Esperanza
Adviento 2024 • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción:
Introducción:
¿Que es el Adviento? Significa venida, en el calendario litúrgico es el tiempo de preparación que comienza cuatro domingos antes de la navidad.
Es una época de reflexión y anhelo del Rey venidero. Aunque la primera venida ya ha tenido lugar, seguimos esperando el segundo adviento, por lo que podemos trasladar muchos de los principios y promesas a esta expectativa que tenemos para la venida de nuestro Señor y Rey Jesucristo.
Hoy iniciamos con el primero de los cuatro temas del Adviento: Esperanza.
Pasajes Bíblicos: Isaías 9:2
El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
Estaremos representando este tiempo de espera con cuatro velas que tradicionalmente se utilizan en el adviento, la primera de ellas se llama la vela de la profecía. El anuncio del nacimiento de Cristo no inicia en el N, sino en el AT.
Esta era la esperanza del pueblo judío en los tiempos del nacimiento de Cristo. Había quienes tenían toda la confianza en que pronto se manifestaría la salvación de Dios.
I. La esperanza se busca
I. La esperanza se busca
Lucas 2:25–27 (RVR60)
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo.
La palabra en griego para definir “esperar” en el versículo 25 involucra una espera expectante donde una persona está lista y dispuesta a recibir todo lo que se espera, de hecho, le ofrece una cálida bienvenida.
Como los sabios de oriente que fueron movidos para venir a adorar al Rey de los judíos.
Así esperamos la 2a venida, unos con una expectación de ver la gloriosa presencia de Cristo en el mundo y para otros es una “expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”
Que nuestra esperanza nos mueva a buscar el Reino de Dios y su justicia.
II. La esperanza se abraza
II. La esperanza se abraza
él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Cristo es mucho mejor de todo lo que podemos esperar. Por eso le bendecimos como Simeón, y reconocemos todo lo que es: El es la luz que resplandece en las tinieblas, es Admirable, consejero, Dios fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz.
Abre tus brazos y recibe a la Esperanza de este mundo que es Cristo en esta navidad.
III. La esperanza tiene fundamento
III. La esperanza tiene fundamento
La esperanza necesita un fundamento para diferenciarse de la ilusión, del pensamiento positivo, o la auto confianza en nuestras capacidades.
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.
Expresa la misma idea de las palabras del profeta Isaías. Igualmente, ahora esperamos su 2a venida conforme Él lo ha declarado en su Palabra.
Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
Lo que Simeón dijo sigue siendo una realidad en nuestros días. Cristo es la roca de nuestra fe, la piedra angular. Pero para los que no creen, Cristo es la piedra de tropiezo:
pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;
El significa nuestra salvación, en el ponemos nuestra fe, y otros ponen en él su incredulidad. La señal de la cruz y la resurrección son dos eventos que han sido contradichos por todos los que no creen.
Pero esta oposición, solo pone en evidencia las intenciones de los corazones, los hombres serán juzgados por los pensamientos en sus corazones acerca de Cristo.
María sufriría con la muerte de su Hijo, porque su alma estaba apegada a Él.
Resumiendo nuestra esperanza:
esperamos oposición a nuestro mensaje
también que algunos creerán.
esperamos sufrimiento al estar junto a Cristo
Esperamos ser salvos por Él.
IV. La esperanza se comparte
IV. La esperanza se comparte
Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
Ana hablaba del niño a todos los que se encontraban oprimidos y anhelaban la libertad, a “todos los que esperaban la redención de Jerusalén”.
Conclusión:
Conclusión:
El adviento nos pone ante esta pregunta ¿Qué es lo que más anhelo ahora? Si nuestra esperanza desfallece es quizá porque hemos basado nuestra esperanza en: la salud, nuestras posesiones, la buena reputación, las relaciones personales. Pongamos nuestra esperanza en Él solamente y revitalizaremos nuestro corazón.
Los primeros cristianos usaban la palabra “maranatha” cuando se saludaban unos a otros, que traducido quiere decir: “Ven, Señor Jesús”
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
Que al final de este tiempo de espera estemos preparados para celebrar su primera venida y nuestros corazones alineados con el ES que dice: Ven.
Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.
