a día en contacto con la grey de Dios. Es el ministerio puesto por Dios para enseñar su ley junto al del maestro. En ocasiones el pastor es también maestro, pero no siempre ocurre. Lo que es cierto es que alguien con un corazón pastoral velará por que las almas cumplan la ley de Dios e intercederá por ello.

El carácter de Moisés

Moisés fue un hombre ejemplar en muchos aspectos, un líder humilde y manso, que, además, sabía aceptar consejo de otros para su bien y el del pueblo.
Siempre supo que Dios era el verdadero libertador de su pueblo, el guía, el pastor, el legislador, y su dependencia total de Dios fue la clave para llevar al pueblo de Israel por el desierto durante casi 40 años. Un pueblo que no le puso las cosas fáciles en muchos momentos, pero a pesar de ello, se mantuvo firme en el llamado de Dios.
Además, era un hombre con un corazón intercesor, que amaba a su pueblo, y en muchas ocasiones intercedió para intentar evitar la ira de un Dios santo hacia un pueblo rebelde.
Nosotros debemos imitar ser mansos y humildes como Moisés que fue un tipo de lo que estaba por venir, de Jesús y al mismo tiempo nosotros tenemos que ser como Jesús, la iglesia debe tener estas dos cualidades.
Manso: dj. De condición benigna y suave. Sin.: afable, reposado, benigno, dócil, tranquilo.
Ant: indómito, rebelde.
Ser manso es reconocer que el poder no es cuestión de usar la fuerza, sino de mantenerse firmes en verdad y amor. Ser manso es ser considerado y cuidadoso en el trato con los demás. Ser manso es reconocer el lugar propio como hijo de Dios, lleno de dignidad, pero no de orgullo.
Humilde: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
Sin.:modestia, sencillez, llaneza, recato, moderación.
Ant.:soberbia, vanidad, arrogancia, altanería, altivez.
La humildad es el reconocimiento de que nuestras aptitudes y talentos son dones de Dios; no es señal de debilidad, de timidez ni de temor, sino una indicación de que sabemos de dónde proviene nuestra verdadera fortaleza. Puedes ser humilde y, a la vez, ser audaz y valiente.
Dios quiere usar nuestras vidas pero necesitamos ser mansos y humildes, pues sino seremos soberbios y rebeldes. Esto no le agrada al Señor ni tampoco lleva fruto. Si queremos que Dios nos use debemos tener un carácter como el de Moisés y aun superior fue el de Cristo, nuestro ejemplo a seguir.
Sino solamente haremos daño a los que nos rodean aunque tengamos muchos dones de parte de Dios y todo debe ser aderezado con amor.

CONCLUSIÓN

Aglutinar todo lo que hizo Moisés en un solo hombre es francamente complicado, pienso que solamente Cristo lo superó.
Moisés fue un gran líder, un gran profeta, un gran intercesor, el hombre que Dios escogió para liberar junto a Aarón a su pueblo en la esclavitud de Egipto. Pero no solo eso, además fue capaz de comunicar al pueblo, los mandamientos y leyes que Dios le trasladó. Fue un hombre con una gran responsabilidad sobre sus hombros, sacar al pueblo de Egipto hasta la tierra prometida por Dios. En el trayecto, su carácter fue limado, su paciencia, su dependencia y comunicación con Dios, su fe en definitiva fue probada.
Dios le dio gran sabiduría para guiar al pueblo y mansedumbre para soportarlos, también un corazón compasivo a pesar de que en repetidas ocasiones se quejaban y murmuraban contra Dios y contra las decisiones que tenía que tomar Moisés, siempre guiado por Dios. Incluso cuando algunos se levantaron contra él, cuestionando sus decisiones y autoridad (hasta su propia familia) por mantenerse en la voluntad de Dios, se mantuvo firme y con un corazón compasivo e intercesor.
Hoy en día disponemos de diferentes ministerios en la iglesia.
Hay hijos de Dios que son profetas, otros pastores, maestros y evangelistas.
Otros son creyentes con una gran carga intercesora, otros con dones diferentes repartidos por Dios como él quiere. Todo para la edificación del cuerpo de Cristo.
¿Pero hay alguien acaso que reúna hoy en día todas las cualidades de Moisés?
Primeramente, debemos de tener en cuenta que las circunstancias y el contexto histórico son muy diferentes entre los tiempos de Moisés y los nuestros. Dios sabía las necesidades que iban a requerir la gran hazaña que logró Moisés y usó la vida de un gran hombre, sustentado por la mano de Dios. Sustentado con prodigios y milagros tremendos.
Segundo, Moisés fue un caso excepcional, pero es cierto que hoy en día el Espíritu Santo habita en cada hijo de Dios y esto es superior a lo que tenía Moisés y todos los del Antiguo Testamento.
Moisés fue también pastor de su pueblo, no olvidemos que pasó 40 años en la tierra de Madián como pastor de las ovejas de su suegro Jetro y esto le fue una preparación hasta que Dios le habló en la zarza ardiente que no se consumía de cuál sería su voluntad a partir de ese momento. Su vida cambió radicalmente en ese encuentro.
Moisés fue un gran hombre de Dios, pero su tiempo ya pasó y ahora nos toca a nosotros vivir vidas en la voluntad de Dios.
Actualmente necesitamos hombres y mujeres de Dios que conozcan su palabra y que la pongan por obra. También intercesores, pastores, profetas, maestros con un carácter humilde y manso.
Vivimos en tiempos difíciles, pero no puede ser excusa porque donde hay pecado sobreabunda la gracia. Moisés no lo tuvo fácil, pero vivió una vida en lo sobrenatural de Dios. Marcó una época en la historia del pueblo de Israel. Nosotros también estamos llamados a marcar una época en este tiempo. Oremos para que Dios envíe y levante obreros a trabajar en medio de esta tierra, creyentes cuya única misión sea ver almas convertidas y rescatadas del infierno. Obreros que den la talla y sean sal y luz en medio de este mundo y ejemplos tremendos para la iglesia, líderes que influencien a otros para bien a causa de vivir como siervos del Señor y de su iglesia.
¿PORQUE NO LE CANTAMOS QUE SE CUMPLA TU VOLUNTAD EN MI SEÑOR?
Mientras lo cantamos si quieres que eso ocurra pasa aquí al frente y díselo a Dios. Que aquello para lo que Dios te ha creado se cumpla. Si es lo que más deseas darle todo a Dios pasa aquí al frente. Dios está buscando obreros dispuestos a lo que El quiera.
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