La muerte del hombre de Dios
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· 405 viewsLa historia del hombre de Dios muestra la inquebrantable palabra de Dios al prestar oido a falsa profecía y sufrir las consecuencias, a pesar de que lo hizo sin malicia.
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La muerte del hombre de Dios
La muerte del hombre de Dios
1º Reyes 13:11–19
11Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey. 12Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el varón de Dios que había venido de Judá. 13Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y él lo montó. 14Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? El dijo: Yo soy. 15Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan. 16Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. 17Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres. 18Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. 19Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua.
Introducción
Introducción
Mientras Jeroboam ofrecía incienso sobre el altar falso que levantó en Bet-el, un hombre de Dios de Judá profetiza juicio sobre ese lugar pagano, lo cual sucederá en manos de Josías 300 años después.
Sin embargo, presentó señal inmediata, el altar se partió a la mitad y la mano del rey quedó inmóvil cuando quiso arrestar al profeta, hasta que oró por su restauración.
Jeroboam quedó convencido de que este hombre era un profeta genuino de Dios y quiso comprar su voluntad ofreciéndole regalos e invitándolo a comer a su palacio.
Lo cual rechazó por mandato de Dios. 1º Reyes 13:9–10 “Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres. Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el.”
En esa época compartir el pan representaba alianza, y el hombre de Dios no debía hacer alianza con la comunidad contaminada de Bet-el.
El retornar por otro camino, era una manera de que Dios le ilustraba a Jeroboam e Israel debían apartarse del camino que andaban.
Pero ahora, al profeta se le presenta una prueba que no pudo superar.
El viejo profeta
El viejo profeta
1º Reyes 13:11 “Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey.”
Bet-el había sido contaminada con adoración pagana que es demoniaca. 1 Corintios 10:20 “Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.”
De manera que la tierra, el pueblo y el culto en Israel había sido contaminado de pecado.
Había profeta de Dios en Bet-el pero no hacía nada por denunciar el pecado, se había acomodado al ambiente pagano.
Por eso se le dice “viejo profeta”, no por su edad sino porque ya no servía.
Perdió su comunión con Dios, se estancó espiritualmente y no reaccionaba contra el pecado.
Así hay muchos pastores, evangelistas y profetas de hoy, ya no denuncian el pecado, se han conformado al mundo de hoy y lo que les interesa es agradar a la gente para que obtenga alguna ganancia económica. Miqueas 3:5 (NTV) “5Esto es lo que dice el Señor: «¡Ustedes, falsos profetas, llevan a mi pueblo por mal camino! Prometen paz a quienes les dan de comer, pero le declaran la guerra a quienes se niegan a alimentarlos.”
Este viejo profeta, quizá movido por el espíritu demoniaco que gobernaba en Bet-el, sale en busca del hombre de Dios para hacerlo caer.
La tentación
La tentación
1º Reyes 13:14–17 “14Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? El dijo: Yo soy. 15Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan. 16Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. 17Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.”
El viejo profeta invita al hombre de Dios a volver a Bet-el y comer con él.
El hombre de Dios le declara la instrucción de Dios. 1º Reyes 13:16–17 “16Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. 17Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.”
Este viejo profeta utiliza la mentira: 1º Reyes 13:18–19 “18Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. 19Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua.”
En este punto podemos considerar la inocencia del hombre de Dios, pues actuó sin malicia al creerle al viejo profeta. Podría decir que no debía sufrir castigo porque es inocente.
Sin embargo hay un par de consideraciones que debió hacer:
Si esta hombre era profeta, ¿Por qué no denunció el pecado de Jeroboam?
¿Por que Dios no le encomendó a él la tarea y no a un profeta del reino de Judá?
Debió pensar que este viejo profeta estaba a favor de las malas acciones de Jeroboam, por lo tanto no era confiable. Mateo 7:15–16 “15Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”
También debió evaluar el espíritu: 1 Juan 4:1 “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.”
Romanos 8:14 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” No podemos distraernos ni bajar la guardia.
Logramos esto con una vida disciplinada de oración, conocimiento y obediencia a la Palabra de Dios.
La consecuencia
La consecuencia
1º Reyes 13:20–24 “20Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver. 21Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito, 22sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. 23Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensilló el asno. 24Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo.”
Mientras comían, Dios usó a este profeta mentiroso y le declaró al hombre de Dios su desobediencia, cuya consecuencia sería la muerte en ese lugar.
Muchos se sentirán indignados por la muerte de este hombre de Dios pero esto demuestra que la Palabra de Dios es firme e inquebrantable. Números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”
Puedes considerarte muy buena persona y tener las mejores intenciones del mundo, pero si no renuncias al pecado y obedeces a la Palabra de Dios, tu vida va rumbo a condenación eterna.
Así este profeta desobedeció quizá en inocencia o quizá motivado por el hambre o la sed, lo cierto es que la Palabra de Dios se cumplió, a pesar de que había sido un instrumento en las manos de Dios… Murió atacado por un león.
No puedes jactarte de poder hacer lo que quieras porque has sido instrumento en las manos de Dios. 1 Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.”
El juicio del hombre de Dios también fue un señal para Jeroboam, el viejo profeta y los habitantes de Bet-El, esto hombre llevó Palabra profética que fue respaldada por tres señales:
El altar se parte en dos
La mano de Jeroboam se seca
La desobediencia del hombre de Dios es castigada inmediatamente.
Sin embargo, a pesar de ello la Biblia testifica: 1º Reyes 13:33 “Con todo esto, no se apartó Jeroboam de su mal camino, sino que volvió a hacer sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quería lo consagraba para que fuese de los sacerdotes de los lugares altos.”
Conclusión
Conclusión
Procuramos caminar en los caminos de Dios y obedecer su Palabra, y cuando se presentan tentaciones de parte del mundo o de los inconversos será más fácil soportarlas y rechazarlas.
Pero las tentaciones también vendrán por otros “viejos cristianos”. Estas tentaciones serán más difíciles de soportar porque vienen de personas que están de acuerdo con nuestra fe.
Este viejo profeta posiblemente sintió remordimiento después por ser el causante de la muerte del hombre de Dios, pues lo enterró en su sepulcro, demostrando que lo aceptaba en su familia. 1º Reyes 13:30–31 “Y puso el cuerpo en su sepulcro; y le endecharon, diciendo: ¡Ay, hermano mío! Y después que le hubieron enterrado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos.”
Pero esta acción no lo libraba del castigo por su pecado: Lucas 17:1 “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!”
Ten temor de Dios y no camines en tu propia prudencia, no tenemos capacidad para identificar a los demonios disfrazados de ángel de luz si no estamos en comunión con Dios.
