Señales de Soberanía - Parte 8

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Introducción

La necedad humana es sorprendente. ¿Sabías que, según estudios psicológicos, el 80% de las personas tienden a repetir comportamientos destructivos incluso cuando las consecuencias son obvias y perjudiciales? Este fenómeno se conoce como persistencia irracional. Es como si las personas quedaran atrapadas en su propio orgullo, incapaces de aceptar la verdad.
Se acuerdan de la película Titanic: tenemos advertencias de iceberg, la respuesta es “más velocidad”. La tripulación continuó navegando a alta velocidad, creyendo que el barco era insumergible. Las advertencias fueron ignoradas, y el resultado fue una tragedia que marcó la historia.
¿Cuántas veces hemos ignorado las advertencias claras en nuestra vida, creyendo que todo estará bien, solo para enfrentarnos a consecuencias que podrían haberse evitado?
Esta actitud nos lleva directamente al corazón de Éxodo 11, donde el faraón, como capitán de un Egipto en ruinas, sigue desafiando a Dios, ignorando señales claras y contundentes. Este capítulo nos muestra que la soberanía de Dios es incuestionable, su juicio es justo, y su plan redentor siempre se cumple, incluso frente a la necedad humana.

El anuncio de la Gran Señal de Soberanía: Predicción décima plaga

Este pasaje se divide en tres bloques: primero, un recordatorio de que la décima plaga sería eficaz para producir el éxodo, por lo que era necesaria una preparación; segundo, el anuncio de la décima plaga, la muerte de los primogénitos; tercero, otro recordatorio de que ninguna de las otras plagas produjo el éxodo porque así es como Dios lo planeó.
Esta combinación de información "nueva" con información conocida como "recordatorio" tiene el efecto de ayudar a orientarnos sobre el hecho de que la plaga de la muerte de los primogénitos y el consiguiente éxodo de Israel de Egipto no fue simplemente un acontecimiento en sí mismo, sino el acto culminante de un largo proceso controlado por Dios y llevado a buen término exactamente como lo había predicho antes de que comenzara el proceso.
Moisés escribió esta historia no sólo para ayudar a sus compatriotas israelitas a confiar en Dios mientras sucedían las cosas, sino para ayudarles a aprender a confiar en que Dios es quien hace que las cosas sucedan en primer lugar, como parte de un gran plan redentor en beneficio de su pueblo.

Recordatorio del plan y preparativos para el Éxodo (Éxodo 11:1-3)

Exodus 11:1–3 NBLA
1 El Señor dijo a Moisés: «Una plaga más traeré sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual los dejará ir de aquí. Cuando los deje ir, ciertamente los echará de aquí completamente. 2 »Dile ahora al pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina objetos de plata y objetos de oro» 3 El Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios. Además el mismo Moisés era muy estimado en la tierra de Egipto, tanto a los ojos de los siervos de Faraón como a los ojos del pueblo.
Esto es algo que definitivamente no es nuevo para Moisés. Exodo 3:19-22, Exodo 4:21-23, Exodo 7:3-5
Moisés sabe que la plaga final estaba cerca, las señales de soberanía están llegando a su fin. El faraón y los egipcios ya han sido humillados muchas veces.
Dios ya ha mostrado que es Él quien tiene el verdadero poder y que los dioses egipcios eran ineficaces. Pero falta la demostración final de su soberanía. Un castigo de tal magnitud que el faraón no se limitaría a permitir que los israelitas se fueran de Egipto, sino que les exigiría que lo hicieran. “Los echará de aquí”.
Ahora en este momento es evidente que la resistencia a Dios es inútil, los egipcios de manera general ya tienen un respeto/miedo hacia los hebreos. Vemos respuestas que indican que todo es necedad del faraón.
El consenso prácticamente uniforme entre los egipcios era que los israelitas tenían derecho a salir de Egipto y que su Dios se había mostrado plenamente capaz de arruinar el país si no se les permitía hacerlo. El único que aún no podía ver esto era el faraón porque Dios le había cegado la razón como castigo por sus opresiones y como medio de demostrar su poder divino sobre el mayor potentado humano de aquella época.
Faraón aún no estaba convencido, pero el pueblo de Egipto estaba dispuesto a que el pueblo de Israel se fuera de inmediato. Estaban más que dispuestos a darles regalos de plata y oro para persuadirlos de que se fueran. Así fue como los esclavos de Israel recibieron sus salarios pasados por su tiempo de esclavitud, y cómo no salieron de Egipto con las manos vacías.
La actitud de los egipcios hacia los israelitas es parte del plan de Dios para proporcionar a su pueblo los medios económicos para sobrevivir como nación en movimiento hasta que llegaran a Canaán y se establecieran en ella.

Anuncio de la plaga final al faraón (Exodo 11:4-8)

Exodus 11:4–8 NBLA
4 Y Moisés dijo: «Así dice el Señor: “Como a medianoche Yo pasaré por toda la tierra de Egipto, 5 y morirá todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está detrás del molino; también todo primogénito del ganado. 6 ”Y habrá gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca antes lo ha habido y como nunca más lo habrá. 7 ”Pero a ninguno de los israelitas ni siquiera un perro le ladrará, ni a hombre ni a animal, para que ustedes entiendan cómo el Señor hace distinción entre Egipto e Israel”. 8 »Todos estos sus siervos descenderán a mí y se inclinarán ante mí, diciendo: “Sal, tú y todo el pueblo que te sigue”; y después de esto yo saldré». Y Moisés salió ardiendo en ira de la presencia de Faraón.
v.4 - Dios anunció aquí que se movería personalmente por Egipto para provocar la muerte de los primogénitos egipcios ("Yo pasaré"). Esta intervención personal de Dios representa un nuevo aumento de la severidad de las plagas. En las pasadas, Dios las causo, en esta última Dios es el ejecutor de la plaga: “el visitante”. Juicio directo de Dios.
“medianoche” - En el mundo antiguo este concepto representa la hora más profunda y oscura de la noche el momento de la noche en que más gente podía estar durmiendo (ya que la gente tendía a acostarse al anochecer) y el momento de mayor vulnerabilidad e indefensión.
Es de llamar la atención como de alguna manera a pesar de la magnitud de lo que va a ocurrir vemos misericordia de Dios. Causar la muerte de tantos egipcios fue un castigo severo, pero permitirles morir tranquilamente mientras dormían fue un acto de gracia.
El llanto predicho en el v. 6 no era el llanto de dolor durante la muerte, sino el llanto de dolor al descubrir por la mañana los muertos en prácticamente todos los hogares.
v.5 - Quiero abordar tres preguntas que puedes tener al respecto de las plagas: (1) ¿Era justo que Dios matara a los primogénitos de las familias de todo Egipto cuando para entonces era principalmente el rey egipcio quien seguía resistiéndose a las exigencias de Dios en favor de Israel? Otra forma de plantear esta pregunta sería: ¿Por qué no matar al faraón en vez de a su primogénito y a todos los demás primogénitos, castigando así directamente a la persona más culpable de pecar contra Dios? (2) ¿Por qué matar también a los primogénitos del ganado?.
La respuesta a la primera pregunta es prácticamente imposible de exponer de forma simple o breve porque implica una comprensión de la naturaleza de Dios en relación con su ira y su justicia y, por tanto, requiere un estudio bastante extenso de toda la gama de datos bíblicos relacionados con el tema. Aunque no siempre entendamos el ‘por qué’ detrás de las acciones de Dios, sabemos que su juicio siempre es justo y su plan eterno es perfecto. En este caso, no solo juzgaba al faraón, sino a un sistema que había oprimido a su pueblo por generaciones."
La pregunta del porque ganado, tiene que ver con una relación que existe entre el ganado y los humanos, una humillación completa requería la muerte del ganado también.
Aunque no entendamos muy bien la muerte de los primogénitos apunta a una salvación que exige sangre inocente.
Esto conecta directamente con el sacrificio de Cristo como el Cordero de Dios (1 Corintios 5:7).
1 Corinthians 5:7 NBLA
7 Limpien la levadura vieja para que sean masa nueva, así como lo son en realidad sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.
v.6 - “habrá gran clamor” - Ahora le toca el turno de clamar a los egipcios: Exodo 3:7
Exodus 3:7 NBLA
7 Y el Señor dijo: «Ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos.
Dios esta prediciendo una inversión del dolor, por un sufrimiento mayor.
v.7 - Moisés informó de la intención de Dios de diferenciar completamente entre los egipcios y los israelitas en el sufrimiento. Y el hacer referencia a los perros tiene que ver con que el perro en aquella época era un animal indeseable, ya que era carroñero, sucio e inoportuno, el hecho de que ni ellos sufrirían daños tiene que ver con el nivel de protección que tendrían los israelitas.
Quizás a algunos en ese día (incluido Faraón) les resultaba fácil decir: “Los egipcios tienen dioses, y los israelitas tienen un Dios. ¿Cuál es la diferencia?” En su abrumadora demostración de poder sobre las deidades de Egipto, Dios mostró que había una diferencia.
El Señor ha establecido una diferencia entre los que son su pueblo y los que no lo son. Una distinción eterna.
La diferenciación entre egipcios e israelitas no solo era un acto temporal, sino una sombra de la separación final entre justos y pecadores (Mateo 25:31-46).
Matthew 25:31–46 NBLA
31 »Pero cuando el Hijo del Hombre venga en Su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces Él se sentará en el trono de Su gloria; 32 y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33 »Y pondrá las ovejas a Su derecha y los cabritos a la izquierda. 34 »Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: “Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 ”Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui extranjero, y me recibieron; 36 estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a Mí”. 37 »Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? 38 ”¿Y cuándo te vimos como extranjero y te recibimos, o desnudo y te vestimos? 39 ”¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a Ti?”. 40 »El Rey les responderá: “En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron”. 41 »Entonces dirá también a los de Su izquierda: “Apártense de Mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. 42 ”Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43 fui extranjero, y no me recibieron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo, y en la cárcel, y no me visitaron”. 44 »Entonces ellos también responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?”. 45 »Él entonces les responderá: “En verdad les digo que en cuanto ustedes no lo hicieron a uno de los más pequeños de estos, tampoco a Mí lo hicieron”. 46 »Estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna».
Esto subraya la urgencia de responder al evangelio.
v.8 - Moisés predijo al faraón otra declaración, esta vez definitiva, de inversión de papeles. El mismo pueblo que se había inclinado ante faraón, ahora lo haría ante Moisés, no para reconocerlo como soberano, sino para suplicarle que abandonara Egipto y se llevará a los israelitas. HUMILLACIÓN FINAL.
Moisés afirmó aquí que todos los egipcios estarían en desacuerdo con la política del rey.
Ahora Moisés anunciaba que llegaría el momento en que, a pesar de la posición oficial del faraón de resistencia al éxodo, todos los demás querrían que se produjera el éxodo y lo suplicarían. Será entonces cuando Moisés abandone Egipto.

Recordatorio de la resistencia del faraón (Exodo 11:9-10)

Exodus 11:9–10 NBLA
9 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Faraón no los escuchará, para que Mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto». 10 Moisés y Aarón hicieron todas estas maravillas en presencia de Faraón. Con todo, el Señor endureció el corazón de Faraón, y este no dejó salir de su tierra a los israelitas.
Una vez más, la narración vuelve a ser retrospectiva, las palabras de estos versículos son esencialmente un resumen de lo que vimos en Exodo 4:21-23
Exodus 4:21–23 NBLA
21 Y el Señor dijo a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano. Pero Yo endureceré su corazón de modo que no dejará ir al pueblo. 22 »Entonces dirás a Faraón: “Así dice el Señor: ‘Israel es Mi hijo, Mi primogénito. 23 ’Y te he dicho: “Deja ir a Mi hijo para que me sirva”, pero te has negado a dejarlo ir. Por tanto mataré a tu hijo, a tu primogénito’ ”».
Y es algo que de manera general ha estado presente en todo el relato de las plagas. Dios esta en control. Dios tiene un plan y eso es lo que vemos aquí.
Las nueve plagas ahora pueden ser vistas como como un todo. Tocaron todas las fases de la naturaleza: mineral, animal, vegetal, humana. Afectaron a personas y bienes, e incluyeron a todos, desde los más altos hasta los más bajos.
Dios mostraba sus maravillas al mundo, pero el faraón, puesto en ridículo por Dios, seguía resistiéndose a la conclusión obvia (ya obvia para todos menos para él) de que lo mejor que podía hacer era dejar que los israelitas abandonaran Egipto de forma definitiva y total. Aquí, por cuarta ocasión, se nos dice que Dios endureció el corazón de Faraón (Éxodo 9:12, 10:20, 10:27, 11:10).Sin embargo, Dios nunca endureció el corazón de Faraón hasta que él lo endureció primero contra el Señor y Su pueblo ¿Te suena familiar?

Conclusión

La décima plaga no solo es un juicio contra Egipto, sino un recordatorio de que resistir a Dios es inútil. En este capítulo, vemos cómo Dios actúa directamente, ejecutando un juicio justo y preparando la redención de su pueblo. Pero también vemos su misericordia al proteger a Israel y su justicia al no dejar a Egipto sin advertencia.
Esto nos lleva a reflexionar: ¿Qué advertencias estamos ignorando hoy? Dios sigue hablando a través de su Palabra, de las circunstancias y de su Espíritu. Pero, ¿estamos escuchando, o estamos siendo como el faraón, endureciendo nuestro corazón?
Piensa en tu vida: ¿Hay áreas donde estás luchando contra Dios? ¿Una relación rota, un hábito que necesitas entregar, o un llamado al que has dado la espalda? Hoy es el día para rendir esas áreas, antes de que las advertencias se conviertan en dolorosas consecuencias.

Aplicación

Reconoce la soberanía de Dios. No importa cuán difíciles sean las circunstancias, confía en que Él está en control y su plan es perfecto.
Responde a sus advertencias. Reflexiona sobre áreas de tu vida donde puedes estar resistiendo la dirección de Dios.
Abraza su plan redentor. Reconoce que, así como Dios preparó la redención de Israel, ha preparado la redención de tu vida a través de Cristo.

Llamado

Hoy tienes la oportunidad de responder al Dios soberano que no solo es justo, sino también lleno de gracia y amor. Si aún no has rendido tu vida a Cristo, este es el momento. No esperes hasta que sea demasiado tarde. Así como el faraón tuvo múltiples oportunidades, tú también las tienes ahora. Ven a Cristo, confía en Él, y experimenta la libertad que solo Él puede ofrecer.
El faraón tuvo muchas advertencias, pero las ignoró una tras otra. Tú tienes la oportunidad hoy de no cometer el mismo error. Nadie sabe cuándo será nuestra última advertencia. ¿Qué vas a hacer con esta oportunidad que Dios te da hoy?

Bendición y Oración

Iglesia Identidad, que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia, que el Señor alce sobre ti Su rostro, y te de paz, en el nombre de Jesús, Amén.
PROPÓSITO DE IDENTIDAD
“Acercar a las personas a Jesús de una manera real y práctica, dándoles las herramientas para alcanzar la madurez en Cristo y ser miembros de Su familia; con el objetivo de prepararlas para servir a la Iglesia y a la comunidad, glorificando así el nombre de Dios.”
AÑO DEL ORDEN
Genesis 1:1–3 NBLA
1 En el principio Dios creó los cielos y la tierra 2 La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. 3 Entonces dijo Dios: «Sea la luz». Y hubo luz.
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