Navidad 2

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Adviento 2 La semana pasada vimos que Mateo narra la historia de Jesús de una manera diferente a los otros evangelios. Empieza con la genealogía, para demostrar a los judíos que Jesús es del linaje de David; pero pareciera que quiere mostrar que viene de personas pecadoras, como el mismo David, al revelar de manera dramática que la mamá de Salomón es: Betsabé. Menciona otros personajes que quizá era mejor no nombrar ¿por qué hace eso Mateo? si el propósito es demostrar el linaje de Jesús, no era necesario ser tan trágicos. ¿Por qué mencionar nombres que en lugar de aclarar, como que compromete el hecho que Jesús es el Santo Hijo de Dios? Quizá lo hace porque, además que son parte de la historia, son la razón de la historia. Mateo no solo quiere dejar en claro el linaje sino la razón de las enseñanzas, vida, muerte y resurrección de Jesús. Quiere dejar claro desde el principio, la razón de la venida de Jesús. Además, él mismo Mateo tiene un pasado oscuro, y quiere que los lectores sepan la naturaleza del mensaje de Jesús. En esos días y estos, los religiosos quieren acercarse a Dios de acuerdo con sus acciones. Por eso hacen cosas, prometen. Eso crea a personas que creen que son justas por las cosas que hacen o dejan de hacer y por eso Dios los tiene que escuchar y cumplir sus deseos ¡mira lo que hice! Dios, esto ¡lo merezco! Eso se llama: auto-justificación. Es decir que mi justicia es suficiente para que Dios me vea. Mateo creció creyendo esa enseñanza y sabía que, como recaudador de impuestos no podía estar en paz con Dios, porque no era una persona buena. Pero ¡no es el único! Hay muchos que no son justas, no tienen manera de llegar a Dios, han hecho cosas en el pasado que los separa de Dios. El problema es que mientras las personas crean eso, nunca podrán acercarse a Dios ¡como Mateo! Mateo se da cuenta que las enseñanzas de Jesús son muy diferentes, es más, el mensaje es que todas las personas pueden tener una relación con Dios, no basados en lo que han hecho, sino en lo que Jesús hizo por ellos. Esto era nuevo, es una forma totalmente diferente de ver a Dios. Así que además de relacionar a Jesús con David, también quiere dejar en claro que se junta con pecadores, es más ¡en su linaje hay pecadores! y no cualquiera, sino mega pecadores. Si entraran a un concurso ¡ganan! Personas que no invitarías a tu casa, tan pecadores que la mayoría de las veces querían dejar sus pecados ocultos. Ese es el contexto en que Mateo da la genealogía. Mateo 1.1-2 “Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: 2 Abraham fue el padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos;” Desde aquí los lectores judíos prenden la alerta. Jacob padre de Judá y sus hermanos. ¿Alguien sabe algo de Judá? Quizá no sepas mucho de él, pero si tienes tiempo en la iglesia quizá sepas más detalles de uno de sus hermanos. Cuando Mateo menciona a Judá y sus hermanos, sabe que son 12; son los orígenes mismos de Israel; a Jacob se le cambia el nombre a: Israel. Mateo lanza la primera bomba ¡Judá y sus hermanos! el hermano famoso de Judá es: José. El joven de la túnica de colores. Quizá has oído esa historia. Sus hermanos estaban celosos de José, y José se vuelve muy importante en la historia. Pero ¿qué hizo Judá en la historia? ¿qué mérito tiene? Si conoces las 2 historias y las comparas, si fueras Dios, seguro escogerías a José para que Jesús venga de ese lado. Toda su historia es un ejemplo: hombre de carácter, disciplinado. Perseguido y castigado injustamente. Al final de la historia se vuelve el salvador de la familia, de faraón, de Egipto y de los judíos. Es una imagen perfecta de Jesús, si hay alguien con paralelos con Jesús ¡es José! Sin embargo parece que Dios ve a los dos personajes, tiene que escoger a uno, se decide por…Judá. Tú y yo no lo hubiéramos hecho ¿por qué lo escogió Dios? Porque precisamente de eso es trata el mensaje, de eso es la historia, de eso se trata el evangelio. La historia de Judá empieza en Génesis 37. Es casi una nota al pie de la historia, comparado con la de su famoso hermano José. El contexto es que los hermanos están celosos, es el favorito de su padre, quien le hizo una túnica especial. Un día va a buscar a sus hermanos al campo; Judá está con los hermanos cuando ven que se acerca José. Génesis 37.23-25 “Cuando José llegó adonde estaban sus hermanos, le arrancaron la túnica muy elegante, 24 lo agarraron y lo echaron en una cisterna que estaba vacía y seca. 25 Luego se sentaron a comer…” Esto es medio raro. Agarran al hermanito, lo desvisten, lo avientan a una cisterna seca y…se sientan a almorzar ¿oyen ruidos? ¡ah, naa! es José, aviéntale la pata de pollo para que deje de gritar y, siguen comiendo pensando qué hacer con él. Génesis 37.25 “En eso, al levantar la vista, divisaron una caravana de ismaelitas que venía de Galaad. Sus camellos estaban cargados de perfumes, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto.” Estos mercaderes vienen cargados de muchas cosas para vender en Egipto. Génesis 37.26 Entonces Judá les propuso a sus hermanos: —¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? De repente dice: al estar mordiendo la pechuga me vino a la mente una pregunta ¿qué ganamos si lo matamos? ¡nada! así que pensé, es mejor venderlo, así nos deshacemos de él y obtenemos una ganancia. Judá es el líder de los hermanos a pesar de que no es el mayor, es el de influencia, y sigue hablando. Génesis 37.27 En vez de eliminarlo, vendámoslo a los ismaelitas; al fin de cuentas, es nuestro propio hermano. No lo matemos, después de todo ¡es nuestro hermano! mejor hay que venderlo. ¡Increíble! ¡Conozcan a Judá! De quien eventualmente ¡nace el Salvador del mundo! Judá dice: no lo matemos, hay que venderlo, para cuando menos, ganar algo con su dolor. Los mercaderes lo compran y se lo llevan como esclavo junto a otros. Judá piensa que por fin se deshicieron de su molesto hermano. Reparten el dinero y ahí se va José con sus 14, 16, 17 años, vendido como esclavo. Por sus propios hermanos. Toman la ropa que le quitaron, la manchan de sangre de una oveja para así engañar al papá, pero le rompen el corazón. Y mienten mas: encontramos esto de la ropa de José, por más que buscamos, no lo encoframos. Esto es lo que quedó de tu hijo favorito, y todos guardan el secreto. Con el tiempo el dinero se acaba, pero los recuerdos permanecen, la culpa se queda. Prefieren vivir con haber vendido a su hermano como esclavo que confesarlo. Imagina que por 20 años, cada vez que se sientan a comer, hay un lugar vacío. La silla de José. Cada cumpleaños de José, mamá y papá lloran por su hijo, y Judá ¡no dice nada! también llora, continuando la farsa. No se quiebra, no confiesa, aunque en su corazón sabe que es responsable, pues es el influyente, el líder que pudo cambiar el destino de José. Si lees la historia de José, sabes que llega a Egipto, y aparecen otra vez Judá y los otros hermanos, aunque de los demás se habla poco. En Génesis se registra la historia de José, que por cierto es la más larga del AT, la historia de Judá tiene 1 solo capítulo. Pero en ese capítulo descubrimos lo interesante que es. Una historia que va de mal en peor. José es esclavo en Egipto, Judá sigue con su vida, es pastor de ovejas, vive en el mismo pueblo que sus hermanos, se casa y tiene hijos. Sus primeros 3 hijos son varones, el mayor se casa con Tamar, pero muere, la Biblia dice que hizo lo malo delante de Dios. Como era la costumbre, el hermano que sigue se casa con ella para darle descendencia al hermano difunto; pero el segundo también muere por hacer lo malo, el tercero es demasiado joven para casarse. Judá tiene la responsabilidad de ir con Tamar su nuera y de acuerdo con la tradición es responsable de cuidarla y le dice: cuidaré de ti. Pero cuando mi hijo menor crezca, te casarás con él; mientras tanto vive como viuda decente, muestra dolor por tu esposo para que te pueda proteger. La única esperanza de esta mujer, para no ser una mujer abandonada, es que el hijo menor crezca y se case con ella, para tener un proveedor. El tiempo pasa, y una vez más sale a relucir quien es Judá verdaderamente. Se olvida de Tamar. Su hijo crece, pero no lo entrega para casarse con ella. No es una ciudad grande, así que seguramente de vez en cuando se topaba con Tamar, aunque la Biblia no dice cuánto tiempo pasa, ella se da cuenta de que el hijo ya creció. Ella tiene necesidades, está sola y decide tomar el asunto en sus manos. Lo siguiente es medio raro, pero era la cultura de la época. Decide disfrazarse de prostituta del templo, se cubre el rostro y se sienta junto la puerta, ella sabe que Judá es una persona influyente, y va a esa puerta junto con los ancianos para juzgar los problemas del pueblo. Después de un tiempo, se encuentran e inician una plática. Él no la reconoce, por lo visto ha pasando mucho tiempo, y se olvido de la nuera a quien dijo que protegería y que daría su hijo más joven. No la reconoce y contrata sus servicios, arreglan el precio, que era un cabrito, la tarifa de la época. O una chiva de más de 10 mil pesos. Pero él no lleva la chiva en ese momento, y le dice que se la mandará después. Pero sabiendo que él puede reconocer sus deudas, pero que no paga, decide pedirle algo en prenda. Y acuerdan que será el anillo, que es algo así como el sello, además le da el cordón y el bastón. Ella se va a casa; Judá le pide a un amigo que vaya y pague la deuda, el amigo va a buscar a la prostituta, pero no la encuentra. Pregunta y los del pueblo le dicen que por ahí no hay prostitutas de templo. El amigo regresa con la noticia de que no hay tal prostituta. La Biblia dice que Judá no quiere hacer el ridículo por un bastón, cordón y anillo; así que se olvida. Tres meses después, alguien le dice a Judá: te acuerdas de Tamar, tu nuera ¿pues qué crees? Pues que la muy, está embarazada y legalmente ¡sigue siendo tu nuera! Judá hace lo que cualquier persona que tiene secretos hace…se pone muy digno, y se súper enoja. ¿Conoces alguien así? alguien que critica muy duro y se muestra muy severo, está muele y muele con el asunto; pero resulta que con el tiempo se descubre que eso que juzgaba severamente ¡era lo mismo que él o ella estaba haciendo! Esa es la naturaleza humana. Si eres alguien que se auto justifica, y tienes secretos que nadie más sabe. Muchas veces al ver lo mismo en otras personas, serás más severo, altivo y criticarás ¡todo por el secreto oculto! Judá se enoja y dice ¡sáquenla y quémenla! es una vergüenza para la familia (en algunos países aún se dan este tipo de asesinato por honra). Dan ganas de decir: Judá, alto, alto, ¿no te acuerdas cuanto vendiste a tu hermanito? ¿cuando rompiste el corazón de sus padres? ¿quien promete y no cumple? ¿El que guarda secretos y los oculta de manera celosa? Judá dice: nos ha avergonzado; además tiene el apoyo de la comunidad, están a punto de salir para quemarla en la hoguera. Pero Tamar tiene un anillo bajo la manga. Tiene algo de Judá. De hecho la Biblia dice que ella mando un siervo con un mensaje para Judá. El mensajero llega con el anillo, el bastón y le dice a Judá: Génesis 38.25 Pero cuando la estaban sacando, ella mandó este mensaje a su suegro: «El dueño de estas prendas fue quien me embarazó. A ver si reconoce usted de quién son este sello, el cordón del sello, y este bastón.» Judá se queda sin palabras, pálido y dice ¿de qué habla esta mujer? bueno, la fiesta terminó, después de pensarlo, como que nos apresuramos un poco, echen agua a esa hoguera, demos otra oportunidad, todos a sus casas. 
Al ver a Tamar, cae de rodillas y dice: Tamar, eres más justa que yo, porque no hice lo que dije que haría. Tamar da a luz unos mellizos, uno de ellos se llama Fares, quien es parte de la genealogía de Jesús, el Cristo, el Mesías. Queremos decir: Mateo, pudiste saltarte ese nombre, es más, ese niño ¡no debió nacer! es producto de una relación de un suegro con su nuera, no debiste poner eso ¿por qué mencionar a Tamar por nombre? parece que Mateo dice: ¡no quiero que nadie pase por alto esto! eso es algo que todos esconden, que nadie quiere que se sepa, a menos, claro, que sea el tema principal de la historia de la Navidad. Pero la historia no acaba para Judá; como 28 años después que vende a su hermano, hay hambruna en la nación. Jacob llama a sus hijos y los manda a Egipto a comprar granos. Rubén el hermano mayor y Judá, quien es el líder, van a Egipto a comprar grano, y ¿adivina quién es el encargado de vender el grano? ¡sí! José. Llegó como esclavo y ahora es el secretario de economía. La última vez que Judá vio a José era un adolescente con granos, ahora tiene 30 y tantos años, se viste como egipcio, habla como egipcio, camina como egipcio, huele a egipcio y ellos no lo reconocen, pero José sí, y empieza a entrevistarlos. Les habla por medio de un interprete y los provoca, quiere investigar si han cambiado, por momentos sale del cuarto a llorar. Ellos no tienen idea de porque este ministro quiere verlos una y otra vez, no saben porqué tanto interés en ellos. Finalmente regresan a su papá con los granos, pero con la petición de llevar a su hermano menor para la siguiente ocasión. El padre dice ¡eso no! la última vez que mandé un  hijo con ustedes ¡no lo volví a ver! no quiero perder otro hijo. Eventualmente llevan al hermano menor a comprar más granos, José está con ellos en la habitación y de repente manda a sacar a sus asistentes, se quita los adornos, ve a sus hermanos y les dice ¡yo soy José! Esta es una de las escenas más trágicas: Soy José (I am your brother), y ahí está Judá frente a frente con José, quizá piensa: si yo estuviera en su lugar ¿qué haría? ¿qué le haría al hombre que me vendió de adolescente? sabiendo que tengo el poder para hacerlos pagar y no tener ninguna consecuencia. Judá sabe lo que él haría. Se conoce, es mentiroso, egoísta, eso ha sido siempre y nunca lo confesó. 
Ahora está frente al hombre que tiene todo el poder sobre su vida, y José le dice: levántense, los perdono, es más cuidaré de ustedes, les daré ganado, riquezas, estarán seguros. Traigan a papá y lo cuidaré por generaciones, es más ¿saben algo? Dios me puso aquí, Dios usó la maldad de ustedes para ponerme aquí. La Biblia dice que muchos años antes de que el Nuevo Testamento se escribiera, José dice: Dios me puso aquí para salvar a muchos. Salvé a los egipcios, al faraón, a mi familia, sus familias, salvé a muchos. José es un prototipo, una imagen del Salvador. Pero Dios dice: me saltaré al salvador y tomaré a Judá, el mentiroso, ladrón, para que mi hijo llegue al mundo por medio de él. Mateo sabe eso, es parte de la historia y ¿sabes por qué lo pone? porque la cara de Judá es una foto tuya y mía. Es la foto de la persona que se merece una cosa y obtiene una totalmente diferente. Es la foto de una persona que está en el proceso de aprender que la gracia de Dios está disponible incluso para las personas que creen que no pueden llegar a Dios. Judá nunca se quebrantó, nunca confesó, nunca pidió disculpas, pero en el pináculo de la historia José le da a Judá lo que éste no merece. Y Dios decide no usar a José, el justo; y pone a Judá el injusto en la genealogía de Jesús. Esto es asombroso y ¡de eso se trata! esta es la historia de la Navidad, es la historia de Jesús, en que nunca, ni en el AT, ni Nuevo Testamento, nadie podía llegar a Dios por sus medios, porque ese nunca fue el plan de Dios. Tampoco Dios quiso que fueran nuestros medios los que nos pusieran a cuentas con Dios; tampoco el decir: nunca podré tener paz con Dios por todo lo que he hecho, nunca podré estar con Dios porque tengo secretos, vergüenzas, porque lastimé a alguien y no me he hecho responsable, no puedo cambiar el pasado, no puedo hacer nada para estar a cuentas con Dios, por cosas que he hecho. ¡Ese no es el plan de Dios! Esos son medios humanos para querer acercarse a Dios; y desde el Génesis, Dios muestra lo que es tener gracia y misericordia. Dios sabe que querer ganar el derecho, nunca ha hecho a nadie mejor. Prometer, no hace nada con el pasado, con los secretos. Mi esperanza y tu esperanza no es lo que puedes hacer, sino en lo que Dios ya hizo por medio de Jesús. Mateo sabe eso, de eso se trata la Navidad y lo pone desde el principio, como diciendo: antes de que empiece a contar sobre el nacimiento de Jesús, antes que diga su historia, tienen que saber esto, quiero recordarles cómo es el asunto: Dios ha escogido desde el principio a personas con pasado, con secretos, a quienes han defraudado, quienes se han traicionado, a ellos los escogió y en cuanto lo reconocieron, tuvieron acceso a Dios, pero nunca por algo que ellos hicieron, sino por lo que Jesús hizo por ellos. Y eso también es para nosotros. Esta es tu historia y la mía. ¡Tú eres el propósito de la Navidad! Somos la razón de que Dios vino a este mundo a dar gracia a la gente que no lo merecía. Su gracia está disponible para quienes nunca se han rendido, ya sea por rebeldes o por miedo a no poder vivir como están destinados a vivir. Sabes la los religiosos les cuesta entender que nuestra prioridad es estar a cuentas con Dios, no querer arreglarnos a nosotros mismo, para llegar a ÉL. Ya seas joven, niño, adulto, cuando te acercas a Dios diciendo: no es lo que he hecho, sino lo que ÉL hizo por mí. Cuando eso es lo que rige nuestro punto de vista, nuestra manera de pensar y ver a Dios, entendemos y sabemos lo que somos y quién es Dios. Eso empieza a cambiarnos por dentro y como hombres y mujeres que se quieren acercar a ÉL por lo que ÉL ha hecho y nos ha regalado, aunque no lo merecemos; encuentran la gracia para ser perdonados y perdonarse a sí mismos; son hombres y mujeres que descubren la manera correcta para empezar a arreglar relaciones rotas. Tener una relación con Dios no empieza diciendo: mira lo que hago, y: te prometo esto. Siempre empieza con: esto es lo que hizo Jesús por mi. Este es el nuevo mensaje de la Navidad. Y empieza cuando Jesús vino a este mundo a morir y pagar por los pecados de la humanidad, los que vivieron antes, los de esta generación y las generaciones futuras. La pregunta para ti es ¿tienes secretos? te casaste con secretos, eres de los que dice: nunca podré llegar a Dios porque no puedo tener paz con mi pasado, no puedo regresar el tiempo. Eres de lo que dice: quiero pagar, compensar por lo que he hecho, pero no me puedo perdonar. Si eres tú, escucha: ¡es Navidad! Dios envió a Su Hijo a este mundo y se acercó a ti aunque tú has dejado que tu pasado te aleje de ÉL. Su gracia está disponible para quienes se acercan a su Padre Celestial y no se trata de  que digas: limpiaré mis actos; sino que empieza igual como se hizo ese día hace más de 3 mil años, cuando Judá vio a su hermano y dijo: aceptaré exactamente lo que no merezco; es una relación de gracia y misericordia, aceptación, perdón. Así empieza siempre. Si hoy tienes un secreto, vergüenza, que pensabas llevar a la tumba, Dios te dice: te invito a aceptar lo que ya he hecho por ti, déjame ese secreto, ¡dame esa vergüenza! antes que quieras pagar con tus fuerzas, ¡eso ya lo hice yo! Te invito a que te acerques, sabes que soy el dador de gracia y misericordia y perdón. Con el tiempo te enseñaré a perdonarte, te enseñaré cómo remendar esas relaciones, pero no quiero que ese pecado nos separe por más tiempo, porque mandé a mi Hijo a arreglar ese asunto de una vez y para siempre. Judá llegó a ser el tatara, tatara, tatara abuelo de Jesús, el Cristo,el Mesías. Los años pasan, su papá está a punto de morir y manda llamar a sus hijos, a los 12 y los bendice. Esto es lo que dice a Judá, cientos de años antes de que Jesús naciera, antes de que fueran nación, antes de que David viviera. Llega y pone sus manos en Judá, el mentiroso, el engañador, el que rompió su corazón por 20 años y le dice: ¡por tu descendencia nacerá un Rey y tus hermanos y sus familias se inclinarán ante ÉL! 
Años y años después nace un bebé a quién llaman David, que sería rey y por medio de él, nace un Hijo que es llamado Jesús, el Cristo, el Mesías. Este es el mensaje de la Navidad, es la manera que Dios da un nuevo mensaje: ¡nadie tiene acceso al Padre por sus propios medios, el acceso al Padre es siempre por medio de la gracia, misericordia y perdón! Eso es lo que se ha hecho antes de ahora, y ahora. La genealogía de Jesús sigue así: Mateo 1.3 Judá, padre de Fares y de Zera, cuya madre fue Tamar; (por si te perdiste la historia) Fares, padre de Jezrón; Jezrón, padre de Aram; Mateo 1.4-5 Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón; 5 Salmón, padre de Booz, cuya madre fue Rajab… Rajab tiene un apodo ¿Sabes por qué ella es parte de la historia? Porque personas como Rajab, Tamar, Judá, Mateo, gente como tú y como yo son el propósito de Su venida a la Historia. Padre, gracias; rompe nuestro deseo de querer ser justos, para los que creen que se puede con sus fuerzas, que en este momento sepan que no es así. Para quienes nunca admitirán porque les da pena, que puedan ver que no es así, eso se interpone en el camino para llegar a conocerte. Danos sabiduría para acercarnos así como estamos y recibir el regalo gratuito de tu gracia y misericordia, porque esa historia es nuestra historia.
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