MINISTROS DE LA RECONCILIACION.

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Dios nos reconcilio consigo mismo por medio de Jesucristo, y ahora nos ha encomendado el deber de ser embajadores de ese mensaje

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2 Corintios 5:18–21 (RVR60)
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

INTRODUCCIÓN

Hemos visto como Pablo les ha venido describiendo a los corintios algunas de las motivaciones que controlaban su vida y ministerio; su confianza en el cielo, y su preocupación por agradar a Cristo en una vida de integridad.
Pero había otra más: la comisión que había recibido de Dios. ¡Pablo era un embajador de Cristo! EL Señor Jesús le había encomendando llevar un mensaje, uno que era de esperanza y de paz: Dios no estaba en guerra contra los pecadores; Dios había pagado el precio por el pecado; y ahora los pecadores ahora podían creer y ser salvos. ¡Qué tremendo mensaje!
Esa es sin duda la misión que la iglesia a tenidos desde entonces, el Evangelismo. Dios ha llamado a todos los creyentes (ministros / servidores) a proclamar el mensaje de las reconciliación.
¿Que es la reconciliación?
La reconciliación es el proceso de restauración de relaciones que se han visto dañadas, por agravios o heridas, rupturas, distanciamientos.
Cuando Dios creó a Hombre & la mujer en el huerto, los puso para tener una relación intima cercana. Para que el hombre encontrara su mayor deleite en Dios. Sin embargo la desobediencia de parte de la primera pareja provoco una ruptura en aquella relación que en un inicio era perfecta.
Génesis 3:6–10 (TLA)
6 La mujer se fijó en que el fruto del árbol sí se podía comer, y que sólo de verlo se antojaba y daban ganas de alcanzar sabiduría. Arrancó entonces uno de los frutos, y comió. Luego le dio a su esposo, que estaba allí con ella, y también él comió. 7 En ese mismo instante se dieron cuenta de lo que habían hecho y de que estaban desnudos. Entonces tomaron unas hojas de higuera y las cosieron para cubrirse con ellas.
8 Con el viento de la tarde, el hombre y su esposa oyeron que Dios iba y venía por el jardín, así que corrieron a esconderse de él entre los árboles. 9 Pero Dios llamó al hombre y le preguntó:
—¿Dónde estás?
Y el hombre le contestó:
10 —Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, pues estoy desnudo. Por eso corrí a esconderme.
La relación entre Dios y el hombre quedo seriamente dañada a causa del agravio de nuestros primeros padres (Adán y Eva) producto del pecado. A partir de ese momento siendo el hombre el causante del agravio, cada vez más se alejaba de Dios.Desde entonces el hombre ha vivido separado de Dios, con una relación rota.
Para que en una relación se de la reconciliación, al menos una de las partes tiene que estar interesada en que esto suceda.
Después de haber pecado y ser enfrentados ante la realidad de lo que habían hecho. En lugar de buscar la restauración de la relación con Dios Adán y Eva solo encontraron excusas para culparse entre ellos y a otros de su condición actual. (Dicho sea de paso el hombre por si mismo no posse la capacidad para reconciliarse con Dios). Si esa hubiera sido la condición para restaurar la relación estaríamos perdidos. Pero fue Dios el que tomo la iniciativa de restaurar la relación con el hombre, de reconciliarnos con él.
Y esa era una motivación muy poderosa en la Vida de Pablo. El preciso mensaje de la reconciliación de Dios para con el hombre, era el deber más importante que tenía por cumplir.
Por eso es que Pablo a pesar de la adversidad que enfrentaba no se desenfocaba, el no le daba vueltas, ni lo hacia complicado (como muchos lo hacemos hoy), los pecadores pueden reconciliarse con Dios por medio de la Cruz de Cristo y es lo que quiere que sus lectores vieran.
2 Corintios 5:18 (RVR60)
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
Pablo aquí se refiere a las cosas de las cuales ha vendido hablando: es decir, al gran amor de Cristo que se ha apoderado de el, ese amor que hizo tan grandes cambios en él y en toda nueva criatura para vivir en integridad. Todo esto provino de Dios.
Pero no solo eso, Pablo tiene en su mente que así como solo el amor de Dios tiene el poder para cambiar a una persona, solo Dios tiene el poder para reconciliar a los hombres con el mismo.
Los Judaizantes que se habían colado en la iglesia en Corinto enseñaban que a través de la observancia rigurosa de la ley es que podían reconciliarse con Dios.
De la misma forma lo hacen hoy en día las filosofías, las religiones o cualquier otra experiencia mística, ofrecen al hombre hacer la paces con Dios bajo sus propios logros y esfuerzos.
Pero Pablo, persuadido por el Amor de Cristo, insistía en predicarles a otros lo que había recibido de Jesús mismo.
Dios, quien nos reconcilio consigo mismo. Para Pablo no había otro mensaje, Dios había tomado la iniciativa de reconciliar al ser Humano con el.
Desde aquel día en el Huerto cuando les dijo a Adán y Evo ¿Donde estas?, Dios ha estado buscando la salvación de los pecadores.
Ezequiel 34:16 (TLA)
»Yo cuidaré de mi pueblo como cuida un buen pastor a sus ovejas. Mi pueblo anda perdido, pero yo lo buscaré. Se ha apartado del camino, pero yo lo haré volver. Anda herido, pero yo vendaré sus heridas. Está débil, pero yo le daré fuerzas. Y aun cuando esté gordo y fuerte, cuidaré de él.
Fue Dios el que nos atrajo hacia si mismo y es el quien deseaba restaurar la relación que estaba rota a causa del pecado.
Ese es Dios y ese es su carácter, en su naturaleza esta el ser un Salvador.
Efesios 2:4–5 (RVR60)
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
Cuando Dios nos reconcilio, lo que es hizo fue que nos restauro a una relación favorable y amigable, después del mal que hemos hecho.
Cuando Dios nos reconcilia, pasamos de ser sus enemigos, de estar enemistados y condenados, a ser sus amigos, a estar en paz con el y a ser perdonados y transformados para vivir una vida nueva.
La reconciliación ocurre porque Dios por su gracia estuvo dispuesto a perdonar nuestros pecados echándolos a lo profundo del mar
¿ Y como es que Dios lleva a cabo esta reconciliación?
Dios, quien nos reconcilio consigo mismo por Cristo.
De tal manera amo Dios al mundo, que envió a su hijo, para que por medio de su muerte los hombres tuvieran el camino hacia la reconciliación.
Es decir no solo Dios tomo la iniciativa, sino que también el puso los medios para ello.
Colosenses 1:20–22 (NBV)
20 Por medio del Hijo(el Señor Jesucristo), Dios reconcilió con él todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra. Esa paz la logró Dios por medio de la sangre que Jesús derramó en la cruz. 21 En otro tiempo, ustedes estaban alejados de Dios y eran sus enemigos, debido a sus malos pensamientos y acciones. 22 Pero ahora él los ha reconciliado por medio de la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo, para presentarlos santos, sin mancha ni culpa, ante la misma presencia de Dios.
La reconciliación con Dios nos da paz verdadera. Fue la muerte de Jesús y su sangre derramada una vez y para siempre que la ofrenda perfecta por nuestros pecados fue aceptada. Ya no se necesitan más ofrendas, corderos a animales para cubrir nuestros pecados, la sangre de Cristo los ha borrado todos.
La reconciliación con Dios por medio de Cristo ahora nos hace tambien cercanos. Antes estábamos lejos, pero ahora, por medio de Jesús podemos estar cerca del el, tener una comunión diaria, plena, se han abierto las puertas del cielos para nosotros.
La reconciliación con Dios por medio de Cristo, nos ha hecho amigos de Dios. La enemistad que existia entre Dios y nosotros a causa del pecado fue borrada con la sangre derramada en la cruz del calvario.
Y este es un mensaje tan transformador, que no puede ser guardado y callado. Por ello es que aún en medio de tanta dificultad con la que Pablo lidiaba, no paraba de predicar a otros este mensaje.
Dios nos a reconciliado con el, no solo para que gozamos de su amor, su paz, su perdón, de la nueva comunión con el que en si mismas ya son una tremenda bendición para nosotros.
Sino que el tambien nos a dado una labor y es que nos y nos dio el ministerio de la reconciliación.
Ya hemos dicho que todos somos ministros, por tanto todos tenemos un ministerio, al menos el de servir, ¿esta de acuerdo?, Pues ahora vemos que Dios nos ha otorgado otro ministerio más a todos los que hemos sido reconciliados con Dios. (Pregúntele a su vecino de al lado si el ya se ha reconciliado con Dios).
Cada cristiano nacido de nuevo esta llamado al ministerio de la reconciliación.
Es decir cada uno de nosotros esta convocado por Dios a servir a otros, ahora en especial a aquellos que no han escuchado del evangelio de perdón y reconciliación con Dios.
Esa fueron las últimas instrucciones de Jesús para los discípulos antes ascender al cielo.
Mateo 28:18–20 (RVR60)
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Todo cristiano tiene un llamado a ser un proclamador del Evangelio. No debemos quedarnos callados, tal mensaje de reconciliación debe ser escuchado.
Somos ministros de Jesús, lo servimos a el, y cada vez que cerramos nuestra boca para no predicar, estamos desobedeciendo al mandato de Jesús.
Pero es que me da pena, es que no se que decir, es que yo no se tanto como el hermanos X que se sabe la biblia de memoria.
Cuando vamos a predicar el mensaje, no vamos en nuestra fuerza, no es nuestro mensaje, es el mensaje de Dios y este debe ser predicado no con fuerzas humanas, sino con el poder de Dios.
Hechos de los Apóstoles 1:8 (NTV)
pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.
Es el ES en nosotros el que nos capacita para llevar el mensaje del evangelio a otros. Necesitamos estar llenos del ES para poder llevar el evangelio a Otros.
Dios no ha hecho ministros de la reconciliación.
¿Y que consiste ese ministerio?
2 Corintios 5:19 (RVR60)
que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
Pablo esta explicando en que consiste este ministerio de la reconciliación que nos ha sido encomendado.
William MacDonald: Hay dos posibles formas de comprender esta declaración, y las dos son bíblicamente correctas. Primero, podemos pensar en ello como diciendo que Dios estaba en Cristo en el sentido de que el Señor Jesucristo es Deidad. Esto es ciertamente verdad. Pero también podríamos comprenderlo como significando que Dios estaba, en Cristo, reconciliando consigo al mundo. En otras palabras, Él estaba reconciliando al mundo, pero lo estaba haciendo en la persona del Señor Jesucristo
Cualquiera de las interpretaciones que aceptemos, un cosa queda clara en ambas: Dios era el que estaba eliminando activamente la causa que había provocado la ruptura de la relación y la separación.
Dios no necesitaba reconciliarse con el Hombre, pero nosotros si necesitábamos reconciliarnos con Dios y aún a causa de nuestra incapacidad para hacerlo Dios lo hizo por nosotros.
que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
¿Significa entonces que con la muerte de Cristo todos se salvan?
Existe una creencia dentro del cristianismo llamada universalismo y que esta asegura que como Dios es amor, al final de los tiempos todos los hombres independientemente de sus vidas, se van a salvar por la eternidad.
¿Es acaso lo que Pablo esta escribiendo aqui?
De ninguna Forma. Debemos tener cuidado en sacar de contexto las escrituras y torcerlas para que digan algo que no dice. Debemos examinar en su contexto esta declaración, ya que el Pablo ha venido diciéndonos que Fue Dios quien tomo la iniciativa y que el mismo estableció el medio que utilizo para nuestra salvación, esta fue la obra de Cristo.
La obra de Cristo en la cruz tienen un valor infinito e ilimitado porque Jesús es el Hijo de Dios y el es infinito. Pero su aplicación es limitada,porque el perdón de pecado solo es aplicable a aquellos que se han apropiado de la obra de Cristo
La salvación esta disponible para todo aquel que confía en ella.
Su oferta es ilimitada. (no importa si eres borracho, adultero, mentiros, ladrón cobarde, chismoso, mentiroso, blasfemo, legalista, moralista, golpeador, gritón, peleonero, si eres anciano, joven, niño, niña, anciano, hombre, mujer), Cristo puede salvar a cuantos se acercan a el,
Mientras un persona permanezca en sus pecados, su pecados le siguen tomando en cuenta para la condenación eterna, pero en el momento que esta persona acepta, confía y descansa solo en los méritos del Señor Jesucristo y lo reconoce como su único y suficiente Salvador, entonces ahora es contado por justo, y toda su cuenta de pecados es cancelada y borrada.
Salmo 32:1–2 (NVI)
1 Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados. 2 Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño.
Este es le mensaje de la reconciliación con Dios,es el mensaje que la Iglesia predico y sigue predicando. Dios reconcilio al mundo consigo mismo por Cristo en la cruz y ahi nos mostró el perdón. Jesús esta dispuesto a salvar a todos los que confían en su nombre.
Es le mensaje que puso en nuestras manos. y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
Esa palabras de reconciliación, son palabras de perdón, Dios decidió borrar nuestra deuda, perdonar todas nuestras maldades, y no tenerlas en cuenta más y nos hadado el privilegio de compartirles a otros sobre esto.
En otras palabras, Dios nos ha confiado el maravilloso privilegio de salir y predicar este glorioso mensaje a todos en todas partes y que otros lo escuchen.
Que honor, que privilegio No se lo dio a los ángeles, sino a nosotros, los débiles y pobres hombres.
2 Corintios 5:20 (RVR60)
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Pablo uso la metáfora de un embajador para ilustrar la importancia de la misión que se nos ha encomendado.
Un embajador es un ministro de estado, que representa a su propio gobernante en un país extranjero. No hay mayor responsabilidad que la del embajador.
(i) Un embajador de México es un mexicano que reside en otro país. Pasa la vida entre personas que en muchos casos hablan una lengua diferente, tienen tradiciones diferentes y tienen otra manera de vivir. El cristiano se encuentra en ese caso: vive en el mundo; toma parte en la vida y las actividades del mundo; pero es ciudadano del Cielo. En este sentido, es un extranjero. El que no esté dispuesto a ser diferente no puede ser cristiano.
(ii) El embajador habla en nombre de su propio país. Cuando el embajador mexicano habla como tal, su voz es la voz de México. Hay situaciones en las que un cristiano tiene que hablar en nombre de Cristo. En las decisiones y consejos del mundo, la suya debe ser la voz de Cristo que presenta Su mensaje en aquella situación.
(iii) El honor de su país está en las manos del embajador. Por él se juzga a su país. Se escuchan sus palabras y se observan sus acciones y se dice: «Eso es lo que dice y hace tal o cual país». El deber del embajador no se limita a comunicar un mensaje determinado o a seguir una cierta política, sino que también está obligado a vigilar las coyunturas, a estudiar los caracteres, a buscar las oportunidades, para presentárselas a su audiencia de la manera más atractiva posible». La gran responsabilidad del embajador es representar y presentar a su país a aquellos entre los que vive.
Tenemos como cristianos el privilegio más honroso, Jesús nos a comisionado personalmente a ser portavoces de su mensaje donde estemos, y al mismo tiempo la responsabilidad más sobrecogedora.
El honor de Cristo y de Su Iglesia están en nuestras manos. Con nuestras palabras palabras y con nuestras acciones los que no conocen del evangelio puede hacer que se estime —o desestime— al Señor Jesús y a su Iglesia.
Si somos embajadores en nombre de Cristo, si somos ministros de la reconciliación, tal como lo era el apóstol Pablo, estamos llamado por Dios a ser esos instrumentos como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Romanos 10:14–15 (NVI)
Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!»
Cada uno de nosotros ha sido enviado por el Señor como sus embajadores a hablarle a otros de este mensaje de reconciliación. Todos somos ministros de la reconciliación queramos o no.
Asegurémonos de que nuestro mensaje, métodos y motivos sean los correctos, de modo que nuestra obra pueda ser duradera y resista la prueba de fuego cuando estemos ante Él.
2 Corintios 5:21 (RVR60)
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Este versículo nos da el fundamento doctrinal de nuestra reconciliación.
¿Cómo ha hecho Dios posible la reconciliación? ¿Cómo puede Él recibir a culpables pecadores que acuden a Él con arrepentimiento y fe?
La respuesta es que el Señor Jesús ha afrontado de manera efectiva con toda la cuestión de nuestros pecados, de modo que ahora podemos quedar reconciliados con Dios.
En otras palabras, Dios hizo que Cristo fuese hecho pecado por nosotros, aunque Cristo no conoció pecado personalmente, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Debemos guardarnos de cualquier idea de que en la cruz del Calvario el Señor Jesucristo llegase realmente a ser pecador en Sí mismo. Tal idea es falsa.
2 Corintios 5:21 (LP:EMD)
Al que no tuvo experiencia de pecado, Dios lo trató por nosotros como al propio pecado, para que, por medio de él, experimentemos nosotros la fuerza salvadora de Dios.
Nuestros pecados fueron puestos sobre Él, pero no estuvieron en Él. Lo que sucedió es que Dios hizo de Él una ofrenda por el pecado en nuestro favor. Al confiar en Él, somos considerados justos por Dios. Las demandas de la ley han quedado plenamente satisfechas por nuestro Sustituto.
¡Qué bienaventurada verdad, que Aquel que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, por nosotros que no conocíamos justicia, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él! Ninguna lengua mortal podrá jamás agradecer a Dios de forma suficiente por una gracia tan inenarrable.
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