Navidad 5
Navidad • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 18 viewsNotes
Transcript
5555
Esta mañana comentaremos sobre situaciones que a todos los seres humanos nos llegan, independientemente de la relación o creencia que tengamos con Dios.
Nos sucede que llega un momento en que nos cansamos de ser buenas gentes; de portarnos bien. La razón en la mayoría de las veces, es porque no vemos resultados; después de todo no nos va tan bien como pensamos que nos debería ir. He diezmado, y pensé que de alguna manera nos llegaría un cheque misterioso que nos ayudaría a salir del atolladero; me he portado bien toda la semana, pensando que el miércoles o jueves me saldría bien todo; he decidido seguir en este matrimonio, a pesar de que mi pareja me ha sido infiel, pero no cambia, al contrario cada vez está peor. Mientras más te busco, peor me va.
Amamos a Dios, no es que lo hayamos dejado de amar o de creer en ÉL. Pero como que unas vacaciones son necesarias, unos días de descanso, para soltarnos el pelo. Pedirle a Dios que cierre los ojos por 3 días. Sabemos que nuestras acciones tarde o temprano traerán consecuencias.
- Si eres soltero te cansas de esperar al tipo-buen-cristiano-con-carro, sencillamente ¡no hay! Y los que hay, como que no se ponen listos. Y de repente piensas, tal vez soy muy idealista, tengo que bajar el estándar. Tal vez tenga que ir a los antros para evangeligar.
Me cansé de ser bueno y que no suceda nada. Hemos dejado de ganar dinero por ser honestos; los demás nos dicen: ¡No seas menso!, no se trata de que mientas, sino de que no digas toda la verdad. ¡Nos cansamos de ser honestos, de ser cristianos!
Estos pensamientos llegan a nuestra mente y nos sentimos culpables, pero estar cansado es perfectamente normal; mira lo que Pablo dice en: Gálatas 6:9 “No nos cansemos (no desmayes) de hacer el bien…”
¿Porque dijo eso? Porque sabía que se iban a cansar en algún momento de hacer el bien. Habrá momentos en que querremos decir ¡Estoy cansado! Ya no quiero seguir; estás descansando en casa y oyes las llaves en la puerta: “Oh no, ya llegó el ogro, ¿tan pronto?
La historia de esta mañana nos habla sobre personas que estaban cansados de hacer el bien y no ver retribución. El contexto histórico es interesante. La escritura nos dice que, para los que quieren hacer lo bueno, no siempre va a ser fácil. El AT es la historia de Israel; no tenían rey, solamente era un gran territorio, (todo el mapa).
Israel pide rey; el primer rey se llama Saúl, después llegó un rey que es muy conocido llamado: David; después el hijo de David llamado: Salomón. Tiempo después el reino se divide en dos partes: El reino del Norte y el reino del Sur. El del norte retuvo el nombre de Israel y el del Sur se llamó Judá. La capital de los dos, Belén y Jerusalén se encuentran en el territorio de Judá.
Cada reino tiene, obviamente, su propio rey. La mayoría de los reyes del norte fueron malos, que adoraron ídolos y se alejaron de a Dios. Ya no iban al templo –estaba en el lado Sur-, abandonaron los pactos de Dios e hicieron pactos con los reinos de alrededor, y empezaron a portarse como esos pueblos sin Dios. En cambio el reino de Judá tuvo de todo, unos reyes que siguieron a Dios e hicieron lo recto delante de Sus ojos, pero también hubo otros que lo abandonaron. Los reyes que temían a Dios, le decían al pueblo que se volvieran a Dios; los reyes malos, hacían convenios con las demás naciones.
Esta historia se desarrolla 735 años AC. El rey de Israel fue con el rey de Aram y le dijo: “¿Por qué no nos juntamos y le hacemos guerra a Asiria?”. Asiria era la nación más grande, era la nación dominadora, la superpotencia. Eran guerreros muy valientes, tenían un sistema increíble de gobierno y organización. Dominaban a quien querían dominar; pedían impuestos a las demás naciones. Las naciones odiaban Asiria, pero les tenían miedo.
El rey de Israel le dice al rey de Aram: “Hagamos algo para dejar de estar oprimidos por ese gobierno”. Después le mandan mensaje al rey de Judá, diciéndole: “Nos vamos a unir con Aram para pelar contra Siria”; Acaz tenía alrededor 20 años, es un rey que hizo lo malo, a diferencia de su padre que fue un rey que buscó a Dios. Fue capaz de sacrificar a sus propios hijos en un altar de fuego, cerró el templo, hizo altares por todo Jerusalén y Judá. Cuando murieron lo enterraron en las afueras de Jerusalén, porque no lo querían recordar. Acaz, recibe este mensaje: “Vamos a pelear contra Siria”.
Ahora está en un dilema; él sabe que aun combinados no son retadores para Siria; sabe que van directo a la derrota. Las torturas de Siria eran legendarias. Por otra parte sabía que si decía que no -que fue lo que pasó-, Israel y Aram se ofenderían por no haber aceptado y les daría el pretexto para que lo invadieran, y le harían la guerra. Si decía que sí, sabía que estaban amolados, si decía que no, de todos modos estaba amolado. Esta historia está en 2ª Reyes 16
Mientras tanto en Judá, todos los israelitas que habían sido fieles a Dios dicen: “Hemos sido fieles a Dios por generaciones, aun bajo el reinado de Acaz, hemos sido fieles a Dios, poniendo en peligro nuestras vidas. Ahora tenemos a este rey que ni siquiera pedimos; ofende a Dios. Estamos a punto de ser invadidos por Aram e Israel, o nos vamos a una guerra al estilo Kamikaze a morir contra los asirios.”
Cuando menos con los reyes anteriores, que temían a Dios, teníamos la oportunidad de que cuando estábamos en peligro, ellos ¡buscaban a Dios!
Hemos sido testigos de cómo los reyes buscaron a Dios y Él los liberó. Ahora con este rey, no tenemos esa esperanza. Acaz ha abandonado a Dios, ha abandonado el pacto, la adoración en el templo se canceló. Dios no tiene porque escuchar a este rey, y ahora nosotros vamos a pagar por los pecados de este rey. ¡No es justo!
Hemos intentado ser justos, nos hemos esforzado, somos temerosos de Dios, aun así pagaremos por los pecados de este rey, aunque nosotros hemos hecho todo lo posible para enseñarle a nuestros hijos a lo largo de 2 o 3 generaciones a ser justos; ellos empiezan a preguntar: ¿Por qué debo seguir siendo fiel a Dios? ¿Por qué debo ser justo, bueno? ¿Por qué seguir dando mis diezmos y ofrendas? ¿Por qué debo seguir orando? Hemos sido fieles a Dios, pero no hemos obtenido nada a cambio.
Mientras tanto Acaz se está preguntando: ¿Qué hago? ¿Me uno a pelear contra siria? ¿Los dejo que vayan ellos y me preparo para cuando decidan invadirme? Mientras está pensando que hacer, le llega la noticia de que el ejército arameo acaba de cruzar la frontera, ha entrado en Israel y se prepara a atacar las ciudades entre filistea y Judá. Escucha que los ejércitos de Israel están marchando hacía Jerusalén. ¿Qué hacer? En medio de esta situación, de este miedo; Dios manda al profeta Isaías a hablar con el rey Acaz y a Su pueblo en Judá. Este es el mensaje para las personas que quieren permanecer fieles a Dios pero que están cansados. Hombres y mujeres que han hecho lo que es justo y bueno pero que no han recibido nada bueno y justo.
Este es Dios hablándole al pueblo de Judá. Es para ti y para mí. Que de vez en cuando te sientes cansado de la vida cristiana. Cansado de este matrimonio, cansado de hacer el bien y de no recibir nada a cambio, sino al contrario, te tratan mal, hablan mal de ti. ¡Estoy cansado, Dios que me puedes decir!
Isaías 40:1 “”Consuelen, consuelen a mi pueblo! –dice su Dios-.”
¿Porque dice: consuelen? Porque sabía que necesitaban ser consolados. Dios ha visto Su fidelidad; díganle que lo que ha pasado, no es castigo por sus pecados, díganle que aunque parece que lo que están recibiendo es lo contrario de lo que esperarían; entiendan que no los estoy castigando, no es el resultado de algo que hayan hecho.
V. 3 y 4 “Una voz proclama: Preparen en el desierto un camino para el Señor; enderecen en la estepa un sendero para nuestro Dios. Que se levanten todos los valles, y se allanen todos los montes y colinas; que el terreno escabroso se nivele y se alisen las quebradas.”
Lo que Isaías está diciendo es: Dios está a punto de hacer algo. ¿Ustedes creen que Dios se ha olvidado? ¿Que no está haciendo nada? Esperen, Dios no se ha desviado ni un milímetro de lo que ha dicho que va a hacer porque…! Dios es fiel!
Ellos reaccionaron de la misma manera que nosotros lo hemos hecho. Se parecen tanto a nosotros. Estamos tan enfocados en esta vida, en lo que estamos pasando ¿Por qué yo? en nuestras circunstancias; porque voy a pagar por los pecados de alguien más. ¡Acaz nos ha metido en esto! yo ni culpa tengo. Dios les dice: “Antes de que me abandones por lo que ves a tu alrededor, les quiero hacer unas cuantas preguntas:”
V 12. ¿Quién ha medido las aguas con la palma de su mano, y abarcado entre sus dedos la extensión de los cielos? (¿Quién es tan poderoso para hacer esto? ¿El rey de Siria? ¿El rey de Aram? ¿El rey de Israel? Por supuesto la respuesta es NO)
V. 12, 13 y 14 “¿Quién metió en una medida el polvo de la tierra? ¿Quién pesó en una balanza las montañas y los cerros? ¿A quién consultó el Señor para ilustrarse, y quién le enseñó el camino de la justicia? ¿Quién le impartió conocimiento o le hizo conocer la senda de la inteligencia?
Antes de que lo que sucede a tu alrededor les haga abandonar a Dios, porque están cansados, ¡Quiero dejar algo en claro! Recuerden con quién están tratando. ¡Este es Dios que no necesita que le animen! ¡Este es Dios creador del cielo y la tierra! ¡Este es Dios que nadie le aconseja! ¡Nadie le enseñó nunca nada! No necesita que lo iluminen. ¿No es cierto que a veces queremos iluminar a Dios? Dios no sé si te has dado cuenta pero ya tengo 29 años, el tren se me está yendo. Tal vez no te has dado cuenta pero: ‘No tengo trabajo’. No sé si te has dado cuenta pero estoy a punto de perder mi casa. No sé si estás atento, déjame iluminarte. Estoy seguro que no queremos ofender a Dios, pero parece que a veces, simplemente no está atento.
Isaías dice: “Alto, alto, alto. Y le recuerda al pueblo de Judá: “¿Quién le recuerda a Dios de cosas que pudo olvidar? ¿Quién le enseña a Dios? EL pueblo dice: ¡NADIE!
V. 15 “A los ojos de Dios, las naciones son como una gota de agua en un balde, como una brizna de polvo en una balanza. El Señor pesa las islas como si fueran polvo fino”
V. 17. “Todas las naciones no son nada en su presencia; no tienen para él valor alguno.”
¡Judá, estás tan preocupado por Israel! ¡Estás preocupado por Aram! ¡Por siria! ¡Por tu soltería! ¡Por que las demás personas hablan mal de ti! Entiendo tu preocupación, pero vamos a lo básico: ¿Quién es tu Dios? ¿Qué tan poderoso es tu Dios? ¡Este es el Dios de la historia, el que te dio la tierra, el que te dio un pacto, el que ha dado promesas eternas!
Esto es para ti y para mí. Estas a punto de abandonar a Dios por las circunstancias en este momento de tu vida; ¡Estás a punto de dejar de creer en el Dios de la creación, por la deuda, por el problema en el trabajo, por un problema de salud, porque alguien habla mal de ti, porque ÉL no hace nada con tu hijo, hija! Por ahora todo lo que puedes ver es el problema. Le dices a Dios: Está viendo como me voy alejando cada vez más y ¡no haces nada!
¿Estás pensando abandonar al Dios que mueve los corazones de los reyes de la tierra; el que dice: “Esta nación está aquí hoy, y mañana ya no está; y todo porque piensas que no hace lo que crees que debe hacer? ¡Claro si tú fueras Él!
V. 18 “¿Con quién compararán a Dios? ¿Con qué imagen lo representarán?”
V. 21 “¿Acaso no lo sabían ustedes? ¿No se habían enterado? ¿No se les dijo desde el principio? ¿No lo entendieron desde la fundación del mundo?
En otras palabras, antes de que decidas hacer esa llamada, antes de que abandones esa relación, antes de que decidas hacer ese negocio, antes de que contestes ese e-mail. ¡Quiero que te sientes a pensar a quién estas abandonando! ¡A quien le estás dando la espalda!
V. 22 “Él reina sobre la bóveda de la tierra, cuyos habitantes son como langostas. Él extiende los cielos como un toldo, y los despliega como carpa para ser habitada.”
Le dice: “Judá, le tienes miedo a tu rey, él es como langosta, como chapulín; le tienes miedo al rey de Asiria, de Aram, ellos son como chapulines. Le tienes miedo a tu jefe, es chapulín, le tienes miedo a tus compañeros de trabajo: es chapulín, le tienes miedo, etc., etc.
El punto es este: “No es que este menospreciando a nadie, el punto es TEN UN POCO DE PERSPECTIVA. Desde la perspectiva de Dios, ÉL TIENE EL CONTROL. Dios dice: Sigo siendo DIOS, ¡no me abandones! ¡No te vayas de mí, basado en las circunstancias de tu vida! ¡O del periodo de tu vida en la que piensas que no tengo el control: SOY DIOS!
V. 23 y 24 “Él anula a los poderosos, y a nada reduce a los gobernantes de este mundo. Escasamente han sido plantados, apenas han sido sembrados, apenas echan raíces en la tierra, cuando él sopla sobre ellos y se marchitan; ¡Y el huracán los arrasa como paja!”
Bien les pudo decir: “¿Recuerdan 15 o 20 años atrás cuando pensaron que Israel los iba a invadir?” “!Tal vez sus padres les contaron!” ¿Recuerdan como en los días de David, cuando los filisteos eran una fuerza poderosa? ¿Recuerdan cómo Dios los protegió? ¡VAMOS! Este no es momento para considerar abandonar a Dios; NO ES UNA ALTERNATIVA.
V. 25 “¿Con quién, entonces, me compararán ustedes? ¿Quién es igual a mi?, Dice el Santo”
Esta palabra es para cada uno de nosotros, y para mí.
V. 26 “Alcen los ojos y miren a los cielos:”
Dios dice: “Esperen, sé que están cansados, sé que quieren llamar a sus amigos matones, sé que están en el límite, sé que quieres abandonar a tu pareja; pero dame solamente una noche más. ¡Esta noche, quiero que salgas y levantes tus ojos al cielo! mantenlos ahí hasta que te des cuenta y puedas decir: Wow, ¿Estoy considerando abandonar al Dios de la creación por esta circunstancia? ¿Estoy considerando dar la espalda a Dios, sólo porque no consigo…esto?
“… ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de las estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza que no falta ninguna de ellas!”
Ahora se pone personal: V. 27 “¿Por qué murmuras, Jacob? ¿Por qué refunfuñas Israel: -Mi camino está escondido del Señor; mi Dios ignora mi derecho-?”
Estas palabras se parecen a las que tú y yo hemos dicho. Sé que es el creador de todo…pero… Dios no conoce por lo que estoy pasando. ¡Dios no sabe que no tengo trabajo! Mi camino está escondido de Dios. Estas son mis finanzas, mi camino está escondido de Dios. No creo que veas que mi matrimonio se está destruyendo, mi camino está escondido de Dios. Mis hijos necesitan una figura paterna o materna, mi camino está escondido. No me he casado, porque mi camino está escondido de Dios. Estoy a punto de casarme porque salió embarazada, mi camino está escondido de Dios. Dios no conoce mi camino. Ignora mi derecho. Sé que ha establecido las naciones, se que abrió el mar rojo, alimento en el desierto, pero no creo que sepa de esta situación mía en particular. Matrimonio, dinero, trabajo, adicción, ¡Dios ignora mi derecho!
Isaías dice: ¡No lo abandones ahora! ¡No le des la espalda! Tus caminos no son desconocidos, tus circunstancias no están escondidas. Él conoce las estrellas por nombre, tu situación no le es desconocida a Dios. ¡NO es el tiempo de ser infiel a tu Padre Celestial!
V. 28 “¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable”
¡No entiendes lo que Él hace! Claro. Pero eso no significa que Él sea infiel. ¡No va de acuerdo a tus planes! Pero eso no es razón para abandonarlo. ¡No está saliendo de acuerdo a tus planes! Pero ¡ESO NO ES RAZÓN PARA ABANDONARLO!
v. 29 “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil.”
Quiere decir que cuando estas cansado, no es porque hayas pecado, no estás mal, sólo significa que en lugar de abandonarlo, le puedes pedir fortaleza. ¡Porque Él te lo dará! El cansancio no es razón para abandonar, es solamente la oportunidad para clamar a Él en oración. ¿Dios no sé cómo seguir? ¡No sé cómo continuar! ¡Estoy a punto de abandonarte! ¡Y NO QUIERO Dios! Dice: ¡Qué bueno que viniste! ¿Sabes que hago con los cansados?... ¿Te los cacheteas? NOO ¿Qué haces cuando estamos desanimados? ¿Cuando no podemos seguir? Les doy fuerzas.
V. 30 y 31 “Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas;
La palabra ‘confía’ se traduce como ‘esperar’. Es esperar algo que queremos que suceda. Como cuando un ladrón está esperando a que pase la persona para asaltarlo. El ladrón dice: “Alguien va a pasar y estaré listo, alguien va a pasar y lo voy a estar esperando”. Eso es estar ansioso, y esperar con expectación y anticipación.
Lo que este verso nos está diciendo: cuando tengas ese tipo de anticipación, de desesperación, cuando sabes que no hay nada que puedas hacer. No puedo cambiar al rey de Israel, no puedo cambiar al rey de Aram, no tengo idea de lo que Siria va a hacer. ¡Pero voy a esperar en Dios, esperaré a que ÉL haga algo. Porque aunque esté cansado, sé que Dios hará algo, porque mis caminos no están escondidos de él. Sé que se preocupa por mí. Esperaré. Él hará algo. Al mantener esa actitud ante Dios, entonces encontraremos la fuerza que Él promete.
El verso continua: “…pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas; correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.”
Isaías le estaba diciendo esto a Judá, y Dios nos lo dice a nosotros: “Por favor, cuando estés cansado –y lo vas a estar-, ya sea en tu matrimonio, en el trabajo, o sencillamente de pasar oportunidades de todo tipo, por ser honesto, ¡No me abandones! ¡No pierdas tu fe! ¡No me des la espalda en tu tiempo de debilidad! ¡
Sólo porque no hago lo que crees que debo hacer, sólo porque no intervengo de la manera cómo quisieras que interviniera. Tu cansancio no es una indicación de que no estoy haciendo algo, tu cansancio no quiere decir que no tengo poder. Sólo me indica que necesitas un empujoncito para seguir adelante. Sólo ve al patio de tu casa esta noche, mira el cielo y di: “Si tu puedes hacer todo esto, claro que puedes intervenir en mi vida cuando estoy cansado” ¡Si puedes hacer todo esto, no te daré la espalda! ¡Confiaré en ti con intensidad, con expectativa! ESPERARÉ EN TI. Y está es Su promesa: “De la manera como depositas tu confianza en Él, así encontrarás su fortaleza”.
Todos somos adultos y ¡Sabemos que no tiene ningún sentido abandonar a Dios! ¡No hay ventajas al abandonarlo! Todos tenemos historias de ocasiones en nuestra vida que dijimos: ¡Dios ya no puedo! ¡Me siento solo! ¡Me doy por vencido! ¡No veo resultados! Para después de un tiempo regresar a Dios, pero ahora con heridas, dolor, tristeza, vergüenza.
No ganas nada con darle la espalda a Dios. Cuando estas cansado; ganas cuando en tu cansancio te vuelves a Dios y le dices: “Señor mi esperanza eres tú. ¡Ahí encuentras fortaleza!
Isaías sigue diciendo: “Dios dice: Confíen en mí, cuando no tengan evidencia de mi presencia, cuando el cielo se oscurece, confíen en mí. Quiero que vivan como si estuviera presente aunque no tengan evidencia de mí. Quiero que confíen cada día, no importa lo que vean, oigan, o sientan. Quiero que sean fieles a pesar de su rey, de Siria, de Israel; quiero que me sean fieles y entonces, les daré fortaleza en su cansancio.
Dios recibe más gloria cuando vivimos como si estuviera presente y activo cuando en realidad no hay evidencia de su presencia o actividad. Recibe más honra por nuestra debilidad fortalecida. Es como si Dios dijera: “Mira a esta persona, está en un matrimonio difícil, está en un dilema por las ofertas que tiene” Cuando las demás personas hacen mal, cuando eres el único cristiano en el trabajo. Dios dice: “Mira a mi hijo”, “Sigue como si yo estuviera haciendo algo, cuando en realidad he estado callado”. Cuando vivimos como si estuviera presente, cuando en realidad, el cielo está oscuro. ÉL NOS DICE CONFÍEN EN MI.
TAREA: Leer el capítulo 40 de Isaías cada mañana de esta semana. En voz alta. Al llegar a lo que hemos leído le puede decir: “Dios, este soy yo; estoy cansado, no puedo seguir, y sólo tengo 2 opciones, te abandono o sigo esperando. Y prefiero seguir esperando en ti, pero te pido tu promesa de darme fuerzas, porque estoy cansado, estoy a punto de caer.
735 años después, el apóstol Pablo escribe esto; él sabía sobre estar cansado:
Gálatas 6:9 “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vendidos.”
Nosotros vemos el segundero o minutero, Él ve el calendario o los años. Pero su promesa es que: “En nuestra debilidad, en nuestro cansancio, confiemos en Él, porque ÉL promete darnos fuerzas. Y en su debido tiempo, cosecharemos si no desmayamos.”
Siendo honestos, no sé cómo está tu vida, solamente Dios y tú. ¿Qué tan cansado estas? No somos perfectos. Estar cansado no es momento de abandonar, es momento de confiar más en Dios.
