La Voluntad de Dios: Vuestra Santificación, 1 Tesalonicenses 4:1-8

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1.0 Titulo

La Voluntad de Dios: Vuestra Santificación

2.0 Texto del Sermón

1 Tesalonicenses 4:1–8“Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.”

3.0 Acerca del Texto

El pasaje en 1 Tesalonicenses 4:1-8 enfatiza la santificación como un propósito fundamental de Dios para sus hijos. Pablo exhorta a los creyentes a vivir en obediencia y pureza, apartándose de prácticas que desagraden a Dios.
Santificación significa consagración y separación del pecado, y es el reflejo de la voluntad de Dios para todos los creyentes.

4.0 Propósito del Sermón

Instruir a la congregación sobre la importancia de vivir en santidad, explicando los beneficios de la santificación en la vida terrenal y espiritual, así como los riesgos de vivir en desobediencia a Dios.

5.0 Declaración del Discurso

La santificación es la voluntad de Dios para nuestra vida, y vivir en ella es un acto de obediencia y devoción que nos aparta del pecado y nos permite reflejar Su carácter.

6.0 Objetivo del Sermón

Motivar a los oyentes a buscar la santificación como una prioridad en sus vidas y en las de sus familias, entendiendo sus beneficios y protegiéndose de las prácticas que podrían alejarlos de Dios.

7.0 Desarrollo

7.1. Modelo apostólico de cómo debemos conducirnos

Pablo da un ejemplo claro de cómo vivir: exhorta a los tesalonicenses a caminar y agradar a Dios, tal como él y los apóstoles han modelado. La vida de los apóstoles es un patrón de obediencia y dedicación.
1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”
Filipenses 3:17 “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.”
1 Pedro 1:15–16 “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
"El justo es guía para su prójimo; sus acciones sirven como ejemplo"
(Talmud, Baba Batra 9b).

7.2. Aspectos relevantes a cuidar en la santificación

La santificación implica evitar la inmoralidad y el dominio de las pasiones desordenadas. Debemos cuidar nuestras acciones, pensamientos y motivaciones para no caer en prácticas que ofendan a Dios.
Romanos 6:19 “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.”
Efesios 4:22–24“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,y renovaos en el espíritu de vuestra mente,y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
2 Timoteo 2:21 “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.”
"El sabio cuida su alma, y ​​en ello encuentra pureza" (Pirkei Avot 4:4).

7.3. Beneficios de la santificación en nuestra vida terrenal

La santificación nos proporciona paz, relaciones saludables y una vida llena de propósito y dirección. Nos permite tener una conciencia limpia y un testimonio irrenunciable ante los demás.
Proverbios 10:9 “El que camina en integridad anda confiado; Mas el que pervierte sus caminos será quebrantado.”
1 Pedro 3:15–16“sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.”
Gálatas 5:22–23“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
"Quien se aparta del mal hace bien a su propia alma y encontrará satisfacción"
(Midrash Tehillim 34:14).

7.4. Beneficios de la santificación en nuestra vida espiritual

Vivir en santificación fortalece nuestra relación con Dios, aumenta nuestra sensibilidad a Su voluntad y nos prepara para la vida eterna. Nos permite tener una conexión más profunda con el Espíritu Santo y discernir Su guía.
Hebreos 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
Salmo 24:3–4“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.”
Romanos 8:5–6“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”
"El santo habita en pureza; donde hay santidad, ahí está Su presencia"
(Midrash Tanjuma, Kedoshim 4).

7.5. De qué manera debemos cuidar y proteger nuestra santidad y la de nuestras familias.

Para proteger nuestra santidad, debemos ser vigilantes en nuestras decisiones diarias y crear un ambiente espiritual saludable en el hogar. Esto incluye oración constante, lectura de la Palabra y enseñar a nuestros hijos el valor de la santidad.
Deuteronomio 6:6–7“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”
Efesios 6:4 “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.”
Josué 24:15 “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.”
"Instruye al niño en el camino de la vida, y no se apartará" (Proverbios 22:6; comentario en Talmud, Berajot 28b).

7.6. El peligro de despreciar a Dios con nuestra manera de vivir

Despreciar la voluntad de Dios al vivir en impureza y desobediencia es rechazar Su autoridad y gracia.
Dios nos llama a vivir una vida santa, y desobedecer este llamado nos separa de Su comunión.
Hebreos 10:26–27“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”
Gálatas 6:7–8“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.”
Romanos 1:24–28“Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;”
"Quien desprecia los mandatos desprecia al dador de la vida" (Talmud, Shabat 88a).

8.0 Conclusión

La voluntad de Dios para nosotros es la santificación. Como creyentes, tenemos el mandato de vivir de manera que refleja Su santidad y Su amor. Recordemos que nuestra santificación no solo nos beneficia en esta vida, sino que tiene repercusiones eternas. Al vivir en santidad, damos testimonio del carácter de Dios y edificamos a nuestras familias en Su camino.
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