Culto de Evangelismo

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El Camino a la Salvación: La Fuente de la Vida Eterna

Juan 3:16, Efesios 2:8-9, Romanos 10:9-10

La salvación es un regalo divino que se recibe a través de la fe en Jesucristo.
En Juan 3:16 , observamos que Dios amó tanto al mundo que envió a Su Hijo para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
John 3:16 BTX IV
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Efesios Efesios 2:8-9 nos recuerda que la salvación es por gracia mediante la fe y no por obras, lo que subraya su naturaleza como un don,
Ephesians 2:8–9 BTX IV
8 porque por gracia habéis sido salvados por medio de fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios, 9 no por obras, para que nadie se gloríe,
Mientras que Romanos Romanos 10:9-10 nos instruye sobre la importancia de confesar con nuestra boca y creer en nuestro corazón.
Romans 10:9–10 BTX IV
9 Si con tu boca confesaras a Jesús como Señor y creyeras en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo, 10 porque con el corazón se cree para justicia y con la boca se confiesa para salvación.
Este mensaje sobre cómo ser salvo puede transformar vidas al ofrecer esperanza a aquellos que se sienten perdidos.
Nos recuerda que, sin importar nuestro pasado, siempre hay una oportunidad de redención a través de Cristo.
Al entender la simplicidad y la belleza del Evangelio, podemos ser fortalecidos en nuestra fe y motivados a compartir este mensaje salvador con otros.
El sermón enseña que la salvación no es un logro humano, sino un regalo de Dios que se recibe por medio de la fe en Jesucristo.
No se basa en nuestros esfuerzos, sino en la gracia divina, lo que llama a todos a templar su confianza en el sacrificio perfecto de Cristo, en lugar de en su propia justicia.
En el contexto de toda la Biblia, Cristo es el cumplimiento de la promesa de salvación.
Desde Génesis, donde se profetiza sobre la venida del redentor, hasta Apocalipsis, donde se revela la consumación de la historia de redención, Jesús es el centro del plan de Dios para salvar a la humanidad.
Atraer a Cristo a este tema muestra cómo Él es la única manera de acceder a la vida eterna.
La salvación es un regalo accesible para todos que se recibe por la fe en Jesucristo, liberándonos de nuestro pecado y dándonos nueva vida en Él.

1. Inmenso Amor Divino

John 3:16 BTX IV
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Reflexionemos sobre el amor infinito de Dios manifestado en el envío de su Hijo al mundo.
Este versículo central del Evangelio nos recuerda que no importa nuestra condición o pasado, Dios nos ama profundamente y ofrece la salvación a través de Jesucristo.
La aceptación de su amor incondicional y la fe en Jesús nos libera de la condena eterna y abre la puerta a una vida eterna.
Este es el inicio del viaje hacia la comprensión de la salvación como un regalo inmerecido pero amorosamente ofrecido.
La misión del Hijo es motivada por el amor supremo de Dios hacia el “mundo” malvado y pecaminoso de seres humanos.
La expresión “de tal manera” resalta la intensidad o grandeza de su amor.
El Padre entregó a su Hijo único para que muriera en beneficio y representación de hombres pecadores
La salvación es siempre un hecho sorprendente, y nunca dejará de producir alabanza y gratitud en nuestra vida.
Sin embargo, es Jesús quien nos presenta tres razones por las cuales Dios nos ha salvado.
I. Porque Dios envió a su Hijo (v. 16).
1. Como muestra de amor (v. 16a).
2. Para que creamos en él (v. 16b).
3. Para que tengamos vida eterna (v. 16c).
John 3:17–18 BTX IV
17 Porque Dios no envió al Hijo al mundo para que juzgara al mundo, sino para que el mundo fuera salvo por Él. 18 El que cree en Él no es juzgado, pero el que no cree, ya ha sido juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito Hijo de Dios.
II. Porque su Hijo no nos condena (vv. 17, 18).
1. Lo envió para salvación (v. 17).
2. El que cree en el Hijo no se condena (v. 18a).
3. El que no cree en el Hijo ya ha sido condenado (v. 18b).
Juan 3:19–20 (BTX IV)
19 Y esta es la acusación: que la Luz ha venido al mundo, pero los hombres amaron más la tiniebla que la Luz, pues sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que practica cosas malas, aborrece la Luz, y no viene a la Luz, para que sus obras no sean descubiertas.
III. Porque su Hijo es luz (vv. 19, 20).
1. La luz es rechazada (v. 19).
2. La luz enseña las obras (v. 20).
3. La luz manifiesta las obras de Dios (v. 21).
a. PECADO
Jesús dijo en Juan 8:34: “El que hace pecado, esclavo es del pecado”. Todos los hombres que viven una vida de cometer pecados son esclavos a ese pecado.
De hecho, toda persona que llega a este mundo está bajo la tiranía del pecado; controla sus pensamientos, controla sus palabras, controla sus acciones.
En las Escrituras, el concepto de “pecado” se relaciona con una serie de términos.
Los términos hebreos para el pecado se refieren a:
cometer crímenes
transgredir la ley
errar el blanco
extraviarse.
Los términos griegos se refieren a:
no cumplir un estándar dado
transgredir la ley
incumplir un mandamiento.
violación de las intenciones de Dios para la vida
La epístola de Santiago ofrece una taxonomía del pecado desde el punto de vista del afloramiento de la propia “concupiscencia” (malos deseos), lo que le lleva a uno a cometer actos pecaminosos (Stg 1:14–15).
La presencia de la “concupiscencia”, o deseos desordenados, se puede atribuir al impacto del pecado original, mientras que sucumbir a tales deseos resulta en el pecado actual, que posteriormente conduce a la muerte.
El Ps. McArthur da un sentido de lo que significa ser un esclavo al pecado;
“El pecado es una deuda, una carga, un ladrón, una enfermedad, una lepra, una plaga, un veneno, una serpiente, un aguijón; todo lo que el hombre odia, es el pecado.
Cuando usted se convirtió en cristiano, su viejo hombre fue derretido y usted fue vaciado de nuevo en un nuevo molde, el molde que está constituido por las doctrinas del evangelio, y entonces usted fue vaciado en un molde del evangelio, y usted salió como una nueva criatura; y su estilo de vida ahora manifestará ese milagro creado, y usted entonces ya no responderá como uno que está bajo el señorío de Satanás, sino que responderá como uno que está bajo el señorío de Dios.

2. Gracia sin Mérito

Ephesians 2:8–9 BTX IV
8 porque por gracia habéis sido salvados por medio de fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios, 9 no por obras, para que nadie se gloríe,
Quizás consideres cómo este pasaje destaca la naturaleza inmerecida de la salvación.
Somos salvados por la gracia de Dios a través de la fe, y no por nuestras obras, para que nadie pueda jactarse.
Esta verdad de que la salvación no depende de nuestros méritos nos invita a descansar en la obra completa de Cristo y a vivir una vida agradecida y humilde, sabiendo que cada aspecto de nuestra salvación es un regalo de Dios.
Esto nos impulsa a depender completamente de Él y a compartir este mensaje de gracia.
Cuando se le hablaba de la Gracia a las personas judías de esa época, u personas no conversas en nuestra actualidad, quienes toda su vida han estado tratando de ganarse el cielo mediante sus buenas obras, y usted les dice:
“Bueno, todas tus buenas obras no son nada más que trapos de inmundicia Isaías 64:6 , no significa nada.
Isaiah 64:6 LBLA
6 Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas; todos nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades, como el viento, nos arrastran.
Tú puedes ser salvo por el regalo gratuito de Dios, concedido a pecadores indignos,
Es muy difícil de creer esto:
Se oye como libertinaje
Se oye como tomar la libertad para pecar
Se oye como “no importa cómo vivas”
Entonces esa persona, que necesita y siempre ha buscado un salvoconducto para justificar su pecado, empieza a creer , que no tiene que hacer nada para ser salvo, no puedo hacer nada para ser salvo, y que nada de su bondad importa en su salvación, y que como todo es gracia y Dios le va a perdonar, y dice no estoy bajo la ley, estoy bajo la gracia; entonces muy dentro de su corazón dice, me acabas de dar libertad total, me acabas de dar rienda suelta a seguir pecando”.
Amados hermanos, y empezamos a creer esa mentira, y empezamos a tener una tranquilidad pasajera en nuestrro corazon cada vez que pecamos y pecamos y pecamos.
Esa es la falsa tranquilidad que muchos de nosotros tenemos y cuando ocurra esto mi hermano, preocupese
Ese es el problema de muchos creyentes.
Algunos grupos llevan la doctrina de la gracia a interpretaciones radicales o desequilibradas, que podrían ser consideradas sectarias y algunas iglesias lo practican.
Gracia hiper-abundante o “hipergracia”:
Enseñan que, como la gracia cubre todos los pecados, no importa cómo viva una persona; todo ya está perdonado. Esto puede llevar a justificar una vida sin arrepentimiento o santidad.
Ejemplo:
Afirmar que el pecado no tiene consecuencias para los creyentes porque ya están "totalmente cubiertos".
Porque la Salvación no se pierde
Y algunas personas dicen esto y voy a tartar de ser lo mas literal: “Acabo de meter en lo que estás diciendo, súper gracia, y no tengo que confesar mi pecado, y a Dios no le importa lo que hago, estoy libre en la gracia, y puedo vivir como quiera vivir, y simplemente yo hago lo que quiero y estoy bajo la gracia”,
Y el estilo de vida continuo que mostraban daba evidencia, de manera evidente, de que realmente nunca habían llegado a entender lo que era estar bajo la gracia, porque la gracia no solo concede una salvación inmerecida, sino que transforma una vida, y el patrón es cambiado, el patrón de pecado.

3. Confesión y Creencia

Romans 10:9–10 BTX IV
9 Si con tu boca confesaras a Jesús como Señor y creyeras en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo, 10 porque con el corazón se cree para justicia y con la boca se confiesa para salvación.
Tal vez medites en cómo la confesión abierta y sincera de Jesús como Señor y la fe en su resurrección son esenciales para la salvación.
Estos versículos subrayan que la fe auténtica se manifiesta no solo en el corazón, sino también a través de la proclamación verbal de nuestro compromiso con Cristo.
Esta confesión pública es una afirmación de la vida transformadora que recibimos.
Nos desafía a ser audaces en declarar nuestra fe, reconociendo que nuestra salvación es tanto una transformación interna como externa.
PRIMERO
El hombre por ser pecador está muerto espiritualmente; por tanto, es incapaz, en el orden moral, de dirigirse a Dios y dar un sentido correcto a su vida. Efesios 2:1
Ephesians 2:1 BTX IV
1 Y a vosotros, estando muertos en vuestros delitos y pecados,
SEGUNDO
La salvación es personal, consciente y voluntaria, demanda que el hombre se rinda a Cristo por la fe para obedecer al evangelio; no obstante, el hombre no puede salvarse a sí mismo, necesita la ayuda de
Dios. Hechos 16:30-31.
TERCERO
La ayuda de Dios viene por pura misericordia, gracia o favor por medio del Espíritu Santo, quien genera convicción de pecado, produ-
ciendo en el corazón del hombre la necesidad de un Salvador. Juan 16:8-11 Efesios 2:8-9
Ephesians 2:8–9 BTX IV
8 porque por gracia habéis sido salvados por medio de fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios, 9 no por obras, para que nadie se gloríe,
John 16:8–11 BTX IV
8 Y cuando Él venga, inculpará al mundo de pecado y de justicia y de juicio. 9 De pecado, porque no creen en Mí; 10 de justicia, porque me voy al Padre y ya no me veréis más; 11 y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado.
CUARTO
Al recibir la convicción de pecado por medio del Espíritu Santo, el
hombre responde en arrepentimiento y fe, aceptando a Cristo en su
corazón. Efesios 4:22-24
Ephesians 4:22–24 BTX IV
22 En cuanto a la antigua manera de vivir, a despojarse del viejo hombre, que está siendo destruido por los deseos del engaño, 23 a renovarse en el espíritu de la mente, 24 y a vestirse el nuevo hombre, que fue creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
QUINTO
El momento decisivo en la vida del que acepta a Cristo por iniciativa de Dios, es la conversión, la cual se da mediante dos pasos:
a. Arrepentimiento, que es cambio de mentalidad y abandono del pecado.
b. La fe, por la cual recibe a Cristo. Marcos 1:15
Mark 1:15 BTX IV
15 y diciendo: ¡El tiempo ha sido cumplido y el reino de Dios al alcance de la mano! ¡Arrepentíos, y creed en el evangelio!
SEXTO
La persona por haberse arrepentido y aceptado a Cristo como su Señor y Salvador: Nace de nuevo por medio del Espíritu Santo, tiene un cambio de corazón, es regenerado, es adoptado como hijo de Dios, y puede ver y entrar al Reino de Dios. Juan 1:12
John 1:12 BTX IV
12 pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de llegar a ser hijos de Dios,
3. **Cierre motivador**:
- Termina con entusiasmo:
*"Recuerda esto:
Eres amado más allá de lo que puedes imaginar.
Vive como alguien que sabe que es amado por el Rey del universo.
¿Quieres cambiar tu vida?
Pero de algo si estoy seguro que va pasar, Que si decides seguir a Cristo vas hacer rechazado toda tu vida po est mundo que lo crucifico, y sabes por que Por que Cristo estara en Ti.
"Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que necesito Tu perdón. Creo que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste para darme vida eterna. Hoy te abro mi corazón y te recibo como mi Salvador y mi Señor. Guíame, enséñame a vivir para Ti, y ayúdame a caminar en Tu amor todos los días de mi vida. Gracias por amarme y por darme una nueva oportunidad. Amén."
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