11. (CMW 7) Los Atributos de Dios - La Bienaventuranza de Dios
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Introducción
Introducción
Mis amados hermanos, con la ayuda del Señor hoy continuaremos con nuestros estudios en el CMW.
Hemos venido tratando sobre los atributos de Dios y nos encontramos en la sección de atributos incomunicables, es decir, aquellos atributos que Dios los tiene en sí y por sí mismo.
Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster Lo que el hombre debe creer respecto a Dios
P.7. ¿Qué clase de ser es Dios?
R. Dios es Espíritu, en sí y por sí mismo infinito en su ser,19 gloria, bienaventuranza21 y perfección; todo suficiente,23 eterno, inmutable,25 incomprensible, omnipresente,27 todopoderoso, omnisciente,29 sapientísimo, santísimo,31 justísimo, misericordiosísimo y lleno de gracia, tardo para la ira y abundante en bondad y verdad.
En nuestra última sesión tratamos sobre la gloria de Dios, y dijimos que Dios es en sí y por si mismo glorioso, donde su santidad es la que brilla y llena la tierra, y que la criatura no puede añadir nada a su Gloria.
Con la ayuda del Señor hoy avanzaremos en un atributo más del Señor. Uno que es estudiado muy poco, el cual es: La Bienaventuranza del Señor.
Exposición Biblica
Exposición Biblica
la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores,
(1 Ti 6:15)
Para comprender este pasaje veamos los siguientes puntos:
Pablo exhorta a Timoteo a pelear la buena batalla de la fe en virtud al evangelio de Cristo.
Que Timoteo se mantenga firme en la fe hasta la 2da venida de Cristo.
Al hablar de la segunda venida del Señor, Pablo comparte varios de la atributos del Señor de manera doxológica.
Meditemos brevemente en estos atributos que tienen similitud al pasaje de: Ellos pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados, y elegidos, y fieles. (Ap 17:14)
Timoteo fue alentado por Pablo a perseverar en la fe porque el cordero con todos esos hermosos atributos vencerá.
Ahora bien, el catecismo señala este pasaje en relación al atributo de la bienaventuranza de Dios (es el único en las Sagradas escrituras para referirse al Señor de esa manera), por lo que al revisarlo en su conjunto podemos observar:
Dios es Espíritu, en sí y por sí mismo infinito en su ser, gloria, bienaventuranza...
Bien, para comprender con más exactitud comencemos definiendo qué significa bienaventuranza.
La Palabra griega μακάριος, significa: perteneciente a ser feliz, con la implicación de disfrutar de circunstancias. Por lo que podríamos decir que el atributo de la bienaventuranza de Dios significa que Dios se deleita en si mismo y por sí mismo y que su contentamiento no depende de ningún otro.
El contentamiento propio de Dios
El contentamiento propio de Dios
Cuando estaba solo desde la eternidad, se contentaba consigo mismo, abundando en su propia bienaventuranza, deleitándose en esa abundancia. Dentro del seno de la Trinidad el contentamiento del Padre en el hijo es evidente. (Prov. 8:22-31) (Jer. 31:3)
Dios creó el mundo para descubrir su bienaventuranza a sus criaturas
Dios creó el mundo para descubrir su bienaventuranza a sus criaturas
El Señor no creó el mundo para hacerse bienaventurado, sino para descubrir su propia bienaventuranza a sus criaturas, y comunicarles algo de ella.
La verdadera felicidad
La verdadera felicidad
Así como la felicidad de Dios no podría ser clara sin una santidad inmaculada, tampoco puede haber una felicidad gloriosa sin pureza en la criatura.
La verdadera felicidad no es para los ricos y seguros, sino para los pobres y oprimidos que sólo son ricos en compasión, pureza y paz.
La bienaventuranza es también para los perseguidos, para aquellos que escuchan el mensaje del reino (Mt. 13:16),
para aquellos que lo acogen con fe (Lc. 1:45),
para aquellos que no ponen exigencias falsas (Jn. 20:29),
para aquellos que velan (Lc. 12:37)
y se mantienen firmes (Stg. 1:12),
y para aquellos que comprenden las palabras y actos de Jesús (Jn. 13:17).
Pablo, en Romanos 4:7–8, llama bienaventurados a quienes conocen el perdón,
El Apocalipsis contiene siete macarismos (y catorce ayes). Cinco son pronunciados de manera autoritativa por labios celestiales (14:13; 16:15; 19:9; 22:7, 14) y se refieren a la bienaventuranza de los mártires, de los que perseveran, de aquellos que son invitados al banquete, de aquellos que participan en la primera resurrección, y de aquellos que pueden entrar en la ciudad santa.
El evangelio de Dios, que abundaba en su propia bienaventuranza, no recibió nada añadido por la redención del hombre. No había bondad en nosotros que fuera el motivo de su amor, sino que su bondad era la fuente de nuestro beneficio.
Cristo nuestra bienaventuranza sin mancha debía convertirse en maldición. 2Cor5:21.
