DIOS EN EL PRIMER LUGAR DE MI VIDA
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Tema: Dios en primer lugar
El libro de Hageo es un llamado profético al pueblo de Israel para priorizar la obra de Dios, específicamente la reconstrucción del templo después del exilio babilónico. A continuación, se presenta un bosquejo estructurado:
I. Introducción y contexto histórico
(Hageo 1:1)
Fecha: Segundo año del rey Darío (520 a.C.). Destinatarios: Zorobabel (gobernador de Judá), Josué (sumo sacerdote) y el pueblo.
II. Primera Profecía: Reprensión por la negligencia
(Hageo 1:2-11)
Mensaje del Señor (1:2-4): El pueblo vive en casas lujosas mientras el templo de Dios permanece en ruinas.
Consecuencia del descuido (1:5-6): Sus esfuerzos no rinden frutos; Dios retiene Su bendición.
Llamado a la acción (1:7-8): Suban al monte, traigan madera y reconstruyan el templo.
Advertencia divina (1:9-11): La sequía y la escasez son consecuencia de su desobediencia.
III. Respuesta del pueblo y reactivación del proyecto
(Hageo 1:12-15)
Obediencia del liderazgo y del pueblo (1:12): Zorobabel, Josué y el remanente escuchan y temen a Dios.
Promesa de Dios (1:13): "Yo estoy con vosotros".
Inicio de la obra (1:14-15): El pueblo comienza a trabajar en el templo 23 días después del llamado profético.
IV. Segunda Profecía: Ánimo para la reconstrucción
(Hageo 2:1-9)
Desaliento inicial (2:1-3): Algunos ancianos recuerdan la gloria del templo anterior y sienten que el nuevo será inferior.
Palabras de aliento (2:4-5): Dios les exhorta a ser fuertes y a seguir adelante con la obra, asegurándoles Su presencia.
Promesa de gloria futura (2:6-9):
Dios sacudirá los cielos y la tierra. La gloria postrera del templo será mayor que la primera. En ese lugar dará paz.
V. Tercera Profecía: La necesidad de santidad
(Hageo 2:10-19)
Lección sobre pureza (2:10-14):
La santidad no se transmite automáticamente, pero la impureza sí contamina. El pueblo debe arrepentirse y buscar la santidad antes de esperar las bendiciones de Dios.
Promesa de prosperidad (2:15-19): Dios comenzará a bendecir al pueblo desde ese día en adelante por su obediencia.
VI. Cuarta Profecía: Promesa para Zorobabel
(Hageo 2:20-23)
El juicio sobre las naciones (2:20-22): Dios sacudirá los reinos de la tierra y establecerá Su justicia.
Elección de Zorobabel (2:23): Dios lo escoge como un "anillo de sello", simbolizando Su autoridad y plan futuro, apuntando a la venida del Mesías.
VII. Lecciones principales del libro
Prioridades espirituales: El pueblo debía poner a Dios en primer lugar, antes que su comodidad personal.
Obediencia y acción: Dios bendice cuando actuamos conforme a Su voluntad.
Presencia de Dios: La seguridad y el éxito vienen por la compañía del Señor.
Esperanza futura: El templo representa no solo la adoración, sino también la presencia de Cristo como el verdadero templo.
Conclusión Aplicativa del Libro de Hageo
El libro de Hageo nos recuerda que nuestras prioridades deben estar alineadas con los propósitos de Dios. El llamado del profeta al pueblo a reconstruir el templo trasciende su contexto histórico y nos desafía hoy a examinar nuestras vidas. ¿Estamos enfocándonos más en nuestras propias comodidades y logros que en nuestra relación con Dios y Su obra?
La enseñanza clave es que cuando ponemos a Dios en primer lugar, Él se encarga de suplir nuestras necesidades (Mateo 6:33). El desánimo y la escasez que enfrentaba el pueblo eran resultado de su negligencia espiritual, pero su obediencia trajo restauración y bendición. Esto nos enseña que la verdadera prosperidad no proviene de nuestro esfuerzo humano sino de caminar en obediencia a la voluntad de Dios.
Además, el mensaje de Hageo nos anima a confiar en las promesas de Dios, incluso cuando el presente parece incierto o las circunstancias parecen desalentadoras. La promesa de que "la gloria postrera será mayor que la primera" nos apunta a Cristo, quien es nuestra paz y esperanza.
En nuestra vida cotidiana, reconstruir el templo puede representar restaurar áreas de nuestra vida espiritual que hemos descuidado:
Dedicar tiempo a la oración y al estudio de la Palabra. Priorizar el servicio en la iglesia y la comunidad. Actuar con santidad y obediencia en nuestras decisiones diarias.
Aplicación personal: Pregúntate:
¿Estoy buscando primero el reino de Dios o mis propios intereses? ¿Qué áreas de mi vida necesitan ser reconstruidas para reflejar la gloria de Dios? ¿Confío en que, al obedecer a Dios, Él cumplirá Su promesa de estar conmigo y bendecir mi camino?
El llamado de Hageo es una invitación a vivir una vida centrada en Dios, confiando en Su presencia y Su plan eterno. Cuando actuamos con fe y obediencia, experimentamos Su paz, Su provisión y Su gloria en nuestras vidas.
