Consuelen a mi pueblo
Notes
Transcript
Plan en acción
Plan en acción
El domingo pasado vimos y escuchamos una profecía. Dios haría grandes cosas con su pueblo. El sacerdote Zacarías por inspiración del Espiritu Santo puede ver que su hijo Juan y el hijo de María (el Señor Jesús) son la respuesta de Dios para el gran problema de la humanidad. El pasaje de hoy nos pone en contexto con nuestra lectura anterior. Este profeta que Zacarías anticipó se encuentra en medio de su labor profética. Quizá tengamos que detenernos brevemente para saber de que se trata el ministerio de un profeta.
El ministerio profético era un ministerio de denuncia y llamado al arrepentimiento. Los profetas eran personas con una sensibilidad muy alta que se identificaban tremendamente con la visión de Dios. Tal como lo describe Jeremías 20:9
Si digo: «No me acordaré más de él,
ni hablaré más en su nombre»,
entonces su palabra en mi interior
se vuelve un fuego ardiente
que me cala hasta los huesos.
He hecho todo lo posible por contenerla,
pero ya no puedo más.
Parece que los profetas incluso actuaban en contra de si mismos porque su conexión con el Señor era muy fuerte.
Volviendo a nuestro pasaje, tenemos entonces a este profeta llamado Juan el Bautista. Para Marcos el mensaje de Juan el Bautista es exclusivamente “cristologico” (Marcos 1:8) pero para Lucas la predicación de Juan es profética y cristologica. Es decir, Juan denuncia y anuncia.
Denuncia profética
Denuncia profética
Una de las cosas que nos llama la atención de este pasaje es el adjetivo “generación de viboras”. A nadie nos gustaría recibir ese regaño y mucho menos en una predicación. Sin embargo este adjetivo armoniza con la siguiente parte de la denuncia “¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca?”. La biblia textual dice: ¿Quién os mostró como huir de la inminente ira? La idea detrás de esta denuncia es muy parecida a la que se enfrentó Jeremías en su contexto. Jeremías 7:3–4 “Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: “Enmienden su conducta y sus acciones, y yo los dejaré seguir viviendo en este país. No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” es un eco en la denuncia de Juan. Por su parte Juan también les advierte a no penar que por ser hijos de Abraham tienen alguna consideración especial.
¿A quién va dirigida esta advertencia en nuestro tiempo? ¿Quienes son la camada de viboras? Viendo el texto creo que deberiamos meditar respecto a nuestra vida espiritual y pensar si en verdad nuestras vidas están produciendo frutos que demuestren un cambio verdadero y genuino. De poco o nada nos servirá la ortodoxia sin la ortopraxia, para Juan el castigo divino consiste en arrojar a todo arbol que no de buen fruto. Esta visión de Juan respecto al juicio de Dios la podemos rastrear hasta Sofonías 3:12–13 “Dejaré un remanente en medio de ti, un pueblo pobre y humilde. En el nombre del Señor, se cobijará el remanente de Israel; no cometerá iniquidad, no dirá mentiras, ni se hallará engaño en su boca. Pastarán y se echarán a descansar sin que nadie los espante.»” Esta visión biblica no espera el fin del mundo sino espera que Dios intervenga en el mundo para cambiarlo, eliminando a los que no producen fruto bueno y dejando una sociedad que viva de acuerdo a sus estatutos.
Consejos de arrepentimiento
Consejos de arrepentimiento
Parece que el arrepentimiento solo es un cambio de confesión de fe o de hábitos religiosos. La gente se le acerca a Juan para saber que hacer y este les contesta de manera positiva y negativa. Por ejemplo a la multitud les recuerda esto:
Compartir con quien no tenga, no solo comida sino tambien vestido
A quien eran publicanos les instruye a:
No cobrar mas de lo debido
Y a los soldados los invita a:
No extorsionar
No hacer denuncias falsas (calumnias)
Conformarse con lo que pagan
Parece que estas personas tomaron de muy buena manera el llamado de Juan. No se nos dice de sus reacciones pero nadie parece molestarse. Dijimos que este llamado de atención es para la iglesia. Una sociedad justa empieza por la iglesia. Si estamos oyendo este mensaje es porque el Señor quiere que demos frutos dignos de arrepentimiento. Que dejemos de pensar en nosotros mismos, como decía Lutero que dejemos de ser “homo incorvatus in se” (respecto a su definición de pecado). Tanto como es pecado la inmoralidad tanto asi lo es la falta de misericordia. Si somos lectores frecuentes de la biblia sabremos que no es la primera vez que Dios pide compartir con el necesitado, Isaías 58:7“¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no dejar de lado a tus semejantes?” y Mateo nuevamente hace esa referencia en la escatologia mateana. La conversión de Lucas y su arrepentimiento tienen que ver con la justa adquisión de bienes y del buen uso del dinero.
El año agradable del Señor está a punto de llegar, el mensaje de Jeremías le pudo costar la vida frente a sus oyentes sin embargo Juan genera expectativa ya que la gente según el v.15 se pregunta si Juan puede ser el Cristo. Zacarías tenía razón, este “niñito” estaba anunciando la llegada del Mesías y se estaba preparando realmente el camino para la llegada del Señor.
Si los corazones de los oyentes originales no se endurecieron es momento que la Iglesia de Cristo reflexione a la distancia y que busque si hay frutos dignos de arrepentimiento o si solo ha iniciado una huida infructuosa de la ira venidera.
Salvación segura
Salvación segura
Tanto Ana como Zacarías reconocieron la supremacía del Señor Jesús sobre Juan. Y esta supremacía tiene que hablarnos a nuestros dias. El señor Jesús está por encima de cualquier sistema de culto o conjunto religioso. A pesar de que no somos dignos de desatar su correa, aún asi Él mismo nos bautizará con Espiritu Santo y fuego. Estas 2 figuras aunque parecen ir de la mano en realidad reflejan 2 condiciones:
El Espiritu Santo como medio de poder y preparación
El fuego también como agente de limpieza y purificación
El Señor Jesús nos ha provisto el medio necesario y la fuerza necesaria para producir frutos dignos de arrepentimiento. Por eso Juan asegura que Él mismo recogerá el trigo en su granero.
El pasaje termina diciendo que Juan “exhortaba y consolaba”. Debemos decir que la palabra griega usada en este pasaje para referirse a la palabra “exhortar” sin embargo tambien es la misma palabra usada para “consolar”, de hecho es la misma palabra que tenemos en Isaias 40:1-2
¡Consuelen, consuelen a mi pueblo!
—dice su Dios—.
Hablen con cariño a Jerusalén,
y anúncienle
que ya ha cumplido su tiempo de servicio,
que ya ha pagado por su iniquidad,
que ya ha recibido de la mano del Señor
el doble por todos sus pecados.
¿De que manera podía consolar Juan si su mensaje era duro y de denuncia? El mismo texto nos lo aclara, porque Juan estaba anunciando también el evangelio. La segunda parte del mensaje de Juan era, viene uno que es mas fuerte que yo, que tiene mas poder que yo y que tiene un bautismo mas fuerte que yo.
Es momento de consolarnos Iglesia, de levantar la cara y decir “se ha cumplido el tiempo”, hemos recibido del Señor el pago de nuestra iniquidad pero tambien hemos recibido su perdón. Ahora nos queda a nosotros realizar frutos dignos de arrepentimiento.
Oh Dios de los exiliados y de los perdidos,
prometes restauración y plenitud
mediante el poder de Jesucristo.
Danos fe para vivir con alegría,
sostenido por tus promesas
mientras esperamos ansiosamente el día en que se cumplan
para que todo el mundo lo vea,
mediante la venida de tu Hijo Jesucristo. Amén.
