VIERON LA LUZ DEL REY (ISAÍAS 9:2-7)
1. UN PUEBLO QUE CAMINABA EN TINIEBLAS (2-3)
2. LA LUZ QUE QUEBRÓ NUESTRA ESCLAVITUD (4-5)
4 Porque tú quebraste su pesado yugo,
la vara de su hombro
y el cetro de su opresor,
como en el día de Madián.
En este versículo hallamos dos conjuntos de referencias históricas. Primero, se emplea un vocabulario que recuerda a Egipto, p.e., yugo (Lv. 26:13), vara o «cargas» (Ex. 1:11; 2:11; 5:4–5; 6:27), hombros (Sal. 81:6<7>) y opresor (Ex. 3:7; 5:6, 10–14). El éxodo, el acto preeminente de Dios (Ex. 3:7–8; 2 S. 7:23), ofrece un trasfondo para el niño que nacerá. En segundo lugar, se recuerda la derrota de Madián registrada en Jueces 6–8. Esto es pertinente, dado que Gedeón fue el liberador particular de Aser, Zebulón y Neftalí (Jue. 6:35), y la narrativa se esfuerza por enfatizar la victoria como acto de Dios, excluyendo la gloria humana (Jue. 7:2–14), nacida de la súbita explosión de luz (7:20)
En esta liberación se incluyen tres aspectos del sufrimiento. El yugo que pesa es el sufrimiento tal y como fue experimentado: un estilo de vida agotador. La vara, que podría ser también «bastón», es el único significado que maṭṭēh tiene que no es metafórico. Es el sufrimiento infligido por los golpes del bastón sobre sus espaldas. El cetro de su opresor es el sufrimiento que nace de la hostilidad personal, como la de un capataz. Pero ahora ya no habrá más cargas, más golpes, ni más tiranos.
3. LA SEÑAL DE LA LUZ: UN NIÑO NOS HA NACIDO.
El énfasis no recae sobre lo que hará el niño cuando crezca, sino en el mero hecho de su nacimiento. Mediante su venida, todos los resultados de ésta quedan garantizados. El énfasis hebreo no recae en nosotros, sino en Aquel que viene. Niño (yeleḏ) le relaciona con sus ancestros; hijo expresa que es un varón y posee una dignidad en la línea monárquica. Es nacido, como los hijos de linaje humano, y dado, como don de Dios
Se llamará (y, por tanto, estamos seguros de que lo es y será) Admirable, Consejero, etc. (v. 6). Su pueblo lo conocerá y lo adorará por estos nombres (v. 6 NVI); y, como alguien que responde perfectamente a ellos, se le someterán y confiarán en él. [1] Es Admirable, Consejero (v. 6). Justamente es llamado Admirable, porque es tanto Dios como hombre (cf. 1 Ti 2:5). Su amor es la admiración de los ángeles y los santos glorificados; fue admirable (v. 6 NVI) en su nacimiento, vida, muerte, resurrección y ascensión
Es el Consejero (v. 6), porque tenía un conocimiento íntimo de los consejos de Dios desde la eternidad, y da consejos a los hijos de los hombres, a quienes procura bienestar. Por medio de él Dios nos aconseja (Sal 16:7; cf. Ap 3:18). Es la sabiduría del Padre (Pr 3:19; cf. Col 1:16; He 1:2), y nos ha sido hecho por Dios sabiduría (1 Co 1:30). Algunos unen ambas palabras: es el Admirable Consejero (v. 6 LBLA), una maravilla o milagro de consejero (v. 6 N-C); en esto, como en otras cosas, tiene la preeminencia (Col 1:18); nadie enseña como él.
Dios el Fuerte (v. 6 VTA). Al igual que tiene sabiduría, también tiene fuerza para realizar su cometido: Puede […] salvar perpetuamente (He 7:25); y tal es la obra del Mediador que nada menos que el poder del Dios fuerte podría lograrla.
Es el Padre Eterno, o el Padre de la eternidad (v. 6); es Dios, uno con el Padre (cf. Jn 1:1; 10:30), quien es desde la eternidad y hasta la eternidad (Sal 90:2 LBLA). Es el autor de la vida eterna y de la felicidad de ellos (Jn 10:28), y así es el Padre de una bendita eternidad para ellos. Es el Padre del siglo venidero (v. 6 VTA) (así se traduce en la LXX), el Padre del estado evangélico, el cual le está sujeto a él, no […] a los ángeles (He 2:5). Fue, desde la eternidad, Padre de la gran obra de la redención: su corazón estaba en ella; fue el resultado de su sabiduría como Consejero (v. 6), de su amor como Padre Eterno (v. 6)
Es el Príncipe de Paz (v. 6). Como Rey, preserva la paz (v. 6 RVR 1909), ordena la paz, más aún, crea la paz en su Reino. Él es nuestra paz (Ef 2:14; cf. Miq 5:5), y es su paz la que guarda los corazones de su pueblo (Fil 4:7), y gobierna en ellos. No es solamente un Príncipe apacible, y su Reino también apacible, sino que es el autor y dador de todo bien, de toda esa paz que es la bienaventuranza presente y futura de sus súbditos.
4. ENCARNADO DESDE EL TRONO PARA SIEMPRE REINAR
7 Lo dilatado de su imperio
y la paz no tendrán límite
sobre el trono de David
y sobre su reino,
pues será dispuesto y confirmado
en juicio y en justicia
pues será dispuesto y confirmado
en juicio y en justicia
desde ahora y para siempre.
El celo del Señor de los ejércitos hará esto.
