Purificación y conversión

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Conversión

El segundo domingo de adviento trata de la conversión. Como cristianos usamos de manera indistinta muchos terminos tales como justificación, adopción, salvación, redención, conversión y en muchas ocasiones sin saber si el significado que tenemos en mente es el mismo que la Biblia tiene de estas palabras. Las palabras hebreas y griegas que la Biblia usa como para el termino “conversión” tienen como sentido “dar vuelta” o “regresar”. Para el Nuevo Testamento implica un cambio de lealtades o un cambio de ciudadanía. La iglesia primitiva consideraba la conversión como necesaria para todos. Al hacerse la religión oficial del imperio la conversión pasó a convertirse en el sacramento del bautismo de infantes y la confirmación. En la Edad Media solo se debían convertir los que venían de otras religiones porque se asumía que el resto de personas eran cristianos. Para los evangelicos modernos la conversión es un momento identificable, con un claro antes y después, aunque la Biblia nos muestre 2 caras del proceso. La cara de Pablo camino a Damasco y la de Timoteo y su crecimiento gradual.
El libro del profeta Malaquías es un llamado a la conversión. El libro de Malaquías se escribe en tiempos de desaliento, ha sido fechado en la época de Nehemías y Esdras, de hecho Calvino y Jeronimo pensaban que Esdras era el autor del libro. Este libro además tiene algo que podriamos llamar “la teologia de la cercanía”. En Malaquías el Señor “abre su corazón”, pone de manifiesto lo que siente. Vemos a Dios hablar de su fidelidad y de su amor. Vemos a Dios identificarse como el Padre y a su pueblo como sus hijos. Notamos que Dios quiere lo mejor para sus hijos. Malaquias tiene una forma interesante de escribir, tiene el siguiente esquema:
Declaración (Malaquías 1:2 “«Yo los he amado», dice el Señor.)
Pregunta (Malaquías 1:2 “« “¿Y cómo nos has amado?”, replican ustedes.
Desarrollo y justificación (Malaquías 1:2–3 »¿No era Esaú hermano de Jacob? Sin embargo, amé a Jacob pero aborrecí a Esaú, y convertí sus montañas en desolación y entregué su heredad a los chacales del desierto.»” )
Asi que de esta manera vamos a abordar cual es la pregunta que Malaquías nos hace hoy y como nos invita a la conversión.

Discurso de conversión

La dinamica del capitulo 3 empieza desde el versiculo 17 del capitulo 2. Su esquema sería mas o menos el siguiente.
Declaración (ustedes han cansado al Señor con sus palabras)
Pregunta (¿En qué lo hemos cansado?)
En ocasiones nos sentimos cansados y desilusionados. Parece que damos todo en los caminos del Señor, nos esforzamos por ser buenos, por cumplir su pacto y todo parece ir en contra nuestra. Al contrario, nos parece que si existe Dios este no se interesa en lo mas minimo por ejercer justicia pero aún asi tenemos miedo de cuestionarlo no sea que a nosotros si nos castigue. La gente a la que Malaquías les profetiza tienen una teología rara: Ellos dice que a Dios le agradan las personas que hacen lo malo y que se siente a gusto con ellos. Pero siendo justos con estas personas debemos decir que no habían llegado a esa conclusión de la noche a la mañana. Habían llegado a la ciudad después de un largo exilio y estaban dispuestos a reconstruir la ciudad, basta con leer Esdras y Nehemías para ver la vehemencia con la que estos 2 líderes querian reconstruir la ciudad, los muros y el templo. Sin embargo, pasó el tiempo y lo que ellos esperaban no se cumplió. Entonces poco a poco fueron dejando de prestar atención a lo que hacían. En el capitulo 2 vemos una fuerte denuncia contra los sacerdotes. El Señor les reclama su manera de comportarse. Llegan y hacen los ritos pero lo hacen sin ganas. Es más Malaquías 1:12-13
Malachi 1:12–13 NVI
Pero ustedes lo profanan cuando dicen que la mesa del Señor está mancillada y que su alimento es despreciable. Y exclaman: “¡Qué hastío!” Y me tratan con desdén—dice el Señor Todopoderoso—. ¿Y creen que voy a aceptar de sus manos los animales lesionados, cojos o enfermos que ustedes me traen como sacrificio?—dice el Señor—.
pone de manifiesto la actitud de estos sacerdotes, servían al Señor, pero lo hacían con hastío.
¿Cuántas veces nos hemos sentido así? Venimos al templo y abrimos nuestra Biblia pero lo hacemos con hastío y fastidio. Y quizá en el fondo de nuestro corazón se encuentre exactamente la misma justificación que este pueblo. ¿Dónde está la justicia de Dios? murmuraban y parece que nosotros también y lo hacemos en voz baja porque decimos “respetar” el nombre del Señor.
Ante esta problematica el Señor mismo se decide a resolver el problema. “Yo voy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino delante de mi”. Una y otra vez, el Señor en su fidelidad envia a personas a preparar su camino. En el momento inmediato ese mensajero fue Malaquías pero mas tarde Juan el Bautista tambien sería identificado como ese mensajero. En particular estas 2 personas tienen la visión de parte de Dios de que se ha perdido el enfoque y la visión del reino. Ambos ven que los sistemas de culto están obsoletos. Ambos notan que las religiones están vacías y muertas. Y ambos declaran que el juicio del Señor es inminente. La venida del Señor es descrita en nuestra porcion biblica como algo inminente. La pregunta retórica del verso 2 parece contestarse de la siguiente manera “nadie podría mantenerse en pie”. Sin embargo y a sabiendas de que esta podría ser la respuesta el mismo Señor nos ofrece la solución.

Reanimando a la Iglesia

Hay una denuncia, hay respuesta a esa denuncia y hay una expocision de motivos. El pueblo de Dios ha cansado al Señor. Su actitud es despreciable para Dios. El mismo preferiría que alguien cancelara el culto para que ya no se ofrecieran sacrificios a su nombre. Pero el Señor sabe lo que hay en el fondo de nuestros corazones. Por esta razon nos da la oportunidad de volver a tener comunión con Él. Sabe que a pesar de ese desánimo le buscamos y le anhelamos como dice el verso 1. Por eso el Señor se comportará como fuego y como jabón. Esta figura implica que es Dios mismo quien hará el proceso de transformación. No se espera que nosotros “podamos purificarnos en el camino”, más bien este proceso de arrepentimiento y conversión es un don que viene de nuestro Señor. Después de que Él haga este trabajo es que nosotros podremos nuevamente traer ofrendas conforme a la justicia del Señor y nuevamente el Señor aceptará estas ofrendas como en los tiempos antiguos, como en los años pasados.
Algunas iglesias viven de sus glorias pasadas. Buscan reavivar viejos programas, traer a predicadores de antaño, afirman “volvamos a la senda antigua”, sin darse cuenta que la razón por la cual hubo éxito es porque el Señor estaba de su lado.
El nacimiento del Señor Jesucristo es el cumplimiento del Señor a su pacto eterno de amor para con nosotros. Estamos llamados a la conversión es decir a redifinir el rumbo, de decirle al Señor “Perdoname” no entiendo porque me han pasado todas y tantas cosas malas y por eso te sirvo con mala actitud. “Perdoname Señor”, purificame, refiname y permite que te sean agradables. Que el Señor use la vida de su Iglesia para expandir su reino.
Dios de la esperanza, levantaste a Juan el Bautista como heraldo que nos llama a la conversión. Mientras esperamos con alegría la gloriosa venida de Cristo, Te rogamos por las necesidades de la iglesia y del mundo.
Oraciones del Pueblo, concluyendo con:
Escucha nuestra humilde oración para que podamos servirte en santidad y fe y dar voz a tu presencia entre nosotros hasta el día de la venida de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
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