La verdadera Navidad
La Llegada de Cristo al mundo, fue un Acontecimiento sin precedentes, e importantísimo para la Cristiandad, a causa de que fue la promesa cumplida a Adán y Eva de enviar un descendiente que aplaste a la serpiente y conceda Redención a la humanidad. Cristo vino con señales de Su grandeza y majestad recibiendo adoración.
La verdadera Navidad
Lectura Bíblica:
Introducción:
I. Un Edicto
II. Un Viaje
El significado del lugar es notable, pues Belén (hebr. Bethlehem) significa «casa de pan», lugar muy apropiado para que allí naciese el pan vivo bajado del Cielo (Jn. 6:51). Belén era «la ciudad de David», porque allí había nacido él, y allí había de nacer también el hijo de David por excelencia.
Su humilde nacimiento fue apropiado para Jesús, quien vino a morir como sustituto en lugar de despreciables, humildes y miserables pecadores.
III. La Gloria
a) Los testigos
los pastores eran personas humildes y mansas; sin duda no eran quienes esperarían recibir el anuncio más importante en la historia. El hecho de que fueran señalados para recibir este gran honor sugiere que estos pastores eran hombres devotos, que creían en el Dios vivo y verdadero.
b) Los Mensajeros
«morada, residencia», a saber, de Dios, su presencia visible, del vb. shakhán, שׁכן = «morar, habitar». Término sinónimo es mishkán, que significa > Tabernáculo.
c) El Mensaje
d) La Adoración
el Señor dispuso que hubiese también manifestaciones de su gloria que equilibrasen la situación. Viendo al Salvador envuelto en pañales y recostado en un pesebre, nos vemos tentados a pensar: «Seguramente que éste no puede ser el Hijo de Dios». Pero cuando vemos que su nacimiento es celebrado con alabanzas de un ejército celestial (v. 13), pronto nos vemos obligados a rectificar y decir: «Seguramente que éste no puede ser otro que el Hijo de Dios».
