PREGUNTAS SOBRE LA NAVIDAD

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Que mi audiencia aprenda las razones bíblicas de la verdadera celebración de la navidad

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INTRODUCCION

Dentro de las festividades navideñas, en nuestro país, existe una tradición llamada “los angelitos”; son unas series de intercambios de regalos que grupos de personas a quienes se les sortean nombres de manera secreta; por lo general hombres les regalan a mujeres y viceversa. Esto se realiza dentro de los meses de noviembre y diciembre, donde semanalmente se realizan estos intercambios anónimos y en el último día se revela quien era la persona que le regalaba. Dentro de las reglas está la asignación (si así se aprueba por el grupo) de regalar bromas en las cuales según la creatividad que surja podrían implementar.
Hace unos años participé en un angelito y fui víctima de una broma muy interesante: me regalaron una caja que cuando la destape estaba llena de periódicos y fundas… en la medida que voy abriendo el regalo y extrayendo todo lo que tenía dentro, solo se escuchaba un solo sonido… ¡Risas! Fue bastante divertido.
De la misma manera que estos regalos envueltos en muchos empaques y papeles, a través del tiempo, la navidad ha sido envuelta en múltiples envolturas que no nos permiten ver en verdad cual es la esencia de esta temporada. Como dijo E. B. White:
“Cada año se hace más difícil percibir la Navidad a través de su envoltura.”
Hoy nos proponemos a destapar todas estas envolturas que no nos permiten poder contemplar el verdadero sentido de lo que debería ser nuestra celebración de la navidad.
Es posible que esto pueda ser chocante para muchas personas que tradicionalmente han celebrado la navidad y que tienen bastantes recuerdos hermosos y significativos, pero es necesario entender cuál es la óptica divina al respecto y alinearnos todo lo posible al sentir del cielo en este tema.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA CELEBRACION ACTUAL DE LA NAVIDAD?

Debemos de admitir que lo que hoy celebramos como navidad procede de una fiesta pagana celebrada en Roma cada 25 de Diciembre, instituida por el Emperador Aureliano en honor al nacimiento del inconquistable Sol, o para celebrar el Natalicio del Invicto Sol (274 dC).
Para el 336 dC, la Iglesia de Roma tomó este día 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús, ya que Él es el Sol de los justos. Este fue el origen de la “Navidad” o fiesta de la natividad de Jesús.
Otra costumbre pagana que se agregó a esto fue la Saturnalia romana. En el mundo romano hubo un tiempo de alegría popular y de intercambio de regalos (Dic.17-24), lo que también influyó en la manera en que hoy se celebra la Navidad. Usaron el dar regalos a los niños y a los pobres, y el adornar las casas con adornos de color verde y luces. Lo mismo que el uso de árboles de pino verde, como símbolo de sobrevivir para siempre.
Hacían comida especial para la ocasión, se saludaban unos a otros, y se juntaban en comunión para celebrar. Esta práctica pagana se mezcló con el cristianismo y se extendió por Alemania, Britana y Europa Central, y tomó mayor empuje al combinarse con la fiesta de año nuevo.
En los Estados Unidos, esta tradición era prohibida en tiempos de la Colonia. Lo mismo en Inglaterra, y esto por la objeción de los Puritanos debido al origen pagano de la fiesta. Pero a mitad el siglo XIX (1850), la celebración de la Navidad se hizo popular y se comercializó. Los negocios comenzaron a darle importancia al ver el aumento de sus ventas.
¿ES UN MANDATO CELEBRAR LA NAVIDAD?
En la Biblia no encontramos un mandamiento o instrucción para celebrar la navidad ni ninguna otra fiesta de carácter religioso.
Las únicas fiestas bíblicas fueron en el Antiguo Testamento, y ya cesaron con la venida de Cristo:
“Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley” (Hebreos 7:12 NBLA)
La “fiesta” a celebrar por los que han nacido de nuevo mediante la fe en Cristo es indicada por el salmista:
“Te daré gracias porque me has respondido, Y has sido mi salvación. La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser la piedra principal del ángulo. Obra del SEÑOR es esto; Admirable a nuestros ojos. Este es el día que el SEÑOR ha hecho; Regocijémonos y alegrémonos en él.” (Salmo 118:21–24, NBLA).
La fiesta nuestra es el primer día de la semana, el día que Jesús resucitó de los muertos.
Si bien no tenemos en la Biblia un mandamiento explícito de celebrar la Navidad (y nos referimos al nacimiento de Cristo; a su Encarnación como parte de los propósitos eternos para la redención del ser humano), sí tenemos ejemplos de celebración que nos dan razones para celebrar el Nacimiento de Cristo. Por esto, contestemos la siguiente pregunta.

¿DAN LAS ESCRITURAS UNA ALGUNA RAZON O EJEMPLO PARA CELEBRARLA?

El ejemplo de los Ángeles (Leer Lucas 2:8-20):

“Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace.” (Lucas 2:13-14 NBLA)
Por lo general, cuando celebramos lo hacemos con canciones. Los ángeles alabaron con cánticos. “Una gran multitud de los ejércitos celestiales”. Lo que indica que todo el cielo estaba celebrando el acontecimiento del nacimiento de Jesús.
Este fue el primer himno de navidad
La reacción de los pastores al ver todo el cumplimiento de lo acontecido fue el de celebrar adorando y glorificando a Dios (ver v.20)
La Palabra nos manda celebrar las obras de Dios:
Los cielos, SEÑOR, celebran tus maravillas, y tu fidelidad la asamblea de los santos”. (Sal 89:5 NVI)

El ejemplo de los magos (Leer Mateo 2:1-12)

Los magos llegaron tiempo después el nacimiento de Jesús (aunque Mateo no especifica cuánto tiempo). Quizás, en parte, llegaron después debido a que viajaron desde el oriente. Cuando llegan, se postran en adoración, indicando que reconocen a Jesús como Rey, y le ofrecen tres presentes: oro, incienso, y mirra.
Se pudiera objetar, “Los magos vinieron a adorar, no a celebrar”. Sin embargo, celebrar y adorar no son dos conceptos opuestos. Por ejemplo, este verso:
“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, Señor de los ejércitos, y para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos” (Zac. 14:16).
Este no es el único ejemplo. En las siete fiestas judías, adorar y celebrar eran dos cosas que se hacían juntas. Entonces, por lo menos en las fiestas bíblicas, la adoración se hacía en el contexto de celebración.
Así como los magos, los creyentes podemos celebrar la Navidad como un tiempo de adoración. Si no hay adoración en nuestra celebración, nuestro festejo es hueco y, si me permites decirlo, mundano.

El ejemplo de Jesús (Leer Juan 10:22-23)

Probablemente nos encontraremos con hermanos que les plantean la siguiente objeción: “No debemos celebrar la Navidad, ya que la Biblia no manda su celebración”. Sin embargo, en el evangelio de Juan vemos que Jesucristo mismo celebró una fiesta que no era mandada en las Escrituras.
“En esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús andaba por el templo, en el pórtico de Salomón.” (Juan 10:22-23 NBLA)
Se celebraba la fiesta de la Dedicación, la cual “no estaba autorizada por las Escrituras Hebreas; era una institución relativamente reciente”. Esta fiesta se había intuido en el periodo entre los dos testamentos, “para marcar la rededicación del templo después de ser desecrado por Antíoco Epifanes en el 164 a.C.”.
La fiesta de la dedicación era celebrada por los judíos ya que era algo digno de celebrarse. Jesucristo, siendo judío, la celebró. Nosotros no somos judíos, así que no tenemos por qué celebrar esta fiesta. Sin embargo, encontramos este principio: que la Biblia admite (por el ejemplo de Jesucristo mismo) el derecho a celebrar algo digno de celebrarse.
¿Es la encarnación y el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo algo digno de ser celebrado?

El principio de Pablo (Leamos Romanos 14:6-10)

Pablo nos recuerda lo que en verdad importa: glorificar a Dios. Independientemente de si celebras o no celebras, no eres mejor o peor creyente. Dios ve tu corazón (algo de mucho peso). Dios no se centra en si celebras, sino por qué celebras.
Algunos hermanos, por razones legítimas, deciden abstenerse de celebrar la Navidad. Esa es una libertad que la Biblia otorga. Hay buenos ejemplos de hermanos en Cristo que se han abstenido de la celebración navideña, como los Puritanos.
Pero de igual manera, hay libertad para celebrar la Navidad, y la gran mayoría de la iglesia por más de 1800 años (aproximadamente) ha celebrado el nacimiento de Jesucristo. Así que si celebras, ¡hazlo para la gloria de Dios!
Que quien celebra no juzgue a quien no lo hace, y quien no celebra no desprecie a quien lo hace.

APLICACIÓN Y CONCLUSION

Lo que no es navidad:
La navidad no es un tiempo para los derroques.
La navidad no es un tiempo para el libertinaje.
La navidad no es un tiempo que consiste en dar regalos.
La navidad no es un tiempo para decorar con luces y colores.
La navidad no es un tiempo para hacer grandes banquetes sin sentido.
Lo que es navidad:
La navidad consiste en celebrar en adoración a Dios por la Encarnación de Cristo Jesús, Señor nuestro.
La navidad es un tiempo para que en familia recordemos este evento que cambio la historia en dos.
La navidad es una oportunidad para ver como Dios deja toda su gloria para venir al mundo como un siervo para darnos ejemplo.
Lo que aprendemos del concepto bíblico de la navidad:
Aprendemos que la celebración está centrada en Cristo
Aprendemos que la humildad y la sencillez deben de ser parte de nuestras vidas como lo fue Cristo en su Encarnación.
Aprendemos que la concepción contemporánea de la navidad es muy distante de la concepción bíblica, por lo que estamos desafiados a ajustarnos a la perspectiva de Dios y abandonar la vanidad secular.
Aprendemos que el Cielo celebró y que nosotros también podemos celebrar.
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