La Pregunta "Absurda" y la Respuesta Absurda (2)
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SLIDE 1
Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del miércoles 13 de noviembre de 2024.
Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
Navidad Esmeralda, 15 diciembre.
Seguimos recabando datos para la creación del Directorio de nuestra iglesia. Más de trescientas personas ya llenaron esta encuesta. Yo ayudo KOINOS. DIRECTORIO de Profesiones y Habilidades!!! Da click aquí para contestar el formulario.
SALUDOS
ORACIÓN
Hoy vamos a estar meditando en un pasaje que es muy conocido, y que está en el evangelio de Juan, en el capítulo 5, de los versículos 1 al 8.
Pero antes de adentrarnos en el pasaje quiero que imaginemos esto. En un hogar muy pobre hay un hombre paralítico. Es viernes al medio día, y cuatro de sus familiares, lo ponen en una camilla y lo llevan cargando por las polvorosas calles de Jerusalén.
Este hombre de edad avanzada, es cargado hasta un estanque de nombre Betesda, donde hay muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, porque hay la creencia de que en ese lugar ocurren milagros de sanidad.
Es interesante que el nombre Betesda signifique “casa de gracia” o “casa de misericordia” porque es precisamente lo que todos estos enfermos necesitan.
Las personas que llevan cargando al paralítico quieren dejarlo en el estanque antes de que comience la noche, para que no infrinjan la ley de no trabajar en día de reposo. Así que se apuran, van y lo dejan, junto con su camilla, muy cerca del estanque.
Este hombre pasará ahí al menos dos días, esperando que ocurra un milagro en su vida. Lo que no sabe es que va a tener un encuentro con Alguien que va a cambiar su vida.
Ahora si, por favor abran sus biblias en Juan 5:1-8.
SLIDE 2 y 3
Juan 5:1–8 (NVI)
Algún tiempo después, se celebraba una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Había allí, junto a la puerta de las Ovejas, un estanque rodeado de cinco pórticos, cuyo nombre en arameo es Betzatá. En esos pórticos se hallaban tendidos muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos se encontraba un hombre inválido que llevaba enfermo treinta y ocho años. Cuando Jesús lo vio allí, tirado en el suelo, y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó:
—¿Quieres quedar sano? —Señor—respondió—, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua, y cuando trato de hacerlo, otro se mete antes.
—Levántate, recoge tu camilla y anda—le contestó Jesús.
Dios añada bendición a la meditación de Su palabra.
En el pasaje que acabamos de leer, se nos narra el encuentro de Jesús con un hombre paralítico en el estanque de Betesda.
Aunque el evangelista no lo especifica, suponemos que era un hombre que había nacido sano, y que por alguna causa desde hace 38 no podía caminar.
¿Se imaginan ustedes estar enfermo durante todo ese tiempo?
Yo tengo 56 años, y en mi caso, eso significaría que a partir de los 18 años yo no hubiera podido caminar. ¿Cuántas cosas se me habrían dificultado durante ese tiempo? ¿Cómo habría sido mi vida en esa situación?
Posiblemente algunos que están viendo este Tiempo con Dios han tenido alguna enfermedad durante mucho tiempo. Tal vez una diabetes, una presión arterial alta, alguna sordera, alguna cuestión tiroidal, o deficiencia visual, o inclusive alguna parálisis. Por ejemplo, un buen amigo, y maestro mío, tiene unos 30 años en silla de ruedas a causa de un accidente automovilístico.
Pero tal vez muchos, o la mayoría de los que me ven en esta noche, no están pasando por esta situación; sin embargo, lo que si estoy seguro es que en muchas ocasiones batallamos con pruebas por largos periodos, y este pasaje nos recuerda que, aunque a veces nos sintamos estancados en nuestras dificultades, la presencia de Jesús puede transformar nuestra situación.
Esta porción de la Escritura nos enseña a esperar en la esperanza activa de Cristo, para que nuestras vidas sean renovadas y sanadas.
Porque miren, los hijos de Dios podemos encontrar consuelo y fuerza en la verdad de que nunca estamos solos en nuestras luchas y que Jesús está siempre dispuesto a intervenir en nuestras vida.
Pero bueno, después de esta introducción, vayamos al pasaje.
Lo primero que se nos presenta es un cuadro de:
SLIDE 4
1. Decadencia en la Desesperanza
1. Decadencia en la Desesperanza
Juan 5:1-3
La descripción en el v. 3 es una de total desesperación, gente impotente esperando un milagro de Dios.
Se presenta una escena de desesperanza y estancamiento en las vidas de los que están al borde del estanque de Betesda, esperando por años sin solución.
¿Cuántas veces no nos hemos sentido así? ¿Cuántas veces nos hemos sentido impotentes ante alguna situación familiar? ¿o ante alguna situación laboral? ¿académica? ¿de salud? Queremos un milagro que cambie nuestra situación, pero el tiempo pasa, y seguimos impotentes.
Sin embargo, Juan - quien es el único evangelista que registra este milagro- posiblemente escribió esta señal como un recordatorio de que nuestras propias situaciones de espera y frustración pueden encontrar respuesta si damos espacio a la presencia de Jesús, que transforma la desesperanza en nuevas expectativas y sobre todo en nuevas expresiones de su amor..
Vamos ahora al segundo punto, y es:
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2. El Dilema de la Esperanza Demorada
2. El Dilema de la Esperanza Demorada
Juan 5:4-5
¿Cuánto tiempo llevas esperando una respuesta de Dios? ¿cuánto tiempo llevas orando por algo?
La mayoría de nosotros odia los retrasos. Vivimos en un mundo en que siempre estamos con prisas y queriendo que las cosas se hagan rápidamente, en el momento. Pero en la Biblia encontramos muchos ejemplos de personas que tuvieron que esperar para ver las promesas de Dios cumplidas en su vida.
Abraham tuvo que esperar 25 años para tener a Isaac; José esperó veinte años para ser gobernador de Egipto; los israelitas tuvieron que esperar 400 años para ser liberados de Egipto; Josué y Caleb tuvieron que esperar 40 años para entrar a la tierra prometida; y así podríamos seguir con muchos más ejemplos.
Algo muy importante que tenemos que entender es que las demoras de Dios siempre tienen un propósito
Aquí tenemos a un pobre hombre que ha estado esperando un milagro por 38 años.
El énfasis aquí está en el poder de la esperanza activa que tenemos en Cristo, cuya presencia significa que nunca estamos completamente inmóviles; Él siempre nos ofrece una posibilidad de transformación.
SLIDE 6
Clemente de Roma fue una figura importante en la iglesia cristiana primitiva. Según algunas fuentes, ocupó el cargo de obispo de Roma durante 12 años.
SLIDE 7
El rey David escribe en el salmo 62:1-2,
La Biblia de las Américas (Salmo 62)
En Dios solamente espera en silencio mi alma; de Él viene mi salvación.
Solo Él es mi roca y mi salvación, mi baluarte, nunca seré sacudido.
Estar preparado para acercarnos a Dios pacientemente implica estar buscando continuamente su guía y aceptando el tiempo que Él propone.
Cuando lo hacemos, el esperar en Dios nos debe llevar a una atmósfera de esperanza y confianza en Dios y a darnos cuenta de la inestabilidad de nuestro propio juicio.
La espera en Dios es un tema importante en las Escrituras. Varios pasajes bíblicos exhortan a los creyentes a esperar en el Señor, como el Salmo 27:14
SLIDE 8
Salmo 27:14 (NVI)
Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!
Esta espera implica una postura del corazón durante la oración, en la que se aguarda calladamente ante Dios buscando dirección y la seguridad de Su presencia.
Cuando esperamos en Dios, el renueva nuestras fuerzas.
Isaías 40:31 “pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.”
Y podemos estar seguros que de acuerdo con su propósito, Él vendrá a salvarnos como dice Lamentaciones 3:25–26 “Bueno es el Señor con quienes en él confían, con todos los que lo buscan. Bueno es esperar calladamente que el Señor venga a salvarnos.”
Sin embargo, la espera puede ser difícil, como lo expresa Job 6:11 “»¿Qué fuerzas me quedan para seguir esperando? ¿Qué fin me espera para querer vivir?”
Por eso es importante notar que la espera no es pasiva, sino que implica una confianza activa en Dios incluso cuando las circunstancias son desafiantes.
Continuemos con los versículos 6 y 7 donde el paralítico debe tomar una
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3. Decisión para la Sanidad ¿Qué es lo que quieres?
3. Decisión para la Sanidad ¿Qué es lo que quieres?
Juan 5:6-7
Aunque la fama del Jesús, como Rabino, y hacedor de milagros ya se había extendido en cierta medida, todo parece indicar (cuando leemos el pasaje completo) que el enfermo no tenía idea con quién platicaba.
SLIDE 10
Jesús le pregunta: “¿Quieres ser sano?” No hay un saludo, ni tampoco una presentación o una introducción. Jesús solamente lanza la pregunta: ¿Quieres ser sano?
Uno podría pensar, y lo voy a decir con todo respeto, ¡que pregunta tan “absurda” hace Jesús! ¿Cómo qué si quiere ser sanado? ¡Pues claro que si! El hombre tiene 38 años sin poder moverse, ¿qué mas podría querer?
Pero, porque es Jesús quien hace la pregunta, de ninguna manera de trata de una pregunta absurda.
Lo que si es absurda es la respuesta del pobre paralítico.
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—Señor—respondió—, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua, y cuando trato de hacerlo, otro se mete antes.
Este pobre hombre en su desesperación, más que la sanidad, quería que alguien lo metiera al estanque.
Lo triste es que no sabía con quien estaba hablando. No sabía que tenía ante sí, al Médico Divino.
Cuando los discípulos de Juan le preguntan a Jesús si era él el que habría de venir; Jesús describió su labor mesiánica como. Mateo 11:5 .
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Los ciegos ven, los cojos andan, los que tienen lepra son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenas nuevas.
Algo que caracterizaría al Mesías sería precisamente eso, la sanidad que impartiría.
Pero, tristemente, lo que el pobre hombre quería, no era lo que necesitaba. El quería alguien que lo echara al agua para ser sanado. Lo que necesitaba era la palabra sanadora del Maestro.
Lo triste es que en ocasiones nos pasa lo mismo. Lo que queremos no es realmente lo que necesitamos. ¿Cuántas veces no hemos pensado?
“si yo ganase más dinero” sería feliz.
“si yo tuviese ese trabajo” estaría realizado profesionalmente.
“si yo tuviese ese carro o esa casa” disfrutaría más la vida.
Muchas veces en ocasiones como las que menciono, lo que queremos no es lo que necesitamos.
Y déjame te digo algo: hay veces que no sabemos lo que necesitamos. Tal vez no estés de acuerdo conmigo, pero déjame repetir: Dios es exactamente lo que necesitas. El paralítico no necesitaba alguien que lo echara al agua, lo que necesitaba era tener un encuentro con Jesús.
Y eso aplica también para nosotros el día de hoy.
Realmente, el mayor problema que tenemos los seres humanos, no es el desempleo, la escasez económica, la inseguridad, la enfermedad, las relaciones familiares rotas, no. Realmente el mayor y único problema que debemos como seres humanos solucionar en esta vida es el que hayamos establecido una relación con Dios.
Como individuos hemos pecado (todos) y eso nos ha alejando de Dios. Sin embargo, Dios nos ha amado tanto que envió a Jesús para morir e una cruz, para pagar por la pena de nuestro pecado, y si tenemos fe en Él y en su sacrificio, podremos llegar a ser hijos de Dios.
Tal vez has vivido acordándote de Dios solo cuando lo necesitas para algo. Tal vez piensas que Dios es alguien bueno pero distante. Déjame te digo que Dios quiere tener una relación estrecha contigo, tanto lo quiso que estuvo dispuesto a enviar a su hijo a morir en la cruz para reestablecer esa relación que nosotros al pecar habíamos roto.
Así que hoy es un buen día para comenzar una nueva relación con Dios, trascendente, que no solo te ayude a llevar esta vida, sino para que también te asegure una vida eterna en el cielo con Dios.
Si nunca lo has hecho y quieres saber como hacerlo, aquí en el chat te pueden dar indicaciones.
Quiero que regresemos al relato bíblico.
Es interesante notar que el propósito de la pregunta de Jesús (¿quieres ser sano?) no era despertar la fe. En este caso, la milagro fue antes que la fe. “¿Quieres ser sano, de una vez, sin tener que meterte de continuo en el agua?”
La razón de la pregunta era provocar esperanza en el paralítico y desviar su atención del estanque.
Jesús quería que el paralítico dejase de ver al estanque como aquello que podría sanarlo, y que reconociera a Jesús como Aquel que podría no solo sanarlo, sino también salvarlo.
El desafío en esta noche es ¿Estamos listos para responder a la invitación de Jesús? Este es un llamado a la acción, a confiar en Su poder.
Regresando al pasaje bíblico vemos que Jesús, movido a misericordia, y esto me lleva al 4o punto que es que Jesús
SLIDE 13
4. Da la Palabra Sanadora
4. Da la Palabra Sanadora
Juan 5:8
En este versículo vemos la autoridad de la palabra de Jesús cuando le manda al hombre levantarse, y el antes enfermo se pone de pie inmediatamente.
Esto nos lleva a reconocer la capacidad de Jesús para romper cadenas en nuestra vida.
Al responder a Su Palabra, encontramos libertad y somos fortalecidos para actuar con fe, recordando que la sanidad es tanto física como espiritual.
Mira, las palabras de Jesús tienen un poder transformador y trascendental. En los evangelios vemos que Jesús usó palabras de amor y autoridad para resucitar a una niña muerta, tomándola de la mano y diciéndole "Hija mía, levántate".
Sus milagros no eran simples demostraciones de poder, sino señales significativas que revelaban su gloria divina y llevaban a la fe.
La enseñanza de Jesús comunicaba la verdad y el amor de Dios, con poder para convertir a las personas y guiarlas por el camino correcto.
En Juan 5:1-8, encontramos al hombre incapacitado en el estanque de Betesda, esperando ser sanado. Al igual que él, muchos de nosotros podemos sentirnos atrapados en nuestras propias circunstancias. Recuerdo una vez que esperé meses para una respuesta a una búsqueda de empleo.
La ansiedad crecía, la frustración aumentaba, pero cuando finalmente llegó la respuesta, fue diferente a lo que había imaginado. Gracias a Dios porque eso fue hace casi 30 años, y es en el trabajo que aun sigo.
Dios tiene su propio tiempo y su propósito, incluso cuando parece que estamos 'esperando' por un milagro.
Si te sientes estancado en tu vida espiritual y parece que tus circunstancias son inamovibles, toma un momento cada día para orar específicamente por cambios. Anota lo que has estado esperando de Dios. Luego, busca una pequeña acción que puedas hacer cada semana que demuestre tu fe en su respuesta, similar al hombre en Juan 5 que tuvo que levantarse y caminar a pesar de su enfermedad.
Hay un himno antiguo que es posiblemente mi himno favorito. El himno se llama Victoria en Cristo y la segunda estrofa dice:
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Oí que en amor tierno, Él sanó a los enfermos
A los cojos los mandó correr, y al ciego lo hizo ver.
Entonces suplicante, le pedí al Cristo amante
Le diera a mi alma sanidad y fe para vencer.
Y aunque en el pasaje de Juan que leímos, Jesús no manda correr al cojo, si lo pone de pie, después de 38 años de estar postrado.
El coro de este himno, me encanta:
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Ya tengo la victoria, pues Cristo me salva,
Buscome y comprome con su divino amor,
Me imparte de su gloria, su amor inunda mi alma,
Victoria me concedió, cuando por mi murió
Me encanta la frase “buscome” y “comprome” porque se me figura sacada de le RV09, y en términos más cotidianos diríamos: me buscó y me compró.
Y quiero detenerme en estas dos palabras.
Jesús fue y buscó al paralítico. Había en ese estanque muchos enfermos, pero Jesús buscó, escogió y sanó solo a uno de ellos.
Y ya no lo leímos, pero más adelante, en el versículo 14 Jesús le dice; Juan 5:14 “...ya has quedado sano. No vuelvas a pecar...”
Jesús primero buscó al enfermo, lo sanó, y de paso le perdonó sus pecados.
Y eso es lo mismo que hace con cada uno de nosotros. Nos buscó, y nos compró.
Nos eligió, y nos redimió.
Efesios 1:7 “En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia”
Que bendición es saber que Jesús nos ha elegido, nos ha buscado, nos ha comprado, nos ha redimido.
Cierro este Tiempo con Dios, comentando que la enseñanza principal es que Jesús tiene poder sobre nuestras circunstancias y límites.
Su pregunta “absurda” invita a la reflexión sobre nuestro deseo de cambio y sanidad. Este pasaje destaca la importancia de tener fe y responder a la invitación de Cristo, que puede llevarnos de la parálisis espiritual a la acción vibrante.
En este pasaje, Jesús no solo actúa como sanador físico, sino que también simboliza la sanidad espiritual. Su autoridad y compasión reflejan el carácter del Mesías, que vino a liberar a los cautivos, dándonos un vislumbre de la esperanza que se cumple en Él. La sanidad del paralítico prefigura la obra redentora de Cristo, que nos ofrece vida abundante a través de Su sacrificio en la cruz.
La gran idea de este sermón es que, en medio de nuestras luchas y años de espera por el cambio, Jesús no solo ve nuestra necesidad, sino que también nos invita a levantarnos y tomar acción en fe.
Que Dios les bendiga,
OREMOS
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