María, la Verdadera Arca de la Alianza

Novena Guadalupe  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Muchas veces, cuando realizamos procesiones con la Santísima Virgen, los que no son católicos nos dicen que las procesiones son como cargar ídolos, que lo mismo hicieron los israelitas cuando cargaron el becerro de oro, y que Dios los castigó por ello.

¿Cómo le responderían a eso?

Primero, hay que decir que los israelitas sí realizaban procesiones: cuando iban a cruzar el río Jordán para entrar a la Tierra Prometida, los sacerdotes cargaban el Arca de la Alianza, y ésta dividía las aguas del río para que pudieran pasar. Cuando iban a tomar Jericó, el Señor les ordenó que el Arca de la Alianza fuera llevada en procesión durante siete días para que los muros se derrumbaran.

¿El Arca era Dios? No.

Entonces, ¿por qué la cargaban? ¿Estaban cometiendo idolatría? No

¿Qué contenía el Arca? La vara de Aarón, las Tablas de la Ley y un vaso con maná.

"Tenía el arca del pacto, cubierta por todos lados de oro, en la cual estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto." Hebreos 9:4
La vara de Aarón retoñó cuando Dios lo eligió para ser sacerdote, por lo tanto, representaba al sacerdocio; las Tablas de la Ley representaban la palabra de Dios; y el maná era el alimento con el cual Dios alimentó a los israelitas en el desierto.

¿Quién es el Sacerdote Eterno? ¿Quién es la Palabra de Dios? ¿Quién es el Verdadero Pan del Cielo?

Todo lo que contenía la antigua Arca de la Alianza eran solo figuras de Cristo, y aunque eran figuras, tenían una fuerza extraordinaria porque referían a Cristo.
Muchas personas se preguntan dónde está el Arca perdida; hasta hicieron una película sobre ello… pero están ciegos, aquí está la Verdadera Arca de la Alianza.

· En su vientre no está la vara de Aarón, símbolo del sacerdocio, está el Sacerdote Eterno, Cristo.

· No están las tablas de piedra, está la Palabra de Dios hecha carne;

· No lleva un vaso con maná, lleva a Cristo, el pan vivo bajado del Cielo.

Por eso la amamos y la honramos tanto, y la cargamos con tanto amor, pues si los israelitas lo hacían con cosas que solo eran símbolos, ¿qué debemos hacer nosotros que tenemos a la Verdadera Arca?

¿Dónde más podemos ver que María es la Nueva Arca de la Alianza?

En la Visitación.

Así como la antigua Arca de la Alianza permaneció tres meses en una región montañosa, en la casa de una familia sacerdotal, la familia de Obed
María permanece tres meses en la casa del sacerdote Zacarías.
El Rey David, quien anunció la venida del Mesías, saltó de gozo al ver el Arca. San Juan Bautista saltó de gozo cuando María visitó su casa.
El Arca era cargada en hombros y llevada en los momentos más importantes cuando los israelitas luchaban contra sus enemigos.
María está presente en los momentos más importantes de Cristo, cuando Él lucha para destruir nuestros enemigos: el pecado y la muerte.
Por eso nosotros, que somos el nuevo pueblo, hemos hecho lo mismo: en las pestes, en las guerras, en los sufrimientos, hemos cargado en hombros a la Verdadera Arca de la Alianza, a María Santísima, y hemos danzado frente a Ella. Y por ello, el cielo ha respondido dándonos multitud de milagros.
Pero también hay gente que le da vergüenza, y se burlan de estas manifestaciones de amor, también esto paso en el Antiguo Testamento:
Así David y toda la casa de Israel subieron el arca del Señor con júbilo y al son de trompetas. Cuando el arca del Señor llegaba a la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, miró desde una ventana, y vio al rey David saltando y danzando delante del Señor, y lo despreció en su corazón. 2 Samuel 6:14-23, Dios la castigo quedando estéril.
Si Dios castigo así a quien se burlo de las muestras de amor a algo que solo era un símbolo ¿Qué hará Dios con aquellos que desprecian a la verdadera Arca de la Alianza?
La Virgen María es pues la Nueva Arca de la Alianza, porque nos trae a Cristo.

El Tepeyac, otra montaña a la que María nos lleva a su Hijo.

Aquí en Mexico ella hizo como otra nueva visitación: Santa María se aparece en una región montañosa, en el Tepeyac, y viene con una misión: pide que se le construya un templo para darnos a conocer al Verdadero Dios.
“Mucho quiero, ardo en deseos de que aquí tengan la bondad de construirme mi templecito, para allí mostrárselo a ustedes, engrandecerlo, entregárselo a Él, a Él que es todo mi amor, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación."
Ahora ya sabemos por qué cargamos en hombros a María: porque Ella es la Nueva Arca de la Alianza, porque ell no lleva símbolos de Cristo, si no al Mismo Cristo. Que si la honramos Dios nos bendice, pero despreciamos Dios puede castigamos como castigo aquella que se burlo del las muestras de amor y alegría del Rey David.

Pongamos el Amor, no en las palabras también en las obras.

Pero como hemos dicho, el amor se demuestra en las obras… y en la imitación. ¿De qué les sirve a ustedes que sus hijos les digan que les aman, si no hacen lo que ustedes les piden?
Recuerdo una vez que un sacerdote anciano estaba recogiendo unos papeles porque el viento los había esparcido. Un seminarista le dijo: "¡Padre Lalo, usted siempre tan humilde!" El sacerdote le respondió: "No me alabes, imítame… es decir, ponte a limpiar también."
Si realmente amamos a la Virgen, imitemos sus obras. Ella recibe a Cristo y, de inmediato, se pone en camino. Desde entonces, no deja de visitar países, familias y pueblos para traernos a Cristo.
Nosotros debemos honrarla también de este modo. María, así como tú nos trajiste a Cristo, yo voy a luchar por llevar a Cristo a mi familia, a mi trabajo, a mi corazón.
Con el ejemplo, con la oración...
Reza porque tu familia se convierta. Invítalos a acercarse a Dios en sus momentos difíciles. Si tienes miedo de hablarles de Cristo a tus amigos, recuerda que eso es realmente amar al prójimo: buscar los medios para que los demás se conviertan y se salven. Llevarles a Cristo es el acto más grande de caridad que podemos hacer.

Oracion

María, Arca de la Nueva Alianza, danos la gracia de honrarte y participar en las procesiones, de visitar tus santuarios. Pero, más aún, danos la gracia de imitarte, llevando a Cristo a nuestros hermanos, ya sea con la oración, con el ejemplo o con la invitación. No nos quedemos solo admirándote; honrémoste, sobre todo, imitando tus virtudes.
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