La fe de María.
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La fe de María. Lucas 1:26-38.
Introducción: Muchos cristianos no saben definir o explicar la fe. Muchos creen que la fe es como una superstición o adivinación. Otros creen que la fe es un salto ciego al vacío, es decir, crees cualquier cosa que te digan. No obstante, la fe cristiana está fundamentada en las promesas de Dios, tenemos una fe con claras evidencias. Nuestra fe no es como la fe de los ateos que no tiene fundamentos seguros. Hoy vamos a aprender de la fe de una joven de unos 15 año de edad. Una joven que por un instante estuvo con temores y preocupaciones, pero que al final fue una chica valiente que depositó su confianza en las promesas que había recibido. Esta joven, dice MacArthur “De todas las mujeres extraordinarias en la Escritura, una se eleva sobre todas las demás como la más bendecida, la más altamente favorecida por Dios y la más universalmente admirada por las otras mujeres…María” (MacArthur. 12 mujeres Extraordinarias). (Cp. Lucas 1:48)
Proposición: en primer lugar, vamos a aprender que las circunstancias confusas en la vida diaria generan preocupación y temor y esto es normal porque estamos en un mundo caído. En segundo lugar, vamos a aprender que la fe crece gradualmente con el paso del tiempo, la fe no es estática sino va creciendo cada día según como nos involucramos en las cosas de Dios. En tercero y último lugar, vamos a aprender que la fe cristiana siempre tiene un precio que pagar, es decir, trae riesgos consigo. Un joven cristiano recibe burlas en sus trabajo o escuela porque empieza a comportarse diferente de los demás.
Propósito: para cada creyente aprenda de la joven María, que siendo joven estuvo dispuesta a aceptar la voluntad de Dios en sus vidas. No fue obligada por sus padres, sino por fe en la palabra de Dios.
I. La fe no elimina preocupación/temor. 29.
A. Las circunstancias confusas nos traen preocupación.
“se turbó por sus palabras” Turbar, es estar profundamente preocupado, perplejo, confundido. “como estaría cualquier persona normal ante semejante aparición”.
También podría ser que un hombre le saludara. En la tradición judío los hombres nunca saludan a las mujeres, sino solo a sus esposas. Eso le habría causado intriga a María.
O por el tipo de saludo que había recibido. “Ella sabía que era sólo una joven de baja posición social—véanse vv. 48, 52 b—y por lo tanto no podía comprender cómo era posible que se le hablara a ella con palabras tan elevadas” (William Hendriksen)
B. Las circunstancias confusas nos llevan a reflexionar.
y pensaba qué salutación sería esta. razonar meticulosamente, Pensar, reflexionar, considerar, discutir, preguntarse. María no acepta el mensaje de inmediato.
“María nos muestra que responder en fe es una experiencia de todo el individuo, que incluye el intelecto” (Keller) Muchos creen que fe es tirarnos a la oscuridad sin pensar lo que pueda pasar. La fe bíblica nos invita a reflexionar. La fe cristiana no es ciega, sino que descansa en las promesas de Dios, en otras palabras, es creerle a Dios. La fe entonces es la confianza total en las promesas de Dios, no es confiar en cualquier cosa.
María antes de decir “sí” toma su tiempo a pensar. Pensar no es “pienso que va a llover al rato” eso no es pensar, sino opinión. Pensar es meditar en lo que yo escucho y veo.
C. La cura del temor/preocupación. 30.
No nos dice si el temor de María era temor santo ante la presencia del Arcángel Gabriel, pero podría ser la razón del temor de María. Sin embargo, lo que quiero enfocar en este mensaje es que el temor es natural en este mundo caído.
El consuelo empieza con “no temas” “deja de temer” (lo mismo en el versículo 13) porque has hallado gracia delante de Dios. La gracia es un don de Dios en la cual nos otorga su favor.
· Hay o habrá situaciones que nos parece difíciles o confusos y nos genera temor y preocupación, pero como creyentes hemos hallado gracia delante de Dios y eso nos debe ser fuente de consuelo.
· Las circunstancias nos deben hacer reflexionar el camino donde estamos.
II. Una fe gradual. 34.
“Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón”
“no conozco varón” es un eufemismo que implica que no había tenido relación íntima con un hombre. Esto significa que era virgen.
El nacimiento virginal de Jesús es un dogma que todo cristiano acepta porque se basa en la Escritura, pero los cristianos evangélicos no aceptamos el dogma de la virginidad perpetua de María porque la Escritura nos enseña que ella tuvo más hijos con José.
Ante semejante noticia, María no lo podía creer. Entendió que el ángel hacía referencia a una concepción inmediata. Por eso presentó el “problema” de su circunstancia, era virgen. Por naturaleza (de virgen) es imposible quedarse embarazada.
Su fe empezó desde lo básico “una incredulidad medida” diría Tim Keller. Para los incrédulos gran parte de nuestra fe les parece imposible, y esto es comprensible. La ciencia no acepta que una mujer virgen puede concebir un hijo y los incrédulos cientificista no entiende nuestra fe.
Nuestra fe se debe ir creciendo gradualmente. No debemos tener la misma fe que cuando empezamos la vida cristiana, con el paso de tiempo ya debemos aprender las doctrinas fundamentales de le fe cristiana porque llegará el día que vamos a enfrentar burlas y que las burlas no diluyen nuestra fe, sino que seamos capaces de explicar esas doctrinas.
· Hay cosas que desde una perspectiva humana nos parece imposible, pero si Dios está a nuestro lado las cosas se llevarán a cabo.
· Hay circunstancias que nos harán dudar, pero nuestras dudas se disipan cuando confiamos en el amor y poder de nuestro Dios. Las dudas forman parte de nuestro crecimiento espiritual porque nos hacen reflexionar y meditar en nuestro caminar cristiano.
· Habrá momentos en que seremos burlas de los incrédulos por creer en los milagros o sobrenaturales. Pero nuestra fe seguirá firme.
La fe de María empezó con el temor, pero ha dejado el temor y ahora cuestiona no por dudas sino está interesaba en saber cómo se llevará a cabo el mensaje. Pero el tercer punto nos lleva a ver que la fe no es tan fácil como se piensa, sino que trae consigo luchas, riegos y bendiciones.
III. La fe trae riesgos personales. 38
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
María puso su fe en la Palabra. No fue una fe sin fundamento. La fe cristiana esta fundamentada en las promesas de Dios en su Palabra.
Se identifica como sierva. Una vez que entiende que es una sierva, su fe entra en acción y está dispuesta a aceptar lo que Su señor le manda a hacer. Aunque ella no había comprendido todo a cabalidad, pero decide entregarse y rendir su voluntad a la de Dios. “El clímax, a saber, la expresión de María de una incondicional sumisión a Dios y su voluntad, es también todo lo que uno pudiera desear” (William Hendriksen)
“Su alegría y asombro al saber que sería la madre del Redentor podía, no obstante, verse moderado significativamente por el horror del escándalo que le esperaba” (MacArthur. 12 Mujeres Extraordinarias)
Veamos:
· Acepta el costo de quedarse embarazada siendo soltera.
· Dispuesta a ser abandonado por su prometido, José. (Mt. 1:19-21)
· Ser la burla del pueblo. María sabía que el hecho de quedar encinta en este momento en particular, antes de la consumación de su matrimonio con José, la expondría a una crítica dolorosa y al ridículo (William Hendriksen)
· Condena de una mujer desposada es la muerte (Dt. 22:23-24)
La fe cristiana ha sido costosa en toda la historia. Juan el bautista perdió su cabeza por su fe, Esteba el primer martirio por su fe, todos los Apóstoles a excepción de Juan sufrieron por su fe. John Hus quemado en la hoguera por su fe (en 1415).
Sin embargo, en nuestros “se habla del éxito, de la salud, de la riqueza, de la prosperidad y de la búsqueda de la felicidad. Con frecuencia escuchamos que Dios ama a las personas incondicionalmente y quiere que sean todo lo que ellos quieren ser, que quiere que cumplan cada deseo, esperanza o sueño” (John MacArthur en su libro Esclavos)
Pablo un gran Apóstol que sufrió por la causa de Cristo dijo que “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él (Fil. 1:29.)
Conclusión: Esto nos recuerda que en la fe en Cristo tiene un costo y debemos aceptar ese costo sea lo que fuere, también debemos recordar que Dios está siempre con nosotros y nos dice que no debemos temer las circunstancias difíciles. La fe cristiana tiene precio, pero es la única fe que es segura.
