TIEMPOS FINALES: ANTES DE NUESTRA REUNIÓN CON ÉL
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1 Ahora, amados hermanos, aclaremos algunos aspectos sobre la venida de nuestro Señor Jesucristo y cómo seremos reunidos para encontrarnos con él. 2 No se dejen perturbar ni se alarmen tan fácilmente por los que dicen que el día del Señor ya ha comenzado. No les crean, ni siquiera si afirman haber tenido una visión espiritual, una revelación o haber recibido una carta supuestamente de nosotros. 3 No se dejen engañar por lo que dicen. Pues aquel día no vendrá hasta que haya una gran rebelión contra Dios y se dé a conocer el hombre de anarquía, aquél que trae destrucción.
Introducción.
Introducción.
Al comienzo de este capítulo Pablo explica la razón por la que escribe. Al parecer, los tesalonicenses se habían inquietado por una enseñanza errónea “de que el día del Señor había llegado”. Pero Pablo desmiente esa enseñanza afirmando que el día del Señor aún no ha llegado, y que todas las bendiciones futuras que los creyentes en Cristo esperan, aún no se cumplen. Por eso Pablo escribe esta 2° carta con tres propósitos principales: Fortalecer a aquellos que estaban pasando por tribulaciones a causa de su fe, Corregir un problema de conducta entre algunos miembros de la Iglesia y Contrarrestar la falsa enseñanza sobre que el día del Señor ya había llegado.
La introducción de falsas enseñanzas en la Iglesia sucede especialmente cuando la gente no estudia las Escritura, sobre todo, lo que Dios dice acerca del fin de los tiempos. Y es que cuando la gente piensa en el fin del mundo, parece ser que está lista para creer cualquier rumor que les llegue, pues también hoy, escuchamos mensajes y profecías falsas que inquietan la fe de algunos y alarman a la humanidad entera; por lo que como dice el apóstol Pedro, debemos “estar* siempre dispuestos a explicarle a la gente por qué confiamos* en Cristo y en sus promesas.” (1ª. P. 3:15 TLA) y que su palabra es la única verdad en la cual podemos confiar.
En la historia de la humanidad han existido grandes descubrimientos y sucesos (la rueda, la industrialización, la 1ª, y 2ª. Guerra mundial, etc.) que han cambiado nuestra historia para siempre, sin embargo, hay eventos que debemos conocer pues sucederán y están por suceder para dar paso al Día del Señor, el cual la Iglesia espera ansiosamente. Estos eventos serán consecuencia de la apostasía. La apostasía es el acto de rechazar las doctrinas que se habían creído, para después apartarse de la fe. Hermanos, no dudamos de que Jesucristo viene por su Iglesia. Esta doctrina es fundamental para nuestra esperanza eterna, por eso seguimos proclamando que ¡Cristo viene y viene pronto!
Por eso, hoy quiero invitarles a que hagamos tres cosas Antes de nuestra Reunión con Él.
I. NO SE DEJEN PERTURBAR NI SE ALARMEN FÁCILMENTE.
I. NO SE DEJEN PERTURBAR NI SE ALARMEN FÁCILMENTE.
2 Tesalonicenses 2:2a (NTV)
2 No se dejen perturbar ni se alarmen tan fácilmente por los que dicen que el día del Señor ya ha comenzado. No les crean, ni siquiera si afirman haber tenido una visión espiritual, una revelación o haber recibido una carta supuestamente de nosotros.
Seguramente alguien había engañado a los creyentes haciéndoles creer que ya había llegado el Día del Señor. Tal vez recibió una revelación profética en una de sus reuniones, y los hermanos al instante fueron estremecidos por esta enseñanza y quedaron profundamente confundidos. ¿Acaso Dios ha cambiado lo programado? ¿No nos prometió librarnos de la tribulación? ¿Acaso no nos advirtió que nadie sabía el día ni la hora de su venida? entonces, ¿por qué caemos tan fácilmente en estos errores doctrinales?
También en nuestros días muchos hablan del fin del mundo creando teorías y rumores que intentan asustarnos. Estos rumores causan pánico e incertidumbre en el mundo. Sin embargo, para los hijos de Dios, los tiempos finales no son una razón de temor, sino de esperanza. Porque el regreso de Cristo es la culminación de nuestra fe, es el momento en que toda promesa se hará realidad. Por lo tanto, hermanos ¡No pierdan la paz, no se dejen perturbar, no se alarmen con facilidad! La Biblia nos asegura que todo lo que ocurre está bajo el cuidado de Dios. Mantenga la paz de Cristo en su corazón.
27 »Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.
II. DISCIERNA LOS TIEMPOS EN QUE ESTAMOS VIVIENDO.
II. DISCIERNA LOS TIEMPOS EN QUE ESTAMOS VIVIENDO.
Mateo 24:3–14 (RVR60)
3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores.
9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
En Mateo 24 Jesús conversa con sus discípulos sobre las señales del fin de los tiempos. Los discípulos le preguntan cuándo ocurrirán estas cosas y qué señales habrá de su venida y del fin del siglo. Jesús responde advirtiéndoles:
Surgirán muchos impostores. Vv. 3-5;
Habrá guerras. Vv. 6-8;
Problemas sociales. Vv. 9-11;
La falta de amor y ausencia de fe. Vv. 12-13;
La urgente necesidad de predicar el Evangelio. Vv. 14.
Pero estos sucesos no son el fin, sino son solo el “comienzo de los dolores” que vendrán sobre la tierra, y nos manda a estar atentos para que no seamos engañados por aquellos que fijan fechas, y a perturban la fe y la unidad de la Iglesia. Dios quiere que sepamos discernir los tiempos no para infundir miedo, sino para que estemos preparados y recordemos Su promesa: de que Él volverá otra vez.
Iglesia ¿Qué tiempos estamos viviendo? ¿No estamos viviendo como en los días de Noé?
37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Las personas viven como si nunca fueran a morir, o como si no hubiera eternidad; viven de manera descuidada y con terrible incredulidad. ¿Acaso no vivimos como en los días de Sodoma y de Gomorra?
28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
7 Asimismo no se olviden de Sodoma y Gomorra ni de las ciudades vecinas, las cuales estaban llenas de inmoralidad y de toda clase de perversión sexual. Esas ciudades fueron destruidas con fuego y sirven como advertencia del fuego eterno del juicio de Dios.
Vivimos en un mundo perverso, plagado de inmoralidad sexual la cual quieren normalizar llamando a “lo bueno malo, y a lo malo bueno”. Dios nos llama a estar atentos, no para angustiarnos, sino para que vivamos preparados y estemos listos para reunirnos con Él.
III. MANTENGA LA ESPERANZA EN QUE NOS REUNIREMOS CON CRISTO.
III. MANTENGA LA ESPERANZA EN QUE NOS REUNIREMOS CON CRISTO.
1 Ahora, amados hermanos, aclaremos algunos aspectos sobre la venida de nuestro Señor Jesucristo y cómo seremos reunidos para encontrarnos con él.
Aunque haya señales y tiempos difíciles, nuestra expectativa es que un día estaremos con el Señor para siempre. ¡Qué esperanza más hermosa! Este es el final de la historia para el creyente: estar siempre con el Señor. Dios nos ha dado esta promesa para que, en medio de las pruebas, recordemos que el sufrimiento y la espera no son en vano. Pues como dice
8 Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.
Vivos o muertos ¡Al final de nuestra carrera, nos espera un encuentro glorioso con Cristo!
16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
Nuestra esperanza no se basa en un final sombrío, sino en la certeza de que estaremos con nuestro Salvador. Si nos enfocamos en esta promesa, cada dificultad se vuelve pequeña al perseverar en la fe y manteniéndonos firmes, viviendo con gozo y esperanza.
Conclusión
Conclusión
Amados hermanos, Pablo nos llama a no dejarnos perturbar, a que no nos alarmemos por rumores; y aunque el mundo nos hable de catástrofes y tragedias, nosotros seamos movidos por la Palabra de Dios, manteniendo la paz y la confianza en el Señor. Vivamos discerniendo los tiempos, pero recordando que somos hijos de Dios y que Él está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.
Pasemos a este altar y roguemos al Señor que tenga misericordia de nosotros y nos mantenga firmes en la fe, y en nuestra esperanza de reunirnos con Él por la eternidad.
