El Mejor Regalo, el Regalo Prometido

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Quiero agradecer a Karlita y Humberto por haberme invitado a esta reunión.
Muchas gracias, y quiero decirles también que me siento honrado por haber sido invitado para dirigirles unas palabras en esta noche.
Estamos ya muy cercanos a la Navidad y por lo general es una época en al cual intercambiamos regalos. Es por ello que el mensaje de esta tarde lo he llamado, “El Mejor Regalo, el Regalo Prometido”.
Más o menos por estas fechas, en el año 1996 se estrenó una película que se llamó: Jingle All The Way (en inglés) y que en México se llamó “El Regalo Prometido” protagonizada Arnold Schwarzenegger quien hace el papel de un hombre adicto al trabajo que nunca tiene tiempo para estar con su familia.
Un día, Howard (que es el personaje de Arnold) llega tarde a la clase de kárate de su hijo Jamie, y al llegar a casa, Howard intenta disculparse con su hijo enfadado por romper su promesa y, para compensarle, le promete regalarle lo que él quiera para Navidad, que es en dos días.
Su hijo, Jamie le pide un muñeco de Turbo-Man, un superhéroe de moda, y Howard le promete que se lo comprará.
No les voy a spolear la película, la cual por cierto está muy entretenida, pero el resto de la película es como este hombre va a tratar de cumplir su promesa (obtener un muñeco que está de moda, y que la demanda ha sobrepasado a la oferta, en tan solo dos días).
Cuando se acerca la Navidad, a menudo la asociamos con regalos.
¿A cuántos de aquí les gusta recibir un regalo? A ver, levanten su mano. A la mayoría.
Yo tengo un dicho, y mi esposa siempre me dice que no diga esos dichos, porque nunca vas a brillar en sociedad, pero mi dicho es: Dadas hasta las patadas.
Dicen: Regaladas hasta las puñaladas.
Pero ya en serio, creo que a todos nos encanta recibir regalos.
Ahora, yo quisiera preguntarles, ¿Cuál ha sido el mejor regalo que han recibido? Yo se que algunos me dirán que los hijos son un regalo de Dios, y que nada se les compara, y no podría estar más de acuerdo (hasta que llegan a la adolescencia - y uno quiere ver si en el acta de nacimiento se aceptan devoluciones); pero en cuestión de algún regalo que hayan recibido, ¿cuál creen que haya sido el mejor? ¿Por qué?
(En caso de que se requiera, regalo de 50 años, Tierra Santa, ver mejor equipo).
Ahora bien, para los cristianos, la Navidad es cuando celebramos el nacimiento de Jesús en esta Tierra.
Alguno me dirá: “es que no ocurrió el 25 de diciembre”; bueno, déjame te digo que es muy probable que no haya sido en esta fecha, pero lo que celebramos no es una fecha, sino un acontecimiento, un hecho, cuando Jesús vino a nacer a esta Tierra.
Lo que hacemos es recordar el cuadro, Jesús naciendo en Belén, pastores y magos de oriente que van a adorarlo, un coro de ángeles que lo anuncia diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra a todos los que gozan de su favor! (Lucas 2:14 RVC).
Eso es la Navidad, paz en la tierra para los hombres.
La Navidad es la encarnación, es Dios haciéndose hombre para que podamos llegar al cielo. Para eso vino Jesús a la Tierra, para abrirnos el camino al cielo.
Y miren, si yo hiciera una pequeña encuesta con preguntas el día de hoy, aquí en esta sala, o afuera en la calle, y yo les preguntara:
¿Crees tu que algún día irás al cielo?
Yo creo que la gran mayoría de las personas me dirían que si. Yo creo que casi todos me dirían que ellos esperarían que cuando partan de este mundo irán al cielo.
Y para ello yo les haría una segunda pregunta:
¿Por qué crees que tendrías entrada al cielo?
Casi les puedo asegurar que la gran mayoría me diría:
Porque en términos generales soy bueno.
Porque no soy tan malo como mi vecino, ese si es de lo peor, tira la basura en la calle, le grita a sus esposa, le pone el cuerno.
O como mi suegra, de ella mejor ni hablamos.
Porque trato de hacer cosas buenas, trato de ser un buen ciudadano, un buen esposo, un buen padre, un buen vecino.
Y todo eso está muy bien, y no lo dudo, pero te tengo dos noticias, una buena y una mala.
Voy a comenzar con la mala, y es que nadie logra entrar al cielo por ser una buena persona.
La Biblia dice:
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos. Romanos 3:20 NTV.
Pero por otra parte te tengo una buena, y yo no diría buena, una excelente noticia y es que:

1) El Cielo es un Regalo

Déjenme les digo del mejor regalo que podemos recibir, es el cielo. Ese regalo consiste en poder vivir por la eternidad con Dios en el cielo.
Pablo le escribe a los romanos y dice que:
“el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.” (Rom. 6:23b NTV).
Este es el regalo más maravilloso que puede existir, pero existe un pequeño problema, y este problemita se llama pecado.
¿Qué ocurre? bueno, pues que...

2) Somos Pecadores y eso nos separa de Dios

Tal vez tu digas, oye, es que las cosas buenas que hago exceden por mucho los pocos pecados que pueda cometer.
Y te creo. En verdad te creo.
E imaginemos que cuando lleguemos al cielo le digamos a Dios: si cometí pecados pero no eran tantos.
El vecino, o mi compadre, o mi suegra, ellos si eran malos, ellos pecaban a raudales como se decía antes; pero yo pecaba muy poquito. Lo bueno que hacía excedía por mucho mis malas acciones.
Pero, hagamos un pequeño análisis.
¿Cuántos pecados cometeremos al día? Yo se que ustedes pasan días sin pecar, pero su cuñado, su vecino, su suegra, ellos si son malos, ¿Cuántas veces pecaran al día?
Se me atravesó alguien en el carro y le mandé saludos a quien sabe quien. Eché una mentirilla blanca para salir de un problema. Etc.
Yo soy ingeniero y me gustan los números. Imaginemos que solo cometemos tres pecado al día, la verdad aquí entre nos yo creo que cometemos más, pero supongamos que solo son dos. Bueno, en un año tendríamos 1,095 pecados, y si fuésemos a vivir unos 80 años tendríamos unos 87,600 pecados en la vida.
Por un momento imaginemos que un pecado fuese como una infracción de tránsito. Imagínense que al final de su vida los citan en el departamento de policía del cielo para que paguen sus infracciones, y le dicen al juez:
“Oiga, es que solo cometía tres infracciones al día, por favor perdónemelas, porque por lo demás respetaba el reglamento de tránsito”.
¿Ustedes creen que les perdonarán las casi 90 mil infracciones que cometieron en la vida? Un juez justo dirá, lo siento mucho pero debes pagar por ellas.
Y también, hay otro ligero problema.
Imagínense otro escenario.
Un día los invito a desayunar a mi casa. Nosotros vivimos 10 años en MTY y nos encanta la machaca.
Entonces invito a unos diez de ustedes, y les preparo unos ricos huevos con machaca. Como somos varios, bato unos 22 huevos y le agrego la machaca, un pico de gallo, salsita macha. Pero, de esos 22 huevos hay uno podrido y no me doy cuenta, pero lo mezclo, lo bato y se los sirvo.
¿Qué creen que pasará? Tal vez se me lleguen a enfermar, además de que el huevo revuelto seguramente sabrá horrible.
Oye, pero era sólo un huevo; bueno, ese huevo echó a perder los otros 21.
Santiago escribe (2:10 NTV):
“Pues el que obedece todas las leyes de Dios menos una, es tan culpable como el que las desobedece todas”.
Yo se que hay de pecados a pecados, no podemos pensar que es lo mismo ser un asesino serial que alguien que solo se la pasa deseándole el mal a la suegra; pero el problema es que un solo pecado, nos pone dentro de la clasificación de los pecadores, y Pablo le escribe a los Romanos, Romanos 3:23 “pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,” o dicho de otra manera “todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios” (NTV).
Porque además la Biblia dice que sin santidad nadie verá al SEÑOR (Heb. 12:14).
Entonces tenemos un dilema, porque por un lado Dios nos ama y quiere ofrecernos el cielo como un regalo, pero por otro lado tenemos un gran listado de pecados que nos impiden llegar al cielo. La Biblia dice (en Números 14:18) que Dios jamás deja impune al culpable.
Bueno, este dilema que tenemos no es un dilema para Dios, porque Él ya lo tenía contemplado y planeado.
Pablo le escribe a los gálatas (4:4-6) diciendo:
Sin embargo, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley.  Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos;  y debido a que somos sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar «Abba, Padre»
Primero, hablemos de que Pablo escribe “cuando se cumplió el tiempo establecido”.
El nacimiento de Jesús estaba planeado desde la eternidad. Desde el momento en el que Adán y Eva pecaron en el huerto del Edén, Dios prometió que Alguien nacido de una mujer derrotaría a Satanás.
Y miren:
Unos dos mil años antes del nacimiento de Cristo, Dios le prometió a Abraham que en su descendencia serían todas las naciones de la tierra, y bueno, Jesús es descendiente de Abraham.
1,450 años antes de Cristo, Moisés habló y escribió acerca del Mesías.
El rey David habló del Mesías, mil años antes de que Éste naciera.
Setecientos años antes del nacimiento de Jesús, Isaías y Miqueas, profetizaron su nacimiento, e inclusive Isaías habló de su muerte.
Y lo mismo hicieron Jeremías, Daniel y Zacarías entre seiscientos y quinientos años antes de la llegada de Jesús.
Jesús cumplió más de 200 predicciones hechas en el Antiguo Testamento acerca de su vida.
Quiero decirte algo:
El mejor regalo que Dios nos ofrece es el cielo, y éste se ofrece a través del regalo prometido para la humanidad que es Jesucristo.
La segunda parte del pasaje de Gálatas dice que:
Dios lo envió para que “comprara la libertad de los que éramos esclavos” de la ley,
Por eso decimos que:

3) Jesús es Nuestro Salvador

...porque compró nuestra libertad.
La pregunta sería ¿libertad de qué?
Jesús dijo (Juan 8:34) “...todo el que peca es esclavo del pecado...”
Jesús murió para pagar el castigo que merecíamos por nuestros pecados y además nos ofrece perdonar todos ellos juntamente con una oportunidad de comenzar de nuevo.
Recuerdan cuando decía que si viésemos nuestros pecados como infracciones o multas de tránsito y pidiésemos que no los perdonaran, bueno, un juez justo no lo haría; sino que un juez justo diría paga tus multas y te dejo en cero. O bien, que alguien venga y pague esas infracciones.
Bueno, Jesús es el que paga por nuestros pecados en la cruz del calvario. Jesús es el que paga nuestras infracciones.
¿Por qué tuvo que pagar Jesús?
Por varias razones:
Porque todos estábamos endeudados con Dios a causa de nuestros pecados. Nadie podría decir, yo pago las deudas de Héctor porque esa persona también está endeudada con Dios hasta el cuello.
Así que necesitábamos a alguien que no estuviera en el buró de crédito de Dios, y la única persona sin deudas con Dios, porque no tiene pecados es Jesucristo.
Además solo Jesús podía efectuar nuestra salvación,Pedro dice en el libros de los Hechos de los Apóstoles 4:12 regirirefiriéndose a Jesús: “De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.”
Porque solo solo Jesús podía morir para salvarnos. En la biblia se narra la historia de patriarcas, profetas, apòstoles mujeres virtuosas, e inclusive mártires que murieron por causas nobles. Pero solo Jesús podía ser nuestro Salvador. Y además, Dios no acepta otro sacrificio que el de su Hijo. (Juan 3:16-21).
En la tercera parte del versículo que mencionaba de la carta de Pablo a los gálatas dice:
“a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos”.
Y si habla de adoptarnos como hijos, quiere decir que no éramos sus hijos.
Entonces, el sacrificio de Jesús en la cruz nos da la posibilidad de llegar a ser hijos de Dios.
CS Lewis quien se hizo famoso por las Crónicas de Narnia, en realidad fue uno de los grandes teólogos del S. XX, dijo:
El hijo de Dios se hizo hombre para permitir que los hombres sean hijos de Dios.
Pero entonces ¿no todos son hijos de Dios? La respuesta es no.
El apóstol Juan escribió (Juan 1:12) “… a los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios...”
Así que todos somos criaturas de Dios, pero solo por una decisión propia se puede llegar a ser hijo de Dios.
La pregunta es ¿cómo se hace esto? Bueno, Juan el bautista predicó:
Mateo 3:2 “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.”
Por su parte posteriormente Jesús predicó:
Mateo 4:17 “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.”
Y Pedro después de que Jesús ascendió al cielo, predicó:
Hechos de los Apóstoles 2:38 “Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados.”
La pregunta sería ¿qué es el arrepentimiento?
En el Nuevo Testamento, arrepentimiento es el término griego "metanoia" implica un cambio de mente y conducta. El arrepentimiento es un acto de voluntad que lleva a volverse hacia Dios.
Es un cambio de dirección. Antes vivía sin tomar en cuenta a Dios, o en el mejor de los casos acordándome de Él eventualmente, principalmente cuando tenía alguna necesidad Pero ahora, con este cambio de mente, hago a Dios el centro de mi vida.
Todos hemos pecado, y tal vez haya alguien que piense que lo que ha hecho es imperdonable. O tal vez vemos a Dios como un padre severo que está en el cielo buscando castigarnos por los errores que cometemos.
Déjame te cuento que:
Un niño pequeño una vez derramó jugo en la alfombra sin querer. Avergonzado, pensó en ocultarlo, pero su papá se dio cuenta y le preguntó qué sucedió. En lugar de enojarse, su papá le mostró cómo arreglar el derrame. El niño aprendió que admitir su error y pedir ayuda no sólo lo liberó de su carga, sino que también fortaleció su relación. Nuestro arrepentimiento ante Dios es similar: Él no se enoja, sino que nos ayuda a restaurar lo que se ha dañado.
Y el arrepentimiento significa un «cambio de mentalidad», no sólo en la forma de pensar, sino también de sentir, de amar y de comprometerse para bien.
Es por eso que decimos que para llegar a ser un hijo de Dios,

4) Se requiere de un Compromiso

¿Cuántos de los que están aquí tienen un anillo como el mío? A ver levanten la mano los que tengan un anillo similar. Sin miedo.
¿Qué significa este anillo? Bueno, que el 28 de septiembre de 1996, decidí comprometerme con esa bella mujer que está ahí, y vivir solo para ella.
Antes de casarme yo tenía mis intereses personales. Tenía mis planes y proyectos, pero a partir de que me casé, eso cambió. Porque mis intereses estaban ahora basados en los intereses de mi esposa. Mis planes y proyectos ya no eran solitarios sino que eran en pareja. Me había comprometido ha pasar la vida con esta bella mujer.
Y eso es justo lo que quiere Dios que hagamos. Que nos comprometamos con Él. Que ya no vivíamos para nosotros mismos, sino que vivamos una vida en conjunto con Él.
Ahora bien, un compromiso requiere constancia.
Piensa en el compromiso de un agricultor. Él no solo siembra las semillas una vez, y las olvida, y espera el tiempo de la cosecha; sino que cuida el suelo, riega las plantas y las protege de las plagas. De la misma forma, nuestro compromiso con Dios requiere esfuerzo diario. No se trata solo de una oración rápida y de decir si yo creo en Dios; se trata de cultivar una relación que crezca con el tiempo, diariamente, constantemente. A veces, veremos el fruto inmediatamente y otras veces, tendremos que esperar, pero el compromiso siempre da sus recompensas.
Entonces por una parte necesitamos arrepentimiento, esto es volvernos a Dios, y por otra parte necesitamos la:

5) Fe

¿Qué es la fe?
La fe (salvadora) es el punto central en nuestra relación con Dios que implica más que un simple conocimiento o aceptación intelectual.
Es la aceptación y confianza total en la redención lograda por Cristo, revelada en las Escrituras. Es aceptar que necesitamos de Dios para todos los aspectos de nuestra vida.
Esta fe involucra recibir a Cristo no solo como Salvador, sino también como Señor de nuestra vida, Aquel que la dirige, es reconocerlo como el mejor regalo prometido, valorándolo por encima de todo lo demás.
Tener fe (salvadora) implica creer en la verdad de la Palabra de Dios, obedecer sus mandamientos, y descansar únicamente en Cristo para la vida eterna con Dios en el cielo.
La fe es fundamental en la vida cristiana. Pablo escribió (Efesios 2:8): la salvación - la vida eterna en el cielo - se obtiene por gracia, como un regalo, a través de la fe.
Esto es lo único que le permite al hombre acceder a los tesoros celestiales.
Entre los beneficios de la fe se destacan:
La fe asegura la salvación del pecado y el acceso al cielo, ya que la fe es la respuesta del hombre al regalo de salvación de Dios, expresada en obediencia.
La fe agrada a Dios, ya que sin fe es imposible complacerlo. Además,
La fe proporciona paz al corazón, alentándolo a confiar en Dios en momentos de tristeza. Y finalmente,
La fe permite una visión más amplia, ya que la fe trasciende el conocimiento físico, permitiendo descubrir realidades espirituales.
Si tu haces un compromiso con Dios, rindes tu voluntad a Él y le entregas el control de tu vida, Dios vendrá a morar en tu corazón y te hará sentir pleno y completo.
Dios mismo te dará el poder de ser y hacer lo que es mejor.
Esto no significa que no habrá tormentas en su vida, Dios no te va a quitar a la suegra o al cuñado enchinchoso, pero te aseguro que Dios estará a su lado en medio de las pruebas, como tu Padre Celestial que tiene cuidado de ti.
Y con esto ya termino.
Hemos dicho que el cielo es un regalo que no podemos obtener por méritos propios, pero que Dios nos ofrece como regalo.
¿Se puede rechazar un regalo? Si.
Hace unos meses mi esposa le regaló una capa a mi suegra en su cumpleaños.
Cuando mi suegra abrió el regalo, dijo: “es que como que me queda grande” .- si, porque es una capa.
Y después mi suegra comentó: “es que como que no tiene para meter los brazos”.- si, porque es una capa.
Y después mi suegra objetó: “es que como que no se como combinarla”.
Y miren la capa estaba padrísima, pero a ella no le gustó.
Mi esposa, amorosamente le dijo: mira, ahí ahí un ticket de regalo para que la cambies por lo que quieras.
Mi suegra rechazó su regalo. (Y de verdad no lo hizo por maldad, simplemente no se veía a ella misma en una capa).
Cierro con esto:
¿Te parece que este regalo del cielo suena demasiado bueno para ser verdad? Pues te tengo una buena noticia, ¡es verdad!
¿Te gustaría comenzar una nueva relación de amor con Jesús en este mismo momento y confiar en él como Tu Salvador?
Acepta el regalo que Dios te ofrece para que seas su hijo y puedas vivir en la eternidad con Él en el cielo. No lo rechaces.
¿Podrías invitar a Jesús a entrar en tu vida y recibir su perdón completo?
¿Estarías dispuesto a recibir el mejor regalo que Dios te puede dar, el regalo prometido desde la eternidad, ese regalo maravilloso que es Cristo Jesús?
Que Dios les bendiga.
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