¡No nos vencerán!

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¡No nos vencerán!

¿A cuántos les gusta el box? Muchos boxeadores mexicanos dieron peleas extraordinarias. Quizá una de las más recordadas fue la revancha de la revancha entre Marques y Pacquiao, quién por cierto ahora es pastor en las Filipinas. El 8 de Dic de 2012 se enfrentaban por 4a vez. En el round 3 Marques derriba a Pacquiao. Round 5 Pacquiao le fractura el tabique a Marques. En el 6o. Pacquiao tira a Marques, quedan menos de 10 segundos y Marques lo derrota. VER EL VIDEO
Quizá en el 5o cuando le fracturaron la nariz Marques pudo pensar ¡hasta aquí llegué! Sin embargo esa caída le sirvió para darse cuenta de lo que aún no sabía. En palabras del apóstol Pablo sería algo así:
… nos derriban, pero no consiguen rematarnos.” (2 Corintios 4:9, La Palabra: El Mensaje de Dios para mí)
A veces nos sentimos presionados por todas partes pero ¡no nos quebramos! Hay dificultades pero no estamos destruidos, no nos damos por vencidos.
Esta pelea me recuerda la vida de Job que fue bastante dura. Fue derribado, perdió todo: su familia, riqueza, salud, incluso su lugar seguro. Su casa quedó destruida; pero aprende a refugiarse en la Gracia de Dios.
En los primeros 2 capítulos vemos sufrimiento y el resto del libro son discursos, argumentos, debates entre Job y sus amigos. Debaten con Job sobre ¿por qué está sufriendo? ¿por qué Dios permite eso? Para empezar no es buena idea debatir con quien está sufriendo. Cuando estos amigos recién llegan, se sientan con él y por 7 días sólo lo acompañan, no dicen nada, sólo hacen acto de presencia.
Eso significa mucho cuando estás pasando por un momento de aflicción. Se sentaron con él, pero luego lo echan a perder, porque empiezan a hablar. Y pronto ya era como un ring de boxeo, además de la situación de Job estos “amigos” le rompen la nariz, realmente no lo están ayudando ni animando, sólo están decepcionados que esté tirado, en la lona.
Si estás cerca de alguien que sufre ¡no quieras explicarle todo! No estés ahí para decirle por qué pasa lo que le está pasando. Eso no sana su corazón herido, ni cambia su situación. Sólo quédate ahí, abrázalo con tus palabras y anímalo en el Señor.
Nos emocionan las historias tipo Marimar, la persona que está en la desgracia, criada por una madre sola, unas hermanastras que le hacen la vid pesada, no va a escuelas privadas, pero estudia y se convierte en médico nuclear o algo así. Pero si has leído Job sabes que los primeros versículos hablan de riqueza, su historia es al revés, empieza en la comodidad, la riqueza que va a la pobreza, lo pierde todo.
La forma como Job responde se parece a lo que dijo C. S. Lewis cuando le preguntaron ¿por qué sufren los justos? y él dijo: “¿Por qué no? Son los únicos que pueden soportarlo”. Primero veamos cómo se nos presenta a Job:
En la región de Uz había un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal. Este hombre se llamaba Job.” (Job 1:1, NVI)
Job era intachable, pero fue golpeado. Otra versión dice: perfecto. Esto no quiere decir que era sin pecado, sino que era moralmente inocente, íntegro. Alguien recto que no se desvió del camino.
Nos dice que temía a Dios y evitaba el mal; entonces era recto, sin tacha porque ¡temía a Dios! Y cuando temes a Dios eres capaz de evitar el mal. Es un círculo virtuoso.
Esto nos enseña a quitar esa idea que las personas “buenas” no sufren, porque Job era intachable, recto, tanto así que Dios lo presume ante satanás. Así confirmas que las personas buenas ¡sí sufren! Si como cristiano sufres, no creas esa mentira de que ¡Dios te está castigando! porque ¡algo has de haber hecho! O como dicen otros si tuvieras fe no estarías sufriendo. Esto ¡es porque no tienes fe!
Job nos enseña que no siempre hay relación directa de causa y efecto entre el sufrimiento y la justicia. Si así fuera, Job nunca habría sufrido ¡ni un día de su vida! era intachable y recto. A veces las mejores personas sufren las peores cosas. A veces los malvados del mundo parece que se la pasan súper.
Lo primero que vemos es que Job es recto e intachable, y aunque era inocente, fue golpeado, más bien azotado. Veamos esos ganchos:
Un día cuando los hijos y las hijas de Job celebraban en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job con las siguientes noticias: «Sus bueyes estaban arando y los burros comiendo a su lado,” (Job 1:13–14, NTV)
cuando los sabeanos nos asaltaron. Robaron todos los animales y mataron a los trabajadores, y yo soy el único que escapó para contárselo». Mientras este mensajero todavía hablaba, llegó otro con esta noticia: «Cayó del cielo el fuego de Dios y calcinó a las ovejas y a todos los pastores; yo soy el único que escapó para contárselo».” (Job 1:15–16, NTV)
Mientras este mensajero todavía hablaba, llegó un tercero con esta noticia: «Tres bandas de saqueadores caldeos robaron sus camellos y mataron a los sirvientes; yo soy el único que escapó para contárselo». No había terminado de hablar el tercer mensajero cuando llegó otro con esta noticia: «Sus hijos e hijas estaban festejando en casa del hermano mayor y,” (Job 1:17–18, NTV)
de pronto, un fuerte viento del desierto llegó y azotó la casa por los cuatro costados. La casa se vino abajo y todos ellos murieron; yo soy el único que escapó para contárselo».” (Job 1:19, NTV)
Golpe tras golpe en un corto tiempo. Los podemos clasificar como: terrorismo, desastres naturales y enfermedades. En los primeros versos llegan los Sabeanos, eran una tribu de Arabia. Los Caldeos una tribu nómada de Babilonia. Los sabeanos atacan y se llevan la riqueza, el ganado. Los caldeos se llevan los camellos y asesinan a los sirvientes, eso es terrorismo.
Actualmente se debate si llamar terrorismo o no a lo que sucede en varias partes del país y en todo el mundo. ¿Por qué Dios permite este tipo de ataques terroristas? ¿guerras biológicas? ¿El Covid fue generado artificialmente? De acuerdo al departamento de estado de USA, en las últimas décadas 21 mil muertes al año son por terrorismo. Es nuestra realidad y lo era en el mundo de Job.
Después leemos desastres naturales, un rayo cae, provoca incendios; luego un viento repentino agrava las cosas y trae destrucción. Los desastres naturales siempre han existido, la OMS calcula que los desastres naturales matan a 90 mil personas cada año. Después sigue la enfermedad.
Entonces Satanás salió de la presencia de Dios e hirió a Job con terribles llagas en la piel, desde la cabeza hasta los pies. Job, sentado entre cenizas, se rascaba con un trozo de teja.” (Job 2:7–8, NTV)
Esa es su condición física el resto del libro. No puede dormir, tiene convulsiones, terrores de noche, no sabemos cuál era la enfermedad. Algunos dicen que podía ser la primera etapa de lepra, otros que problemas del riñón, otros que una enfermedad rara de la piel y hasta elefantiasis.
Job un hombre recto, intachable que disfruta a su familia. Una tarde está comiendo falafel, humus y de pronto ¡todo se ha ido! Algunas personas se sienten así, con pérdidas repentinas y dicen: hace apenas unas semanas estábamos juntos, alegres y ahora todo ha cambiado. La crisis, una muerte, etc. mi hermano Obed.
Job está sentando entre las cenizas, fuera de la ciudad, algunos sugieren que por su condición no podía estar entre los sanos. Y normalmente había cenizas en los basureros que se quemaba fuera de la ciudad y resulta que el ilustre de la ciudad está entre la basura, junto a los perros, encuentra una vasija rota y la usa para rascarse. Job ahora está en una situación marginal. Él cree en Dios ¿qué debe hacer?
Veamos la respuesta de Job.
Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras...” (Job 1:20, NVI)
Es una muestra de profundo dolor en el Medio Oriente.
...se rasuró la cabeza, y luego se dejó caer al suelo...” (Job 1:20, NVI)
Se rasga la ropa, se afeita la cabeza y se desploma. He visto a personas caer, si no literalmente, en su rostro, ver una palidez, ante una mala noticia. En una ocasión, una hija de unos amigos falleció a los 15 años, la mamá me pidió que yo diera la noticia al padre que lo hicieron regresar de un viaje, sin saber la razón.
En este acto vemos a un Job humano, no era un super espiritual, estoico. Claro que entendemos que esté conmovido hasta el hueso, en shock, perplejo. Si el texto se detuviera ahí ¡lo entenderíamos! Pero la cosa no termina ahí. Describe qué hizo después que se quedó sin aliento, cae al suelo y nos dice ¡cómo cae al suelo!
… en actitud de adoración.” (Job 1:20, NVI)
… se postró en el suelo para adorar” (Job 1:20, NTV)
Recibió las noticias con dolor, se rasgó la ropa, cae al suelo en agonía, adoró y dijo:
“... «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo estaré cuando me vaya. El Señor me dio lo que tenía y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!».” (Job 1:21, NTV)
A pesar de todo, Job no pecó porque no culpó a Dios.” (Job 1:22, NTV)
¿Es esto posible? Cuando las cosas van de mal en peor, pierdes un hijo, tu cónyuge muere, tu salud decae, tu riqueza se esfuma, todo es negativo, el trabajo se vuelve una carga pesada, la familia te da la espalda, la gente preocupada por la economía, la muerte, la vida, ¿se puede adorar a Dios en medio de todo eso? ¡Sí se puede!
El dolor mueve a las personas en una de 2 direcciones: Más cerca o más lejos de Dios. El sufrimiento, el dolor, las dificultades, te rompen la espalda o te doblan las rodillas. Algunos se vuelven amargados cuando sufren, otros se encierran en sí mismos, otros se auto compadecen, se quejan, se resienten con la vida y quienes les rodean sufren. Quizá conoces personas así, ojalá tú no seas una persona así.
Otros no dicen nada, pero se nota que están abatidos, sin esperanzas, respiran pero no viven. Se cuestionan todo, están cansados, agotados, fatalistas, irónicos, nihilistas (todo se reduce a nada). No ven ningún propósito en la vida, nada tiene sentido. Como lo dijo Salomón:
«Nada tiene sentido —dice el Maestro—, ¡ningún sentido en absoluto!».” (Eclesiastés 1:2, NTV)
Esto no se trata de dar una plática emocional tipo ¡tú puedes! A la bio, a la bao. La realidad es que algunas personas se vuelven mejores y otros se amargan. He conocido personas que después de una desgracia en su vida ¡se vuelven mejores personas! Y lo opuesto también. Personas a quienes una crisis las vuelve resentidas con la vida, amargadas. La pandemia pasada reveló casos así.
La tragedia revela el interior. Es en la oscuridad que el tú verdadero sale a la luz. Cuando oscurece se ve quién eres realmente. Conozco una persona que fue defraudada por 4 millones de pesos, pero eso no cambió ni afectó el tipo de persona que es. Entendió lo que dijo Job: “«Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo estaré cuando me vaya”. Job se refugia en la Gracia de Dios, se inclina ante ÉL. El Señor me dio lo que tenía y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!
Cuando tengas ganas de preocuparte ¡adora, alaba! Sí, puedes sentir miedo, es normal, pero no cedas ante el miedo y alaba a Dios. Entonces, el primer paso para refugiarte en la Gracia es adorar cuando en realidad tienes ganas de preocuparte. Viniste sin nada ¡te vas a ir sin nada! Entre la nada con la que viniste y la nada con la que te vas, lo que sea que tengas ahora ¡agradécele a Dios! Si es salud, trabajo, agradece. Incluso si pierdes el trabajo, la salud, pero aun tienes a tus padres, hijos, cónyuge ¡agradécele a Dios por eso! Adora cuando tengas ganas de preocuparte, así respondió Job desde su corazón.
Pero, siempre hay un pero. Veamos cómo responde la esposa de Job. A medida que la historia avanza, vamos al verso 8, se rasca con un pedazo de barro. Y llega la esposa:
Su esposa le dijo: «¿Todavía intentas conservar tu integridad? ...” (Job 2:9, NTV)
Tú, míster íntegro, perfecto, intachable.
“… Maldice a Dios y muérete»...” (Job 2:9–10, NTV)
Que excelente consejo.
Su esposa le dijo: «¿Todavía intentas conservar tu integridad? Maldice a Dios y muérete».” (Job 2:9, NTV)
La esposa le está diciendo: ¡deja de portarte bien! Deja de ser santo, mejor que Dios te mate. Es mejor morir que vivir así como estás. Así que de una vez ¡maldice a Dios! para que te mate de una vez y así estarás mejor que sufriendo en esta vida.
San Agustín la llamó “Diabloli Adjutrix” o sea ¡abogada del diablo!. Juan Crisóstomo dijo que ella “era el mejor azote del diablo” ¿por qué Dios le dejó a la esposa? Porque era un buen látigo para atormentarlo más que cualquier otro medio. Juan Calvino la llamó “organum satani”: ¡la encarnación de satanás!.
Es verdad que lo que dijo pasó de la raya, pero ¡no sólo eran hijos de Job! Eran sus hijos, perdió a 10 hijos en un día. Perdió su casa, las riquezas y acaba de perder la salud de su marido. Así que actúa de manera muy emocional.
A veces cuando recibes una noticia tan trágica actúas de maneras que te rebasan, dices cosas inadecuadas. Ella está frustrada y por cierto el cerebro humano está programado para darle ventaja o prioridad a las emociones.
Cada impulso que sentimos por medio de la vista, oído, tacto entra al cerebro por la base de la médula espinal, así que antes que llegue a la corteza frontal o lóbulo frontal que es donde procesamos el pensamiento racional, pasa por el sistema límbico que es donde se forman las emociones y cómo actúa.
O sea que estamos programados para ser emocionales antes de ser lógicos. Por eso cuando las personas sienten el dolor, reaccionan, dicen algo, estallan de alguna manera. Tampoco se trata que te dejes ir. Es sólo la forma natural del proceso.
Maldecir a Dios es mala idea cualquiera sea la situación, sin que ella lo supiera, eso es exactamente lo que satanás esperaba. ÉL le dijo a Dios:
Así que extiende tu mano y quítale todo lo que tiene, ¡ten por seguro que te maldecirá en tu propia cara!” (Job 1:11, NTV)
Quítale la salud y te maldecirá. Eso es lo que satanás dijo que Job haría y ¡Job no lo hizo! Pero sí su esposa y cuando ella le dice eso, quizá en ese momento satanás y sus esbirros decían: “sí Job escucha a tu esposa, hazle caso”. Esa es la apuesta que hizo satanás al ir con Dios.
En época de crisis vas a escuchar todo tipo de consejos, con buena intención, de personas que te aprecian pero a veces no serán buenos consejos.
Cuando Jesús le dijo a sus discípulos que sería llevado a la cruz a sufrir y morir, Pedro dijo:
Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo por decir semejantes cosas. —¡Dios nos libre, Señor! —dijo—. Eso jamás te sucederá a ti.” (Mateo 16:22, NTV)
Jesús lo ve y le dice:
Jesús se dirigió a Pedro y le dijo: —¡Aléjate de mí, Satanás! Representas una trampa peligrosa para mí. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios.” (Mateo 16:23, NTV)
Estás pensando como piensa la gente y no cómo piensa Dios. Lo reprendió, como Job reprende a su esposa.
Cuando estamos en crisis vamos escuchar todo tipo de consejos, y habrá presión porque los aprecias. Adán escuchó a Eva, Abraham escuchó a Sara, en los dos ¡fue un mal consejo! pero por la cercanía apresuró la toma de la decisión.
Quizá en algún área de tu vida te quieres dar por vencido, has perdido mucho, has invertido mucho, has esperado lo suficiente y tienes ganas de rendirte. Eso es lo más fácil de hacer, pero es lo peor que puedes hacer. Para llegar al otro lado del valle de sombra y de muerte ¡tienes que cruzarlo! La mejor salida ¡es pasarlo! Y en parte nuestra vida en esta tierra ¡es así!
Alguien dijo: Si Colón hubiera regresado nadie lo habría culpado, pero tampoco nadie sabría su nombre. En ocasiones para dejar un legado que vale la pena, que impacta tus generaciones, vas a pasar por momentos miserables. Pero, al depender de Dios, con el tiempo verás esa crisis como un momento en el que Dios creó algo único en ti.
Hasta ahora hemos visto la realidad de la vida de Job, era inocente pero fue golpeado, la respuesta de su corazón es la adoración a Dios y hemos visto el resentimiento de su esposa. Veamos algo más:
Cuando su mujer le dijo eso, no fue nada fácil para Job reprender a su esposa, pero era necesario decirlo. La Biblia dice: Dice el tonto, el necio en su corazón ¡no hay Dios! Está hablando sin Dios. Job le dice: querida mía, estás hablando como una mujer necia, como alguien que no considera a Dios.
Sin embargo, Job contestó: «Hablas como una mujer necia. ¿Aceptaremos sólo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?». A pesar de todo, Job no dijo nada incorrecto.” (Job 2:10, NTV)
Job dice: deberíamos sólo decir ¡Amén! o sea ¡así sea! dame sólo las cosas buenas de la vida, y claro que Dios nos da buenas cosas, pero ¿no podemos de vez en cuando recibir alguna cosa mala de la Mano de Dios? ¿no crees que el contraste de tener malos tiempos hace que los buenos tiempos seán aún más buenos o más valorados? ¿cómo sabes que son buenos a menos que sepas qué es malo? Así que si hay una crisis, puedes decir: me alegró que ya terminó, ahora que pasó, me siento verdaderamente bien.
Charles Spurgeon dijo “Creo que los cristianos más duros y menos amorosos del mundo, son aquellos que nunca han tenido muchos problemas. Y aquellos que son más compasivos, amorosos y semejantes a Cristo son los que han tenido más aflicciones”.
Lo peor que nos puede pasar es que el camino sea demasiado fácil, que no tengas crisis. Porque te puedes volver engreído, orgulloso. De vez en cuando Dios permite crisis en nuestras vidas y en esos momentos veamos qué más hacer:
Refugiarnos en la Verdad de SU Gracia. Dice la Palabra que la verdad te hará libre, pero también la Verdad de SU Palabra te hace firme y te mantiene fuerte.
Job fue sacudido, pero no destruido. Job estaba en la lona pero no eliminado. Fue golpeado pero se levantó como lo hizo Marques en esa pelea. Siguió de pie ¿por qué pasa eso? ¿por qué Dios permite esto en mi vida? Porque Dios está más interesado en tu carácter que en tu comodidad. Está más interesado en hacerte santo que en hacerte feliz. Y ¡claro que ÉL quiere tu felicidad! Pero esa será cuando estés más cerca de ÉL.
Samuel Rutherford, en el siglo XVII en Escocia tuvo tiempos difíciles, dijo: ¿Por qué debería temblar ante el arado de mi Señor que hace profundos surcos en mi alma? ÉL no es ocioso, sino que se propone una cosecha”. ¿Por qué a veces Dios ara tan fuerte y profundo en tu vida? Tienes profundos surcos que Dios ha puesto ahí a través del dolor y sufrimiento. ¿Por qué? porque Dios se propone una cosecha de ese campo que es tu vida. ÉL va a sacar algo bueno de ti y de esa experiencia. De ese conflicto familiar, de esa pérdida dolorosa, de esa situación en la que tú no pediste estar.
Es una forma como Dios llama tu atención. Dios sigue llamando a este mundo, a cada persona y algunos están escuchando SU voz ¡que ese seas tú! y ten por seguro que ÉL guiará tu corazón.
Si nos visitas o te has alejado ¡incluso dentro de la misma iglesia! Hoy es el día para ti, si lo dejas, ÉL cambiará tu vida para siempre.
Palabra de Dios
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