Parámetros Bíblicos de cómo debemos hacer las cosas.
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Cuando se trata de nuestras celebraciones, ¿cómo debemos hacer las cosas? Como creyentes, somos llamados a actuar de manera diferente al mundo. Aunque algunas tradiciones puedan ser comunes, no estamos obligados a seguirlas. Más bien, estamos llamados a hacer todo aquello que glorifique a Dios. A continuación, se presentan algunos parámetros que la Palabra de Dios nos da para guiarnos en cómo debemos hacer las cosas.
1. Debemos ser luz para el mundo
1. Debemos ser luz para el mundo
Mateo 5:14-16:
“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.”
Nuestra manera de vivir debe iluminar a otros para que puedan reconocer a Dios. La forma en que hablamos, trabajamos, administramos nuestro dinero, criamos a nuestros hijos, nos entretenemos y celebramos debe demostrar al mundo que somos diferentes porque conocemos y amamos a Dios.
2. Debemos hacer todo para la gloria de Dios
2. Debemos hacer todo para la gloria de Dios
1 Corintios 10:31:
“Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.”
Colosenses 3:17:
“Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de Él.”
Colosenses 3:23:
“Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
La pregunta que debemos hacernos no es: ¿Qué tiene de malo esto o aquello? sino más bien: ¿De qué manera esto glorifica a Dios? Muchas cosas que parecen inofensivas pueden desviar nuestra atención de Dios y no contribuir a agradarle.
3. Debemos hacer lo que promueva la edificación
3. Debemos hacer lo que promueva la edificación
1 Corintios 10:23-24:
“Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica. Nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo.”
Romanos 14:19:
“Así que procuremos lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua.”
Nuestro testimonio no solo debe impactar a los que no conocen a Dios, sino también a nuestros hermanos en la fe. Todo lo que hagamos debe estimular a otros a amar, servir y honrar más a Dios.
4. Debemos evitar ser tropiezo
4. Debemos evitar ser tropiezo
Romanos 14:20-21:
“No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. En realidad, todas las cosas son limpias, pero son malas para el hombre que escandaliza a otro al comer. Es mejor no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada que haga tropezar a tu hermano.”
1 Corintios 10:32:
“No sean motivo de tropiezo ni para judíos, ni para griegos, ni para la iglesia de Dios.”
Filipenses 2:4:
“No buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.”
La Biblia nos enseña a no vivir para nosotros mismos, sino a pensar siempre en nuestros hermanos. Debemos evitar cualquier acción que ofenda, induzca al pecado o confunda a otros. La actitud correcta no es defender nuestra libertad, sino priorizar el bienestar espiritual de los demás.
5. No debemos amar al mundo
5. No debemos amar al mundo
1 Juan 2:15-17:
“No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo —la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida— no proviene del Padre, sino del mundo. El mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
Debemos recordar que vivimos en un mundo caído. Las cosas del mundo no glorifican a Dios. Nuestra actitud hacia el mundo no debe ser de amor ni valoración, sino de conquista para Cristo.
Cuestiones específicas
1. Uso de música mundana y bailes
La música y los bailes actuales se enfocan en el placer y en la exaltación del cuerpo. Muchas veces incitan a la sensualidad, las pasiones o, en el peor de los casos, a la infidelidad. Como creyentes, debemos evitar estas prácticas, ya que no reflejan la santidad de Dios ni edifican.
2. Bebidas alcohólicas
El consumo de alcohol puede generar desorden y dar un mal testimonio. En un mundo afectado por el abuso del alcohol, las reuniones cristianas no deben promover su consumo como algo inofensivo.
3. Ropa sensual en las mujeres
La vestimenta debe honrar a Dios y evitar ser motivo de tentación para otros. Las mujeres creyentes deben cuidar su forma de vestir, buscando glorificar a Dios y no causar tropiezo.
Conclusión
Como iglesia, buscamos no conformarnos al mundo, sino vivir según la Palabra de Dios. En nuestras celebraciones, debemos aprovechar cada oportunidad para testificar del Dios santo que servimos y del deleite que encontramos en Él, sin involucrarnos en el pecado. Además como pastores y ancianos, tenemos la responsabilidad de ser ejemplo y mantener un estándar más alto, honrando al Señor en todo lo que hacemos.
