El Amor de Dios Revelado

LA SALVACION   •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 201 views

Deja que el amor que Dios te ofrece, inunde cada terreno de tu vida; que se estanque en cualquier llano que poseas; que descienda por las laderas áridas de tu carácter hasta fertilizarlas.

Notes
Transcript

"El Amor de Dios Revelado”

Salvación en Cristo

Romanos 5:8 RVR60
8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Introducción

La Modernidad no proporcionó libertad

El Nuevo Testamento dice que el hombre carece de libertad; todavía más, que no tiene posibilidades de liberarse, ni de disponer libremente de sí mismo.
Pablo afirma en su carta a los romanos: Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia (Ro. 6:20).
Libres acerca de la justicia significa que no la seguían porque hacían lo que les daba la gana.
Era esta una libertad maldita y miserable.
Otra cita del apóstol Pedro dice: Les prometen libertad (los falsos maestros) y son ellos mismos esclavos de corrupción (2 P. 2:19).
Según el Nuevo Testamento, la libertad que predica y promete el ser humano es falsa.
También el apóstol Juan escribe: Los judíos le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie.
¿Cómo dices tú: Seréis libres?

Jesús les respondió: De cierto de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado (Jn. 8:33–34).

El hombre no puede liberarse a sí mismo porque es esclavo del pecado.
Ni la Modernidad, ni la Posmodernidad, ni la Ultra modernidad, pueden liberar al hombre, porque la raíz del problema no es política, ni es social, no es algo externo, sino que tiene su origen en lo más interno del alma humana.
La condición del hombre sin Dios se encuentra marcada por el pecado y la desesperanza.
En el mundo postmoderno, el relativismo moral y el individualismo han deformado la perspectiva de la humanidad respecto al pecado, ignorando la necesidad de salvación.

Romanos 5:8 nos muestra el amor de Dios a través del sacrificio de Cristo, ofreciendo una esperanza que trasciende el tiempo y transforma vidas. Este ensayo busca responder la pregunta: "¿Cómo el amor de Dios demostrado en Cristo transforma vidas y familias?"

Puntos clave de la salvación según Romanos 5:8

1. La condición humana sin Dios

El apóstol Pablo declara en Romanos 5:8 que Cristo murió por nosotros "cuando todavía éramos pecadores".
Esto revela la profundidad de nuestra separación de Dios debido al pecado.
Isaías 59:2 señala que nuestros pecados "han hecho división entre vosotros y vuestro Dios".
Isaías 59:2 RVR60
2pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

La palabra griega para "pecadores" (hamartōlós) indica un estado continuo de rebelión y fracaso moral ante la santidad de Dios. Efesios 2:1-3 describe al hombre como "muerto en delitos y pecados", incapaz de buscar a Dios por sí mismo.

Efesios 2:1–3 RVR60
1Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
La condición humana, entonces, es de total depravación e incapacidad espiritual.

En Génesis 6:5, Dios observa que "todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal".

Génesis 6:5 RVR60
5Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Este diagnóstico aplica universalmente, evidenciando que desde la caída, el hombre vive en enemistad con Dios (Romanos 3:23).
Romanos 3:23 RVR60
23por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
"la gracia solo tiene sentido a la luz de la condena; el hombre debe ver su ruina para apreciar la salvación".
En esta ruina, el hombre no busca a Dios, sino que es Dios quien toma la iniciativa para rescatarnos.

Aplicación personal

Reconocer nuestra incapacidad para salvarnos nos lleva a una postura de humildad.
Así como un enfermo necesita un médico, debemos aceptar nuestra necesidad del Salvador (Mateo 9:12).
Mateo 9:12 RVR60
12Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

Este entendimiento nos libera de la autosuficiencia y nos invita a depender completamente de la gracia de Dios.

"El hombre natural no comprende la gravedad de su condición porque vive cegado por su pecado. Sólo cuando el Espíritu de Dios obra en su corazón, reconoce su necesidad de Cristo."
Referencias adicionales: Romanos 3:10-12, Jeremías 17:9, 1 Pedro 2:24.
Romanos 3:10–12 RVR60
10Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Jeremías 17:9 RVR60
9Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
1 Pedro 2:24 RVR60
24quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

2. El amor de Dios como fundamento de la salvación

El texto dice: "Dios demuestra su amor por nosotros".

La palabra "demuestra" (synistēmi en griego) implica una acción continua y manifiesta.

Este amor no es simplemente una emoción, sino un compromiso activo y sacrificial.

En 1 Juan 4:10, el apóstol afirma: "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo".
1 Juan 4:10 RVR60
10En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

El amor de Dios es la base de toda redención, y su naturaleza incondicional se opone al amor humano condicionado por méritos.

Desde el Antiguo Testamento, el amor de Dios ha sido constante.
Jeremías 31:3 dice: "Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia".
Jeremías 31:3 RVR60
3Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.
Este amor eterno encuentra su máxima expresión en la cruz de Cristo, donde Dios entregó a Su Hijo para reconciliar al mundo consigo mismo (2 Corintios 5:19).
2 Corintios 5:19 RVR60
19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
A.W. Tozer señala: "El amor de Dios no tiene principio ni fin; fluye como un río eterno que limpia y restaura todo lo que toca".

Aplicación personal

El amor de Dios nos invita a vivir en gratitud.
Cuando entendemos que somos amados sin condiciones, respondemos buscando reflejar ese amor en nuestras relaciones, especialmente dentro de nuestras familias (Efesios 5:1-2).

"No hay mayor prueba del amor de Dios que el sacrificio de Su Hijo. Meditar en esta verdad transforma al creyente, llevándolo de la apatía a la adoración."

Referencias adicionales: Juan 3:16, Salmos 103:11, 1 Corintios 13:13.
Juan 3:16 RVR60
16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Salmo 103:11 RVR60
11Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
1 Corintios 13:13 RVR60
13Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

3. El sacrificio de Cristo como acto supremo de redención

La frase "Cristo murió por nosotros" resalta la doctrina de la sustitución penal: Cristo tomó nuestro lugar y recibió el castigo que merecíamos.

Isaías 53:5 lo profetiza claramente: "Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades".
Isaías 53:5 RVR60
5Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
En 2 Corintios 5:21, Pablo explica que Dios "al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado". Este acto cumple la justicia divina mientras muestra Su misericordia.
2 Corintios 5:21 RVR60
21Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

El sacrificio de Cristo no solo satisface la justicia de Dios, sino que abre el camino a la reconciliación (Romanos 5:10).

Romanos 5:10 RVR60
10Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
C.S. Lewis describe la cruz como "el acto más absurdo y sublime de la historia, donde el Creador muere por Su creación". Este acto redentor otorga vida eterna y acceso directo al Padre (Hebreos 10:19-20).

Aplicación personal

A través de la cruz, encontramos un llamado a vivir en santidad y gratitud.
Este sacrificio nos insta a entregar nuestras vidas como ofrendas vivas, sirviendo a Dios con gozo y reverencia (Romanos 12:1).
"La cruz no solo es el lugar donde se paga el precio del pecado, sino donde se revela la gloria del amor de Dios. Todo creyente debe regresar constantemente a este fundamento."
Referencias adicionales: 1 Pedro 3:18, Éxodo 12:13, Filipenses 2:8-11.
1 Pedro 3:18 RVR60
18Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
Éxodo 12:13 RVR60
13Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
Filipenses 2:8–11 RVR60
8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Jesús y la salvación: El precio del sacrificio

Cristo como el Cordero Perfecto

Jesús es presentado en las Escrituras como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

Esta imagen remonta al sistema sacrificial del Antiguo Testamento, donde un cordero sin defecto era ofrecido para expiar el pecado (Éxodo 12:5).

Cristo, siendo sin mancha ni pecado (1 Pedro 1:19), cumplió este papel como el sacrificio perfecto, que no solo cubre los pecados temporalmente, sino que los quita para siempre (Hebreos 10:10).

El sufrimiento y sacrificio de Cristo

Isaías 53 es una descripción profética y detallada del precio que Cristo pagó:

"Despreciado y desechado entre los hombres" (v. 3): Jesús fue rechazado por los líderes religiosos y Su pueblo. Este rechazo culminó en Su arresto y juicio injusto (Mateo 27:22-23).

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades" (v. 4): Cristo no solo cargó con nuestras dolencias físicas, sino también con el peso espiritual del pecado del mundo (1 Pedro 2:24).

"Fue traspasado por nuestras rebeliones" (v. 5): En la cruz, sus manos y pies fueron perforados, cumpliendo el Salmo 22:16. Este acto simboliza que el castigo que nos correspondía cayó sobre Él.

"Angustiado y afligido" (v. 7): Jesús soportó el escarnio, los azotes y finalmente la crucifixión, un método brutal de ejecución reservado para los peores criminales.

John F. MacArthur escribe: "El calvario no solo fue un lugar de sufrimiento físico, sino el sitio donde Cristo experimentó la separación del Padre, el castigo que la humanidad merecía." Este sufrimiento revela tanto la gravedad del pecado como la inmensidad del amor de Dios.

Amor sacrificial y gracia

El sacrificio de Cristo no fue un accidente, sino un plan eterno de redención (Hechos 2:23).

A.W. Tozer describe la cruz como "el mayor acto de gracia, donde Dios mismo toma el lugar del hombre para satisfacer Su justicia y extender Su misericordia."

Este amor sacrificial redefine nuestra relación con Dios, no como esclavos, sino como hijos redimidos (Romanos 8:15).

Llamado a vivir como DISCIPULOS

El precio pagado por nuestra salvación exige una respuesta.

Pablo nos insta a vivir como "ofrendas vivas, santas y agradables a Dios" (Romanos 12:1). Esto implica:

Gratitud constante: Reconociendo el sacrificio de Cristo como el fundamento de nuestra fe.

Santidad en nuestra vida diaria: Rechazando el pecado y buscando reflejar el carácter de Cristo (1 Pedro 1:16).

Amor sacrificial hacia los demás: Siguiendo el ejemplo de Cristo en nuestras familias, comunidades y relaciones.

En la cruz, vemos el costo de nuestra redención, el amor de Dios en acción, y el modelo para nuestras vidas.

Que esta realidad nos inspire a vivir de manera digna de nuestro llamado en Cristo Jesús.

La salvación en Cristo, como muestra Romanos 5:8, transforma vidas y familias.

Respondiendo a la pregunta inicial, el amor de Dios nos rescata del abismo del pecado, nos da propósito y nos une como Su pueblo.

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:16).

I. Dios amó sin medidas:

1. Raciales.
2. Clasistas.
3. Culturales.
4. Denominacionales.

II. Dios amó a la raza humana:

1. Que es débil.
2. Que es rebelde.
3. Que es indiferente.

III. Dios amó a través de Jesucristo:

1. Su amor se humanizó.
2. Su amor se personalizó.
3. Su amor se realizó.

IV. Dios amó y el hombre debe tener fe:

1. Abriendo la puerta de su corazón.
2. Dejándose posesionar.
3. Asumiendo la sumisión de esclavo.

V. Dios amó sacrificialmente:

1. Por treinta y tres años y medio estuvo alejado, pero no separado de Su Hijo.
2. Estuvo dispuesto a permitir el crimen que se hizo con Jesús.
Para los hombres era un crimen; para el Padre era un sacrificio.
3. El amor de Dios no fueron palabras, sino hechos.

VI. Dios amó transcendentalmente:

1. Su amor transciende lo geográfico.
2. Su amor transciende lo histórico.
3. Su amor transciende lo presente y perecedero.

CONCLUSIÓN:

Deja que el amor que Dios te ofrece, inunde cada terreno de tu vida; que se estanque en cualquier llano que poseas; que descienda por las laderas áridas de tu carácter hasta fertilizarlas.

Que vivamos como testigos del amor divino, proclamando con gratitud la obra redentora de nuestro Señor.

Amén.

Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.