El fruto cosechado por Jeroboam

Enseñanza  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 24 views

El rey Jeroboam cosechó el fruto de impiedad que sembró. Por salvar su reino lo perdió al abandonar los mandamientos de Dios.

Notes
Transcript

El fruto cosechado por Jeroboam

Introducción

Jeroboam cegado por la codicia y el orgullo deshonró el llamado de Dios.
Ignoró Su ordenanza de permanecer en obediencia a sus preceptos.
Creyó ser más inteligente que Dios, procuró mantener el reino impidiendo que los israelitas fueran a Jerusalén a adorar a Dios.
Queriendo ser sabio se convirtió en necio. Romanos 1:22Profesando ser sabios, se hicieron necios,
Por salvar la vida la perdió. Lucas 17:33Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
Ahora en el umbral de su vida cosecha el fruto de sus acciones, la desgracia y el dolor tocaron a su puerta.

El disfraz

1º Reyes 14:1–2En aquel tiempo Abías hijo de Jeroboam cayó enfermo. Y dijo Jeroboam a su mujer: Levántate ahora y disfrázate, para que no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo; porque allá está el profeta Ahías, el que me dijo que yo había de ser rey sobre este pueblo.
Abías su hijo enfermó.
Posiblemente Jeroboam había acudido a sus ídolos y curanderos, había agotado todos los recursos pero su hijo no sanaba.
Ordena a su esposa acudir al profeta que le profetizó que sería rey en épocas de Salomón, el profeta Ahías, para que declare una palabra positiva respecto a su hijo. Le ordena ir disfrazada.
Este profeta ya estaba sumamente anciano y ya no tenía buena la vista, pensó que podía engañarlo.
Jeroboam estaba avergonzado por eso no quiso ir personalmente y tampoco que identificara a su mujer.
Jeroboam por muy necio que fuera sabía que no había echo bien las cosas, actúa a escondidas pretendiendo engañar a Dios.
Cuando no hemos echo las cosas bien delante de Dios, siempre habrá en nosotros vergüenza (como Adán y Eva), algunos la disfrazarán, pero algunos otros tendrán la conciencia cauterizada. 1 Timoteo 4:2por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia
Pero no pudieron engañar a Dios

La confrontación

1º Reyes 14:5–65Mas Jehová había dicho a Ahías: He aquí que la mujer de Jeroboam vendrá a consultarte por su hijo, que está enfermo; así y así le responderás, pues cuando ella viniere, vendrá disfrazada. 6Cuando Ahías oyó el sonido de sus pies, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. ¿Por qué te finges otra? He aquí yo soy enviado a ti con revelación dura.
Jeroboam se había resistido acudir a Dios, pero estaba intranquilo, sentía la necesidad de acudir al profeta.
Dios anticipó a Ahías la llegada de la mujer, y cuando llega, a pesar de estar ciego, pudo identificarla.
Tanto Jeroboam como el profeta sabían que la enfermedad del niño era el menor de los problemas.
Podemos intentar presentarnos delante de Dios fingiendo o disfrazados, pero a Dios no lo podemos engañar.
Así como la esposa de Jeroboam, Ananías y Safira pretendieron disfrazarse de cristianos dadivoso, pero realmente eran ambiciosos y vanagloriosos. Hechos de los Apóstoles 5:3–4Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
Esta es una actitud muy frecuente en las iglesias, personas que se disfrazan de cristianos pero en realidad viven como impíos.
Disfrazarse no es una actitud de un verdadero cristiano sino que es una práctica desagradable de Satanás y sus ministros. 2 Corintios 11:14–15Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.
Ahías le declara a la mujer que la Palabra que tiene para Jeroboam es dura.

La Palabra

1º Reyes 14:7–107Ve y di a Jeroboam: Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, 8y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, 9sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas; 10por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada.
Las consecuencias de la desobediencia de Jeroboam debía pagarlas muy caro. Había puesto delante de él y de Israel ídolos, y a Dios le había dado la espalda.
Recordemos la palabra que le dio cuando lo llamó:
1º Reyes 11:38Y si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel.
Ahías le declara una promesa condicional: si guardaba los estatus y mandamientos de Dios, edificaría una casa firme como la de David.
Pero ahora, decreta una sentencia irrevocable: “…barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada.
Jeroboam no tuvo temor ni se humilló, quizá Dios habría tenido misericordia y al menos permitiría que viviera su descendencia aunque no gobernaran.
Pero Jeroboam nuevamente despreció el mandato de Dios, por tanto, la palabra se cumplió.
Pero tuvo misericordia de su hijo enfermo.
1º Reyes 14:12–13Y tú levántate y vete a tu casa; y al poner tu pie en la ciudad, morirá el niño. Y todo Israel lo endechará, y le enterrarán; porque de los de Jeroboam, sólo él será sepultado, por cuanto se ha hallado en él alguna cosa buena delante de Jehová Dios de Israel, en la casa de Jeroboam.
La Palabra profética termina declarando que el niño morirá, pero será una bendición porque será el único que tendrá una digna sepultura, pues fue hallado en él alguna cosa buena delante de Jehová.
Aunque la muerte del niño fue una desgracia para los padres, para el niño fue una bendición. Isaías 57:1Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo.

Conclusión

Jeroboam queriendo ser más inteligente que Dios, llegó a ser un necio. 1 Corintios 3:18–1918Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. 19Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.
Solamente los mandamientos de Dios puede guiarnos a una vida plena de bendición y paz.
Tengamos temor y seamos obedientes a su palabra, de manera que cuando nos presentemos delante de Él no tengamos que escondernos como lo hicieron Adán y Eva, o aparentemos lo que no somos como lo hizo la esposa de Jeroboam.
Nos presentaremos con humildad y gratitud, pues fuimos escogidos para salvación por la pura gracia de Dios.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.