Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.

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Introducción

El día anterior estuvimos considerando a Pablo como ministro del evangelio. Pudimos ver que fue Dios quien lo encargó, y luego 5 características de la labor ministerial: Pablo desarrolló su ministerio porque fue encargado por Dios, luego que ese ministerio era en beneficio de los hermanos, en tercer lugar que llevaba aparejado mucho sufrimiento, y por último que, Pablo se esforzaba y trabajaba hasta la extenuación por amor a estos hermanos.
Aprendimos que servir a Cristo es un inmenso honor que no es comparable con nada pero que requiere sa crificio, trabajo y mucho esfuerzo.
En esta ocasión veremos en qué consistía este encargo, en qué consistía su trabajo, y cuál era su objetivo. Al final apuntaremos algunas aplicaciones para nosotros hoy.
Lo que busco es que reflexionemos en el tesoro inigualable que tenemos en nuestras manos y animarnos, alentarnos a predicar a Cristo, ya avanzar en el conocimiento teológico y práctico de Cristo.

v: 25-26 El encargo: anunciar un misterio

v:25 b. Pablo recibió el encargo literal de “hacer plena la palabra de Dios”
Es decir, Proclamar la palabra de Dios en toda su extensión, sin dejar nada, sin dejar nada que no sea comunicado.
Nota: Veamos la necesidad de comparar versiones.
Si se dan cuenta al comparar las versiones verán que en la RV60, Col 1:25-26 de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, (26) el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
Es como si a la redacción del texto le faltara algo, usando una coma entre los dos versículos y esto en ocasiones no nos ayuda mucho a entenderlo.
Por eso la LBA pone
Col 1:25-26 de la cual fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio vuestro, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios, (26) es decir, el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
Y verán que este “es decir” está en cursiva. Esto indica que esto no está en el original, sino que se puso para facilitar la comprensión del texto.
Por último, la NVI traduce
Col 1:25-26 De ésta llegué a ser servidor según el plan que Dios me encomendó para ustedes: el dar cumplimiento a la palabra de Dios, (26) anunciando el misterio que se ha mantenido oculto por siglos y generaciones, pero que ahora se ha manifestado a sus santos.
Por tanto, lo que Pablo recibe es el encargo de anunciar en toda su extensión un misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado a sus santos, sin importar raza, condición social, nacionalidad, origen, sexo…
En aquel tiempo los cultos mistéricos como las enseñanzas gnósticas utilizaban la palabra misterios para hablar de los dogmas esotéricos, y es posible que dado el contexto en el que vivían los hermanos de Colosas, tuvieran algún tipo de influencias. Pero Pablo hablaba influenciado por el lenguaje del AT, como en Daniel 2:28-29, en el que se habla de un Dios que revela los misterios.
En este pasaje la palabra griega es “musterion” traducida por misterio significa
secreto divino — un secreto cuya parte interesada es solo una deidad y aquellos a quienes él opta por compartir la información. Específicamente sobre el método y la historia de redención de Dios.
Con este sentido la palabra misterio se utiliza aquí y en:
Col 2:2 Quiero que lo sepan para que cobren ánimo, permanezcan unidos por amor, y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios, es decir, a Cristo,
En 2Ts 2:7 se habla del misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio.
El Señor mismo cuando hablaba sobre el propósito de las parábolas decía en Mar 4:11 Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afuera reciben todo en parábolas;
Pero también misterio se usa en el sentido de:
secreto revelado — un secreto divino que ahora se revela abiertamente. Lo vemos en
Col 4:3 orando al mismo tiempo también por nosotros, para que Dios nos abra una puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también he sido encarcelado,
En Efesios 3:1-7, un pasaje paralelo casi idéntico encontramos más detalles sobre lo que Pablo quería decir a los Colosenses
Efe 3:1-7 Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por amor de vosotros los gentiles (2) (si en verdad habéis oído de la dispensación de la gracia de Dios que me fue dada para vosotros; (3) que por revelación me fue dado a conocer el misterio, tal como antes os escribí brevemente. (4) En vista de lo cual, leyendo, podréis comprender mi discernimiento del misterio de Cristo, (5) que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; (6) a saber, que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio, (7) del cual fui hecho ministro, conforme al don de la gracia de Dios que se me ha concedido según la eficacia de su poder.
En 1 Tim 3:9 se habla del misterio de la fe.
Lo que el apóstol nos quiere decir es que había recibido un encargo: sacar a la luz, anunciar abiertamente a todo el mundo (y esto literalmente, no solo a los judíos sino al resto del mundo, los gentiles ) la persona y la obra del glorioso Cristo que había estado entre ellos unos pocos años antes.
Porque este misterio es algo que está más allá de ser conocidos por medios naturales y que solo puede ser dado por revelación divina y se hace saber en un tiempo y en una manera señalada por Dios y solo sus escogidos.
Dios ha revelado en la creación aspectos de su ser: Su eterno poder y deidad, dice Rom 1:20. Y de esta manera los hombres no tienen excusa sobre si Dios existe o no. Claro que existe y la creación habla de su gloria como dice el Salmo 19:1. Pero la creación no habla nada de la redención, por eso tenemos que ir a la Revelación especial que encontramos en la Biblia, para conocer allí muchos otros aspectos del ser de Dios. Su persona, sus atributos, su obra, su manera de pensar, sus planes y sus actos. Allí encontramos que Dios se revela además por su Hijo Heb 1:2, y donde vemos en los evangelios esta revelación única desarrollándose de manera gloriosa.
Pablo fue el instrumento de Dios para interpretar, como fariseo que fue y conocedor de la ley y los profetas, el misterio que Dios fue revelando a lo largo de la historia. El Señor le concedió el discernimiento para interpretar el AT a la luz de la obra gloriosa de Cristo. El escritor de Hebreos es un ejemplo de esto.
Imagínate que formas parte del cuadro más grande y más importante de la historia. Es un lienzo kilométrico lleno de personajes como los cuadros costumbristas o de batallas donde hay un montón de personas haciendo muchas cosas. Tú y yo somos solo una pincelada en cualquier parte de ese cuadro. Como parte del cuadro, no vemos la totalidad del mismo. Como mucho vemos, la pincelada de lo que tienes alrededor. Pero somos incapaces de ver el cuadro completo. Así somos nosotros, Dios ha querido salvar a los hombres desde antes de la fundación del mundo. Y lo ha hecho a lo largo de la historia, de manera progresiva, dando pistas, señales, utilizando instrumentos, figuras, personas. Probablemente ninguna podía ver el plan completo que Dios estaba revelando. Eran solo parte de la historia de la salvación. Algunos como Noé, Abraham, Moisés y David y los que son señalados en Hebreos 11 entendieron que Dios estaba haciendo una obra que trascendía su tiempo y sus circunstancias, pero no les fue revelado de manera completa esos planes, el simbolismo de las cosas y situaciones que estaban viviendo. Ellos, por la fe creyeron en la promesa dada por Dios.
Ahora entendemos la promesa dada a Abraham, “en tu simiente serán benditas todas las naciones” no solo el pueblo que saldría de sus entrañas. Pablo, yendo a los gentiles hacía efectiva esa promesa.
Dios ha querido revelar el misterio de la salvación del hombre. Y a lo largo del tiempo ha ido pintando ese cuadro añadiendo personas y entretejiendo historias para que todas conduzcan al auténtico protagonista del cuadro: Jesucristo. Y vemos como a cada uno Dios lo ha puesto en una parte de ese inmenso cuadro, le encargó al apóstol Pablo que nos diera una visión completa de esa “hermosa obra de arte” en la que vemos las riquezas de Cristo.
Vemos a Cristo presente en el AT, velado, como una sombra. Aquel “Ángel del Señor”... Moisés, la ley, el templo, la serpiente de bronce, la conquista de la tierra prometida, los jueces y los reyes que Dios levantó (David, Salomón), los profetas Jeremías, Isaías, Daniel, etc…,
¿Qué estaba diciendo Dios con todo esto? ¿Cuál era el mensaje que quería Dios transmitir? Este mensaje estuvo oculto durante siglos hasta que el Mesías prometido vino, y se completó el cuadro.
El misterio es Cristo.

v: 27 El misterio: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria

Anunciar a Cristo en vosotros la esperanza de gloria.
Intentaremos desglosar esta frase, de manera sencilla. Aunque es una de estas frases que podría ser el título de una serie muy larga de sermones y el objeto de estudio de toda nuestra vida. Nuestros hermanos de Colosas, escucharon:
Cristo,
El ENMANUEL (Dios con nosotros), el Mesías, el Ungido de Dios. Aquel que es la imagen del Dios invisible, en quien fueron creadas todas las cosas, en quien habita toda la plenitud de Dios, el Eterno Hijo de Dios, quien sostiene el universo con la palabra de Su poder,...
Dios hecho carne, habitando en medio de su pueblo, mostrando cómo es Dios, cómo nos amó, cómo nos salvó, cómo nos soportó, cómo nos trató.
Aquel que venció la muerte, resucitando al tercer día y ascendió a los cielos para sentarse a la derecha del Padre para interceder por nosotros. Ese dice que está
En vosotros
Pero ese Cristo es, además, EN NOSOTROS. El Dios Inmutable, Justo, Bueno, Santo vino a habitar entre nosotros en un humilde pueblo en Palestina hace 2000 años. Pero ese Dios encarnado vino a morar en nuestro corazón. La segunda persona de la Trinidad habitando en el corazón de un ser humano. Viene a estar en medio de los suyos cuando se reúnen para adorarlo y esperar Su provisión cuando Su Palabra es predicada. Ese Cristo que ha sido descrito en un hermoso poema renglones antes viene a vivir en nosotros y entre nosotros.
La esperanza de gloria
Pablo cuando se escribe la primera carta a Timoteo, dice de Cristo en el saludo, 1Ti 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza,
La palabra esperanza describe la feliz anticipación del bien. Tiene que ver con lo invisible y lo futuro, Rom 8:24
Cristo es nosotros es la garantía de nuestra esperanza. En el camino de nuestra vida, hay momentos de bajona, donde las fuerzas faltan, momentos de querer salir corriendo, pero Cristo garantiza nuestra perseverancia. Vemos cómo ilumina nuestra mente con verdades que fortalecen nuestra mente y nuestro corazón. No son nuestras fuerzas, es Cristo en mí, es Cristo en tí. Su resurrección y su ascensión a los cielos garantiza que podemos vivir confiados esperando ser recibidos con Él en gloria para estar en la casa del Padre dónde está preparando moradas para tí y para mí, para estar con Él.
El Mesías, ha prometido que volverá, y volverá seguro a buscar a sus hijos, a sus ovejas, a aquellos por los que ha dado su vida y ha cuidado durante todo su peregrinar.
Esta es nuestra gloria, estar con Cristo por la eternidad que como dice Pablo es mucho mejor que estar aquí.
El mensaje de la reconciliación en Cristo. Como hemos visto Cristo ha reconciliado consigo mismo todas las cosas y a todo ser humano, sea judío o sea gentil para hacer de todo ello un cuerpo y habitar en ellos.
Tanto gentiles como judíos son coherederos y miembros del mismo cuerpo, copartícipes de la promesa en Jesús, el Mesías. Esto se aplica tanto a nivel universal y cósmico como local y personal.
Podemos resumir el misterio oculto, tal y como acabamos de analizarlo, en tres conceptos:
1. La reconciliación de todas las cosas con Dios y la pacificación y armonización del universo entero en Cristo.
2. La incorporación de los gentiles en la obra reconciliadora de Cristo.
3. Cristo mismo (cf. 2:2–3) como el factor aglutinante en esta obra de reconciliación: Porque él es nuestra paz, que de ambos [pueblos] hizo uno, y derribó la pared intermedia de separación, es decir, la enemistad; aboliendo en su carne la ley de los mandamientos dados en reglamentos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo nuevo hombre, haciendo la paz; y reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo por medio de la cruz, matando en ella la enemistad… Pues por medio de él, los unos y los otros tenemos derecho a entrar por un mismo Espíritu al Padre (Efesios 2:14–18).
Pues bien, los judíos tenían cierto entendimiento de todas estas cosas gracias a la revelación profética del Antiguo Testamento:
1. Sabían por las Escrituras que la venida de Cristo inauguraría un reino universal de justicia, paz y armonía. Pero sin duda estaban lejos de entender que este reino se extendería hasta los confines del universo, por cuanto Cristo es el creador y Señor legítimo de todas las cosas.
2. Sabían por las Escrituras que los gentiles iban a participar en las bendiciones del pueblo de Dios porque, desde el principio del pueblo hebreo, Dios había dicho a Abraham que en su simiente serían bendecidas todas las naciones. Pero sin duda creían que los beneficiarios gentiles serían solo unos cuantos prosélitos en comparación con la gran nación de Israel. No podían imaginarse que los creyentes gentiles ostentarían la posición de hijos de Abraham por la fe y entrarían en el reino para sentarse con Abraham, Isaac y Jacob en igualdad de condiciones con los creyentes judíos (Mateo 8:11).
3. Sabían por las Escrituras que, de alguna manera, cuando Cristo viniera para pastorear al pueblo de Dios, Dios mismo vendría a residir entre su pueblo y cuidarlo (véase Ezequiel 34:11–16). Sabían, pues, que la llegada del Mesías significaría “Dios con nosotros”. Pero no podían imaginar que significaría también “Cristo en vosotros”. Sabían que, en aquel día, Dios derramaría su Espíritu en nueva abundancia y que la gloria del nuevo pacto consistiría en que, por el Espíritu de Dios, la ley divina se escribiría en corazones humanos (Jeremías 31:31–34); pero no entendían que el Espíritu caería también sobre los gentiles para sellarlos como hijos adoptivos de Dios, herederos de la gloria venidera.
Para nosotros después de 2000 años, esto nos puede parecer extraño, porque damos por sentado esta bendición. Pero si miramos el libro de los Hechos 9:15 cuando el Señor le revela a Ananías que Pablo será su instrumento “para llevar su nombre en presencia de los gentiles”. Luego confirmó este episodio en el capítulo 11. Cuando Pedro fue a casa de Cornelio se produjo un revuelo enorme entre los hermanos en Jerusalén. Y se asombraron porque Dios también daba el arrepentimiento a los gentiles. El misterio oculto se estaba revelando. Primero por iniciativa directa de Cristo y luego de manera práctica por mandato de la voz que escuchó Pedro.
Pablo cogió este episodio y lo explicó desde el punto de vista teológico a la luz de las enseñanzas del AT. El Señor le concedió contemplar las riquezas teológicas de la obra de Cristo.
La lógica de la revelación del misterio es incuestionable:
• Jesús de Nazaret es el Mesías, el Cristo.
• Jesús prometió volver a estar con los discípulos por medio del Espíritu Santo, al que él mismo enviaría desde el cielo.
• Según Jesús, el Espíritu no solo estaría al lado de los discípulos para capacitarlos para su misión, sino que estaría en ellos para llevar a cabo una obra interna de transformación y santificación; y, puesto que el Espíritu es el Espíritu de Cristo, Cristo mismo estaría en los discípulos por medio de su Espíritu.
• Al venir el Espíritu sobre los creyentes gentiles, se hizo patente que ellos eran coherederos con los judíos de las promesas divinas. Cristo estaba también en ellos por su Espíritu.
Los gentiles, como los judíos, que creen en Jesucristo son sellados por el Espíritu. Tanto los unos como los otros experimentan la regeneración por obra suya. Cristo mora igualmente en unos y otros.

v: 28 El método de trabajo

El apóstol le dice a los colosenses que esta predicación consistía de tres elementos según el v:28: anunciar, amonestar y enseñar.

v: 28 Proclamando, anunciando

(literalmente: a quien nosotros estamos continuamente anunciando). Es decir, dar a conocer abiertamente y con amplia distribución y de manera continua. Anunciar ¿qué? Que Cristo es el creador de todo, el autor de nuestra salvación y de nuestra reconciliación con Dios.
Y eso fue lo que hizo la iglesia. Al principio en el templo y en las casas en Jerusalén, Hch 5:42. Luego en Samaria, con Felipe, predicando a Cristo Hch 8:5Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo”.
Y luego Pablo, estando en Damasco predicaba a Jesús en las sinagogas (Hechos 9:20). A partir de entonces, el afán de Pablo, como el de los demás apóstoles, era proclamar a Cristo, enseñando quién es (Este es el Hijo de Dios; Hechos 9:20) y lo que ha hecho para reconciliarnos con Dios (predicamos al Mesías crucificado,… poder de Dios y sabiduría de Dios; 1 Corintios 1:23–24). El gran motivo del regocijo del apóstol era ver que el Mesías es anunciado (Filipenses 1:17–18).

v: 28 Amonestando

amonestar es advertir o aconsejar con respecto al comportamiento de alguien Col 3:16 “a todo hombre”.
La amonestación tiene dos caras una negativa, y otra positiva.
Por un lado el predicador sabe que la salvación de un hombre o una mujer es un asunto de vida o muerte. Por eso, tiene que ser una comunicación que apele a la voluntad, a la conciencia y a las emociones.
Es, por consiguiente, un mensaje urgente comunicado con la necesaria pasión y amonestación. No es leer un cuento, o contar una historia de aventuras.
Por eso, cuando predicamos el evangelio advertimos, llamamos al arrepentimiento, a cambiar de rumbo vital. Avisamos solemnemente del peligro que supone rechazar el evangelio, de los efectos desastrosos y las consecuencias eternas del pecado y la retribución del Dios justo (2 Corintios 5:10–11).
Por otro lado, el verbo amonestar incluye también la idea de estimular, exhortar, animar o rogar encarecidamente, (2 Corintios 5:20: Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!. El amor de Cristo derramado en el corazón de su siervo comunica una gran compasión hacia los perdidos y hacia los creyentes débiles. Y esa compasión lleva al predicador a emplear toda su capacidad de persuasión en la comunicación del mensaje. A veces, ante la urgencia del mensaje y la apatía o el rechazo de la gente, siente una emoción tan fuerte que no puede frenar las lágrimas. (Hechos 20:31), (2 Corintios 2:4), (Filipenses 3:18).

v: 28 Enseñando

enseñar impartir habilidades o conocimiento a… en toda sabiduría. La enseñanza tiene una connotación positiva.
El evangelio es un mensaje racional que debe ser expuesto con las necesarias explicaciones, razones y argumentos a fin de que sea comprensible y claro para todos los oyentes.
El verbo enseñar sugiere aquel método didáctico que se sirve de toda clase de ilustraciones, evidencias, razonamientos y explicaciones con el fin de hacer accesible lo que, de otra manera, permanecería difícil de entender. El Dios que ha “dado a conocer” el misterio capacita a sus siervos para que lo puedan divulgar a su vez mediante su enseñanza. “Enseñar” indica un discurso paciente y racional; “amonestar”, un discurso urgente y apasionado. La enseñanza se dirige al intelecto; la amonestación, al corazón y a la voluntad. Ambas cosas son necesarias para la correcta proclamación del evangelio. Amonestar y enseñar son acciones complementarias. La comunicación del misterio exige amonestación y enseñanza; persuasión emotiva y afectiva, y rigor intelectual y perseverancia.
El buen maestro conoce los límites de sus alumnos y dosifica sus enseñanzas según sus capacidades, sabe aplicar las instrucciones a la vida práctica de sus oyentes, elige buenas ilustraciones y explicaciones, pone ejemplos, emplea recursos didácticos y no se frustra si los alumnos no entienden a la primera. La sabiduría del enseñador debe estar al servicio de la sabiduría de la enseñanza.
Para él la doctrina abstracta no existía; ni tampoco la ética cristiana flotando en el aire. Por el contrario, la enseñanza de Pablo se impartía con el fin de amonestar, y su amonestación estaba cimentada en su enseñanza. Por consiguiente, el apóstol jamás predicó a un Cristo que era salvador pero no ejemplo, ni tampoco a un Cristo que era ejemplo pero no salvador. Solo un ejemplo Col 3:13…. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” así como Rom 15:2-3
v:29 ¿cómo lleva a cabo ese ministerio?
Con toda sabiduría
De hecho, la frase con toda sabiduría denota, entre otras cosas, una gran dosis de paciencia. La comunicación del evangelio para que una persona llegue a la conversión quizás sea cuestión solo de unas pocas predicaciones. Pero la presentación de todo hombre perfecto en Cristo requiere la declaración de todo el propósito de Dios (Hechos 20:27), sin ocultarle nada, y eso no se hace en un día. Es el trabajo de toda una vida. Por eso mismo, el apóstol, al dejar instrucciones con Timoteo sobre cómo predicar la palabra, dice: exhorta… con toda paciencia y doctrina (2 Timoteo 4:2). Una buena instrucción exige horas y horas de explicaciones y la repetición paciente de ideas que los oyentes tardan en captar.

v: 28 Objetivos:

El apóstol tiene en mente los siguientes objetivos:
Presentar a todo hombre perfecto a Cristo.
Este es el mandato de Cristo a sus discípulos cuando decía al final del Sermón del Monte en Mat 5:48 Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.
Este también es la tarea de pastores y maestros, según lo traduce la RV60 en Efe 4:11-13 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (13) hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Por tanto, el objetivo del predicador, y lo era de Pablo, no es solo llevar a los hombres a que reconozcan a Cristo como Señor y Salvador, sino hacer discípulos Mt 28:19-20. Y un discípulo es una persona que camina con Cristo, siguiendo sus pasos, que tiene como meta ser perfecto en Él.
Y para esto les enseña a cada uno, que “guarden todas las cosas que Cristo mismo nos ha mandado” Mt 28:20.
Si el apóstol estuviera delante del Señor Jesús, le diría: “Señor, te alabo por tu obra maravillosa en mí y por todo aquello que me concediste hacer. Mira, mi hermano es un hombre que se esfuerza en ser cada día más perfecto, más santo, más misericordioso. Cada día suplica que lo capacites para mostrar Tu carácter. Le anuncié tu evangelio, le mostré tu gloria y cómo tú habías venido para que se reconciliara contigo. Tú le concediste arrepentimiento y fe, y lo llevaste a tus pies, llamándolo por su nombre. Me he esforzado, he luchado para que mi hermano sea así. He procurado amonestarlo para que evite aquello que te deshonra sabiendo que tú eres el Juez Justo, y le he animado para que descanse en tí, y en lo que has hecho por él y en él. No le he privado de alentarlo con tus bondades y tus bendiciones, no le he ocultado ninguna, sino que he trabajado para que entienda cada una de ellas, y las viva cada día. ¡Cuán grande es tu misericordia con cada uno de nosotros!”

Aplicaciones:

Consuelo y aliento para nuestro corazón abatido.

Estas palabras trajeron consuelo y descanso a los hermanos de aquellas iglesias. Seguro hermano que estás preocupado o preocupada por su iglesia. Pero recuerda que El Señor, el esposo, el primogénito de los muertos, El Señor Jesucristo, cuida a su iglesia. Conociendo mejor al apóstol y cuál era su labor, podrían estar agradecidos al Señor porque a través de nuestro hermano les estaba pastoreando. Sus palabras tenían un carácter autoritativo por ser dadas por Dios mismo. No era un extraño, con objetivos y mensajes poco claros. Su identidad clara, sus objetivos claros, su trabajo explicado con toda claridad. ¡Estaban siendo cuidados por Dios! Sí, una iglesia en la que muchos no conocían al apóstol Pablo, y que ni siquiera había sido visitada por este hermano. Pero aquí vemos al Esposo cuidando, alentando, purificando, guiando a su iglesia local a través de un desconocido para muchos.
Nosotros estamos igual. Estamos siendo cuidados por el Señor, proveyendo Su palabra, cuidándonos, alentándonos, santificandonos. Se está predicando a Cristo, y su gloriosa obra, a través de las pantallas durante un tiempo. Y ahora sigue proveyendo cada domingo por Su Espíritu. No nos ha faltado nada. Bueno, no tenemos pastor o pastores, es cierto, pero seguro que proveerá porque para esto somos parte de su iglesia. Por eso debemos seguir orando, esforzándonos en oración, en la lectura y el estudio de su palabra, poniendo los dones que Dios nos ha dado para el servicio de su pueblo. y rogando con súplicas para que haga su obra en medio nuestro. Que su presencia sea manifiesta, que lo que recibamos podamos vivirlo cada día.

Tenemos una responsabilidad. Anunciar a Cristo.

¿Qué tenemos? Hermanos, ¡Tenemos a Cristo, nuestra esperanza! ¡Cristo está en nosotros! Él es nuestra esperanza. ¿Sabes lo que significa eso? Que ya Dios ha perdonado tus pecados, que has sido reconciliado con Dios. Que el autor de nuestra salvación ha hecho morada en tu corazón. Que el Dios del cielo habite en habitaciones hechas de barro, que te dé la certeza de ser su hijo. Que te sostenga, que provea de Su Gracia para obedecerle. Que este Cristo sea tu consuelo en medio de la adversidad, que sea tu esperanza cierta. Que tienes la seguridad de verle pronto,.... ¿Y todo esto para mí? Sí, porque eres uno de Sus santos. Él quiere que le conozcas más y mejor, que medites con detenimiento en su obra por tí, para que tu fe no falte.
Hermanos míos, la carta de Pablo a los Colosenses nos dice que Dios nos habla por Su Palabra. Y ella nos dice que:
La proclamación del evangelio no era una tarea exclusiva del apóstol. Ellos estaban involucrados en el anuncio de las buenas nuevas que Cristo vino a traer, 1:6. Cada miembro de IBET debe involucrarse en la obediencia a este mandato directo del Señor. ¿A qué nos manda el Señor? A hacer discípulos. Pues obedezcamos en ello. Centremos nuestra actividad como iglesia en proclamar a Cristo, y para hacerlo bien, tenemos que conocerle más. Cuanto más conoces de su persona y de su obra en tí, mejor proclamarás sus glorias con más urgencia apelaremos a la mente, la voluntad y las emociones de aquellos a quienes testifiquemos. Cuánto más conozcamos de Cristo, más debemos orar para que podamos imitarlo, suplicarle para que haga su obra por Su Espíritu en nosotros.
Cuando hablemos de Cristo, debemos hacerlo con sentido de urgencia que apelemos a la mente, la voluntad y las emociones para que vengan a Sus pies de manera urgente.
Ahora tendrán más ganas y más razones para hacerlo, dadas las enseñanzas que el apóstol compartía con ellos. Podrían evangelizar con más argumentos, con más pasión, con más urgencia, porque el apóstol Pablo les dió ejemplo.
Busquemos al Señor, estudiemos Su palabra, obedezcamos, vengamos juntos al trono de la gracia el día de oración y a la adoración. Pidamos que Su gracia nos supla para entender y para comprender cómo nos ama Dios, y qué quiere de cada uno de nosotros. Él quiere que estemos unidos en amor, y que juntos descubramos y proclamemos los tesoros del conocimiento de Cristo.
Col 2:2-3 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, (3) en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
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