La Reina Madre

Novena Guadalupe  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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María Reina de los Cielos

San Juan Dieguito usaba estas palabras para dirigirse a la Virgen: Señora mía, mi Reina, mi Virgencita. A la Virgen le Agradaba esta manera de referirse a ella, pero este titulo asusta a muchos: "Reina de los Cielos", y luego viene la pregunta: ¿Dónde dice la Biblia que María es reina? Bueno, el libro del Apocalipsis describe a la Madre de Jesús como coronada con 12 estrellas. Es simple: si tiene corona, es reina.
Pero vamos a dar una explicación más profunda para entender por qué María es Reina y cuál es su papel.

¿Qué es la lectura tipológica?

La Sagrada Escritura se divide en dos grandes bloques: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento narra la caída del hombre y cómo Dios prepara el rescate de nosotros, formando primero un pueblo y educándolo para la venida de su Hijo, el Salvador de la humanidad.
Dios señaló con profecías cómo debía ser reconocido el Mesías cuando llegara: por ejemplo, que nacería en Belén, que nacería de una Virgen, que sería de la tribu de David, etc.
Jesús, en su vida pública, les enseñó a sus discípulos que los grandes acontecimientos de su vida estaban también predichos en el Antiguo Testamento. Les explicó, por ejemplo, que así como la serpiente fue levantada en lo alto, Él también sería levantado en un madero; que así como Jonás estuvo tres días oculto milagrosamente, Él estaría tres días sepultado; y que así como los israelitas recibieron el pan del cielo, Él había bajado del cielo para darse como alimento para que tengamos vida.
De esta manera, al ver lo que pasó en el Antiguo Testamento a la luz de la vida de Cristo, esos hechos ahora nos parecen más claros, pues sucedieron con el propósito de anunciarnos la vida de Cristo. Es lo que los primeros discípulos llamaron "tipología", que podríamos definir como el estudio de las figuras o símbolos del Antiguo Testamento que apuntan a algo mucho más grande y claro en el futuro.
Es como cuando vamos por una carretera y vemos los símbolos que nos avisan de lo que va a ocurrir más adelante.

La Reina Madre de Salomón

Esta forma de ver la Sagrada Escritura nos ayuda a entender muchos pasajes del Antiguo Testamento y su significado en la vida de Cristo.
Por ejemplo, Salomón, en algunas partes de su vida, es figura de Cristo, quien es llamado "sabiduría de Dios", "príncipe de la paz", y quien ofrece el verdadero templo.
Con Salomón se crea una figura que permanecerá siempre: la Reina Madre. No se ponía a la esposa como reina, pues tenía muchas, y ustedes saben que siempre hay un problema cuando hay muchas mujeres, todas quieren ser la reina.
Bueno, pues Salomón, que era muy sabio, puso a su madre como reina, y esta figura permanecerá siempre. Algunas reinas madres fueron buenas, otras no tanto, pero lo que prefigura a María no son las personas, sino el rol, el papel de la Virgen Madre, que se sienta junto al rey y le presenta las peticiones de su pueblo.
En el reino perfecto de Cristo, María es nuestra Reina Madre, quien presenta nuestras peticiones a Cristo. Ella pide con sus méritos, porque los nuestros no son suficientes.

¿Por qué cuando hacemos una petición pedimos que otro ruegue por nosotros?

Cuando éramos niños, decíamos: "Mamá, pídeselo a papá", no porque papá fuera malo y no quisiera darnos lo que pedíamos, sino porque por los méritos de mamá, él lo daría complacido. Cuando acudimos a María, no es porque ella sea más misericordiosa que Dios o que nos ame más que Él… No. Ella toma nuestras peticiones y las presenta no con nuestros méritos, sino con los suyos. Por eso Dios le atiende, y por eso nos conviene, porque no somos nosotros, con nuestros pecados, quienes pedimos, sino María, con sus sufrimientos, quien hace la petición.

No hay mejor manera de pedir y honrar a María que con el Rosario.

¿Por qué? Porque estamos repitiendo las palabras que el Espíritu Santo usó para honrar a María:

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo: es el saludo del Ángel.
Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre: Santa Isabel, llena del Espíritu Santo, profirió estas palabras.
Santa María, Madre de Dios: Santa Isabel, llena del Espíritu Santo, la llama "Madre de mi Señor", "Madre de Dios".
Ruega por nosotros: San Pablo, en sus cartas, como en 1 Timoteo, manda que roguemos unos por otros.
Por tanto, cuando rezas el santo rosario, estás usando el Padre Nuestro que Cristo nos enseñó, y el saludo del Espíritu Santo a través del Ángel y su prima Santa Isabel.

¿Qué a Dios no le gusta que repitamos? El salmo 136 repite 26 veces: "Porque es eterna su misericordia".

Cuando te pregunten por qué rezas el rosario, responde: "Porque no hay palabras mejores para dar gracias a María que las que usó Dios por medio del Ángel y su prima.
Y cuando te digan por qué repites tanto, dile: Porque se repite 26 veces en un salmo, 'eterna es su misericordia'".

Mirad, el cielo ha demostrado con multitud de milagros que a Dios le agrada que los hombres repitan las palabras que anunciaron su liberación.

Cuando Santo Domingo estaba predicando y la gente no se convertía, se fue a llorar al bosque, cayó enfermo, y la Virgen le dijo: «Estimado Domingo, ¿sabes qué arma la Santísima Trinidad quiere usar para reformar el mundo? Tú lo sabes mejor, madre, pues eres una parte de nuestra salvación. Quiero que sepas que en este tipo de guerra, el arma ha sido siempre el Salterio Angélico, que es la primera piedra del Nuevo Testamento. Por lo tanto, si quieres llegar a estas almas endurecidas y ganarlas para Dios, predica mi Salterio».
En Hiroshima, unos misioneros jesuitas estaban a un kilómetro de la explosión. Ellos rezaban todos los días el Santo Rosario. Cuando la bomba explotó, fueron los únicos que sobrevivieron, y aún más, no desarrollaron secuelas por la radiación.
El Rey Alfonso, en lo que ahora es España, llevaba un rosario colgado, pero no lo rezaba. Cayó enfermo y se vio frente al tribunal de Dios. Los demonios comenzaron a acusarlo, y cuando estaba a punto de ser condenado, la Virgen pidió una balanza, puso sus pecados en un lado y, por el otro, un rosario, los que otros habían rezado por su ejemplo.
Entonces, la Virgen le dijo: «Tu vida se salvó por unos años más. Mira, gasta con prudencia estos años y haz penitencia».
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