Lucas 1:1-4 - Afirmando la Certeza de Nuestra Fe en Cristo

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 1,310 views
Notes
Transcript

Introducción

¿Cómo se presenta a Cristo en el Evangelio de Lucas según la introducción del sermón?
Querida iglesia, hoy comenzamos una nueva serie de sermones expositivos en el Evangelio de Lucas, que hemos titulado Lucas: El Éxodo Final. Este evangelio tiene un lugar especial en mi vida, pues fue precisamente a través de él que el Señor, hace 20 años, me llamó al ministerio. Dios puso en mi corazón, una profunda convicción de que Él quería enviarme a proclamar Su Palabra cuando Lei Lucas 10:1-4
También fue Lucas quien me enseñó que toda la Escritura apunta a Cristo. ¿Recuerdan aquella escena en el camino a Emaús, donde Jesús abre las Escrituras a los discípulos? Ese pasaje transformó mi manera de estudiar la Palabra y de predicar, dándome la clave para ver a Jesús en toda la Biblia.
Hoy, al retomar este evangelio, Lucas ha renovado en mí el estímulo de proclamar las verdades del evangelio, recordándome a Cristo en cada página.
En este evangelio, Lucas nos presenta a Cristo como el Mesías que vino a guiarnos en un segundo y definitivo éxodo, liberándonos de la esclavitud del pecado y llevándonos hacia la ciudad celestial. En sus páginas, encontramos a Jesús como la simiente prometida de David, el último Adán, el Hijo del Hombre que trae libertad eterna.
Lucas escribió este evangelio para darnos un fundamento sólido sobre el cual podamos sostener nuestra fe, un cimiento firme en medio de los tiempos inciertos que vivimos. ¡Cuánto necesitamos esta certeza hoy!
Es mi oración que, a lo largo de los próximos años, al estudiar este texto juntos, cada uno de nosotros sea desafiado a consagrarse más profundamente a Jesús, que nuestro corazón se arraigue más firmemente en la fe, y que Dios use Su Palabra para transformar y salvar vidas.
………………….
Nuestras Biblias comienzan con este título: “El Evangelio de Jesucristo según Lucas”. Aunque este título no es inspirado, contiene una información importante que debemos entender para captar el propósito y el peso de este libro.

Que es un Evangelio?

La palabra evangelio proviene del griego euangelion, que significa “buenas noticias”. En el contexto de la Escritura, un evangelio es más que un simple relato biográfico: es la proclamación de las buenas nuevas de salvación en Jesús. Es un anuncio sobre la vida, muerte, resurrección y ascensión de Cristo. Este es un mensaje que transforma vidas.
En la biblia tenemos 4 evangelios escritos para transformar nuestra vidas. Cada uno de ellos aporta una perspectiva única, destacando distintos aspectos del carácter y misión de Jesús.
Mateo nos presenta a Jesús como el Rey esperado, el Mesías de Israel, enfatizando el cumplimiento de las profecías y su linaje real.
Marcos, en su estilo conciso y dinámico, destaca el poder y la autoridad de Jesús como el Hijo de Dios, mostrando a un Cristo activo, conquistador y vencedor.
Juan, por otro lado, nos lleva a una dimensión más profunda, resaltando la divinidad de Cristo y su relación íntima con el Padre, describiéndolo como la Palabra eterna que se hizo carne.
Lucas, por su parte, destaca la universalidad de la salvación en Cristo. Nos revela a Jesús como el Mesías compasivo que vino a todos: a los pobres, a los marginados, a los gentiles, a los poderosos y a los humildes. En Lucas, vemos a Cristo como el amigo de los pecadores, el médico de nuestras almas, el Hijo del Hombre que ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido. Él es el fiel guía que nos conduce en este “Éxodo Final” hacia la redención y la vida eterna.

¿Por Qué Decimos que Este Evangelio Es “Según Lucas”?

A continuación, es importante notar que aunque este evangelio lleva el nombre de Lucas, él mismo nunca menciona su nombre en el texto. ¿Cómo sabemos entonces que fue Lucas quien escribió tanto este evangelio como el libro de los Hechos? Tenemos 2 razones fundamentales que sostienen su autoría:
La Tradición Temprana de la Iglesia
Desde los primeros siglos, los cristianos identificaron a Lucas como el autor de este evangelio. Incluso en el siglo II, cuando surgieron escritos heréticos, como los de Marción, estos documentos reconocen el evangelio como la obra de Lucas. El Canon Muratorio, una de las compilaciones más antiguas del Nuevo Testamento (aproximadamente 170-180 d.C.), también lo atribuye a él. Esta tradición no se limita a una sola región o grupo, sino que fue ampliamente aceptada en toda la iglesia primitiva. En un tiempo donde el testimonio oral y la cercanía a los apóstoles eran esenciales para validar los escritos, esta atribución tiene un peso significativo.
Evidencias Internas en las Escrituras
La autoría de Lucas también se confirma a través de detalles en las Escrituras. El libro de Hechos comienza refiriéndose a “un tratado anterior” dirigido a Teófilo (Hechos 1:1), el mismo destinatario mencionado en el prólogo del evangelio (Lucas 1:3).
Además, el autor de ambos libros claramente no fue un apóstol ni un testigo ocular de la vida de Jesús (Lucas 1:2), sino alguien que investigó los eventos meticulosamente y consultó fuentes fiables. A partir de Hechos 16, el autor comienza a usar la primera persona plural (“nosotros”), sugiriendo que estuvo acompañando a Pablo en sus viajes misioneros. Por esto, podemos deducir que fue un colaborador cercano del apóstol.
Entre los compañeros de Pablo que se mantuvieron fieles hasta el final, Lucas destaca como el único gentil. Pablo lo llama “el amado médico” en Colosenses 4:14, y en su última carta antes de morir, menciona que “solo Lucas está conmigo” (2 Timoteo 4:11). Estas referencias confirman su cercanía con Pablo y refuerzan la conclusión de que Lucas fue el autor de ambos libros.

¿Quién Fue Lucas?

Aunque Lucas no se menciona explícitamente en su propio evangelio ni en Hechos, el testimonio de Pablo y la tradición de la iglesia nos dan una idea clara de su carácter.
Era un hombre fiel y valiente, dispuesto a soportar las pruebas y persecuciones junto a Pablo, y un médico capacitado que puso sus talentos al servicio del evangelio.
Además, su formación literaria se refleja en el griego refinado de su prólogo, escrito al estilo de un tratado formal dirigido a un dignatario, posiblemente un romano de alto rango llamado Teófilo. Esto nos muestra que Lucas escribió con un propósito claro: que el evangelio fuera accesible y atractivo, no solo para los humildes, sino también para los educados y poderosos de su tiempo. Lucas nos recuerda que el mensaje de Cristo es universal; no es solo para los ignorantes o los débiles, sino que es la gran noticia de salvación para toda persona.
Su obra es la más extensa del Nuevo Testamento, cubriendo el 27% de su contenido y abarcando la historia de la redención desde la venida de Cristo hasta la expansión de la iglesia. De manera que Lucas, a quien Pablo llama “el amado médico”, fue un compañero de misiones, un testigo fiel y un siervo humilde que dejó una marca imborrable en la iglesia, sin nunca buscar el protagonismo.

El Propósito del Evangelio de Lucas

Lucas, en su prólogo, nos da una declaración de propósito única y clara. Su evangelio fue diseñado cuidadosamente para cumplir un propósito: que Teófilo —y, por extensión, todos nosotros— tengamos una fe cierta y bien fundamentada en las enseñanzas de Cristo. Este no es un objetivo menor hermanos; la certeza de la fe es el fundamento de nuestra vida cristiana, es la que nos mantiene firmes en medio de tanta relatividad.
Esta seguridad en la fe, que Lucas desea para nosotros, está respaldada por el carácter único y la integridad de su evangelio. Pablo, en su carta a Timoteo, hace referencia a las palabras de Jesús sobre el sustento de los obreros, diciendo: “La Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla, y: El obrero es digno de su salario” (1 Timoteo 5:18), citando a Lucas como “Escritura.” Con esto, Pablo reconoce la autoridad e inspiración del Evangelio de Lucas, poniéndolo al nivel de los textos sagrados y mostrando que Dios ha guiado a Lucas para escribir este evangelio con autoridad divina.
Lucas utiliza su preparación, su atención al detalle, y la inspiración del Espíritu Santo para presentarnos un relato seguro que da plena confianza en cada palabra y cada acto de Jesús. Esta seguridad no es simplemente informativa, sino que nos transforma, nos sostiene y nos anima a vivir con una fe firme en Cristo. Como sugiere el subtítulo de nuestro sermón, el propósito explícito de Lucas es “Afirmando la Certeza de Nuestra Fe en Cristo.”
Con esta comprensión en mente, vamos a estudiar juntos el prólogo del Evangelio de Lucas. Hoy veremos cómo Lucas, guiado por el Espíritu Santo, investigó con diligencia para brindarnos un relato ordenado y completo que afirme la certeza de nuestra fe en Cristo y nos muestre el cumplimiento perfecto del plan redentor de Dios. Que el Señor abra nuestros corazones para recibir Su palabra con fe y obediencia.
Lucas 1:1–4 NBLA
Por cuanto muchos han tratado de poner en orden y escribir una historia de las cosas que entre nosotros son muy ciertas,, tal como nos las dieron a conocer los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, también a mí me ha parecido conveniente, después de haberlo investigado todo con diligencia desde el principio, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo, para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseñadas.

1. Jesús, el Centro del Testimonio Apostólico (Lucas 1:1-2)

Explicación Exegética
Lucas inicia su evangelio con una declaración formal que sigue el estilo de los escritos históricos y académicos de su época, indicando que este no es un relato casual, sino una obra cuidadosamente elaborada. Al hablar de “las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas” (Lucas 1:1), utiliza la palabra griega πληροφορέω (plerophoreo), que significa algo “completamente cumplido” o “plenamente verificado.” Este término nos da a entender que Lucas no se refiere solo a eventos históricos, sino a hechos que tienen un propósito divino cumplido y confirmado en Jesús. Desde el principio, establece que su propósito es darnos una base sólida de fe, algo que ha sido comprobado y completado en Cristo.
A. Análisis de “Las Cosas Ciertísimas”
El uso de πληροφορέω es significativo porque implica tanto cumplimiento como convicción. Al describir los eventos de la vida de Jesús como “ciertísimos,” Lucas subraya la seguridad con la que podemos acercarnos a estos hechos. Este término también aparece en otros escritos del Nuevo Testamento para describir algo lleno, pleno y seguro, aplicable en contextos de convicción espiritual y certeza doctrinal (cf. Romanos 4:21, Colosenses 4:12). Lucas, por lo tanto, nos está diciendo que estos eventos son como una roca firme sobre la que podemos construir nuestra fe.
B. Los Testigos Oculares y Ministros de la Palabra
Lucas continúa diciendo que estos eventos fueron entregados por “los que desde el principio lo vieron con sus propios ojos y fueron ministros de la palabra” (Lucas 1:2). Aquí, usa la expresión “testigos oculares,” derivada de la palabra griega αὐτόπτης (autoptēs), que literalmente significa “aquellos que vieron por sí mismos.” Esta palabra tiene un matiz judicial: son testigos que pueden dar fe de lo que han visto y oído de primera mano. No es un testimonio de segunda mano, sino de aquellos que estuvieron con Cristo, lo que añade una capa de autenticidad y autoridad a su relato. La iglesia primitiva valoraba enormemente este tipo de testimonio, ya que los apóstoles, como Juan, Pedro y otros, eran considerados no solo discípulos, sino custodios de la verdad (cf. 1 Juan 1:1-3).
C. “Ministros de la Palabra”
La palabra griega para “ministros” aquí es ὑπηρέτης (hyperetes), un término que se refiere a los siervos o asistentes que cumplen fielmente una misión. En este contexto, Lucas está indicando que estos testigos no solo fueron observadores pasivos, sino siervos dedicados a la transmisión y proclamación de la “Palabra.” La referencia a la “Palabra” (λόγος) aquí es crucial, porque en el evangelio de Lucas y en todo el Nuevo Testamento, “la Palabra” no es solo un mensaje, sino la revelación viva de Cristo mismo. Este detalle subraya que lo que los apóstoles transmitieron no fueron solo palabras vacías, sino la misma esencia del evangelio, que tiene poder para salvar y transformar.
Teología del Testimonio Apostólico
El enfoque de Lucas en la autoridad de los testigos oculares nos lleva a considerar la doctrina de la inspiración y la autoridad apostólica. Estos testigos fueron inspirados y guiados por el Espíritu Santo para asegurar que el mensaje de Cristo fuera transmitido con precisión y poder. Este testimonio forma la base de lo que nosotros llamamos el canon del Nuevo Testamento, del cual Lucas es parte esencial. La iglesia, a lo largo de los siglos, ha afirmado que estos escritos son divinamente inspirados, y por tanto, Lucas no solo cuenta una historia sino que nos da una revelación que tiene la misma autoridad y verdad que las palabras de Jesús.
Aplicación Práctica y Reflexión Pastoral
Para nosotros hoy, entender que el evangelio de Lucas está fundado en testimonios confiables y verificados significa que nuestra fe en Cristo no es un salto al vacío. Cuando Lucas nos ofrece “cosas ciertísimas,” nos invita a descansar en una fe racional y revelada, no en ideas cambiantes o sentimientos inestables. Nuestro mundo moderno es similar en algunos aspectos al contexto de Lucas: está lleno de relativismo y de “verdades” subjetivas. Pero el evangelio nos llama a fundamentarnos en una verdad absoluta, revelada y cumplida en Cristo.
La invitación de este prólogo es a construir nuestra vida sobre las enseñanzas de Jesús, y a tener la confianza de que nuestras creencias están basadas en una historia verificada por testigos y guiada por el Espíritu Santo. Esta certeza en Cristo es un ancla en tiempos de confusión, una fuente de paz y de esperanza en medio de las pruebas, porque sabemos que nuestra fe está basada en la verdad de Dios
Al entender que nuestra fe está basada en el testimonio confiable de los apóstoles, ahora podemos explorar cómo Lucas, como investigador diligente, organizó y verificó este relato para darnos una base aún más sólida en la persona y obra de Cristo.

2. Jesús, el Objeto de la Investigación Diligente de Lucas (Lucas 1:3a)

Exégesis y Análisis del Texto
En el versículo 3, Lucas destaca su intención de escribir un relato “ordenado” y “exhaustivo” sobre la vida y obra de Jesús. La frase “me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia” contiene términos claves que revelan su proceso y metodología:
A. “Investigado con diligencia”
Lucas usa la expresión griega παρηκολουθηκότι (parēkolouthēkoti), que se traduce como “investigar minuciosamente” o “seguir de cerca.” Este término tiene una connotación de seguimiento detallado y preciso, sugiriendo que Lucas hizo un trabajo meticuloso, investigando desde el origen de los eventos. Implica que revisó los testimonios, consultó diversas fuentes y verificó la información para asegurarse de que su relato reflejara con exactitud la vida y el ministerio de Jesús.
Esta minuciosidad no era común en los relatos de la época, lo que subraya la dedicación de Lucas y la seriedad con la que abordó su tarea. Al enfatizar la diligencia de su investigación, Lucas asegura a su audiencia que su evangelio no es un simple recopilado de relatos, sino el resultado de un proceso de verificación. Esto añade peso a su propósito de proporcionar “certeza” en la fe cristiana.
B. “Desde el principio”
Lucas menciona que ha investigado “desde el principio” (ἄνωθεν, anōthen), lo que nos indica que su evangelio tiene un enfoque exhaustivo y bien estructurado. No se limita a narrar hechos aislados o fragmentos de la historia de Jesús, sino que intenta cubrir el relato completo, desde los primeros eventos hasta la resurrección. Este enfoque “desde el principio” sugiere que Lucas se propuso ofrecer una narrativa completa de la obra de Jesús, que muestra la coherencia y el cumplimiento del plan redentor de Dios.
El uso de ἄνωθεν también tiene implicaciones teológicas. En el Evangelio de Juan, la misma palabra se usa para describir el “nacimiento de lo alto” (Juan 3:3), lo que podría indicar que Lucas no solo estaba interesado en una secuencia cronológica, sino en mostrar la narrativa de Jesús desde la perspectiva de Dios. Así, el evangelio de Lucas se convierte en una visión “de lo alto,” revelando el plan divino desde sus raíces hasta su cumplimiento en Cristo.
C. “Ordenado”
Lucas afirma que escribió este evangelio en “orden” (καθεξῆς, kathexēs). Este término implica que no solo sigue un orden cronológico en su narrativa, sino también un orden lógico y temático que refleja un propósito teológico. Lucas no se limita a contar la historia de Jesús, sino que organiza los eventos de manera que ayuden a su audiencia a entender el ministerio de Cristo y a tener una fe bien fundamentada. Este orden lógico permite a sus lectores ver el desarrollo de la obra de Jesús como una secuencia coherente y redentora.
Lucas destaca así su doble papel: como historiador que se asegura de dar una descripción precisa de los eventos, y como teólogo que ordena la narrativa para resaltar la soberanía de Dios en el cumplimiento de Su plan. Esta organización de los hechos permite al lector reconocer la coherencia y el propósito redentor de la vida de Jesús, fortaleciendo la certeza de nuestra fe.
Teología y Metodología Inspirada
En su enfoque, Lucas demuestra que el evangelio es digno de confianza, no solo porque él mismo fue cuidadoso, sino porque su obra fue guiada e inspirada por el Espíritu Santo. En 2 Pedro 1:21, se nos dice que “ninguna profecía fue traída jamás por voluntad humana, sino que hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” De manera similar, la investigación de Lucas, aunque humana, estaba dirigida por Dios para asegurar que su relato fuera preciso y confiable.
Este punto es crucial para la doctrina de la inspiración. Lucas usa sus habilidades y su diligencia, pero su obra es preservada por Dios de error y contiene la revelación perfecta de la vida de Jesús. El hecho de que Lucas usara sus habilidades humanas en un proceso supervisado por el Espíritu Santo nos enseña sobre la colaboración entre lo humano y lo divino en las Escrituras, afirmando la confiabilidad del evangelio que ha llegado a nuestras manos.
Aplicación y Reflexión Pastoral
Para nosotros hoy, el enfoque de Lucas nos desafía a acercarnos a la fe con una convicción basada en la verdad, no en sentimientos o emociones pasajeras. La certeza que Lucas ofrece nos invita a ver el evangelio como una verdad que ha sido meticulosamente preservada, probada y confirmada. En un tiempo de relativismo y escepticismo, el evangelio de Lucas nos da una base sólida en la que podemos confiar, mostrándonos que la fe cristiana está anclada en hechos históricos y en una revelación divina.
Lucas nos da un ejemplo de cómo Dios usa tanto los esfuerzos humanos como Su poder soberano para asegurar que Su mensaje sea fielmente transmitido. Esto nos llama a una fe sólida, no basada en rumores o especulaciones, sino en el testimonio seguro de la Palabra de Dios, investigado y corroborado.
Reflexión Final del Punto
Lucas, al escribir un evangelio “ordenado” y “diligentemente investigado,” nos invita a fundamentar nuestra fe en algo firme y sólido. Su esfuerzo y dedicación nos enseñan que la Palabra de Dios merece nuestra confianza y que podemos tener una certeza inquebrantable en Cristo. Que esto nos anime a vivir con una convicción profunda y a proclamar el evangelio con la misma certeza y dedicación con la que Lucas nos lo presenta.
Al comprender cómo Lucas investigó, organizó y presentó la vida de Jesús de manera ordenada, ahora podemos pasar a ver cómo esta estructura y este enfoque apuntan a una gran verdad: Jesús es el cumplimiento perfecto del plan redentor de Dios, la garantía de nuestra certeza y esperanza.
3. Jesús, el Cumplimiento del Plan Redentor de Dios
En esta última sección del prólogo, Lucas deja claro su propósito al presentar explícitamente el objetivo de su evangelio: que su audiencia, simbolizada en Teófilo, pueda tener una fe firme y segura en las enseñanzas de Cristo. Al concluir su introducción, Lucas conecta su investigación exhaustiva y su organización detallada con la certeza que anhela proporcionar a sus lectores. Esta certeza está arraigada en la realidad de Jesús como el cumplimiento del plan redentor de Dios, un plan que nos ofrece una base sólida sobre la cual edificar nuestra fe.
A. La Historia de Salvación: Del Pueblo de Israel al Mundo Entero
Desde los primeros capítulos, Lucas destaca que Jesús es la realización de las promesas de Dios a Israel. A lo largo de la narrativa, Lucas hace referencias al Antiguo Testamento, recordándonos que Jesús no es una figura aislada, sino la culminación de una historia de redención que comenzó mucho antes. En los anuncios de los ángeles y en las palabras de los profetas como Zacarías y Simeón, Jesús es identificado como la “simiente prometida” de Abraham y el “hijo de David” (Lucas 1:32-33). Estos títulos revelan a Cristo como aquel en quien las promesas de Dios encuentran su cumplimiento.
Sin embargo, Lucas va más allá del ámbito de Israel. Al incluir la genealogía de Jesús hasta Adán (Lucas 3:23-38), enfatiza que Cristo es el Salvador de toda la humanidad, no solo de Israel. Desde el inicio, el propósito redentor de Dios fue universal. Jesús es presentado no solo como el Mesías de los judíos, sino como el Redentor del mundo. Su misión alcanza a los gentiles, a los marginados, y a todos aquellos que reconocen su necesidad de salvación. Lucas quiere que comprendamos que la redención en Cristo es una invitación abierta para toda la humanidad.
B. Cristo: La Plenitud de las Promesas Divinas
Cada evento, milagro, y enseñanza de Jesús en el evangelio de Lucas apunta a la realidad de que Él es la plenitud de lo que Dios prometió. Lucas destaca que en Cristo se cumplen todas las expectativas del Antiguo Testamento, no solo en términos de salvación personal, sino como el inicio de un Reino que renueva toda la creación. Jesús no vino solo a mejorar nuestras vidas, sino a inaugurar el Reino de Dios, un Reino que libera, transforma y nos invita a una relación plena con Dios.
Al observar a Jesús en este evangelio, vemos que su misión no fue solo una obra aislada, sino la manifestación completa de la redención divina. Su vida, muerte y resurrección son la culminación de todo lo que los profetas anunciaron. Cada acto de Jesús, desde sanar a los enfermos hasta proclamar el perdón de los pecados, muestra que en Él se cumple el plan perfecto de Dios. La cruz y la resurrección no son solo episodios finales; son el clímax del propósito de Dios en la historia humana.
C. El Rol del Espíritu Santo en el Plan de Redención
Lucas subraya el papel activo del Espíritu Santo en el ministerio de Jesús y en el cumplimiento del plan de Dios. Desde la concepción de Juan el Bautista, quien sería “lleno del Espíritu Santo” (Lucas 1:15), hasta la concepción de Jesús, el Espíritu está presente en cada momento crucial. El Espíritu Santo no solo prepara el camino, sino que guía a Jesús en cada paso, testificando que esta misión redentora es obra de Dios mismo.
Este énfasis en el Espíritu no es accidental. Lucas desea que comprendamos que la obra de salvación es una iniciativa divina y que el poder del Espíritu está detrás de cada acto de Jesús. Esta verdad se extiende a la iglesia en el libro de los Hechos, donde el Espíritu Santo empodera a los creyentes para llevar el mensaje de salvación hasta los confines de la tierra. Así, el Espíritu, que estuvo presente en el ministerio de Jesús, sigue obrando en su iglesia, asegurando la expansión del evangelio y el cumplimiento del propósito redentor de Dios.
D. Aplicación: Nuestra Fe en el Plan Perfecto de Dios
El evangelio de Lucas nos llama a confiar en la fidelidad de Dios. Si Dios ha cumplido cada una de sus promesas en Cristo, entonces podemos tener la certeza de que cumplirá sus promesas en nuestras vidas. En momentos de duda o dificultad, recordemos que el plan de Dios es perfecto y que Él es fiel a su palabra. Nuestra fe no está basada en ilusiones, sino en la certeza de que Dios ha actuado y seguirá actuando en la historia para redimir y restaurar.
Además, el hecho de que el evangelio sea universal nos desafía a proclamar esta buena noticia a todos, sin hacer acepción de personas. El mensaje de salvación es para todos, y como seguidores de Cristo, tenemos el privilegio de compartir esta esperanza con aquellos que aún no la han escuchado. Lucas nos invita a vivir con la seguridad de que Dios, quien cumplió su promesa en Jesús, seguirá cumpliendo su propósito redentor hasta el regreso de Cristo.
Conclusión del Punto
El evangelio de Lucas es mucho más que un registro histórico de la vida de Jesús; es la narración que nos muestra cómo Dios ha cumplido Su plan redentor a través de Cristo. Desde el nacimiento hasta la ascensión, la vida de Jesús es una manifestación de la fidelidad de Dios hacia su pueblo y hacia toda la humanidad. Lucas nos invita a tener una fe sólida, fundamentada en la certeza de que en Cristo tenemos la seguridad de nuestra redención completa y de que Dios es fiel para cumplir su propósito.

Conclusion

Querida iglesia, al meditar en el prólogo de Lucas, nos damos cuenta de que este evangelio fue escrito no solo para informarnos acerca de la vida de Jesús, sino para darnos certeza en nuestra fe, una certeza anclada en la persona y la obra de Cristo. Lucas nos presenta un relato investigado y ordenado, no para simplemente satisfacer la curiosidad histórica, sino para que tengamos una base sólida para confiar en Aquel que es el cumplimiento de todas las promesas de Dios.
Vemos en este evangelio a un Jesús que es el centro del testimonio apostólico, que se nos revela mediante la investigación diligente de Lucas, y que, en su vida, muerte y resurrección, nos ofrece el fundamento de nuestra certeza y esperanza. Lucas escribió para que nosotros, como Teófilo, tengamos una fe firme en un mundo lleno de incertidumbre, con la convicción de que Dios ha cumplido Su plan redentor y de que Él, en Su fidelidad, continuará guiándonos hacia el cumplimiento de Su propósito eterno.
Nuestra invitación hoy es a abrazar esta certeza y a vivir en la seguridad de que nuestra fe en Cristo está fundada sobre una roca inamovible. Que cada uno de nosotros, al leer y estudiar este evangelio, sea fortalecido en su fe, movido a una vida de obediencia y entrega, y animado a compartir estas buenas nuevas con aquellos que necesitan escuchar el mensaje de salvación.
Al caminar juntos a través de las páginas de Lucas, que nuestros corazones encuentren paz, esperanza y una confianza renovada en Cristo, quien es nuestro guía en este “Éxodo Final” hacia la redención y la vida eterna.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.