El joven rico
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Marcos 10:17-22
Marcos 10:17-22
El joven rico se arrodilló ante Jesús y le dijo “Maestro bueno” (17)
1.1. El evangelio de Marcos no identifica a esta persona; Lucas lo llama “dignatario” (Lucas 18:18 “Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” ) y Mateo indica que era joven (Mateo 19:20 “El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?” )
1.2. La palabra griega “didáskale” en Marcos 10:17 “Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” hace referencia a un maestro que sólo enseña habilidades y conocimientos técnicos
IDEA HOMILÉTICA: Cuando vamos a Jesús, ¿cómo vamos? ¿Cómo vemos a Jesús? ¿Lo vemos como un maestro únicamente de Teología, alguien que nos enseña mera información técnica, alguien que puede nos enseña a tener conocimiento de todas las doctrinas al pie de la letra pero que no trasciende a moldear nuestro corazón? Me gustaría sugerirles hermanos que el Señor quiere ser algo más que un simple profesor, quiere ser el Señor de nuestro corazón.
1.3. La palabra griega “poieso” Marcos 10:17 “Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” hace referencia a llevar a cabo o realizar una acción.
IDEA HOMILÉTICA: Es curioso como la primera aproximación del joven rico a Jesús es un concepto de “Salvación por obras”. Esto lo vemos en la misma pregunta que él hace: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”. Sin duda ese joven era judío y guardaba la Ley (La Toráh) y los Profetas (el resto de la Biblia hebrea), pero, acaso la salvación no es gratis? (por gracia)
2. Jesús le mencionó al joven los mandamientos (19)
2.1. Es interesante cómo Jesús no le menciona los 10 mandamientos, sino sólo cinco: Honra a tu padre y a tu madre, no matarás, no cometerás adulterio, no robarás y no dirás falso testimonio. Técnicamente faltan el #10 y del #1 al #4. Esto puede ser por:
No tenía problema con los otros que Jesús no mencionó
Sí tenía problema con los otros que Jesús no mencionó pero en el amor ágape de Jesús, Él no quiso evidenciarlo frente a los demás
Posiblemente, cuando Jesús le dio la indicación de vender todo lo que tenía y dárselo a los pobres, se estaban cumpliendo los mandamientos del #1 al #4 (Amar a Dios) y el #10 (no codiciarás nada)
2.2. Otro dato interesante es que Marcos agrega un “mandamiento nuevo”: “No defraudes”; y Mateo agrega “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (el segundo gran mandamiento en el cual se resumen la Ley y los Profetas. cf. Mateo 22:39–40 “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” )
3. Jesús lo miró y lo amó (21)
3.1. La palabra griega “emblepsas” en Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.” hace referencia a percibirlo con atención.
IDEA HOMILÉTICA: Cuando Jesús escuchó al joven, sin duda no solamente escuchó sus palabras, sino que observó hasta lo más profundo de su ser. Cuando nosotros hablamos con Dios, a través de la oración, a través de meditar en su palabra, a través de la “contemplación”, es una oportunidad no solamente para que Él nos escuche, sino para que Él nos escudriñe. Así fue la oración del salmista (cf. Salmo 139:23–24 “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” )
3.2. La palabra griega “egapesen” en Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.” hace referencia a querer cuidar a alguien, serle leal.
IDEA HOMILÉTICA: Cuando la Biblia dice que Jesús lo amó, no fue una sensación de lástima, ni de pena ajena, sino que Jesús fue movido a quererlo cuidar y a serle leal. Si bien, Jesús sabía que algo le faltaba, pero aún así Él fue un protector y un amigo leal para el joven rico. Dios es igual con nosotros; aún y cuando no somos perfectos, cuando no cumplimos con todos los mandamientos, Dios nunca va a quitar su protección de nosotros ni dejará de cumplir sus promesas en nosotros. ¡Esto nos debiera de reconfortar, porque en el Dios en quien hemos creído nos cuida, nos es fiel, y nos ama!
4. Una cosa te falta: vende todo lo que tienes… (21)
4.1. Según la Mishná (la ley oral judía), cuando alguien vendía todo lo que tenía, sólo se podía dedicar al santuario, y se interpretaba que lo mismo a fines caritativos, una parte de los bienes. En el siglo 1 d.C. estaba en vigor la norma de que no se podía dedicar a esos fines más de un 20% de tus posesiones. Esto significaría que ni Jesús (debido a que Él nunca enseñó a ir en contra de la leyes civiles establecidas) quería que ese joven rico, ni su familia, se quedaran en la pura miseria y convertirse en mendigos errantes discípulos.
IDEA HOMILÉTICA: El hecho de seguir a Jesús no significa quedarse en la miseria, dejar a nuestras familias (esto sería en contra del diseño del Génesis), o sacrificar las comodidades de esta vida (cf. Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”).
Es muy importante que escuchemos bien la voz de Jesús, porque muchas veces tenemos conceptos equivocados de lo que Él es, de lo que Él pide. ¿Qué hubiera pasado si el Joven Rico le hubiera preguntado a Jesús a que se refería con “vender todo lo que tenía”? Posiblemente, hubiera tenido más bendición vendiendo la quinta parte de sus posesiones (viviendo con el 80% de sus posesiones) pero teniendo la compañía del dueño del oro y de la plata (cf. Hageo 2:8 “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.” ).
5. Conclusión
La salvación es gratuita, y si algo tenemos que hacer, es creer en el que la Da (no es cuestión de seguir los mandamientos al pie de la letra, sino de amar a Dios, y así, los mandamientos poco a poco se irán dando). Esto se puede ver en Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” (En el idioma original, el versículo se traduce como: Si me aman, guardarán mis mandamientos). Es decir, el guardar los mandamientos son una consecuencia del amor a Dios, no una condición del amor de Dios
Dios quiere darnos lo mejor, incluso recursos económicos (cf. Malaquías 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” ) pero antes que todo eso, debemos de entregarnos a Dios; esa entrega, no debe ser buscando riquezas, sino simplemente buscando a Dios
Aunque en la tierra será imposible guardar los mandamientos al pie de la letra, por el pecado subyacente, el Señor nos cuida, nos es fiel y nos ama.
