pelea la buena batalla
1 Timoteo: La casa puesta en orden • Sermon • Submitted • Presented
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Algo que se ve con frecuencia entre las personas desepmeñan un oficio al servicio de alguien es que tienden a ser más eficientes en la medida en que son más concientes de la recompensa que recibirán; es por eso que empleados tienden a ser más eficientes cuando el que les paga esta observando el trabajo que cuando son dejados a su cuenta.
Pero el reto en el liderazgo y los que servimos al Señor es que aunque lo hacemos dirigidos y guiados terrenalmente, lo cierto es que nuestro servicio es a un Dios que no vemos y eso puede se runa tentación pues al perder de vista el opbjeto de nuestro servicio entonces cualquier cosa puede tomar su lugar.
Esa era en parte el problema de los falsos maestros de Éfeso con los que Timoteo debía relaiconarse. Ellos habían perdido de vista al Señor y habían puesto sus ojos en las riquezas temporales de este mundo lo que los había llevado a apartarse de la fe.
Pero el apóstol Pablo no deja a Timoteo sin dirección; le proporciona una guía clara en 1 Timoteo 6:11-16 para que pueda mantenerse firme y cumplir su ministerio y para que no caiga en la tentaión de que al estar sirviendo a un Dios que no ve, de repente sus pis se extraviaran.
La idea central que deseo transmitir en este sermón es:
El líder comprometido huye del mal, persigue el bien y se aferra a Dios, motivado por Su carácter y promesas.
Desarrollaremos esta idea a través de los siguientes tres encabezados, siguiendo las divisiones de los versículos:
1. El líder huye del mal y persigue el bien (Versículos 11-12)
2. El líder guarda el mandamiento motivado por la presencia de Dios (Versículos 13-14)
3. El líder adora al único Dios soberano (Versículos 15-16)
1. El líder huye del mal y persigue el bien (Versículos 11-12)
1. El líder huye del mal y persigue el bien (Versículos 11-12)
En el versículo 11, Pablo se dirige a Timoteo con una expresión significativa: “Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre.”
Huye de las cosas que pervierten la fe
Al llamarlo “hombre de Dios”, Pablo le recuerda a Timoteo su alta vocación y su linaje espiritual, similar al de Moisés, David y los profetas del Antiguo Testamento. Este título resalta la responsabilidad y el privilegio que Timoteo tiene como líder en la iglesia.
¿De qué cosas debe huir Timoteo? De las que mencionó anteriormente en los versículos 3 al 10: el amor al dinero, la avaricia, las enseñanzas falsas y las controversias inútiles. “Huir” implica una acción inmediata y constante. No es suficiente reconocer el peligro; debemos alejarnos activamente de todo lo que pueda corromper nuestra fe y ministerio.
Este llamado a huir es relevante para nosotros hoy. Vivimos en un mundo que constantemente nos ofrece tentaciones que pueden desviarnos de la verdad. Huir del mal no es cobardía, sino sabiduría y obediencia a Dios. Como José, que huyó de la tentación con la esposa de Potifar, debemos alejarnos de aquello que amenaza nuestra integridad y relación con Dios.
Persigue las virtudes que agradan a Dios
Pero no basta con huir del mal; debemos perseguir activamente el bien. Pablo le dice a Timoteo que siga:
• Justicia: Vivir en rectitud e integridad personal, conforme a los principios de Dios.
• Piedad: Una devoción sincera y profunda hacia Dios, reflejada en nuestras acciones.
• Fe: Confianza y fidelidad inquebrantable en Dios.
• Amor: Amor sacrificial hacia Dios y hacia los demás, incluso cuando no es correspondido.
• Paciencia: Perseverancia y constancia en medio de pruebas y dificultades.
• Mansedumbre: Humildad y gentileza en el trato con los demás.
Estas virtudes contrastan con las características de los falsos maestros. Mientras ellos están envanecidos y buscan ganancias materiales, el hombre de Dios se esfuerza por reflejar el carácter de Cristo. El cristiano debe movilizarse para alejarse de las influencias que lo llevan a desobedecer a Dios y esforzarse por cumplir Su propósito en su vida.
Pelea la buena batalla de la fe
En el versículo 12, Pablo exhorta a Timoteo: “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.”
La vida cristiana es comparada con una batalla o una competencia deportiva que requiere dedicación, entrenamiento y disciplina. “Pelear la buena batalla” implica una lucha continua contra las fuerzas que se oponen a Dios. Es una batalla noble y digna, con un propósito eterno.
“Echar mano de la vida eterna” significa aferrarse a las promesas y bendiciones que tenemos en Cristo. No es solo una esperanza futura, sino una realidad presente que transforma nuestra manera de vivir.
Pablo recuerda a Timoteo su “buena profesión delante de muchos testigos”, posiblemente refiriéndose a su confesión pública de fe y a su ordenación al ministerio. Esto le sirve como motivación para ser fiel y perseverar en su llamado.
Para nosotros, pelear la buena batalla de la fe significa mantenernos firmes en nuestras convicciones, resistiendo las tentaciones y viviendo de manera que honremos a Dios. Implica un compromiso activo y constante en nuestro caminar cristiano.
2. El líder guarda el mandamiento motivado por la presencia de Dios (Versículos 13-14)
2. El líder guarda el mandamiento motivado por la presencia de Dios (Versículos 13-14)
En los versículos 13 y 14, Pablo da una solemne exhortación a Timoteo:
“Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo.”
La presencia de Dios como motivación
Pablo invoca la presencia de Dios y de Jesucristo para enfatizar la seriedad de su mandato. Dios es descrito como “el que da vida a todas las cosas”, recordando que es el Creador y Sustentador de todo. Jesucristo es presentado como el ejemplo supremo de fidelidad, quien “dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato” incluso frente a la muerte.
Esta invocación sirve para recordar a Timoteo que su ministerio se lleva a cabo bajo la mirada de Dios y de Cristo. Su servicio no es para agradar a los hombres, sino para honrar a Aquel que lo ha llamado.
Guardar el mandamiento sin mácula
Pablo le ordena a Timoteo que guarde “el mandamiento” sin mancha ni reproche. Este “mandamiento” puede referirse a todo lo que Pablo ha enseñado en la carta, incluyendo la sana doctrina, las responsabilidades ministeriales y la conducta personal.
Timoteo debe cumplir su ministerio de manera irreprochable, manteniendo la pureza en su enseñanza y en su vida, hasta “la aparición de nuestro Señor Jesucristo”. La expectativa del regreso de Cristo es una motivación poderosa para perseverar y ser fiel.
Para nosotros, este llamado implica ser fieles a la Palabra de Dios y cumplir con nuestras responsabilidades como creyentes. Debemos vivir conscientes de la presencia de Dios y del ejemplo de Cristo, esforzándonos por honrarle en todo.
3. El líder adora al único Dios soberano (Versículos 15-16)
3. El líder adora al único Dios soberano (Versículos 15-16)
En los versículos 15 y 16, Pablo culmina con una exaltación de Dios:
“La cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.”
Adoración y ánimo
Esta doxología es una expresión de adoración que resalta la grandeza y majestad de Dios:
• El bienaventurado y solo Soberano: Dios es el único que posee poder absoluto y felicidad perfecta.
• Rey de reyes y Señor de señores: Su autoridad está por encima de todos los gobernantes terrenales.
• El único que tiene inmortalidad: Dios es eterno, sin principio ni fin; la muerte no tiene dominio sobre Él.
• Que habita en luz inaccesible: Su santidad y gloria son tan puras y brillantes que ningún hombre puede acercarse por sus propios medios.
• A quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: Dios es trascendente y no puede ser plenamente comprendido o visto en Su esencia por los seres humanos.
Pablo utiliza esta descripción para animar a Timoteo. Al contemplar la grandeza de Dios, Timoteo puede encontrar fortaleza y motivación para cumplir su ministerio, sabiendo que sirve al Dios supremo y eterno.
El corazón del líder adora a Dios
La adoración es una fuente de ánimo y perspectiva. Cuando reconocemos quién es Dios, nuestras dificultades y desafíos se ponen en la perspectiva correcta. Servimos al Dios que tiene todo el poder y que gobierna sobre todas las cosas.
Para nosotros, adorar a Dios y meditar en Su carácter nos ayuda a mantenernos firmes y confiados. Nos recuerda que, aunque enfrentemos oposiciones y pruebas, estamos en las manos del Soberano Rey del universo.
Aplicación para nosotros hoy
• Huye del mal y persigue el bien: Identifica las áreas en tu vida donde necesitas apartarte de influencias negativas o tentaciones. Comprométete a cultivar las virtudes que reflejan el carácter de Cristo.
• Guarda el mandamiento motivado por Dios: Vive consciente de la presencia de Dios y del ejemplo de Jesucristo. Deja que Su carácter y promesas te motiven a ser fiel en todas las áreas de tu vida.
• Adora al único Dios soberano: Dedica tiempo a contemplar la grandeza de Dios. Permite que la adoración te fortalezca y te dé perspectiva en medio de los desafíos.
Conclusión
Hemos visto que el líder comprometido huye del mal, persigue el bien y se aferra a Dios, motivado por Su carácter y promesas.
Este llamado no es solo para Timoteo, sino para cada uno de nosotros. Como hombres y mujeres de Dios, debemos asumir nuestro llamado con seriedad y devoción, sabiendo que servimos al Dios vivo y verdadero, quien nos sostiene y guía.
Que podamos pelear la buena batalla de la fe, guardando el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo.
Que la gloria y el honor sean para Él por siempre.
Amén.
