HERENCIA DE CALEB

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Génesis 23:1 Muerte y sepultura de Sara en la Cueva de Macpela (Hebrón)

CALEB = «temerario, impetuoso». || Hijo de Jefone, fue uno de los 12 enviados a reconocer la tierra. Dio un informe alentador. Cuando tenía 85 años, entró en posesión del territorio que Dios le había asignado, arrebatándolo de las manos de los gigantes anaceos. Así, recibió Quiriat-arba, o Hebrón (Nm. 13:6, 30; 14:6–38; Jos. 14:6–14; 15:14–18). El pasaje de Jos. 15:13 no implica, como algunos han afirmado, que Caleb no perteneciera a la tribu de Judá, sino sólo que él no era príncipe de la tribu, y que a pesar de ello se le dio una parte especial.

Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario biblico ilustrado (TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1985), 127.
“Dame esa montaña”
Josué 14:6–15
Introducción
1. Caleb, un nombre que significa “audaz, atrevido”.
2. Caleb es identificado como el “hijo de Jefone el quenezeo” para distinguirlo de otros que tenían el mismo nombre (Núm. 13:6, 30; Jos. 14:6).
3. Caleb no era un israelita por nacimiento. Los quenezeos eran una tribu pequeña que habitaba en la región donde estuvieron los israelitas como esclavos de los egipcios. Probablemente cuando Moisés guió la salida de Israel de la tierra de Egipto, Caleb y su familia se unieron a Israel.
4. Caleb tuvo un hijo que se llamó Hur (1 Crón. 2:50). Este muchacho fue como su padre, un valiente guerrero y fiel ayudante de Moisés y de Josué. Fue Hur uno de los que sostuvo las manos de Moisés mientras su padre, Josué, libraba una dura batalla contra los madianitas.
I. Quién era Caleb, el hombre que deseaba conquistar una montaña.
1. Caleb era un hombre de integridad. Seis veces en las narraciones donde aparece Caleb se nos dice que era un hombre que seguía al Señor con integridad.
(1) Esto significa que había decidido hacer del Dios de Israel el Dueño y Señor de su vida. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor.
(2) También significa que su mente y corazón no estaban divididos entre dos o más intereses. Había una razón para vivir: agradar al Señor.
2. Caleb era un hombre agradecido. En este relato nos dice que aunque tenía 85 años reconoce que he llegado hasta aquí “porque Jehovah me ha conservado la vida” (14:10). Caleb no pensaba que era un hombre con suerte, o que su valentía y audacia le habían preservado la vida. Reconocía con gratitud que estaba vivo hoy porque Dios le había sostenido con vida.
3. Caleb era un hombre de empresa. A sus 85 años viene delante de Josué para demandar lo que había sido su sueño por más de 40 años: poseer las montañas de Hebrón. Cada día recordaba que había recibido una promesa: ¡su montaña! Pero antes había una misión que cumplir: ¡conquistar la tierra donde vivirían las doce tribus de Israel! Ahora que la misión había concluido, faltaba su propio sueño. Así este hombre de empresa hace suya la promesa y toma la oportunidad de su vida.
4. Caleb era un hombre que confiaba en la gracia del Señor. Con todo su corazón dice: “Si Jehovah está conmigo, yo tomaré mi montaña” (v. 12). Caleb había peleado muchas batallas, había estado con el pueblo en tiempos difíciles, había ayudado a entrar a todos los que salieron con él de Egipto; se había hecho hombre al lado de Moisés y de Josué, ahora era el momento de dar un paso al frente, de confiar plenamente en la gracia del Señor y de conquistar su propia montaña.
II. Cómo era la montaña que Caleb deseaba conquistar.
1. Caleb deseaba conquistar la tierra de gigantes. Hebrón, antes que Caleb la conquistara se llamaba Quiriat-arba que significa “la ciudad de Arba”. Arba había sido el hombre más grande de los anaquitas. Tanto él como toda su parentela eran los hombres más grandes y fuertes de toda la tierra.
2. Caleb deseaba poseer una heredad.
(1) Tenemos que hacer una distinción entre dos palabras: Una es la palabra “heredad”. Algo que se recibe como regalo. La herencia que un hijo recibe es un regalo de amor que sus padres le entregan o legan. Otra es la palabra “posesión” algo por lo cual una persona lucha, se esfuerza y se desgasta por obtener.
(2) Moisés le había dicho a Caleb que Hebrón sería su heredad. Es decir, algo que se le daba como regalo. Sin embargo, en este momento Caleb tenía que luchar por poseer aquella tierra.
(3) Aquí hay una maravillosa lección: Dios da en herencia todos sus dones y poder, pero espera que nosotros hagamos algo para poseerlos, para conquistarlos y hacerlos nuestros. Están al alcance de nuestra mano, pero tenemos que estirar la mano para tomarlos.
3. Caleb deseaba conquistar una montaña que sirviera como castillo fuerte de protección y amor.
(1) La Biblia nos cuenta que Hebrón llegó a ser “una ciudad levítica” (Jos. 21:11–13). Eso quiere decir que fue una ciudad donde se dio cuidado, protección y amor a los levitas quienes eran los que servían delante de Dios y ministraban al pueblo en Israel.
(2) La Biblia nos cuenta que Hebrón llegó a ser “una ciudad de refugio” (Jos. 20:1–7). Cuando una persona había matado a otra, sin ser culpable o sin intención de hacerlo, podía ir a Hebrón y estar en esa ciudad hasta que se le hiciera un juicio justo y completo para probar su inocencia.
(3) La Biblia nos cuenta que Hebrón fue la ciudad donde se ungió al rey David y la ciudad desde la cual reinó los primeros siete años (2 Sam. 2:11; 5:5).
(4) La Biblia nos cuenta que en Hebrón está la cueva hoy día llamada la Mezquita de Macpela. En ese cementerio fueron sepultados Abraham, Sara, José, y todos los padres de la nación hebrea. Hoy día tanto los árabes como los judíos se reúnen en ese cementerio pues ambas razas trazan su origen de esos patriarcas.
Conclusión, aplicación e invitación:
1. Caleb por ser un hombre íntegro delante del Señor llegó a ser un hombre grandemente bendecido.
2. Caleb tuvo el valor, la audacia—a sus 85 años—de pedir la oportunidad de poseer la heredad que Dios le había ofrecido.
3. Hoy nosotros podemos reclamar la victoria de nuestro Dios sobre los gigantes y las dificultades que nos rodean. Creamos que Dios nos dará la victoria. Recordemos las palabras de Jesús en Mateo 9:28: “De acuerdo con tu fe te será hecho”. También hagamos nuestras las palabra de Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).

HEBRON. Hebrón, ubicada a 30 kms. al suroeste de Jerusalén, está a 927 mts. sobre el nivel del mar, siendo así la ciudad de Palestina de mayor altitud. Fue conocida por los patriarcas bíblicos como Quiriat-Arba, “tetrápolis”. Abraham pasó mucho de su tiempo en las cercanías de Hebrón habiendo comprado un lote para la sepultura de su familia a un capitán heteo llamado Efrón, quien vivía cerca.

En la época de la invasión de Josué, Hebrón estaba aliado con Adonisedec de Jerusalén en un intento por impedir que Israel siguiera avanzando (Jos. 10:1–27). Después de la muerte de Josué, Caleb logró conquistar la región de Hebrón de manos de los anaceos (Nm. 13:22, 28, 33).

David gobernó en Hebrón como rey de Judá por 7½ años antes de cambiar la capital a Jerusalén, más al norte. Absalón nació en Hebrón y cuando se rebeló contra su padre David, intentó establecer su cuartel general allí (2 S. 15:7–10).

Hebrón no ocupó un lugar de importancia en la historia posterior del Antiguo Testamento y no es mencionada en el Nuevo Testamento. Hebrón parece haber sido un centro de cerámica real durante el siglo VIII a. de J.C., ya que numerosas asas de jarrones han sido encontradas por toda Palestina llevando la inscripción “perteneciente al rey: Hebrón”.

Después del exilio, los judíos colonizaron de nuevo Hebrón (Neh. 11:25); pero en años posteriores los idumeos avanzaron hacia el norte hasta Hebrón cuando su tierra en el sur del mar Muerto fue tomada por los árabes nabateos. Durante las guerras macabeas, Hebrón fue conquistada por los judíos (164 a. de J.C.) y en años siguientes, se levantaron edificios en el sitio tradicional de la cueva de Macpela y en Mamre.

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