¡Ama al Señor con Todo Tu Corazón!
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¡Ama al Señor con Todo Tu Corazón!
¡Ama al Señor con Todo Tu Corazón!
Dt 6:1-9
Dt 6:1-9
En Deuteronomio 6:1-9, Moisés instruye al pueblo de Israel sobre la importancia de amar a Dios y guardar sus mandamientos, estableciendo el principio de la unidad y la devoción total hacia Él como clave para la vida y la prosperidad del pueblo.
Amar a Dios en la Biblia se conoce como el mandamiento supremo. El más importante y significativo, pues, dicta la centralidad de Dios en nuestras vidas. pasaje nos recuerda que el amor a Dios debe ser el centro de nuestras vidas.
Amar a Dios implica una (1) obediencia activa a sus mandamientos. Deuteronomio 6:1 “Estos, pues, son los mandamientos, los estatutos y los juicios que el Señor vuestro Dios me ha mandado que os enseñe, para que los pongáis por obra en la tierra que vais a poseer,” (v. 3) Mostramos pasión por Dios cuando buscamos obedecer su palabra. Cristo también lo expreso cuando dijo Juan 14:15 “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.” Dios merece nuestra lealtad.
Amar a Dios implica una búsqueda intencional de su presencia en nuestra vida diaria, lo que es fundamental para mantener una relación genuina con Él. Es anhelar una relación más profunda y significativa con Dios. La palabra hebrea que se usa para describir este amor
Amar a Dios implica conocerle a través de Cristo. El amor a Dios mencionado en Deuteronomio nos lleva a reconocer que en Cristo encontramos la perfección de este amor. Él cumplió los mandamientos de Dios y nos mostró lo que significa vivir en comunión perfecta con el Padre, sirviendo de modelo para nuestra propia vida.
El mandamiento de amar a Dios en Deuteronomio prefigura el amor perfecto que encontramos en Cristo. Jesús, al resumir la ley en amar a Dios y al prójimo, nos revela que este amor se cumple en Él, quien vivió la obediencia perfecta y nos llama a compartir ese amor.
Amar a Dios implica responder a su amor.
1 Juan 4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
