Para vivir, necesitamos morir al pecado

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 15 views
Notes
Transcript

Introducción

Existen muchos cristianos que no entienden la teología de la gracia de Dios y viven sin entender el poder del Espíritu.
La pregunta que nos tenemos que hacer, si somos salvos por la gracia, ¿por qué una persona que fue justificado por la gracia no sigue pecando?
Por gracia hemos sido elegidos (Romanos 11:5–6), llamados (Gálatas 1:6, 15), justificados (Romanos 3:24; 4:16; Tito 3:7), redimidos y perdonados (Efesios 1:7), salvos (Efesios 2:5, 8) y capacitados para el ministerio (Romanos 12:3, 6; 15:15; Efesios 3:8; 4:7)
David F. Burt
Ese el contexto principal del libro de Romanos capítulo 6. Para muchos esta teología de la gracia, era inconsecuente, porque entendía que era una licencia para pecar y otros estaban dispuestos aceptarla, si le permitía hacer lo que quiera.
Y es por esto, que Pablo escribe el capítulo 6 de Romanos.
Hoy leeremos muchos versículos, porque quiero que sea Dios que nos muestre esta verdad y nos haga libres.
Romanos 6:1–11 NBLA
1 ¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? 2 ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en Su muerte? 4 Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. 5 Porque si hemos sido unidos a Cristo en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de Su resurrección. 6 Sabemos esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; 7 porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. 8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él, 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. 10 Porque en cuanto a que Él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto Él vive, vive para Dios. 11 Así también ustedes, considérense muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.

Muertos al pecado

La gracia no es una licencia para pecar. La razón es simple, los que hemos sido redimidos estamos muertos al pecado.
La representación del bautismo: el bautismo representa esta realidad.
Si nuestro viejo hombre fue cruxificado con Cristo: no puede gobernar sobre nosotros. Si nosotros no podemos vencer el pecado, significa que nuestro viejo hombre no ha sido cruxificado.
Tensión entre el viejo y el nuevo hombre: Debido a que tenemos una nueva naturaleza, si existe una tensión entre el viejo y el nuevo hombre, pero el nuevo hombre está fortalecido con el Espíritu Santo.

La obra del Espíritu Santo

El estar muertos al pecado es una obra del Espíritu Santo en nosotros.
Romanos 8:1–10 NBLA
1 Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, 4 para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5 Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz. 7 La mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, 8 y los que están en la carne no pueden agradar a Dios. 9 Sin embargo, ustedes no están en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en ustedes. Pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. 10 Y si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia.

No hay condenación para los que andamos en el Espíritu

Aunque hemos muerto al pecado y nos encontramos en una lucha con el pecado, hemos sido librados de la condena del pecado. Jesús no va a la cruz todos los días por tus pecados, Él murió por todos. (8:1)

Nosotros no podemos cumplir la ley de Dios

Jesús fue a la cruz para cumplir el requisito de la ley de Dios y gracias a ese sacrificio nosotros podemos cumplir la ley de Dios (8:3-4).

Tenemos que vivir conforme al Espíritu

Si el Espíritu de Dios vive en nosotros, tenemos que vivir de acuerdo al Espíritu y no de acuerdo con la carne.
Esta es la evidencia de que el Espíritu habita en nosotros.
La pregunta retórica de Pablo en 6:1 se termina de responder en 8:9-10, el que se ha sido libertado por la gracia, no es una licencia para pecar, porque si ese es nuestro pensar, el Espíritu de Dios no vive en nosotros. Porque el Espíritu Santo nos lleva a vivir de acuerdo al Espíritu.
3. La santificación, por otro lado, es la única prueba segura de esa presencia del Espíritu Santo que es esencial para la salvación. «Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él» (Romanos 8:9). El Espíritu nunca hiberna o está ocioso en el alma: siempre se hace notar por el fruto que engendra en el corazón, el carácter y la vida.
John Charles Ryle (Obispo de Liverpool)
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.