EL CUIDADO DE LAS VIUDAS EN LA IGLESIA
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Lectura: 1 Timoteo 5:3-16.
Oración
Adorno:
El 04 de Diciembre de 1829 fue un momento histórico que quedó registrado en la historia de la India. En esa fecha, el Gobernador Guillermo Bentinck aboliría la común práctica religiosa conocida como Satí. Éste era un ritual en el que la mujer era quemada junto al cadáver de su marido cuando éste moría. La creencia detrás de este ritual era que la mujer debía acompañar a su esposo en el más allá cuando éste muriera. La viuda debía permanecer fiel a su marido y acompañarlo en el más allá.
Uno de los personajes que mayor influencia tuvo para abolir esta horrible práctica en la India fue el misionero Guillermo Carey, quien observó con gran terror los infanticidios que se hacían al sacrificar niños a los dioses, y el sacrificio de las viudas que eran quemadas junto a sus difuntos esposos.
Este hecho puede parecer poco importante, sin embargo, nos muestra cómo la religión cristiana no se limita simplemente a ser una serie de verdades teológicas o doctrinales que quedan en las mentes de las personas. No, por el contrario, la historia nos enseña que el cristianismo ha transformado sociedades enteras impactando las relaciones y la forma en cómo se tratan especialmente a los necesitados.
Cuando llegamos a 1 Timoteo 5, encontramos una sección bastante extensa que instruye a la iglesia sobre el cuidado de las viudas. La pregunta es: ¿por qué? A simple vista, pareciera que los versículos 3-16 no tienen mucha relación con el resto de la carta, y que Pablo estuviera saltando de un tema a otro sin ninguna relación aparente. De hecho, pudiera parecer la parte menos interesante de toda la carta, pero lejos está esto de ser verdad.
Verás, cuando de las viudas se trata, la Palabra de Dios tiene mucho que decir al respecto. Comenzando en el Antiguo Testamento, cuando Dios estableció su pacto con el pueblo de Israel en el Sinaí y les dio su Ley, no les entregó únicamente mandamientos religiosos y rituales que debían cumplir, sino que también les ordenó la forma en cómo debían tratar a los demás.
En Éxodo 22:22–24 “»A la viuda y al huérfano no afligirán. »Si los afliges y ellos claman a Mí, ciertamente Yo escucharé su clamor, y se encenderá Mi ira y a ustedes los mataré a espada, y sus mujeres quedarán viudas y sus hijos huérfanos.”
En Deuteronomio 10, antes de entrar a la tierra prometida, encontramos una renovación del Pacto de Dios con su pueblo, y en los versículos 17-18, Dios se describe a sí mismo de la siguiente manera: Deuteronomio 10:17–18 “»Porque el Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible que no hace acepción de personas ni acepta soborno. »Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra Su amor al extranjero dándole pan y vestido.”
En ese mismo contexto, hablando acerca del diezmo, encontramos en Deuteronomio 26:12 “»Cuando acabes de separar todo el diezmo de tus frutos en el tercer año, el año del diezmo, entonces se lo darás al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, para que puedan comer en tus ciudades y sean saciados.”
En Salmo 68:5–6 leemos que “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas Es Dios en Su santa morada. Dios prepara un hogar para los solitarios; Conduce a los cautivos a prosperidad; Solo los rebeldes habitan en una tierra seca.”
Salmo 146:9 “El Señor protege a los extranjeros, Sostiene al huérfano y a la viuda, Pero frustra el camino a los impíos.”
De modo que, desde su constitución el pueblo de Dios ha sido encargado con el cuidado de los más necesitados. Fue así con el pueblo de Israel, y también fue así con la llegada del evangelio a India, por medio de Guillermo Carey y otros misioneros.
La razón por la que encontramos, entonces, esta sección acerca de las viudas en 1 Timoteo 5 se debe a la estrecha relación que hay entre la piedad y el cuidado de los demás. En un pueblo donde reina la impiedad, las viudas sufren. Cuando el Señor Jesús advirtió al pueblo acerca de los escribas y fariseos, escucha bien cómo los describió: Lucas 20:46–47 “«Cuídense de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes; que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; ellos recibirán mayor condenación».”
De modo que, si el problema que había en la iglesia en Éfeso era una falsa doctrina que conducía a la impiedad, era de esperarse que las viudas se vieran afectadas.
Por esta razón, mi argumento: “El cuidado de las viudas es una evidencia de la piedad cristiana”
Por eso, he divido el sermón en 2 puntos.
Las viudas en la iglesia
La impiedad en la iglesia.
Así que te pido que me acompañes nuevamente a 1 Timoteo 5:3.
VIUDAS EN LA IGLESIA
VIUDAS EN LA IGLESIA
SUSTENTO ECONÓMICO
El texto comienza con un imperativo muy claro: “Honra a la viudas que en verdad son viudas”, y hay varias cosas que deben llamar nuestra atención en este versículo. En primer lugar, Pablo manda a honrar a las viudas. Esta palabra significa dar un trato respetuoso, pero también significa dar apoyo económico a las mujeres que han quedado sin marido. La palabra honrar en 1 Timoteo 5 tiene la connotación del apoyo financiero.
De hecho, en el mismo versículo 3 lo encontramos, cuando el autor manda a honrar a las que realmente son viudas. La idea no es únicamente respeto, pues, independientemente de si una mujer es viuda o no debe ser tratada con respeto y amabilidad, eso es lo que aprendimos en el versículo anterior. Timoteo debía tratar a las mujeres mayores como a su propia madre, con respeto y amabilidad.
Por tanto, la idea de honrar en este texto no solo incluye el respeto, sino que implica el apoyo económico. Este concepto de honrar por medio del sustento económico lo veremos a lo largo de todo el capítulo 5, incluso cuando hablemos acerca de los pastores en los versículos 17-18, donde leemos lo siguiente: 1 Timoteo 5:17–18 “Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza. Porque la Escritura dice: «No pondras bozal al buey cuando trilla», y: «El obrero es digno de su salario».”
Este mismo honor, de sostener económicamente es el que debía mostrarse a las viudas en la iglesia.
Ésta era una práctica que la iglesia primitiva tuvo desde sus inicios. Como hemos comentado al inicio de esta predicación, el cuidado de las viudas ha sido un encargo fundamental para el pueblo de Dios. Lo fue con Israel, y también lo fue con la iglesia primitiva.
En Hechos 6:1-9 encontramos evidencia del cuidado que la iglesia tenía de las viudas desde sus inicios.
Una de las cosas que encontramos es que el cuidado de las viudas era una parte esencial en la vida de la iglesia del primer siglo. A tal punto, que cuando este cuidado comenzó a fallar porque los apóstoles estaban dando prioridad al ministerio de la Palabra y la oración, la respuesta de la iglesia no fue dejar a las viudas sin sustento, sino escoger a 7 hombres que se dedicasen exclusivamente a esta tarea.
Esto nos muestra la importancia que tenía el sustento económico de las viudas.
Con toda seguridad este cuidado se mantendría en todas las iglesias del Nuevo Testamento. A tal punto que Santiago nos dice que Santiago 1:27 “La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.”
De manera que, honrar a las viudas en el contexto del Nuevo Testamento, se refiere al sustento económico.
VIUDAS EN VERDAD
De ahí que Pablo instruya a Timoteo de honrar, es decir, sustentar económicamente a las viudas que realmente lo son. Ahora bien, esto puede parecer extraño. El estado de viudez no es algo que se pueda aparentar, una mujer tiene o no tiene marido. Su esposo o está vivo o está muerto.
Por tanto, lo que autor de 1 Timoteo tiene en mente no es tanto el estado civil de la mujer, es decir, casada o viuda, sino la situación económica en la que se encontraba.
La palabra viuda significa una mujer que ha perdido a su marido, no se enfoca tanto en la forma en cómo lo ha perdido, sino en el hecho de que lo ha perdido, es decir, la palabra viuda no es tanto una mujer cuyo esposo ha muerto, sino una mujer cuyo marido ya no está presente, y esto puede ser por muerte o también porque ha decidido abandonar a su esposa.
El pastor John MacArthur, citando al teólogo William Barclay, dice que este texto pudiera incluir a hombres que practicaban la poligamia, y que al venir a Cristo se quedaba con una sola esposa, abandonando así a las demás. Estas mujeres pudieran entrar en esta descripción.
La palabra viuda, entonces, no se refiere tanto al estado civil, sino a la situación económica que esta mujer tenía.
Evidentemente, una mujer cuyo marido ha muerto quedaba desprotegida y sin provisión. La Escritura claramente asigna el rol de la provisión en el hogar al marido. Los hombres son los que deben trabajar y proveer, cuidar y proteger a sus familias. Una mujer está bajo el cuidado y la protección de su esposo. Por tanto, si éste fallecía, posiblemente ella quedaría sin protección alguna.
En el Antiguo Testamento tenemos una historia muy conocida, que es la historia de Rut y su suegra Noemí. En esta historia trágica, estas mujeres perdieron a todos los hombres de su familia quedando completamente desprotegidas y desprovistas de todo sustento.
El versículo 5 de nuestro pasaje nos aclara a qué grupo de mujeres se está refiriendo: 1 Timoteo 5:5 “Sin embargo la que en verdad es viuda y se ha quedado sola, tiene puesta su esperanza en Dios y continúa en súplicas y oraciones noche y día.”
Cuando Pablo habla acerca de las viudas que en verdad lo son, se refiere a aquellas mujeres que no tienen ninguna otra posibilidad de sustento más que la iglesia. Mujeres que no tienen la capacidad ellas mismas de trabajar, ni tampoco tienen a nadie que pueda hacerse cargo de su provisión. Literalmente es una mujer que no tiene a nadie más que al Señor.
LA ESPERANZA DE LA VIUDA
Por eso el texto nos dice que su esperanza está en Dios. Esta mujer depende de Dios para su provisión, la pregunta es ¿cómo proveerá Dios la provisión para las viudas?
La respuesta es, por medio de su pueblo. Siempre ha sido así. Como leímos al inicio de este sermón, Dios muestra su amor y su bondad al cuidar de las viudas. En todos los textos que hemos leído donde Dios se muestra a sí mismo como el defensor, protector, proveedor y cuidador de las viudas y los huérfanos, vemos su carácter bondadoso.
En Proverbios 15:25 “El Señor derribará la casa de los soberbios, Pero afianzará los linderos de la viuda.”
El Dios de la Biblia se preocupa por los desfavorecidos, la aflicción de ellos es la aflicción suya. Por eso, Él provee para ellos, y la forma en la que lo hace es a través de su iglesia.
Por eso Dios ha encargado a su pueblo el cuidar de las viudas, porque este es el medio por el cuál Dios provee para ellas. Y de nuevo, esto quiere decir, de las mujeres que literalmente no tienen a nadie más que al Señor para su provisión.
LA IMPIEDAD EN LA IGLESIA
LA IMPIEDAD EN LA IGLESIA
Sin embargo, el problema que había en la iglesia en Éfeso era que los falsos maestros enseñaban doctrinas de demonios que conducían a la impiedad. Cuando leemos la segunda carta a Timoteo, Pablo aclara aún más estos temas. Mira lo que dice 2 Timoteo 2:16 “Evita las palabrerías vacías y profanas, porque los dados a ellas, conducirán más y más a la impiedad,”. Esta impiedad se manifestaba también en el trato a las viudas.
Tanto así, que nuestro pasaje nos muestra varias formas en cómo la impiedad se manifestaba.
PRIMER FORMA DE IMPIEDAD: HIJOS IRRESPONSABLES
En primer lugar, algunos hijos en la iglesia en Éfeso no estaban obedeciendo el quinto mandamiento. En vez de honrar a sus padres, y recompensar a sus padres por el cuidado que tuvieron de ellos cuando eran pequeños, eran negligentes y no proveían para sus necesidades.
1 Timoteo 5:4 “Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan estos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios.”
Sin duda alguna, esta instrucción estaba en fundamentada en el quinto mandamiento. Mandamiento que Pablo ya había recordado a la iglesia en Éfeso. Efesios 6:2 “Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa),” La idea de honrar en el quinto mandamiento no está limitada a tratar con respeto sino que también incluye el apoyo económico hacia los padres.
Sin embargo, la impiedad que se había propagado en la iglesia llevaba a algunos hijos a deshonrar a sus padres al no proveer para sus necesidades. Ésta era la misma hipocresía e impiedad que había en los fariseos.
En Marcos 7:9–12 “También les decía: «Astutamente ustedes violan el mandamiento de Dios para guardar su tradición. »Porque Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”; y: “El que hable mal de su padre o de su madre, que muera”. »Pero ustedes dicen: “Si un hombre dice al padre o a la madre: ‘Cualquier cosa mía con que pudieras beneficiarte es corbán (es decir, ofrenda a Dios)’ ”, ya no le dejan hacer nada en favor de su padre o de su madre;”
En otras palabras, los fariseos enseñaban al pueblo que en vez de ser generosos con sus padres y sostenerlos económicamente en su vejez, debía decirle a ellos: “papá, mamá, la verdad es que me encantaría ayudarte, pero, me he comprometido a dar una ofrenda a la iglesia y ahora no te puedo ayudar”. Tal actitud muestra una hipocresía religiosa y una impiedad producto de la falsa enseñanza.
De la misma forma que los fariseos con sus mandamientos de hombres violaban la ley de Dios que claramente mandaba a los hijos a honrar a sus padres, así también los falsos maestros en Éfeso propagaban una falsa enseñanza que llevaba a la impiedad.
Uno pensaría que los cristianos no tendríamos necesidad de que se nos explicase esto, pero el v.4 claramente nos muestra que sí.
El texto nos dice “Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan estos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios.”
Nuestros padres nos sustentaron toda nuestra vida hasta nuestra adultez. Ellos cargaron con el peso de proveer para todas nuestras necesidades. Cuando enfermábamos, cuando necesitábamos alimento, vestido, incluso cuando queríamos juguetes, ellos proveían absolutamente todo. En agradecimiento, y en obediencia a Dios, debemos recompensarlos proveyendo para ellos en su vejez cuando ellos ya no puedan sostenerse por sí mismos.
Lamentablemente, la iglesia en Éfeso mostraba su impiedad al no ser generosos con sus padres, negando así la fe. 1 Timoteo 5:8 “Pero si alguien no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.”
Aún los incrédulos entienden este principio bíblico de ser agradecidos con sus padres por lo que ellos hicieron con nosotros.
LAS HIJAS TAMBIÉN
Ahora bien esta amonestación incluía a las hijas de las viudas. En 1 Timoteo 5:16 “Si alguna creyente tiene viudas en la familia, que las mantenga, y que la iglesia no lleve la carga para que pueda ayudar a las que en verdad son viudas.” Si bien algunas traducciones en castellano agregan tanto el masculino como el femenino, el texto en griego parece hacer referencia a mujeres creyentes. Por tanto, la traducción de la Nueva Biblia de las Américas parece ser más acertada que la de la Reina Valera del 60, por ejemplo.
De modo que, las hijas debían también proveer para las viudas en su familia.
LA RESPONSABILIDAD DE LA IGLESIA
Todo eso es importante, porque el sostenimiento de las viudas es, principalmente, una responsabilidad de la familia y no de la iglesia. De hecho, vemos que Pablo está enfatizando este argumento en todo el pasaje. Mira como comienza e inicia el texto:
1 Timoteo 5:3–4 “Honra a las viudas que en verdad son viudas. Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan estos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios.”
1 Timoteo 5:16 “Si alguna creyente tiene viudas en la familia, que las mantenga, y que la iglesia no lleve la carga para que pueda ayudar a las que en verdad son viudas.”
Tanto al inicio como al final, Pablo está mandando a la iglesia a ayudar a las viudas que literalmente no tienen a nadie más que a la iglesia, pero cuando haya algún familiar que pueda hacerse cargo, es su responsabilidad delante de Dios cumplir con su deber. En otras palabras, la responsabilidad de la iglesia sobre las viudas comienza cuando no hay nadie más que pueda hacerse cargo.
SEGUNDA FORMA DE IMPIEDAD: EL ESTILO DE VIDA DE LAS VIUDAS
La segunda forma en la que la impiedad se manifestaba era en el propio estilo de vida de las viudas. A lo largo de todo el pasaje se amonesta a las viudas que tienen un estilo de vida reprochable.
1 Timoteo 5:6–7 “Pero la que se entrega a los placeres desenfrenados, aun viviendo, está muerta. Ordena también estas cosas, para que sean irreprochables.”
El objetivo de esta amonestación es que fuesen irreprochables, una palabra que ya hemos visto en 1 Timoteo antes, en el capítulo 3 Pablo ordena que quienes aspiran al ministerio pastoral y diaconal deben ser irreprochables. La conexión entre la doctrina y la vida es claramente visible en 1 Timoteo.
Por eso, como joven pastor, Timoteo debía enseñar de tal manera que la verdad del evangelio llevara a toda la congregación a vivir en piedad con un carácter irreprochable.
Algunas viudas mostraban su impiedad al vivir estilos de vida que traían reproche sobre ellas mismas. Algunas viudas se aprovechaban su condición de estar sin marido para tener una conducta desenfrenada. En este caso, la única cosa que frenaba sus impulsos era que estaba casada, pero una vez muerto el marido, ella comenzaba a dar rienda suelta a su desenfreno.
La forma en cómo la Biblia la describe es como una mujer que aunque tiene vida física, espiritualmente está muerta. Su estilo de vida demuestra que no ha sido una persona regenerada, que no ha nacido de nuevo.
Conexión con el evangelio: Amados hermanos, éste es un tema sumamente importante, porque la iglesia, incluso la iglesia Bíblica Vida Nueva, está compuesta por personas que hacen profesión de fe pero que realmente no han nacido de nuevo. Y cuando la situación les permite, estas personas comienzan a manifestar su propia impiedad.
Pero, el evangelio produce en la vida de las personas una deseo de santidad.
La realidad es que venir a la iglesia no te hace cristiano, ni siquiera ser miembro de la iglesia te hace verdaderamente cristiano. El verdadero cristianismo se caracteriza por un compromiso de vida con Cristo en el que renunciamos a nosotros mismos, a nuestro pecado, a nuestros deseos y le seguimos a Él.
De la misma forma que estas viudas estaban excusándose en su situación para entregarse a estilos de vida contrarios al evangelio, es posible que tú también lo estés haciendo. Y amado amigo, debo decirte, que amenos que tengas vida espiritual, no podrás entrar en el reino de los cielos. Esto es lo que Jesús dijo, a menos que nazcamos de nuevo, no podremos estar con Él por la eternidad. Si estás viviendo una vida de hipocresía religiosa, esto se va a evidenciar tarde o temprano.
Por eso, este texto nos advierte sobre aquellos que aún viviendo, están espiritualmente muertos.
El evangelio produce una vida de santidad y de lealtad a Cristo. Y todo lo que está fuera de eso, es una falsa conversión. Cristo nos llama a entregarnos a Él en arrepentimiento y fe. Examina tu propia vida a la luz de este pasaje.
FALTA DE COMPROMISO CON CRISTO
1 Timoteo 5:11–12 “Pero rehúsa poner en la lista a viudas más jóvenes, porque cuando sienten deseos sensuales, contrarios a Cristo, se quieren casar, incurriendo así en condenación, por haber abandonado su promesa anterior.”
Algunas de las mujeres jóvenes en Éfeso, al perder a sus maridos, hacían un compromiso o un voto de dedicarse por el resto de su vida al servicio de Dios en la iglesia. Ésta era una práctica común, en Lucas 2:36-38 encontramos el ejemplo de Ana, una mujer cuyo matrimonio solo había durado 7 años porque su marido murió. Y desde su viudez a una edad bastante joven hasta los 84 años se había entregado al servicio en el templo.
De la misma manera, mujeres jóvenes en la iglesia de Éfeso que habían quedado viudas, asumían por amor a Cristo un compromiso de entregarse al servicio en la iglesia, y por tanto, dependerían de la iglesia para sus sustento.
El problema era que al ser mujeres jóvenes, aún tenían un deseo legítimo de casarse. De hecho, Pablo no está criticando su deseo en sí mismo, sino el hecho de que ellas abandonan el compromiso que han adquirido delante de Cristo y la iglesia.
Es por esto que Pablo les dice en 1 Timoteo 5:14 “Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa y no den al adversario ocasión de reproche.”
Esto nos muestra que el reproche no estaba en el deseo mismo de casarse sino en la inconsistencia que mostraban en su vida, una falta de compromiso y determinación para cumplir su palabra delante de Dios y la iglesia.
Estas mujeres probablemente asumían alguna responsabilidad en la iglesia al dedicarse exclusivamente al servicio a Cristo en la congregación, pero movidas por su deseo -repito, legítimo- de encontrar marido, abandonaban su responsabilidad trayendo reproche sobre su propia vida.
Este texto cobra mucho más sentido cuando los comparamos con 1 Timoteo 3:11 “De igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.”
La expresión fieles en todo, denota una mujer que es digna de confianza, una mujer que cumple su palabra. No me extrañaría que muchas de las viudas quisieran dedicarse al trabajo diaconal en la iglesia, y que asumían cierta responsabilidad, y de ahí encontrarían su sustento.
Es más, la descripción que se hace en los versículos anteriores (1 Timoteo 5:9-10) pareciera mostrar mujeres que se dedicaban al servicio en la iglesia al ser viudas. Esto animaría a las viudas jóvenes a seguir su ejemplo, sin embargo, no eran fieles en todo porque no cumplían el compromiso que habían adquirido delante de la iglesia y de Cristo.
Por eso Pablo las amonesta y exhorta a Timoteo a que no considere a las viudas jóvenes en sus solicitud de dedicarse exclusivamente al servicio de Dios, sino que más bien procuren buscar marido y tener una familia.
Así evitarían traer reproche sobre su propia vida. De hecho, la palabra condenación en el versículo 12, bien podría ser traducida como reproche, porque lo que se condena es su actitud inestable y su falta de compromiso, no su salvación.
SUS CONVERSACIONES
Finalmente, el estilo de vida desenfrenado de estas viudas jóvenes también se evidenciaba en sus conversaciones.
1 Timoteo 5:13 “Y además, aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa. Y no solo son ociosas, sino también charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas.”
Por razones de tiempo seré muy breve en este punto, y solo diré que el pasaje nos muestra una secuencia lógica entre la ociosidad y las conversaciones reprochables. Algunas traducciones dicen que son chismosas y entremetidas.
APLICACIONES
APLICACIONES
Ahora bien, ¿cómo podemos aplicar este texto en la vida de nuestra iglesia? En este punto debemos recordar nuestro argumento “cuidado de las viudas es una evidencia de la piedad cristiana”. Creo que a las luz de este pasaje, hay dos formas prácticas en las que cuidamos de las viudas:
Sostenimiento económico: Este sostenimiento económico debe ser principalmente la responsabilidad de la familia. Los hijos, incluso los nietos deben hacerse cargo del sostenimiento económico. La responsabilidad de la iglesia comienza cuando esta viuda no tiene a nadie más que pueda hacerse cargo de ella. En este sentido, creo que es importante que los pastores definamos algunos criterios para la ayuda económica oficial que se da desde la iglesia hacia los más necesitados. Estos criterios deben salir de la Palabra de Dios, tal como vemos en el sostenimiento económico de las viudas. Así que, en primer lugar, amado hermano o hermana, asume tu responsabilidad en el sostenimiento económico de tus padres cuando la situación así lo requiera y evitar poner una carga sobre la iglesia que ésta no debe llevar.
Sabiduría para el futuro: Y en este mismo sentido, los hombres debemos ser responsables por nuestras esposas. Creo que sería legítimo decir que, según este pasaje, que los esposos deberíamos tener ahorros o algo que no deje a nuestras esposas desprotegidas en caso de que el Señor decida llevarnos de este mundo. Especialmente si tenemos niños pequeños, debemos ser sabios y asegurarnos que nuestras familias no quedarán desprovistas en caso de nuestra muerte.
Exhortándolas a la piedad: En segundo lugar, como pastor, Timoteo debía enseñar a las viudas que vivieran irreprochablemente. Y de nuevo, esto nos conecta con nuestro sermón anterior, porque Timoteo debía pastorear a toda la congregación, y esto incluiría a las viudas también. En ese trabajo pastoral, Timoteo debía exhortar a las viudas a que no se comprometieran con cosas que no podrán cumplir para evitar reproche sobre su propia vida, y al mismo tiempo, mandarlas a que no fuesen chismosas ni entremetidas sino que ocupen su tiempo en cosas provechosas. En otras palabras, que busquen oficio.
Establecimiento de diáconos: Y esto me lleva de una forma más específica al contexto de nuestra iglesia, así como en Hechos 6 se establecieron diáconos para el sustento de las viudas, también así en nuestra iglesia contamos con el ministerio de ayuda social, y quienes sirven en él, de alguna manera informal ejercen un ministerio de diaconía. Debemos contar con hermanos y hermanas que trabajen en la iglesia administrando el apoyo económico para los más necesitados.
Amados hermanos, nuestro Dios es un Dios que muestra su bondad y amor en el cuidado que Él tiene de los más necesitados, y la forma en cómo lo hace es a través de su pueblo, bien sea en el contexto familiar o el eclesial.
Mi oración es que Dios nos permita ser una iglesia bíblica cuya sana doctrina nos conduzca a una sana práctica de la piedad y la misericordia.
Oremos
