Amar lo Resume Todo

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Amar lo Resume Todo.

Parte I

Texto: Deuteronomio 6

Introducción

Estamos en una serie que hemos llamado los Diez Mandamientos, los encontramos en Deuteronomio 5. Luego de haber leído y aprendido los diez mandamientos. Hoy quisiera que exploremos ésta pregunta: ¿Cuál es el mandamiento más importante?
¿Cuál de los mandamientos de Deuteronomio 5 considerarías de vital importancia? ¿Podrías escoger uno?
Ahora, ¿Qué te viene a la mente cuando hacemos esta pregunta? Seguramente un evento en el que el Señor Jesús fue abordado por un maestro de la ley y le preguntó lo mismo que hoy nos estamos preguntando nosotros.
Mateo 22:34–40 (NVI)
34 Los fariseos se reunieron al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos. 35 Uno de ellos, experto en la ley, le tendió una trampa con esta pregunta: 36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? 37 —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”—le respondió Jesús—. 38 Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. 39 El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” 40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.
Si los diez mandamientos son tan importantes (y lo son) ¿Por qué Jesús no escogió alguno esos diez? ¿Por qué citó Deuteronomio 6:4-5 y Levítico 19:18 ?
Deuteronomy 6:4–5 NVI
4 »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. 5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Leviticus 19:18 NVI
18 »No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

1. Los Mandamientos son un reflejo del carácter amoroso de Dios.

Jesús no responde escogiendo ninguno de los Diez Mandamiento porque si los mandamientos son un reflejo del carácter de Dios (y lo son -Levítico 19, su santidad se refleja en sus ordenanzas, mandamientos y estatutos-), no puedes escoger unos por encima de otros. TODOS son muy importantes porque reflejan el carácter santo de Dios.
Los mandamientos nos hablan de las perfecciones de Dios, de su santidad, su justicia, equidad, de su fidelidad, su bondad, etc.
Los rabinos dividían los 613 preceptos de la ley (248 mandamientos y 365 prohibiciones) y no se ponían de acuerdo, así que esta pregunta que le hicieron a Jesús era insidiosa, buscaba ponerlo en aprietos.
Entonces lo que hace el Señor sabiamente al citar Deuteronomio 6:4-5 y Levítico 19:18 es sintetizar o resumir toda la ley en estoy dos mandamientos.
Matthew 22:40 NVI
40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.
Estos dos mandamientos son los más grandes porque toda la Escritura “pende” de ellos. Si lo miramos detenidamente, obedecer Deuteronomio 6:4-5 implicaría obedecer los primeros 4 de los diez mandamientos que tienen que ver con nuestra relación con Dios (dimensión vertical) y obedecer Levítico 19:18 implicaría obedecer los últimos 6 mandamientos que tienen que ver con nuestra relación con otros (dimensión horizontal).
Romanos 13:10 (NVI)
10 … Así que el amor es el cumplimiento de la ley.
Jesús nos invita a comprender la prioridad del amor dentro de la ley. 1 Juan 4:7-8
1 Juan 4:7–8 (NVI)
7 Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. 8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
El amor es la intención detrás de cada mandamientos divino. Dios es como un padre que prohibe a su hijo subirse al techo de la casa temiendo que se caiga y se haga daño, el mandamiento tiene la intensión de cuidar y proteger. La intención de Dios al dar los mandamientos a su pueblo era que tuvieran vida, que prosperarán y que disfrutaran una larga vida en la tierra que poseerían. Los mandamientos los dio un Dios amoroso, por amor a su pueblo escogido. Deuteronomio 5:32-33
Deuteronomy 5:32–33 NVI
32 »Tengan, pues, cuidado de hacer lo que el Señor su Dios les ha mandado; no se desvíen ni a la derecha ni a la izquierda. 33 Sigan por el camino que el Señor su Dios les ha trazado, para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer.
Este mandamiento (Amar a Dios con la totalidad del ser) es el mayor de todos porque resume la manera de responder a todo el amor que hemos recibido de Dios.

2. Enemigos de mi amor por Dios.

El mandamiento de vivir amar a Dios tiene enemigos que nos pueden impedir obedecerlo.
Hay muchas cosas que pueden interponerse en nuestro amor por Dios alejándonos de él, enfriando nuestro amor y llenando nuestros corazones y nuestras mentes con cosas que amamos y deseamos un poco más que a él, tentándonos a vivir nuestras vidas fuera de lo que agrada a Dios y fuera lo que nos manda.
Deuteronomy 6:10–19 NVI
10 »El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que les juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, 11 con casas llenas de toda clase de bienes que tú no acumulaste, con cisternas que no cavaste, y con viñas y olivares que no plantaste. Cuando comas de ellas y te sacies, 12 cuídate de no olvidarte del Señor, que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en esclavitud. 13 »Teme al Señor tu Dios, sírvele solamente a él, y jura sólo en su nombre. 14 No sigas a esos dioses de los pueblos que te rodean, 15 pues el Señor tu Dios está contigo y es un Dios celoso; no vaya a ser que su ira se encienda contra ti y te borre de la faz de la tierra. 16 »No pongas a prueba al Señor tu Dios, como lo hiciste en Masá. 17 Cumple cuidadosamente los mandamientos del Señor tu Dios, y los mandatos y preceptos que te ha dado. 18 Haz lo que es recto y bueno a los ojos del Señor, para que te vaya bien y tomes posesión de la buena tierra que el Señor les juró a tus antepasados. 19 El Señor arrojará a todos los enemigos que encuentres en tu camino, tal como te lo prometió.
Moisés, el sabio pastor, ve e identifica tres peligros que amenazan nuestro amor por Dios:
No te olvides del Señor; Deuteronomio 6:10-12
Deuteronomy 6:10–12 NVI
10 »El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que les juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, 11 con casas llenas de toda clase de bienes que tú no acumulaste, con cisternas que no cavaste, y con viñas y olivares que no plantaste. Cuando comas de ellas y te sacies, 12 cuídate de no olvidarte del Señor, que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en esclavitud.
Es una triste ironía que las mismas bendiciones de Dios pueden hacernos olvidar a Dios. Terminamos disfrutamos los regalos de Dios pero olvidamos al dador.
En Deuteronomio 8:9-14 Moisés les advierte, Dios los llevará a una:
Deuteronomio 8:9–14 (NVI)
9 tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre. 10 »Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. 11 Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy. 12 Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, 13 cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, 14 no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo.
La abundancia deben conducirnos a la alabanza, a la gratitud, el olvido -acomodarnos- (olvidar agradecer y reconocer de donde viene nuestra bendición) conduce al orgullo,
El corazón se enorgullecerá y olvidará al Señor su Dios, Cuando pasamos por los buenos tiempos y acumulamos bendiciones pero nos acomodamos, olvidándonos de alabar y reconocer la bondad de Dios, entonces somos arrastrados a la arrogancia, a la impiedad, por eso Moisés dice que no te olvides del Señor tu Dios.
No te olvides del Señor Jesús que sufrió y murió en la cruz para redimirte de la esclavitud del pecado y la muerte porque te amó. Me pregunto si Jesús puede estar diciendo a algunos de nosotros esta mañana ¿tú también me amas o me has olvidado? no te olvides del Señor tu Dios ese es el primer peligro.
¿Qué acciones prácticas puedes tomar para no olvidar a Dios en tiempos de prosperidad?
2. No sigas a otros dioses; Deuteronomio 6:14
Deuteronomy 6:14 NVI
14 No sigas a esos dioses de los pueblos que te rodean,
El segundo es el peligro de abandonar Dios debido a la presión cultural. No sigas a otros dioses, a los dioses de las personas que te rodean. Israel vivía en una cultura en la que habían otros dioses.
Los dioses de Canaán eran los dioses de las personas que los rodeaban, para Israel esa fue una tentación constante.
Alguna vez has leído el Antiguo Testamento pensando ¿cómo pudieron los israelitas adorar a Baal si tenían al Señor? ¿por qué fueron tan volubles? Bueno, la respuesta es que Baal era asociado a la fertilidad de la tierra, era el dios de los negocios, era el dios del comercio, era el dios del sexo, era el dios de la fertilidad, el dios de la lluvia, de las buenas cosechas, de los cultivos, etc. Era el dios del éxito personal, básicamente de la salud y la riqueza.
Ese tipo de tentación esta vigente hoy en nuestro mundo.
Los israelitas, iban a mantener a Yahvé como su Dios, sí, por supuesto, pero por si acaso, adoraremos a este otro dios.
Difícilmente podemos culpar a los israelitas, sin señalarnos a nosotros mismos, porque es la misma tentación que afecta nuestro amor por Dios y nuestra obediencia a su palabra hoy.
Quiero decir, claro que vamos a seguir adorando al Dios de la Biblia los domingos, pero el resto de la semana vemos a nuestro alrededor, los viejos dioses como el sexo, el dinero, la carrera, el ídolo del yo, la autorrealización, el auto-cuidado, la autopromoción hasta que no queda mucho espacio. Entonces abandonamos poco a poco al Señor.
Y tal vez amaste al Señor con todo tu corazón, alma y fuerza, pero ahora ese amor se ha ido apagado por las cosas que están ganando terreno en mi corazón, por eso dijo Pablo, haciendo eco de Moisés sobre el peligro de olvidar a Dios, no dejes que el mundo que te meta en su molde o te engañe para que adores a sus dioses. Renueva tu mente para que el corazón sea transformado y viva para amar a Dios.
Romans 12:2 NVI
2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
¿Cómo puedes enfrentar las tentaciones de seguir a otros dioses en tu vida?
¿Qué desafíos estas enfrentando para mantener tu enfoque en Dios entre tus amigos y cultura?
¿Qué ‘dioses’ contemporáneos sientes que pueden interponerse en tu relación con Dios?
3. No tentéis al Señor.
Deuteronomy 6:16 NVI
16 »No pongas a prueba al Señor tu Dios, como lo hiciste en Masá.
Un tercer y último peligro es dudar de Dios debido a la necesidad.
Massa era el nombre de un lugar real en donde fueron probados, los israelitas habían llegado a un lugar desertico donde no había agua. Ellos estaban sedientos y en su desesperación murmuraron contra el Señor.
Exodus 17:3 NVI
3 Pero los israelitas estaban sedientos, y murmuraron contra Moisés. —¿Para qué nos sacaste de Egipto?—reclamaban—. ¿Sólo para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?
Ese fue el grito amargo, fue un tiempo de prueba, de incredulidad en Dios. ¿Puede hacer lo que prometió? ¿Está realmente aquí? Muchos de nosotros hemos pasado por cosas así cuando experimentamos momentos de dolorosos, es una prueba de nuestro amor por Dios.
Nuestro amor por Dios puede estar en peligro de maneras opuestas. Podemos ser tentados a dejar de amar a Dios y obedecerle en los buenos tiempos de prosperidad cuando creemos que no lo necesitamos o podemos ser tentados en los malos tiempos de dificultad cuando nos preguntamos si él realmente está allí como lo ha prometido.
Así que tengamos cuidado con cualquiera de los dos porque uno puede llevarnos a olvidar a Dios y el otro a rebelarnos contra él.
Cuando enfrentas dificultades, ¿de qué manera puedes seguir confiando y amando a Dios?

3. El Amor a Dios brota del evangelio.

Deuteronomio 6: 20-25
Deuteronomy 6:20–25 NVI
20 »En el futuro, cuando tu hijo te pregunte: “¿Qué significan los mandatos, preceptos y normas que el Señor nuestro Dios les mandó?”, 21 le responderás: “En Egipto nosotros éramos esclavos del faraón, pero el Señor nos sacó de allá con gran despliegue de fuerza. 22 Ante nuestros propios ojos, el Señor realizó grandes señales y terribles prodigios en contra de Egipto, del faraón y de toda su familia. 23 Y nos sacó de allá para conducirnos a la tierra que a nuestros antepasados había jurado que nos daría. 24 El Señor nuestro Dios nos mandó temerle y obedecer estos preceptos, para que siempre nos vaya bien y sigamos con vida. Y así ha sido hasta hoy. 25 Y si obedecemos fielmente todos estos mandamientos ante el Señor nuestro Dios, tal como nos lo ha ordenado, entonces seremos justos.”
Amar a Dios con todo nuestro ser parece un mandato imposible de cumplir. Pero el amar a Dios fluye de experimentar su amor y su gracia.
Dios dice: Cuando tu hijo te pregunte por el significado de la ley ver. 21, cuéntale la historia, cuéntale la historia de la Salvación. Ver. 21-23, fuimos esclavos en Egipto bajo el Faraón pero Dios nos sacó de allí y nos trajo aquí ¿ves? esa es la historia del Éxodo, es la historia de Dios y su amor por su pueblo, es la historia de la gracia de Dios, de la salvación de Dios, del poder de Dios, del amor de Dios por su pueblo y de su poder por ellos, ese es el motivo de la ley de Dios y de nuestro amor por Dios.
Todo se basa en lo que Dios ha hecho por nosotros y por eso es tan importante recordarlo porque cuando olvidamos lo que Dios ha hecho por nosotros, nos olvidamos de amarlo y obedecerlo.
La gente erróneamente piensa que Israel en el Antiguo Testamento se salvava guardando la ley, mientras que en el Nuevo Testamento nos salvamos por gracia. En el Antiguo Testamento también la salvación vino primero.
Dios salvo a Israel de Egipto en Éxodo 18, no había recibido ni un solo mandamiento de la ley, así que no malinterpretes lo que dice en el versículo 25
Lo que está diciendo es mira, amar a Dios es la única manera correcta de responder a la justicia de Dios. Dios nos ha redimido, nos ha salvado ¿qué es correcto hacer para amarlo y obedecerlo? Es la misma dinámica en el Nuevo Testamento amar y obedecer a Dios fluye del evangelio
Amamos y obedecemos a Dios por lo que El ha hecho por nosotros ese es el corazón mismo del Evangelio.
Así que cuando venimos a tener comunión, estamos recordando la historia, estamos recordando el evangelio.
Jesús pregunto a Pedro tres veces: Pedro ¿Me amas?. Hoy te pregunta a ti y a mi ______, ¿Me amas? ¿De verdad me amas? Bueno, si nuestros corazones esta mañana responden y dicen Sí Señor, sabes que te amo, entonces prestemos atención al llamado de Jesús: si me amas entonces guarda mis mandamientos.
Oremos juntos: Señor Jesucristo venimos a tu mesa en un momento para recordar tu gran amor por nosotros (tomate un momento para recordar tu historia con Dios), ayúdanos a amarte también con todo nuestro corazón, alma y fuerza y ​​a demostrar nuestro amor viviendo cada día en fiel obediencia a tu palabra por amor a tu nombre. Amén
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