Joel 9

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Joel 3:1-16

INTRO
La porción que empezamos se predice la restauración de los judíos y la derrota final de sus enemigos. El pueblo que ha sido despreciado por las naciones vecinas verá que nadie que endurezca su corazón contra Dios y su “pueblo”, prospera por mucho tiempo. Al final, no tendrán escapatoria.
Varios profetas predijeron la victoria final de la iglesia de Dios, para los impíos será un día terrible, y para Su pueblo será uno de alegría. El día grande del Señor, día terrible para quienes lo despreciaron Y sentirán todo el peso de la fuerza de la ira de Dios, mientras que Israel será cubierto de bendiciones.
En la Biblia vemos a Dios como fuego consumidor y como Padre de misericordia, Joel nos presenta estas 2 verdades. La descripción del juicio a través de la plaga de langostas es vista como una desolación apocalíptica, pero luego el profeta anuncia la promesa de restauración, perdón y el futuro derramamiento del Espíritu.
Escatológicamente es el juicio contra todas las naciones, todo un orden mundial opuesto al pueblo de Dios. En ocasiones no se lee de una nación determinada, se entiende que es a todo el mundo. Es la vindicación del pueblo de Dios. Es Dios aceptando y defendiendo a Su pueblo.
El capítulo empieza relacionando el derramamiento del Espíritu y el impacto que genera. Tal parece que cuando la actividad del Espíritu abunde, se fusionará con los acontecimientos políticos y sociales que anuncian el inminente Día del Señor.
Veremos la restauración del pueblo (iglesia), aunque era difícil de creer. El pueblo estaba derrotado, anulado, no tiene poder, no hay adoración en el templo, no hay gobierno, ni reino ¿quién pensaría que Dios está interesado en un pueblo tan desventurado? Pero…es Pueblo y con esta profecía confirma algo que de otro modo, hubiera sido no creíble.
»En el tiempo de esos acontecimientos —dice el Señor—, cuando yo restaure la prosperidad de Judá y de Jerusalén, reuniré a los ejércitos del mundo en el valle de Josafat. Allí los juzgaré por hacerle daño a mi pueblo, mi posesión más preciada, por dispersar a mi pueblo entre las naciones y por dividir mi tierra.” (Joel 3:1–2, NTV)
Joel lleva al lector hasta el tiempo del juicio final. El valle de Josafat no se menciona en otra parte de la Biblia. La tradición judía lo asocia con el valle de Cedrón ubicado entre el Monte de los Olivos y el templo en Jerusalén. Josafat quiere decir: “El Señor juzga”, así Dios juzgará a las naciones que han asolado a Israel. En el v.14 le cambia el nombre a “valle de la decisión”. Todo recuerda cuando Dios derrotó a los amonitas, moabitas y edomitas que pelearon contra Josafat, rey de Judá.
El lugar dónde Josafat derrotó a esos ejércitos también se llama Valle de Beraca:
Al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca, y allí bendijeron a Jehová; por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta el día de hoy.” (2º Crónicas 20:26, RVR95BTO)
Quizá menciona a Josafat para que se animen, pues en esa ocasión Dios libró milagrosamente a Su pueblo. Está diciendo ¡ÉL peleará por ustedes una vez más!
Otra versión dice “haré volver la cautividad”, como hemos visto la profecía tiene cumplimiento en varias etapas, se cumplió cuando regresaron de babilonia, continúa con la primera venida de Cristo y seguirá hasta el último día, en su segundo venida y Dios restaure a Su iglesia a la felicidad perfecta.
Otros proponen que ese valle se formará al partirse el monte de los olivos en el retorno del Mesías:
En aquel día sus pies estarán sobre el monte de los Olivos, al oriente de Jerusalén. Entonces el monte de los Olivos se partirá, formando un extenso valle del este al oeste. La mitad del monte se desplazará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.” (Zacarías 14:4, NTV)
El valle de Josafat puede ser usado en forma general para los juicios finales de Dios sobre los enemigos de Israel como nación y como Su pueblo redimido.
Además, es el monte de los olivos donde fue la Ascensión del Señor, y se piensa, que será donde regrese por segunda vez:
«Hombres de Galilea —les dijeron—, ¿por qué están aquí parados, mirando al cielo? Jesús fue tomado de entre ustedes y llevado al cielo, ¡pero un día volverá del cielo de la misma manera en que lo vieron irse!».” (Hechos de los Apóstoles 1:11, NTV)
La iniciativa de esta rendición de cuentas es sólo de Dios. Las naciones podrán creerse seguras, poderosas, prosperas, líderes del mundo, gran economía pero Dios dice: YO las haré bajar, irán al valle para ser humillados.
Vemos a Dios interesado en Su pueblo, como un juez preocupado por SU pueblo, son de ÉL y de nadie más, por eso ninguna otra nación tiene el derecho de hacer lo que quieran con la posesión de Dios.
Los acusa de dispersar a SU pueblo por las naciones y de dividir la tierra. Dios ha hecho mucho por reunirlos en la Tierra Prometida; desde el llamado de Abraham que saliera de Ur de los Caldeos, después los patriarcas, después 400 años de esclavitud en Egipto, después 40 años en el desierto, sin identidad. Finalmente Josué entra a la tierra prometida, captura ciudades importantes y era sólo el principio.
Dios los ha tratado como la niña de sus ojos, los trae del cautiverio, de la idolatría y del exilio. Las naciones que les hicieron todo eso ¡no van a quedar impunes! Llegó el día de dar cuentas.
Este día se centrará en cómo las naciones han tratado a la Iglesia de Cristo, el Israel de Dios y por otra parte, también a la nación de Israel.
Cuando dice que dividieron la tierra, el Señor deja claro que la tierra le pertenece, y decidió dar una parte específica a la nación de Israel. Esto dice Salomón en la dedicación del templo:
oye entonces desde el cielo y perdona los pecados de tus siervos, de tu pueblo Israel. Enséñales a seguir el camino correcto y envía lluvia sobre tu tierra, la tierra que diste a tu pueblo como su preciada posesión.” (2º Crónicas 6:27, NTV
Dios dio una parte a cada tribu, Dios hizo esa repartición, sólo ÉL lo puede alterar. Los israelitas recibiern la instrucción de no vender la tierra.
»La tierra no debe venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía. Tú sólo eres un extranjero y un arrendatario que trabaja para mí. »-...” (Levítico 25:23–24, NTV)
Israel cumplió, pero los invasores no. Ahora darán cuentas de eso Es la única parte del mundo que se puede decir que es un país creado, declarado, dado por Dios de forma tan clara y directa.
Tiraron los dados para decidir quiénes de mi pueblo serían sus esclavos. Canjearon niños por prostitutas y vendieron niñas por tan sólo suficiente vino para emborracharse.” (Joel 3:3, NTV)
1, dispersaron a mi pueblo; 2, dividieron la tierra; 3, Echaron suertes. Consideraron a los humanos como propiedad, menos que animales, como objetos, trataron al pueblo de Dios de forma cruel. Eran entregados como premio.
Esto nos recuerda los crímenes de la 2a guerra mundial. A través de los siglos han querido eliminar al pueblo judío. Hitler exterminó a 6 millones de judíos en el holocausto.
Dios declara su rechazo a las atrocidades de todas las guerras o la crueldad humana. Se dice que puedes evaluar a una sociedad por cómo trata a su infancia.
¿Qué dirá Dios a las naciones modernas por su legislación con respecto a los niños desde el vientre? Desde el aborto, violencia física, prostitución infantil, pedofília, abandono, etc.
Pero ¿qué nos dirá a nosotros por cómo tratamos la propiedad y posesiones, cuando hacemos como si nos pertenecieran a nosotros y no a Dios?
Un lado lucrativo de las guerras es el tráfico de esclavos, los cautivos eran vendidos a mercaderes que los llevaban lejos de su hogar, a ser subastados publicamente. Raras veces un esclavo podía obtener su libertad.
Tiraron los dados sobre su pueblo.
Cuando tus parientes fueron invadidos, te mantuviste al margen y te negaste a ayudarlos. Los invasores se llevaron su riqueza y echaron suertes para repartirse Jerusalén...” (Abdías 11, NTV)
Daban a los niños como pago por prostitutas y a las niñas por vino, eran considerados de poco valor. A partir del siguiente verso, ya se mencionan nombres. Y se declara que el enemigo de esos pueblos no es Israel, sino el Señor.
»¿Qué tienen contra mí, Tiro y Sidón y, ustedes, ciudades de Filistea? ¿Tratan de vengarse de mí? Si es así, ¡tengan cuidado! Los atacaré con rapidez y les pagaré por todo lo que hicieron. Tomaron mi plata y mi oro y todos mis tesoros preciados y los llevaron a sus templos paganos. Les vendieron la gente de Judá y de Jerusalén a los griegos para que se la llevaran lejos de su tierra.” (Joel 3:4–6, NTV)
Habla en primera persona. La ofensa a SU pueblo, Dios lo toma personal, tanto así que parece que está defendiendo Su propia causa.
Tiro y Sidón. Filisteos como opresores. Tenían una región costera del mediterráneo con puertos para el comercio marítimo. Eran ciudades intermediarias en el manejo de esclavos. Judá en este caso.
Su riqueza y reputación de esos días era como la de Nueva York, Londres y Tokio combinados. El cártel de Tiro controlaba tanto los mercados como los precios.
esa poderosa ciudad y portal al mar, el centro comercial del mundo. Dale a Tiro este mensaje de parte del Señor Soberano: »“Oh Tiro, te jactaste diciendo: ‘¡Mi belleza es perfecta!’.” (Ezequiel 27:3, NTV)
Las mercancías que comerciabas saciaron los deseos de muchas naciones. Reyes de los confines de la tierra se enriquecieron con tu comercio.” (Ezequiel 27:33, NTV)
Llegaron a creerse dios.
«Hijo de hombre, dale al príncipe de Tiro este mensaje de parte del Señor Soberano: »“En tu gran arrogancia afirmaste: ‘¡Soy un dios! Estoy sentado en un trono divino, en el corazón del mar’; pero eres sólo un hombre y no un dios, aunque te jactes de ser un dios.” (Ezequiel 28:2, NTV)
El orgullo de quienes mueven mucho dinero es asombroso. Viven como si son dueños de todo, como si n hay mañana, no creen que sean responsables ante Dios.
¿Qué tienen contra mí? No son mi pueblo, por qué se quieren vengar ¿de qué? Ustedes actuaron por su propia maldad. YO soy quién los castigaré y una vez que empiece ¡será rápido!
Los filisteos y árabes se llevaron los tesoros de la casa del rey Joram. Era costumbre que ponían esos tesoros en el templo de sus ídolos, como un regalo a sus dioses. Ahora Dios les dice: tomaron mi plata y vendieron a mi pueblo a los griegos.
Pues tanto las personas como las riquezas ¡le pertenecen a Dios! Si alguien ataca, desprecia, roba a Su pueblo, es como si atacarán a Dios mismo. Cuando Saulo atacó a los cristianos, Jesús lo confronta y le dice:
—¿Quién eres, señor? —preguntó Saulo. —Yo soy Jesús, ¡a quien tú persigues! —contestó la voz—.” (Hechos de los Apóstoles 9:5, NTV)
En esto, el pueblo de Judá, se puede ver reflejado. Porque en un tiempo ellos mismos fueron culpables de lo mismo.
“... «¡Los habitantes de Israel han pecado una y otra vez y no permitiré que queden sin castigo! Venden por dinero a la gente honrada y a los pobres por un par de sandalias.” (Amós 2:6, NTV)
La maldad es un mal común del ser humano, producto del pecado. Seas del pueblo escogido o no.
Hay patrones que hacen algo similar, por una cantidad acordada exigen hasta el alma del trabajador. O por un incentivo extra les exigen trabajar hasta 12 horas al día. Es una forma sutil, pueden decir que “no obligan” pero el resultado es el mismo. Las personas parecen esclavos.
Los llevan tan lejos como Grecia.
Mercaderes de Grecia, Tubal y Mesec llegaban con esclavos y objetos de bronce para comerciar contigo.” (Ezequiel 27:13, NTV)
Lucraron con la desgracia de Judá y el Señor se identifica con Su pueblo. Dios establece un día para juzgar al mundo. Llegará un día final, pero no quiere decir que hacerlo ahora no tendrá consecuencias. Por eso es mejor rendir cuentas por voluntad que ir acumulando.
Sin embargo, yo los traeré de regreso de todos los lugares donde los vendieron y les pagaré a ustedes por todo lo que hicieron. Venderé a sus hijos e hijas a la gente de Judá y ellos los venderán al pueblo de Arabia, una nación lejana. ¡Yo, el Señor, he hablado!».” (Joel 3:7–8, NTV)
El Señor les dice: ¡Ahora yo los trataré igual! Ni el mar, ni la distancia impedirá traerlos de vuelta. Alejandro y sus sucesores restauran a la libertad a muchos judíos cautivos en Grecia.
En Job se menciona a los Sabeos que se relacionan con Tema en el norte de Arabia. El pago será el mismo. Ellos se convertirán en esclavos.
Los Israelitas fueron vendidos por los desiertos de África, este pueblo ahora, probarán la aridez del desierto.
Los persas Artajerjes, Mnemón, Darío Oco y principalmente Alejandro Magno redujeron el poder de los fenicios y filisteos. Ahora es el Señor quién levanta a su pueblo y los pone en posición de mercantes
Esto se cumplió en parte cuando Sidón fue vendido como esclavo por Antíoco III el 345 a. C. Los ciudadanos de Tiro y Gaza fueron esclavizados por Alejandro Magno en 332 a. C.
Simbólicamente Filistea y Fenicia representan todos los enemigos de Israel.
Digan a las naciones de todas partes: «¡Prepárense para la guerra! Llamen a sus mejores hombres de guerra. Que todos sus combatientes avancen para el ataque. Forjen las rejas de arado y conviértanlas en espadas y sus herramientas para podar, en lanzas. Entrenen aun a los más débiles para que sean guerreros. Vengan pronto, naciones de todas partes. Reúnanse en el valle». ¡Y ahora, oh Señor, llama a tus guerreros!” (Joel 3:9–11, NTV)
Esta frase se usó en los preparativos de Babilonia contra Jerusalén.
Ellos gritan: “¡Prepárense para la batalla! ¡Ataquen a mediodía!”...” (Jeremías 6:4, NTV)
Los enemigos deben prepararse para la guerra, ahora ellos serán destruidos. Dios “empuja” a los enemigos a prepararse para ser derrotados.
Fundan herramientas agrícolas para hacer armas La industria bélica prevalece sobre la alimentaria. Sin saberlo, estos pueblos originan para ellos mismo la carencia que produjeron en el pueblo de Israel.
Aun los débiles. Diga el débil fuerte soy. En el sentido original es que la furia de los enemigos de Israel será tanta que aún los débiles creerán que son fuertes para formar parte del ejército invasor. Hasta los enfermizos van a querer ir a esta guerra, creyendo que van a ganar, pero van a su derrota.
Si aquí les pide que cambien los arados en armas, en Isaías hay una orden diferente:
… Ellos forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en herramientas para podar. No peleará más nación contra nación, ni seguirán entrenándose para la guerra.” (Isaías 2:4, NTV)
En Joel el juicio es dado antes que se establezca el reino mesiánico, en Isaías habla del efecto de ese reino.
El valle está lleno de guerreros en línea de batalla. Ahora parece que Joel clama diciendo: Necesitamos a tus ángeles, tus guerreros Señor de los ejércitos.
Vemos que cada profeta tenía “una parte de la revelación”, lo que era oscuro para uno, era revelado al otro. Lo que uno describe en forma breve, el otro lo amplía. Por ejemplo Daniel llama anticristo a un rey, habla de sus conquistas mundiales. Juan lo ve más como una tiranía espiritual de ese rey y agrega 2 bestias que llevan la apariencia de espiritualidad. Daniel, Isaías, Joel y Zacarías describen el ejército de seguidores del anticristo, pero no al anticristo mismo. Juan sí lo hace. Entre todos se forma un mejor rompecabezas.
«Que las naciones se movilicen para la guerra. Que marchen hacia el valle de Josafat. Allí, yo, el Señor, me sentaré para pronunciar juicio contra todas ellas.” (Joel 3:12, NTV)
Llama la atención que el Señor peleará ¡sentado! Te sientas cuando todo ha terminado. Esta expresión nos hace ver que en esa guerra, más bien se ejecutará el veredicto ya dado. Es el valle del juicio, de la decisión, del veredicto. Habrá una confrontación con un final ya sabido.
Den rienda suelta a la hoz, porque la cosecha está madura. Vengan, pisen las uvas, porque el lagar está lleno y los barriles rebosan con la perversidad de esas naciones».” (Joel 3:13, NTV
Este evento debe ser el mismo del Armagedón de Apocalipsis.
Entonces vino otro ángel desde el templo y le gritó al que estaba sentado en la nube: «Da rienda suelta a la hoz, porque ha llegado el tiempo para cosechar; ya está madura la cosecha en la tierra». Y el que estaba sentado en la nube pasó la hoz sobre la tierra, y toda la tierra fue cosechada. Después vino otro ángel desde el templo que está en el cielo, y él también tenía una hoz afilada. Luego otro ángel, que tenía poder para destruir con fuego, vino desde el altar y le gritó al ángel que tenía la hoz afilada: «Pasa ahora tu hoz y junta los racimos de los viñedos de la tierra, porque las uvas ya están maduras para el juicio». Así que el ángel pasó su hoz sobre la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Las uvas fueron pisadas en el lagar fuera de la ciudad, y del lagar brotó un río de sangre de unos trescientos kilómetros de largo y de una altura que llegaba a los frenos de un caballo.” (Apocalipsis 14:15–20, NTV)
Y los espíritus de demonios reunieron a todos los gobernantes y a sus ejércitos en un lugar que en hebreo se llama Armagedón.” (Apocalipsis 16:16, NTV)
Echar la hoz en la cosecha del trigo, se compara con el juicio de Dios. El lagar está lleno se compara con la aniquilación de los enemigos, al aplastar las uvas porque su maldad ha sido grande.
Dios ha sido paciente, no quitó al malvado de inmediato, le ha dado oportunidad de que se arrepienta o hasta que su maldad llegue al colmo, como con los amorreos.
Cuatro generaciones después tus descendientes volverán a este lugar, porque antes de eso no habrá llegado al colmo la iniquidad de los amorreos.” (Génesis 15:16, NVI).
Usa un lenguaje similar al hablar de hoz con el trigo, lagar con uvas. La langosta destruyó las vides, ahora el lagar está lleno. La cosecha antes inexistente ahora está lista para ser cortada.
El vino representó prosperidad agotada, aquí el mosto, lo que se pisa, representa la maldad. Este lenguaje también lo usa en el acto de separación final que hará Dios. Su tiempo de gracia terminará el día del juicio, junto con el fin de la historia del mundo. Juan el bautista dijo:
Está listo para separar el trigo de la paja con su rastrillo. Luego limpiará la zona donde se trilla y juntará el trigo en su granero, pero quemará la paja en un fuego interminable».” (Mateo 3:12, NTV)
Isaías lo dijo:
«Estuve pisando el lagar yo solo; no había nadie allí para ayudarme. En mi enojo, he pisado a mis enemigos como si fueran uvas. En mi furia he pisado a mis adversarios; su sangre me ha manchado la ropa.” (Isaías 63:3, NTV
El día del juicio Dios dividirá por última vez a toda la humanidad y sólo hay 2 grupos por la eternidad:
Se levantarán muchos de los que están muertos y enterrados, algunos para vida eterna y otros para vergüenza y deshonra eterna.” (Daniel 12:2, NTV)
Miles y miles esperan en el valle de la decisión. Es allí donde llegará el día del Señor. El sol y la luna se oscurecerán y las estrellas dejarán de brillar.” (Joel 3:14–15, NTV)
El valle de la decisión, hace referencia a la decisión ya tomada de Dios. Los pueblos no tienen nada qué decir. El tiempo ha pasado para eso. Dios y sus enemigos comparten un criterio ¡Deciden su destino! Pero sólo uno prosperará sobre el otro.
Quienes han rechazado a Dios, sólo les resta escuchar y ver ejecutado el veredicto. Una vez más vemos el lenguaje apocalíptico. Los astros dejan de irradiar luz. Isaías afirma esto:
Los cielos se pondrán negros sobre ellos; las estrellas no darán luz. El sol estará oscuro cuando salga y la luna no iluminará.” (Isaías 13:10, NTV)
En esa época Asiria y Egipto adoraban al sol, los Babilonios a la luna. Esos astros oscurecen como señal de desastre. Cuando Dios sale de SU santuario en Jerusalén. Una Teofanía grandiosa: su grito de batalla, rugirá y perturbará el orden cósmico.
Demostrando que ÉL es la esperanza y fuerza de sus hijos. Dios hizo una promesa a Noé.
Mientras la tierra permanezca, habrá cultivos y cosechas, frío y calor, verano e invierno, día y noche».” (Génesis 8:22, NTV)
Al hacer que dejen de brilla, es porque es el aviso final que los días del mundo están contados.
La voz del Señor pronto rugirá desde Sión y tronará desde Jerusalén y los cielos y la tierra temblarán; pero el Señor será un refugio para su pueblo, una fortaleza firme para el pueblo de Israel.” (Joel 3:16, NTV)
Dios se apresta para la batalla contra los enemigos de Su pueblo y para SU pueblo es refugio, una vez más.
En el pasado lo han vivido. Cuando no había otro lugar corrían al templo a orar arrepentidos y encontraban refugio. En el gran día del Señor, sólo habrá un lugar al cual ir, pero sólo pueden ir quienes ya le han hecho antes su refugio.
Aunque el pueblo de Dios está presente de alguna forma, es Dios quien pelea.
FINAL
Dios nos dice Su pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa. Dios protege a SU iglesia hoy con el mismo cuidado de antes.
Vivimos en un universo en que las cuestiones más importantes ya sean morales o espirituales son controlados por Dios. Y cuando Él se sienta a juzgar, la maldad humana ya no triunfará nunca más. La maldad dejará de ser atractiva, emocionante, admirada.
Consideramos la maldad cuando ésta nos afecta, cuando nuestro entorno es sacudido. Si nuestro mundo parece seguro ¿quién necesita refugio? Si nuestra vida está bien, hay dinero, poder, religiosidad, no necesitamos más. Mucho así no ven “necesidad” de Dios, lo ven como para débiles.
Los ateos serán sacudidos alguna vez en su vida. Si rechazan a Dios, en el día de la calamidad, será ese orgullo lo que los paralice en su agonía.
Dios no es Dios para rellenar huecos, o para cumplir caprichos. ÉL ES DIOS.
En ese día, Dios librará a sus oprimidos. ÉL será la bendición de ellos y vivirá entre ellos:
Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: «¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos.” (Apocalipsis 21:3, NTV)
Hoy en día, hay muchos en un valle de la decisión. Deben saber que hoy hay oportunidad. Pueden saber cuál es la decisión severa del juez si siguen en ese valle de la indecisión.
Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. »No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios.” (Juan 3:17–18, NTV)
Palabra de Dios
Oremos
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