Navidad 4

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Adviento 4 Todos tenemos familiares de las que no hablamos o queremos esconder porque no son el orgullo de la familia que digamos. Mateo nos presenta la genealogía de Jesús y lo hace de forma honesta, pero cruda. Menciona personajes que no tenía por qué mencionar, porque podían dañar la reputación de Jesús. Mateo los menciona porque son parte de la historia. Y ¡son la razón de la historia! Deja en claro que todos podemos acercarnos a Dios y eso era diferente al pensamiento de la época, en que para ser aceptado por Dios tenías que hacer méritos. Mateo dice algo novedoso: ¡no es así! ¡acércate a Dios! No es lo que podamos hacer por ÉL, es lo que ÉL ya hizo por nosotros. Para prepararnos para ese mensaje, va a los inicios de la historia y les dice que Jesús es judío descendiente de Abraham y de David. En la genealogía enfatiza errores, faltas, pecados de las personas, pero lo hace más evidente con la persona con quién más se asocia a Jesús. Mientras Jesús vivió se le relacionaba con éste hombre que vivió mil años antes de Jesús. Creo que todos hemos escuchado ese nombre. Mateo está a punto de hablar de él, pero en lugar de mencionar lo bueno ¡menciona lo que era mejor borrar! como diciendo: recuerden que éste hombre se asocia con Jesús. Pero en su carácter, moral, ética -al menos en una etapa de su vida-, era un desastre, un fracaso. Por una mentira suya murieron 85 sacerdotes, traicionó a  un militar para ocultar un secreto, destruyó su familia, tanto que su propio hijo le declara la guerra, aún así, su nombre es el que más se asocia con Jesús. Mateo 1.1 Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David… Mateo sabe que Jesús no era hijo, sino tatara, tatara, tatara, nieto de David. Y desde éste momento se está relacionando directamente con Jesús. Sigamos. Mateo 1.1 “Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: 2 Abraham fue el padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos; 3 Judá, padre de Fares y de Zera, cuya madre fue Tamar; Fares, padre de Jezrón; Jezrón, padre de Aram; 4 Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón; 5 Salmón, padre de Booz, cuya madre fue Rajab; Booz, padre de Obed, cuya madre fue Rut; Obed, padre de Isaí; 6 e Isaí, padre del rey David. David fue el padre de Salomón, cuya madre había sido la esposa de Urías;” Pudo decir: David padre de Salomón, Salomón padre de…, pero en lugar de eso lo pone de la peor forma. Pudo decir: David, el constructor, cantante, poeta ¡después de todo, lo está relacionando con Jesús el Salvador! 
Mencionarlo así saca a relucir esa etapa que el mismo David quisiera quitar ¿Por qué Mateo lleva al fracaso de David? ¡porque esa es la razón de la historia! Le recuerda a los judíos y nos recuerda que éste hombre era un pecador, fracaso como líder, amigo, padre, esposo. ¿Alguien se identifica? La historia pasa mil años antes que Jesús naciera. El profeta Samuel tiene un mensaje de parte de Dios. Tiene que ir a la familia de Isaí porque uno de sus hijos será rey de Israel. Llega a Belén -el mismo lugar donde nace Jesús-, busca la familia y pide al padre que traiga a sus hijos. El papá en lugar de llamar a los 8, sólo llama a 7. El menor está cuidando las ovejas. Pasa el primer hijo y Samuel piensa que será él, pero Dios le dice que no. Pasa el 2º, el 3º, quizá con el 4º piensa que será ese. Pero tampoco es él. Pasan todos los hermanos, Samuel piensa que quizá se equivocó de familia y le pregunta a Isaí: ¿por casualidad tienes otro hijo? Ah, claro, falta David. Mandan por él, llega corriendo con la nariz floja, sudoroso, y Dios le dice a Samuel ¡ahí tienes a tu rey! Samuel lo unge y David regresa a cuidar ovejas. Pasan los años, ahora David es rey, está en el palacio, voltea la vista y ve que el tabernáculo dónde está el arca del pacto, está peor que su palacio. Así que decide construir un templo para Dios. Empieza a reunir dinero y Dios le manda al profeta que le lleva dos noticias: una buena y una mala. El profeta es Natán. 2º Samuel 7.8-9 “»Pues bien, dile a mi siervo David que así dice el Señor Todopoderoso: “Yo te saqué del redil para que, en vez de cuidar ovejas, gobernaras a mi pueblo Israel. 9 Yo he estado contigo por dondequiera que has ido, y he aniquilado a todos tus enemigos. Y ahora voy a hacerte tan famoso como los más grandes de la tierra.” Mil años antes de Jesús, Dios le dice a David: voy a hacerte tan famoso como los más grandes de la tierra. ¿Cuántos ya conocían el nombre del rey David antes de venir a este lugar? ¡eso muestra que ésta promesa se cumplió! David es conocido por muchas personas en el mundo. ¡Eso se predijo 3 mil años atrás! Y se cumplió. 2º Samuel 7.11-16 “…»Pero ahora el Señor te hace saber que será él quien te construya una casa. (Esto quiere decir que su generación y él serían conocidos) 12 “Cuando tu vida llegue a su fin y vayas a descansar entre tus antepasados, yo pondré en el trono a uno de tus propios descendientes, y afirmaré su reino. 13 Será él quien construya una casa en mi honor, y yo afirmaré su trono real para siempre. 14 Yo seré su padre, y él será mi hijo. Así que, cuando haga lo malo, lo castigaré con varas y azotes, como lo haría un padre. (Cuando me desobedezcas y te rebeles, los castigaré porque soy buen padre) 15 Sin embargo, no le negaré mi amor, como se lo negué a Saúl, a quien abandoné para abrirte paso. 16 Tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará establecido para siempre.” »” Una promesa incondicional a David. No construirás el templo, pero tu nombre será establecido por las generaciones ¡eso es una promesa! Ahora veremos que 4 capítulos después en el mismo libro, David prueba la paciencia de Dios de una forma extrema. La historia se trata de Betsabé. 
David pasea por la terraza del palacio, ve una mujer hermosa y pregunta ¿quién es? le dicen que es la esposa de un militar de su ejército llamado: Urías. ¿Y dónde está ahora Urías? ¡En la guerra! David manda que la traigan para platicar con ella, pero la plática se fue por otro lado, tantito. Tiempo después se entera que está embarazada. Ahora tiene un problema en sus manos. Manda traer a Urías, el plan es que ella se acueste con su esposa y pueda hacerse responsable del embarazo. Sin embargo se entera que Urías no fue a su casa, sino que se queda a dormir en la puerta del palacio. Le pregunta ¿por qué hace eso? él contesta que mientras sus amigos estén en la guerra, él no irá a dormir con su esposa. Hace que se quede otra noche, y lo emborracha para que vaya a su casa, pero no lo hace porque no puede estar tranquilo mientras sus compañeros y el arca de Dios están en la guerra. Pensemos un momento ¿Por qué Dios no usó a Urías? parece que tienes más integridad que David ¡pero Dios ha hecho una promesa de amor con David! David hace algo maquiavélico: escribe una carta para Joab el general del ejército, jefe de Urías y le pide que ponga a Urías al frente de batalla y que en lo más duro de la pelea ¡abandonen a Urías! David manda el mensaje con el mismo Urías. Cuando Joab lee el mensaje, sabe que es una sentencia de muerte. Urías se acerca al muro de la ciudad y lo dejan sólo, un arquero lo mata. Le dan la noticia a David, Betsabe guarda el luto y después se casa con David. Aparentemente todo ha quedado cubierto, pero Dios lo sabía. 2º Samuel 11.27 …Sin embargo, lo que David había hecho le desagradó al Señor. Podríamos pensar que Dios pudo decir: me desdigo de la promesa, dije que era incondicional, pero con esto que ha pasado ¡me retracto! Una vez más llega el profeta Natán y le dice: has hecho lo malo y has pecado. La Biblia dice que David va al tabernáculo y se arrepiente (Salmo 51) de manera auténtica. No quiere ocultar, ni negociar, ni decir que es un error. Confiesa que ha pecado y pide perdón. Dios decide perdonarlo, pero David recibe la disciplina, el castigo. La disciplina es dura, pero SU promesa permanece incondicional. La familia de David se desmorona, sus hijos pelean entre ellos, un hijo viola a su medio hermana, el hermano mata a ese hijo, el hijo favorito tiene que escapar, después quiere destronar a su papá, su amigo y general mata al hijo favorito, el reino se divide. En medio de todo ese caos y derramamiento de sangre, Dios no le retiró su promesa; aunque la disciplina fue dura (el hijo muere), su promesa permanece eterna. Aunque la traición de David se vuelve pública, 990 años después de esta vergüenza, un hombre sale del linaje de David llamado José, que se casa con María quien estando embarazada viaja a la ciudad de Belén, también conocida como la ciudad de…David. Ahí nace el tatara, tatara, tatuara nieto del rey David, porque Dios cumple su promesa. Mateo, ex recaudador de impuestos sabe lo que es ser perdonado, sabe que puedes llegar a Dios, no por algo que haces sino por Su perdón. Si eres Mateo tienes que decir la historia más grande, la historia del Salvador del mundo que vino a perdonar nuestros pecados, los pecados de toda la humanidad. De manera que todas las personas pueden llegar a Dios, por lo que ÉL hizo y no por lo que tu puedas hacer. Al contar esta historia a los judíos que tienen en gran estima a David, es imposible saltarse esta historia; la historia dice que cuando Dios hace una promesa, Él la cumple. Cuando Dios dice una promesa, el pecado más grande no es obstáculo para que Su promesa se cumpla en las personas que lo aceptan. Mateo está a punto de contar la historia en que Dios hace una promesa no a una raza, grupo, sino a toda la humanidad. Una promesa que sería sellada con sangre, pero no la sangre de las personas involucradas, sino de una sola de las partes, una promesa incondicional. Cuando Jesús muere en la cruz dando Su sangre, que es el sello de una nueva promesa y un nuevo pacto. Jesús hizo el pago total por esa promesa. Mateo empieza la historia de Jesús y sabe lo que viene después, por eso enfatiza el pecado del hombre más amado por los judíos y la persona que más se asocia con Jesús ¿por qué? porque David entendió y supo lo que es el perdón, la gracia y misericordia de Dios ¡porque Dios lo perdonó, su nombre está en la historia! Dios cumple Su promesa que dio al mandar a Su Hijo a morir. Mateo ve los personajes y dice: ¡perfecto, esto es lo que mejor encaja! Los ángeles esa noche dieron el mejor mensaje: Lucas 2.10 Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Para ¡todo el pueblo! tú eres parte de ese pueblo, no era sólo para los del 1 siglo, o judíos, sino para todo el pueblo. Dios está haciendo una promesa a toda la gente, los que creen que no pueden llegar a Dios, los que saben que no lo merecen, los que se portan bien, los que se portan mal. Esta buena noticia, ésta promesa es de Dios para toda la gente. Lucas 2.11 Hoy les ha nacido en la ciudad de David… Cada vez que escuches mencionar la ciudad de David, o lo leas, espero que recuerdes la promesa que Dios le hizo a David y que te hace a ti, porque en el pueblo de David el infiel, quien usó mal el poder, que desgració su familia, el que mandó a matar un hombre, en ese mismo pueblo ¿sabes qué pasó? Lucas 2.11-14 “Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. 12 Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» 13 De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: 14 «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.»” Dios te promete paz. La única manera de tener paz con Dios es que ÉL quite el obstáculo para tu paz ¿cuál es ese obstáculo? ¡tu pecado! Cuando vez a Dios santo y tu pecado, te quieres justificar o esconder, o pagar por tus pecados, o negociar y prometer. El mensaje de la Navidad es que Jesús vino a quitar tu pecado de manera que puedas tener paz. No se trata de que digas: soy muy malo, soy el peor, si dices esto, te repito la historia de David con detalles, después la de Tamar, la de Judá, de Rajab. ¿Piensas que debes ganar el derecho? quizá como cristiano aun sientes que no tienes paz con Dios y quieres negociar con ÉL y ser el que paga tus fracasos, pecados, para poder tener o sentir paz. ¡Eso nunca será posible! eso siempre será un obstáculo para la paz. La Navidad es eso, quitar el pecado de manera que puedas llegar a Dios, no por lo que puedes hacer, sino por lo que ÉL ya hizo por ti. Mateo el recaudador de impuestos que experimentó eso de primera mano, ahora sabe que por el sacrifico de Jesús en la cruz el castigo eterno del pecado ya ha sido pagado. La sangre de Jesús sella el nuevo pacto, y tu no hiciste nada en ese contrato ¡todo lo hizo Jesús ! Puedes tener paz con Dios a pesar de ti, y yo también, a pesar de mi. Si dices: Pastor, eso suena increíble, ¿qué tengo que hacer yo? ¿todo lo hizo él? ¡esa es la respuesta todo lo hizo ÉL! No se trata de ti. Debes saber que habrá consecuencia del pecado. La promesa de Navidad es la paz, que llega cuando aceptas el perdón. Te pregunto ¿ya has recibido el perdón? ¿has aceptado ese regalo? vienes a Dios con tu pasado, tus vergüenzas, lo que has hecho, todo eso ¡tíralo a la basura! mientras quieras pagar por tus pecados, seguirás sin tener paz. La promesa de Navidad es paz para todos y solo los que aceptan el precio del pecado, que es la vida de tu Salvador en la cruz, la obtienen. Hoy puedes decir: Dios creo que al morir pagaste por todos mis pecados y quitaste el obstáculo para la paz. Tu promesa es para mi, y así como lo hiciste con David, sé que lo harás conmigo. Si no lo has hecho, hoy es tu oportunidad. Quizá eres cristiano pero te sientes alejado, estás apenado, avergonzado, también es tiempo que ores de manera diferente. Si cuando te acercas a Dios piensas en tus fracasos, mentiras, pasado y empiezas a decir lo mala persona que eres; la promesa de Navidad es que Dios ha hecho el trabajo pesado, pagó por tus pecados. Nuestro Padre Celestial es el más grande cumplidor de promesas; le cumplió a David y debes saber que lo quiere hacer contigo. Hoy puedes experimentar la paz que viene de conocerle y aceptarle; y eso hará que cambie tu conducta, no para ganar algo, sino como una expresión de tu gratitud por habernos amado incondicionalmente. Y así estás listo para recibir la segunda promesa que hizo: ÉL volverá. Oremos.
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