Matrimonio: Francesco Nieto y Angie Natalia Gonzalez

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Notes
Transcript
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Desfile Nupcial (Marcha Nupcial)
Pastor: ¿Quién hace entrega de esta mujer para ser la esposa de Francescoy la madre de sus hijos?
Pastor: Francesco y Angie Natalia, ¿Vienen libremente a contraer matrimonio delante de Dios y de estos testigos?
Los novios responderán: Venimos libremente a hacerlo.
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Canción— Vivir es Cristo
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El Propósito de la Reunión
Pastor:
Familiares y amigos, estamos reunidos aquí, con el más serio y firme propósito de ser testigos del pacto matrimonial entre: Francesco y Angie Natalia, quienes, ante las autoridades civiles, han cumplido todos los requisitos de la ley. Ahora ellos desean hacer sus votos ante Dios, Juez y Legislador de todos.
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Bendición de los Padre:
El Señor te bendiga y te guarde; El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, Y tenga de ti misericordia; El Señor alce sobre ti Su rostro, Y te dé paz”.” (Numeros 6:24–26, NBLA)
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Canción— Misterio
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Sermón
Lectura: Juan 2:1-11
Vamos a leer juntos Juan 2:1-12, este un pasaje que abre lo que conocemos como “El Libro de las Señales” en este evangelio, donde Cristo revela su identidadcomo el hijo eterno de Dios mediante milagros que apuntan a su misión y propósito.
Sin embargo, antes de estas señales visibles,los primeros discípulos ya habían reconocido quién era Jesús. Juan el Bautista lo declaró como el Cordero de Dios; Andrés y Felipe reconocieron en Él al Mesías; y Natanael, con gran certeza, proclamó que Jesús era el Hijo de Dios y el Rey de Israel. Estos hombres pusieron su fe en Jesús simplemente al escuchar, sin ver aún señales.
Hoy, en este día de celebración, mi oración es que cada uno de nosotros pueda también poner su esperanza en Cristo sin necesidad de señales extraordinarias. Queridos Francesco y Angie, que al escuchar estas palabras puedan invitar a Jesús a ser el Señor de su nuevo hogar, confiando en que Él cubrirá cualquier necesidad, disipará toda vergüenza y traerá gozo constante a sus vidas conforme a sus riquezas en gloria.
Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.” (Juan 2:1–11, RVR60)
En nuestro texto tenemos una gran celebración, una vergonzosa situación, una poderosa intervención y una gloriosa ilustración.
1. La gran celebración
Juan nos lleva al contexto de una boda en Caná, un pequeño pueblo cerca a Nazaret, donde Jesús decide manifestar su por primera vez su gloria al inicio de su ministerio publico. Esta es una escena de celebración, pero no es cualquier celebración; esta boda es una imagen que señala o apunta a algo mucho más profundo.
Notemos que esta boda ocurre tres días después de que Jesús llamara a Felipe y revelara a Natanael como el Hijo de Dios y el Rey de Israel. Juan ha estado contando dias desde el capitulo uno y este es el 7 dia, al parecer Juan quiere que pensemos en otra semana: la semana de la creación en Génesis. En Cristo, nos dice Juan, Dios está iniciando una nueva creación.
Así que, en esta boda vemos un anticipo del propósito redentor de Dios, tal como lo profetizó Isaías:
“El Señor de los ejércitos preparará en este monte para todos los pueblos un banquete de manjares suculentos… destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros…” (Isaías 25:6-8)
El banquete profetioco de Isaías es un símbolo de la victoria final de Dios sobre el pecado, el sufrimiento y la muerte. Es una promesa de una fiesta celestial, la misma que vemos de nuevo en el Nuevo Testamento, en el “banquete de bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:9), cuando Cristo se une a su iglesia en una relación eterna y perfecta.
En Efesios 5, Pablo nos dice que el matrimonio es un “misterio grande” porque apunta a esta unión eterna. Así, cada matrimonio cristiano refleja, en parte, ese banquete final y esa relación perfecta que disfrutaremos con Dios. Al celebrar hoy esta boda, recordamos y anticipamos la alegría y el amor eterno que tendremos en la presencia de nuestro Señor.
El valor y la importancia del matrimonio en tiempos bíblicos
En los tiempos de Jesús, una boda no era solo un evento privado, como suele suceder hoy. Era un evento comunitario, una fiesta de varios días en la que toda la sociedad reafirmaba su estructura y futuro. La boda representaba más que una promesa entre dos personas; era la base sobre la que se construiría la sociedad. Un pueblo con matrimonios estables, unidos, piadosos y numerosos era la garantía para la estabilidad de un pueblo en sus generaciones, con una nueva familia se aseguraba: una mejor economía, una mejor protección militar y la prosperidad material (Lo opuesto se puede esperar de aun sociedad que no valore el matrimonio: caos y desintegración social).
La ceremonia matrimonial comenzaba con un compromiso formal (lo que podríamos llamar noviazgo), y la responsabilidad del novio, bajo la supervisión de su padre, era preparar todo para recibir a su esposa. Cuando todo estaba listo, el pueblo se unía en la fiesta de bodas, y el novio tenía la tarea de proveer todo lo necesario para la celebración. Que faltara algo como el vino, que era un símbolo de gozo y abundancia, era visto como una falta de preparación,
Reflexión para Franchesco y Angie
Amados Franchesco y Angie, Dios ha diseñado el matrimonio con el propósito de revelar la gloria del evangelio. Del texto ademas aprendemos que Dios ha establecido al hombre como cabeza del hogar, confiándole la responsabilidad de proveer, proteger y pastorear a su esposa, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella. De la misma manera, la esposa es llamada a cuidar y honrar a su esposo, mostrando respeto y sumisión en amor.
Hoy, ustedes comienzan un nuevo hogar. Franchesco, Dios te llama a liderar y amar a Angie como Cristo ama a su iglesia. Angie, Dios te invita a ser ayuda idónea y a honrar a Franchesco en este compromiso. Pero este llamado solo es posible si ambos invitan a Jesús a ser el centro y Señor de este nuevo hogar. Él es quien les dará el gozo y la fortaleza necesaria para cumplir con el pacto que hoy estan haciendo delante de Dios.
2. La vergonzosa situación
Nos encontramos aquí en el centro de la boda, en medio de una situación que amenaza con convertirse en una vergüenza pública para el novio.
En el contexto de una cultura donde el honor y la reputación familiar son tan importantes, quedarse sin vino no era solo un inconveniente; era una falta grave. Si se terminaba el vino, la fiesta habría acabado antes de tiempo, y con ello habría comenzado la deshonra. Imaginemos los murmullos de la gente: ¿Será que este hombre está listo para asumir la responsabilidad de un hogar? ¿Podrá realmente proveer y cuidar a su esposa?
En ese momento crítico, María, la madre de Jesús, se entera de la situación y acude a su hijo. Ella, esperaba que su hijo interviniera, pues conocia su identidad, habia oido las palabras del angel en su concepcion y las de Juan en el bautismo. Quizá recordndo el milagro de Eliseo multiplicando el aceite para la viuda en 2 Reyes 4 y penso que su hijo, a quien el ángel había llamado el Hijo del Altísimo, haría algo similar.
Sin embargo, la respuesta de Jesús es inesperada. Él le responde: “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora” (Juan 2:4). Esta respuesta, aunque parece fría, encierra un mensaje profundo. Jesús está marcando una línea en su relación con su madre, recordándole que su vida y misión ya no están bajo la autoridad terrenal. Él ha comenzado a actuar bajo la voluntad de su Padre celestial.
Llamarla “mujer” podría sonar distante, pero hay un propósito especial. Este término evoca la promesa de Génesis 3:15, - Tu eres la mujer y yo soy la semiente prometida - donde Dios promete que la “simiente de la mujer” aplastará la cabeza de la serpiente. Jesús le está recordando a María, que Él es esa simiente prometida, el Hijo de Dios, el Salvador que ha venido a destruir el poder del pecado y la vergüenza. Este es un recordatorio solemne de que Él no es solo su hijo; es el Hijo del Dios viviente, quien lleva en sí la misión de redimir al mundo.
En este momento, Jesús menciona que aún no ha llegado su “hora”, una expresión que en el evangelio de Juan apunta repetidamente a la cruz. Así, ante la vergüenza que enfrenta este novio, Jesús vislumbra el precio que Él mismo pagará para quitar la vergüenza de Su propia novia, la iglesia. Su “hora” será el momento en que Él sufra en la cruz, cargando sobre sí la vergüenza de nuestros pecados, para que nosotros podamos estar con Él en comunión eterna.
En este evento, vemos una imagen poderosa de nuestra propia condición y, en particular, de la realidad que también enfrentarán en su matrimonio, Francesco y Angie. Al igual que el novio en Caná, todos llegamos a este pacto sagrado con limitaciones y con la carga de nuestra propia insuficiencia. Habrá momentos en los que, sin importar cuánto nos preparemos, nuestras fuerzas o nuestra sabiduría no serán suficientes, y cometeremos errores que pueden traer vergüenza, vergüenza que nace de nuestra naturaleza pecaminosa.
Pero en medio de esta realidad, el Evangelio nos ofrece una esperanza transformadora. Cuando el vino se agotó y el novio se encontró sin la provisión necesaria, María acudió a Jesús, diciendo a los siervos: “Hagan todo lo que Él les diga.” Este consejo nos señala una gran verdad: en nuestra insuficiencia y vergüenza, debemos mirar a Cristo. Solo Él tiene la gracia y el poder para cubrir nuestra vergüenza y suplir todo lo que falta. Y esto nos lleva a nuestro teercer punto>
3. Una Poderosa Intervención
Jesús se ecarga de la situacion y aprovechara para manifestar su gloria y fortalecer la fe de sus nuevos discipulos que los estabn dejando todo para seguirle.
Él manda a los sirvientes que llenen seis tinajas de piedra, las mismas que eran utilizadas para los rituales de purificación de los judíos. Estas tinajas no eran pequeñas; en total, contenían alrededor de 540 litros de agua. En el contexto de las costumbres judías, las ceremonias de purificación no eran meramente un acto de higiene, sino un símbolo profundo de la necesidad de estar limpios para acercarse a un Dios santo.
Recordemos cómo Marcos explica este rito: “Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen… otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal” (Marcos 7:3-4).
Este acto de lavarse antes de comer o de entrar en ciertos lugares apuntaba a la necesidad de ser purificados para poder estar en comunión con Dios. Pero aunque estos rituales señalaban esa necesidad, ellos mismos no podían purificar el corazón; los judíos todavía aguardaban al Mesías que traería una purificación verdadera, no solo externa.
Aquí es donde vemos la intervención poderosa de Jesús. Al usar estas tinajas, que estaban destinadas para los rituales de limpieza, y convertir el agua en vino, Jesús estaba indicando que Él es el cumplimiento de todo lo que esos ritos representaban. No realiza el milagro por medio de un acto físico visible ni de una oración audible; su sola voluntad convierte el agua en el mejor vino. Esta es una demostración de su divinidad, de su autoridad como el Dios que ordena y hace todas las cosas conforme a su voluntad, en el cielo y en la tierra.
El maestro de ceremonias, al probar el vino, confirma la autenticidad de este milagro. No sabía lo que había sucedido ni que el vino venía de las tinajas de agua; sin embargo, su sorpresa revela la calidad superior del vino que Jesús había provisto. En lugar de servir el mejor vino al inicio de la fiesta, como era la costumbre, Jesús, el verdadero esposo del pueblo de Dios, ofrece lo mejor al final, simbolizando que, en su obra redentora, lo mejor esta por venir.
Aquí, Jesús no solo evita la vergüenza del novio, sino que también da una muestra anticipada de su misión: Él vino para cumplir todo lo que la ley ceremonial representaba. Las tinajas de piedra, destinadas para la purificación, ahora contienen vino para celebrar. Esta es la transformación profunda que Jesús hace en nuestras vidas: no necesitamos hacer ritos para limpiarnos antes de acercarnos a Dios; Él mismo nos ha purificado de una vez por todas a través de su sangre.
Francesco y Angie, al igual que esta intervención poderosa de Jesús trajo gozo y abundancia a la celebración en Caná, así también su presencia en su matrimonio traerá la provisión y gracia que necesitan para superar sus propias insuficiencias. Cuando Jesús es el centro de sus vidas, Él cubrirá sus faltas y renovará su gozo.
No se trata de esforzarse para “ser mejores” por sus propios medios; se trata de confiar en aquel que hace nuevas todas las cosas, quien ya los ha limpiado y los ha hecho aceptables ante Dios. Hoy, ustedes pueden descansar en su gracia y en su provisión, confiando en que Él continuará proveyendo lo mejor para su matrimonio.
4. Una Gloriosa Ilustración
Este milagro, según Juan, es una señal, una que apunta más allá de sí misma, hacia una realidad espiritual profunda. La señal desvía la atención a Cristo, quien no solo resuelve un problema temporal, sino que revela verdades eternas sobre su misión y su carácter. Jesús no solo provee vino; Él ofrece una ilustración de lo que ha venido a hacer para nosotros. Veamos tres aspectos de esta gloriosa señal que no solo señala al pasado, sino que también es un recordatorio nuestros matrimonios:
A. Jesús, el anfitrión del glorioso banquete
En esta celebración, vemos a Jesús tomando el lugar del anfitrión, no solo salvando la fiesta, sino elevándola a un nivel de gozo y abundancia que el primer maestro de ceremonias no podía alcanzar. Lo que vemos aquí es a Cristo revelándose como el anfitrión definitivo del gran banquete, el verdadero esposo que jamás permitirá que el gozo de su pueblo se agote. Jesús interviene donde el hombre falla, proveyendo lo que el novio no pudo proveer. Este acto apunta a la promesa de Jesús de llevarnos al banquete final, donde Él mismo servirá a su pueblo y asegurará que nuestro gozo no tenga fin.
Este evento es una ilustración de la redención de Cristo, donde Él cubre nuestra vergüenza, quita nustros pecados y nos da un lugar en su fiesta eterna. Así como el pecado trajo vergüenza y tristeza al mundo, el acto de Jesús aquí anuncia que Él ha venido para redimir y restaurar. No somos llamados a imitar moralmente a Jesús para lograr la limpieza; Él vino a salvarnos, a ser nuestro Salvador, no solo nuestro ejemplo. En el matrimonio, Francesco y Angie, cuando enfrenten sus propias fallas y debilidades, recuerden que Jesús es quien cubre esas faltas con su gracia y nos invita a la fiesta donde el gozo es pleno.
B. Jesús, el salvador que tomó la copa de la ira para darnos la copa de bendición
Esta celebración en Caná es un anticipo del gozo eterno que tenemos en Cristo, pero ese gozo tiene un precio. Jesús, mientras transforma el agua en vino, también está anticipando el sufrimiento que le costará darnos una copa de bendición. Él bebió la amarga copa de la ira de Dios en la cruz para que nosotros podamos disfrutar de la copa de su gracia y favor.
Edmund Clowney, “Jesús se sentó en medio de todo el gozo del banquete de bodas sorbiendo o degustando el sufrimiento que se le venía para que hoy, tú y yo, los que creemos en Él, podamos sentarnos en medio de todo el sufrimiento del mundo y degustar el gozo que vendrá.”
Esta señal apunta hacia la cruz, donde Jesús fue despojado de toda dignidad y expuesto a la vergüenza pública. Francesco y Angie, en el matrimonio, habrá momentos en los que sientan vergüenza o se vean abrumados por sus pecados. Recuerden que Jesús ya ha bebido la copa amarga en su lugar, y les ha dado en cambio la copa de bendición. En los momentos difíciles, cuando la vergüenza o el temor amenacen su unión, confíen en que Él ha cubierto cada falta y ha prometido un gozo eterno que trasciende las circunstancias temporales. Por lo que podran ofrecerse gracia y perdon siempre.
C. Jesús, el Hijo de Dios que cumple su pacto
Aquí Jesús revela su verdadera identidad, por primera vez levantando el velo de su divinidad al realizar este milagro. Este acto muestra que Él es el Dios que ha venido a cumplir su pacto con su pueblo, el Dios de Oseas que promete:
“Te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová” (Oseas 2:19-20).
Este milagro es un eco de esa promesa, señalando que el Dios fiel y eterno ha venido a buscar a su novia, su iglesia, y a llevarla al banquete eterno donde ya no habrá falta ni vergüenza.
Este evento en Caná nos da un pequeño vistazo a las bodas del Cordero al final de los tiempos. Francesco y Angie, su matrimonio es un reflejo de este pacto eterno, una muestra terrenal de la unión final entre Cristo y su iglesia.
Hoy comienzan este camino juntos, no como una meta final, sino como un anticipo de la gloria futura.
Juan nos invita a todos a experimentar este gozo:“Probad y ved que el Señor es bueno; bienaventurado el hombre que en Él confía” (Salmo 34:8).
Conclusión
Este relato en Caná nos muestra que, aunque Jesús comenzó su ministerio con una señal aparentemente “pequeña” en una boda, esta intervención tiene implicaciones eternas. Su amor y poder se hicieron evidentes al cubrir la vergüenza, traer gozo y mostrar que Él es quien puede hacer nuevas todas las cosas.
Francesco y Angie, al iniciar su matrimonio, sepan que su unión es parte de un propósito mayor. Su matrimonio es una señal del pacto de Cristo con su iglesia, un reflejo del amor eterno que Dios tiene por nosotros en Jesús. En los momentos de gozo y en las pruebas, inviten a Jesús a estar en el centro de su vida juntos. Él es el anfitrión que asegura el gozo verdadero, el Salvador que ha quitado su vergüenza, y el Dios que cumple sus promesas. Que vivan siempre bajo esta poderosa y gloriosa ilustración del amor de Cristo, y que su hogar sea un reflejo de esa gracia que Él ha mostrado en Caná y nos promete en la eternidad.
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Habiendo escuchado la palabra de Dios:
Francesco, ¿Quieres tomar a Angie Nataliaen pacto matrimonial para vivir con ella de acuerdo a la ordenanza de Dios? ¿La amarás como Cristo amó a la Iglesia, dando tu vida por ella? ¿Serás bueno y compasivo, perdonándola así como Dios nos perdonó en Cristo? Y ¿te guardarás para ella mientras vivan?
Angie Natalia, ¿Quieres tomar a Francesco en pacto matrimonial para vivir con él de acuerdo a la ordenanza de Dios? ¿Te someterás a él como al Señor? ¿Serás buena y compasiva, perdonándolo así como Dios nos perdonó en Cristo? Y ¿te guardarás para él mientras vivan?
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Canción—— Canción de Natalia
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Afirmación de Compromiso
Francesco: ¿Puedo tener el anillo de la novia?
Pastor: ¿Quieres, Francesco, dar este anillo a Angie Natalia como señal de tu amor por ella?
Angie Natalia: ¿Puedo tener el anillo del novio?
Pastor: ¿Quieres, Angie Natalia, dar este anillo a Francesco como señal de tu amor por él?
Novia: Sí.
Pastor: Estos anillos que forman un círculo sin fin representan la unión permanente que ustedes han jurado frente a estos testigos. Cada vez que vean este anillo, recordarán el gran amor que se deben y se tienen el uno al otro. Así como recibieron su anillo de su pastor, recuerden que han recibido este matrimonio de Dios y que Él los ha bendecido.
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Canción—
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Pronunciamiento de Matrimonio
Por la autoridad que se me ha concedido como ministro del Evangelio, yo declaro que Francesco y Angie Natalia están ahora legítimamente unidos, como marido y mujer, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Lo que Dios ha unido hoy, no lo separe el hombre. Hermanos, ustedes saben que nosotros mismos no tenemos nada bueno, sino que toda dádiva y don perfecto procede del cielo, del Padre celestial. Vamos a orar ante el Señor por ustedes.
Oración
Señor Dios todopoderoso, te damos gracias por este hermoso día y por la oportunidad de presenciar el comienzo de este nuevo hogar. Te damos gracias por Francesco y Angie, por sus vidas y por el amor que Tú has puesto en sus corazones. Así como estuviste presente en las bodas de Caná, te pedimos que seas el centro de este matrimonio, que Tu gracia sea su sostén y Tu amor su guía.
Señor, pedimos que bendigas este matrimonio, que cubras toda vergüenza y que, en los momentos difíciles, les recuerdes que en Ti tienen la provisión, la fortaleza y el gozo que necesitan. Enséñales a buscarte, a seguir tus caminos, a hacer todo lo que Tú les digas, confiando que solo Tú puedes suplir sus necesidades y traer paz a sus corazones. Que en esta vida juntos reflejen Tu amor, que su hogar sea un testimonio de Tu gracia y que su compromiso diario sea de vivir para Tu gloria.
Bendícelos, Señor, con Tu paz, guíalos con Tu sabiduría y haz de este matrimonio un reflejo de la unión entre Cristo y Su iglesia. Que disfruten de la alegría de estar juntos, y que en cada paso sepan que Tú, Señor Jesús, eres su fiel compañero.
Oramos en el nombre de nuestro Salvador, Jesucristo. Amén.
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Les presento al Señor y a la Señora: Nieto González
Francesco, puedes besar a la Novia.
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MARCHA NUPCIAL SALIDA
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