EJERCIENDO LA AUTORIDAD CORRECTAMENTE
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Lectura: 1 Timoteo 4:6-5:2.
Oración: Que el Señor nos ayude a entender este texto, y que su Espíritu edifique a su iglesia por medio de su Palabra.
Adorno
Una de las áreas de la vida que más ha sido afectada por el ser humano son las relaciones. En primer lugar, la relación entre Dios y el hombre, pero también la relación entre los hombres, y cuando hablo de hombres, me refiero a la raza humana.
Las relaciones en la pareja, en la familia, en la cultura, en el trabajo y hasta en la iglesia se han visto afectadas por el pecado. Especialmente, cuando hablamos de relaciones en las que se añade el componente de la autoridad. De hecho, vivimos en tiempos en los que hay un fuerte rechazo y oposición a la autoridad. Vemos en la actitud de los jóvenes un irrespeto hacia sus mismos padres, los ciudadanos no respetan a los funcionarios públicos, los estudiantes no respetan a los profesores, y los trabajadores no respetan a sus jefes.
Pero no crea que esto termina ahí, en muchas iglesias no se respetan a los pastores.
Ahora bien, creo que este rechazo a la autoridad no es bíblico en absoluto, es decir, Dios estableció la autoridad como parte fundamental de su creación. El problema es que esta autoridad ha sido abusada como consecuencia del pecado.
Vemos padres abusivos y poco amables, vemos profesores tiránicos, gobiernos corruptos, y sí, también vemos pastores que abusan de sus congregaciones.
La respuesta a todo esto, no debe ser desechar la autoridad, sino ejercerla de una forma bíblica.
Y cuando llegamos al capítulo 5 de 1 Timoteo, creo que Pablo está instruyendo al joven pastor sobre cómo debe ejercer su autoridad pastoral.
Verás, en toca la carta, Pablo ha encomendado a Timoteo la labor de enseñar, exhortar, predicar y corregir. Todo esto implicaría un ejercicio de autoridad pastoral. Sin embargo, Timoteo debía aprender no solo cuál era tu tarea pastoral sino la forma en cómo debía llevarla a cabo.
Por esta razón, mi argumento de esta tarde es Argumento: Los pastores son llamados a ejercer la autoridad con la actitud correcta.
Para esto, he divido el sermón en dos puntos, donde veremos:
La autoridad de Timoteo (1 Timoteo 4:6-16).
La actitud de Timoteo (1 Timoteo 5:1-2).
LA AUTORIDAD DE TIMOTEO (1 Timoteo 4:6-16)
LA AUTORIDAD DE TIMOTEO (1 Timoteo 4:6-16)
EL TRABAJO DE LA ENSEÑANZA
Nuestro texto de hoy nos recuerda que un buen siervo de Jesucristo es aquel que tiene una buena alimentación, consumiendo las sanas palabras de la Escritura, nutriéndose de la Biblia constantemente, y al mismo tiempo que se entrena o ejercita para la piedad.
Al hacer esto, Timoteo podría llevar a cabo la obra ministerial para la cual había sido llamado. Recordemos que en el capítulo 1 Pablo había dejado al joven pastor en Éfeso para corregir la doctrina y la falta de piedad que algunos ancianos practicaban y enseñaban. Esta tarea de pastorear una iglesia en tales condiciones conllevaría el ejercicio de la autoridad pastoral por parte de Timoteo, de otra manera no podría corregir ni amonestar.
Sin duda alguna, sería un trabajo arduo que requeriría esfuerzo y un buen manejo de su tiempo para que su aprovechamiento fuese evidente a todos.
Y lo que observamos, no solo en el capítulo 4, sino a lo largo de toda la carta, es que la tarea que Timoteo debía llevara cabo, era la tarea de guiar, enseñar, instruir, exhortar, animar, pero también amonestar y corregir a la iglesia por medio del ministerio de la Palabra. Esta labor conllevaría a un ejercicio de la autoridad pastoral. Observen cuántas veces aparece este encargo en el pasaje de 1 Timoteo 4:6-16.
“Al señalar estas cosas…” (v.6).
“Esto manda y enseña” (v.11).
“… dedícate a la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza” (v.13).
“No descuides el don espiritual que está en ti…” (v.14) Haciendo referencia al don de la enseñanza.
“Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza” (v.16).
En solo 10 versículos encontramos 5 menciones directas a la obra pastoral de la enseñanza y la predicación. Pero no son las únicas, encontramos otra alusiones a este trabajo a través del contraste al inicio del pasaje. Vemos que Timoteo no debía estar involucrado en discusiones inútiles, que Pablo llamaría, fábulas propias de viejas, sino que en vez de discutir, debía enseñar y predicar.
En otras palabras, el trabajo de Timoteo era el de enseñar la Escritura. De ahí que en 1 Timoteo 3:2 uno de los requisitos que se dan para los ancianos y pastores es que debe ser “… apto para enseñar”.
ESFUERZO Y TRABAJO ARDUO CON ESPERANZA - Conexión con el evangelio
Esta tarea demandaría un esfuerzo y un trabajo arduo de parte de Timoteo, ya que debería invertir tiempo en preparar su propia vida y su mensaje. Así es que como lo dice el apóstol en el versículo 10.
1 Timoteo 4:10 “Porque por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes.”
Pablo y Timoteo trabajaban porque el Dios vivo les había encargado predicar su evangelio a toda persona. Timoteo había recibido un encargo que era de parte de Dios a través de Pablo. El Dios vivo lo había llamado y capacitado para la enseñanza, ahora él debía responder siendo diligente al trabajar y esforzarse en llevar a cabo esta tarea.
Verás, amado amigo, tú que hoy nos visitas, quiero que sepas que en esta iglesia hay personas que voluntariamente trabajan acomodando las sillas, limpiando el local, ensayando las canciones, preparando las lecturas y las oraciones, y especialmente, quienes tenemos la responsabilidad de predicar, también trabajamos y nos esforzamos durante la semana para preparar el mensaje, pensando en las ilustraciones y en la mejor forma de comunicar lo que dice el texto bíblico a fin de que tú puedas conocer al Dios vivo que nos ha encomendado esta tarea.
Cada una de las personas que trabaja voluntariamente en esta congregación, sirven y se esfuerzan para que tú escuches acerca de la bondad y el perdón que Cristo da. Éste es nuestro trabajo, y no escatimaremos ningún esfuerzo para comunicar de la forma más clara que nos sea posible el evangelio. Predicar y enseñar, para que sepas que Cristo murió pagando por tus pecados para que puedas ser perdonado y reconciliado con Dios.
Si quieres saber más acerca de esto, me encantaría hablar contigo al final del sermón.
LA AUTORIDAD PARA ENSEÑAR
De manera que, la tarea que Timoteo tenía era la de predicar y enseñar.
Al final de su vida, Pablo escribiría una segunda carta a este joven pastor, y en ella le insistiría y recordaría cuál era el encargo y la tarea pastoral que Timoteo debía llevar a cabo.
2 Timoteo 4:1–2 “En la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por Su manifestación y por Su reino te encargo solemnemente: Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción.”
Muchos se han preguntado, qué significa en tiempo y fuera de tiempo. Y la respuesta que escuché una vez de un pastor es que eso significa todo el tiempo. Piensa en esto, Pablo sabía que iba a morir cuando escribió la segunda carta a Timoteo, por tanto, al ser sus últimas palabras se enfatiza la importancia de lo que Pablo quiere comunicarle.
Timoteo tenía la tarea solemne, que era predicar, enseñar, amonestar, exhortar, reprender y corregir a la iglesia con la Palabra de Dios.
LA ACTITUD DE TIMOTEO (1 Timoteo 5:1-2)
LA ACTITUD DE TIMOTEO (1 Timoteo 5:1-2)
Sin duda alguna, esto implicaría que Timoteo debía tener cierta autoridad para demandar de la iglesia la obediencia a la Palabra de Dios.
En 1 Timoteo 4:11 el apóstol el dice a su hijo en la fe “Esto manda y enseña.”
El trabajo mismo de enseñar y corregir es un ejercicio de autoridad. De la misma forma que los padres tenemos autoridad sobre los hijos, y les enseñamos y les mandamos que nos obedezcan, o como los profesores en el aula de clase, cuando enseñan y manda a los estudiantes a cumplir con las asignaciones académicas, así también los pastores debemos ejercer la autoridad sobre la congregación al enseñarla y corregirla.
Y es aquí donde entramos en nuestro segundo punto. Si Timoteo debía ejercer su autoridad, debía asegurarse que su actitud fuera la correcta.
Verás, la autoridad pastoral puede ser ejercida de muchas malas maneras. Y todos hemos conocido pastores que han sido duros y ásperos con la congregación.
Timoteo corría el riesgo de interpretar incorrectamente lo que Pablo le estaba diciendo. Al decir: “esto manda y enseña”, Timoteo podría pensar que debía ser duro y exigente con la congregación. Por esta razón, Pablo se asegura de que el joven pastor entienda cuál debía ser su actitud al momento de llevar a cabo su tarea.
Es entonces, cuando leemos los primeros dos versículos del capítulo 5.
1 Timoteo 5:1–2 “No reprendas con dureza al anciano, sino, más bien, exhórtalo como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos, a las ancianas, como a madres; a las más jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.”
Lo que este texto nos muestra es que la autoridad pastoral debe ejercerse con amabilidad, con humildad y con puereza.
CON AMABILIDAD
Pablo comienza haciendo un contraste entre la forma en cómo Timoteo debe actuar y lo que debe evitar. En el versículo 1 nos dice que no debe reprender al anciano con dureza.
Ahora bien, la palabra anciano aquí, no se refiere al anciano de oficio en la iglesia. No se está refiriendo al cargo pastoral, sino a los hombres de edad avanzada en la congregación. El mismo pasaje nos lo aclara, porque habla de 4 grupos de personas con los que Timoteo se relaciona, y todos están diferenciados por la edad.
De modo que, el término anciano se refiere a los hombres que son mayores que Timoteo que son hallados en pecado. El contexto de es la disciplina y la amonestación. Por eso comienza diciéndole: “no lo reprendas con dureza”.
Aún en el ejercicio de su autoridad pastoral, al amonestar y corregir a un hombre mayor que está en pecado, Timoteo debía demostrar una actitud amable y respetuosa. No debía ser duro ni áspero con sus palabras. Incluso aquel que ha pecado y ha errado delante de Dios debe ser tratado con respeto y gentileza.
De ahí que Pablo use la ilustración de la familia para recordarle a Timoteo cómo debe tratar a los demás en la iglesia. A los ancianos y a las ancianas debe tratarlos como a su padre y a su madre. No debía ser áspero sino respetuoso, tierno, gentil y humilde.
En vez de reprender con dureza y exponerlo, Timoteo debía exhortarlos como a su propio padre y su propia madre. Esto implicaría hablar con ellos aparte, y en privado. Animándolos a obedecer al Señor y a su Palabra.
Esta actitud es, de hecho, uno de los requisitos que los pastores deben tener. 1 Timoteo 3:3 “… no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso.” En 2 Timoteo 2:24–25 “El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe reprender tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad,”
Timoteo debía asegurarse de llevar a cabo su tarea pastoral, ejerciendo la autoridad pastoral con una actitud pastoral. Es decir, una actitud tierna y amable.
Confesión personal
Amados hermanos, en este punto, yo quiero tomar unos minutos para confesar públicamente, que ésta es una área de crecimiento para mí. Yo debo reconocer que las palabras amables no siempre salen de mi boca de una forma natural. Tiendo a ser una persona muy fuerte en la forma en que hablo a otros, y muchas veces hablo con aspereza a mis propios hijos. Así que, quiero en este punto muy breve, hacer dos cosas:
Si te he tratado con aspereza, te pido que me perdones. Debo reconocer que tengo que madurar en el Señor para ser cada vez más amable y tierno con mis palabras, no solo a los ancianos como en el pasaje sino a todos por igual.
Te pido que ores por mí, para que Dios siga formando en mi carácter la imagen de Cristo, quien es manso y humilde.
Pero, también quiero aprovechar para agradecer públicamente por la vida de un hombre que ha sido uno de los mayores ejemplos en mi vida. Un hombre al que he visto de cerca siendo atacado y confrontado, pero responder con amabilidad y humildad. Ya me habéis escuchado en otros sermones decir esto, pero estoy muy agradecido por la vida y el ejemplo de Peter, porque sin duda alguna es un ánimo y un desafío para mí.
Así que, de la misma forma que Timoteo, yo debo ejercer la autoridad pastoral con una actitud pastoral, es decir, una actitud tierna y amable.
CON HUMILDAD
Pero en segundo lugar, Timoteo debía tratar a los más jóvenes como a hermanos. Y en este punto, lo que Pablo desea comunicar a este joven pastor, es que Timoteo no debía creerse superior a los jóvenes en la iglesia. El hecho de que Timoteo fuese pastor no lo hacía superior a los otros hermanos de su misma edad, ni tampoco a los que eran más jóvenes que él.
Timoteo no debía ser orgulloso y altivo, sino comportarse como un miembro de la congregación a quien Dios le había conferido la autoridad para enseñar y predicar. Pero su actitud en ningún caso debía ser la de alguien que se cree superior.
Hoy en día vemos un orgullo satánico en muchos auto-proclamados pastores o apóstoles. He visto vídeos y fotos de hombres que cuando llegan a sus iglesias, llegan en coches de lujo y hacen que los miembros de la iglesia se postren delante de ellos. El caso más extremo que he visto, el de un falso maestro, un hombre perverso que hacía que la gente se echara al suelo para que él pudiera caminar sobre ellos sin tener que pisar el suelo.
Amados, este tipo de orgullo no tiene cabida en el pueblo de Dios, y mucho menos, un hombre llamado al ministerio. Ejercer la autoridad pastoral implica hacerlo con amabilidad, y también, con humildad.
Somos hermanos, miembros de un mismo cuerpo por igual.
Mira lo que escribió Pablo en Romanos 12:3–4 “Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de ustedes que no piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno. Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,”
Lo que quiere decir es, que nadie debe pensar de sí mismo como superior a los demás, porque todos somos un mismo cuerpo.
De la misma forma, Timoteo debía tratar a los más jóvenes como a sus hermanos, porque todos somos una gran familia en la fe. Timoteo debía tratar a los más jóvenes como iguales a él.
CON PUREZA
Y, por último, Pablo advierte a Timoteo sobre cuál debe ser su actitud al tratar con las jóvenes de la congregación.
1 Timoteo 5:2 “… a las más jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.”
Timoteo al ser un hombre joven que estaba en una posición de autoridad, y que tenía el rol de liderar a la congregación, debía ser muy cuidadoso en la forma en cómo se relacionaba con las hermanas jóvenes de la iglesia.
Amados, este tema no puede ser enfatizado lo suficiente. Debemos ser muy claros y radicales en este asunto. Muchos malos ejemplos en la iglesia nos muestras cuán importante es la pureza sexual de los pastores en la iglesia. Y sí, esto es un llamado especial para quienes somos pastores jóvenes, pero la realidad es que este es un llamado para todos los hombres. No quiero abusar el ejemplo, pero hace unos meses vimos a un hombre de más de 70 años se descalificado del ministerio por tener una relación inapropiada con una joven menor de 30 años.
La autoridad pastoral se debe ejercer con pureza.
Debemos cuidarnos de no tener actitudes o tomar decisiones que puedan comprometer nuestro testimonio delante del Señor, delante de la iglesia, ni delante del mundo.
Y esto es tanto para solteros como para los casados. A veces pensamos que porque somos solteros puedo hacer ciertos comentarios o tener ciertas actitudes y coquetear con algunas hermanas solteras. Y no digo que sea el caso de nuestra iglesia, pero sí he visto esto mucho a lo largo de mi corta vida cristiana.
Especialmente en el caso de los pastores.
Amados, debemos ser honestos en este punto, cuando una mujer ve a un hombre firme con convicciones y que es un buen líder, esto puede ser atractivo para ella, y de manera no intencional, puede desarrollarse cierta atracción.
Los pastores debemos tener muy claro esto. Y debemos evitar exponernos a situaciones que sean peligrosas.
Por eso, la forma más fundamental en la que se muestra un carácter irreprochable es por medio de la pureza sexual. 1 Timoteo 3:2 “Un obispo debe ser, pues, irreprochable, marido de una sola mujer,…” Y como hemos visto en otras predicaciones, esto no tiene que ver con el estado civil del pastor sino con su pureza. Ningún hombre en su sano juicio tendría actitudes o pensamientos impuros con sus hermanas de sangre, aunque, en este mundo caído se ve de todo. Pero hasta los incrédulos ven eso como algo negativo.
Por eso Pablo le dice que el trato que debe tener Timoteo hacia las más jóvenes es como si trata a su propia hermana, es decir, con pureza.
RELACIONES CON TODOS
Así que, a manera de resumen, Timoteo debía exhortar y ejercer la autoridad de una forma pastoral. Y esto quiere decir, que se ejercer la autoridad con amabilidad, con humildad y con pureza.
Pero también nos muestra que Timoteo, como pastor, estaba a cargo de todo el rebaño. Debía relacionarse con hombres y mujeres de todas las edades. No debía limitarse únicamente a un grupo de edad ni a los hombres. Los pastores también debemos pastorear a las mujeres de nuestra congregación, pero lo hacemos de una forma sabia, con pureza y evitando exponernos a situaciones peligrosas.
Una forma de pastorear a las mujeres puede ser apoyarnos en nuestras propias esposas, pero hay etapas en la vida en la que eso no es posible. Otra opción es apoyarnos en otras hermanas, pero eso también debe hacerse sabiamente y con pureza.
RELACIONES QUE MUESTRAN EL EVANGELIO
En todo esto, vemos que Timoteo debía tener relaciones que reflejaran el evangelio. La forma en cómo nos tratamos los unos a los otros refleja nuestra fe.
En una sociedad donde cada vez más se desprecia a las personas mayores, donde los ancianos y las ancianas son tratados con impaciencia, con hostilidad, y como si no tuvieran nada que ofrecer, nosotros somos llamados a tratarlos con respeto y honor. Tratando a las personas mayores como a padre y madre, respetándolos y honrándolos, mostrando así la Ley de Dios.
En una sociedad donde el orgullo lleva a las personas a enseñorearse de los demás, nosotros debemos tratar a los demás como a iguales. Aunque Timoteo estaba en una posición de autoridad, no debía considerarse a sí mismo como superior a otros, sino como uno más de ellos.
Y en una sociedad donde la mujer es tratada como un objeto sexual, nosotros estamos llamados a tratarlas con pureza, como a nuestras propias hermanas.
Esta actitud al relacionarnos con otras personas es contraria a nuestra cultura. Era contraria a la cultura de Timoteo, y también lo es a la nuestra. La forma en cómo tratamos los unos a los otros refleja nuestra fe.
Aplicaciones
Aplicaciones
Así que, finalmente, ¿cómo podemos aplicar esto a nuestras vidas?
Enseña con amabilidad y humildad: Si Dios te ha dado una posición de autoridad, debes procurar se amable y humilde. Incluso si estás corrigiendo a alguien que se ha equivocado o pecado, debes tener una actitud tierna considerándote a ti mismo, sabiendo que estás tratando con alguien a quien debes respeto, si es alguien mayor, o a alguien que es igual que tú, en caso de que sean más jóvenes. Esto debe mostrarse en todas las áreas de la vida, ¿eres amable y humilde en tu trato con los demás aún cuando los corriges?
Cuida tus conversaciones (hombres): No tengas conversaciones inapropiadas con mujeres. Este es muy sencillo. Simplemente no lo hagas, no te expongas, no seas tonto e imprudente. Y junto con ésta, iglesia, debemos cuidar a nuestros pastores, y hay dos formas en las que podemos hacer esto, 1) orando y asegurándonos que no los exponemos a situaciones peligrosas; 2) haciéndoles rendir cuentas. Los pastores debemos rendir cuentas entre nosotros mismos, pero también ante la congregación. Así que, si ves una actitud que no es sabia, debes hablar con los pastores.
Acepta la corrección (de tu actitud): Esta puede ser una de las más difíciles. Cuando alguien menciona algo acerca de nuestra actitud, tendemos a adoptar una posición defensiva, y queremos excusarnos diciendo que la otra persona no conoce nuestra actitud. Pero, déjame decir, que nuestra actitud se hace muy clara en la forma en cómo hablamos con los demás. Si alguien viene a ti diciendo que tu actitud ha sido poco amable o áspera, escucha con atención y medita si realmente ésa es tu actitud hacia los demás.
Amados, si bien es cierto que esta es una instrucción para los pastores, no es menos cierto que todo creyente debe tener el carácter de Cristo, y eso implica la forma en cómo nos relacionamos unos con otros.
Que el Señor nos ayude a ser una iglesia que cuente con pastores que ejerzan la autoridad pastoral de una forma amable, humilde y pura, y que todos nosotros como una gran familia mostremos el evangelio por medio de nuestras relaciones.
Oremos,
