Reflexión por los 38 años de la Iglesia Bautista Sion
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 16 viewsNotes
Transcript
Hoy celebramos 38 años desde que nuestra amada Iglesia Bautista Sion comenzó, un tiempo marcado por la fidelidad y la gracia de Dios. Con Laura hemos tenido el privilegio de pastorear esta iglesia por 30 de esos años, desde abril de 1995.
A lo largo de este camino, hemos vivido muchas experiencias, algunas dulces y otras desafiantes.
Hemos visto a tantas personas pasar por estas puertas, algunas permaneciendo todavía hoy con nosotros y otras siguiendo caminos diferentes. Pero, sin embargo, en todo momento, hemos confiado en que el Señor guió y va a seguir guiando nuestros pasos.
Cada recuerdo, cada palabra, y cada oración han sido piedras en este altar que levantamos hoy para testificar de la bondad de Dios.
Y aunque hemos enfrentado diversas pruebas, sabemos que el propósito de Dios sigue siendo perfecto. Él nos ha sostenido y sigue siendo nuestra fortaleza.
A través de todo, hemos aprendido que nuestro llamado como iglesia sigue siendo claro: que debe ser; “Amar a Dios con todo nuestro ser y cumplir con la Gran Comisión, hacer discípulos de Cristo y compartir su amor con todas las personas.
Este aniversario no solo es un momento para mirar al pasado, sino también para levantar la vista hacia el futuro.
Creemos firmemente que lo mejor está por venir.
Dios tiene planes grandes y maravillosos para esta iglesia, y estamos convencidos de que veremos frutos aún mayores si seguimos siendo fieles a Su Palabra.
A todos los que forman parte de esta familia espiritual, les animo a seguir adelante, a permanecer unidos, y a ser luz en medio de un mundo que tanto necesita de Jesús.
Juntos, sigamos edificando, discipulando y extendiendo el Reino de Dios, confiando en que Él hará mucho más de lo que podemos imaginar.
A Dios sea toda la gloria, porque en Su amor y fidelidad hemos llegado hasta aquí. Y en Su gracia seguiremos avanzado.
Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia,
y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz.
