La verdad frente a las acusaciones

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Texto a estudiar Marcos 3:20-30

Información para empezar
Jesús continuó su recorrido por la región llamada Galilea.
Era muy difícil para Jesús entrar a las ciudades, porque demasiada gente lo seguía. Pero a veces era necesario para Él visitarlas.
Ideas principales
Jesús es acusado falsamente (versículos 20-27)
En el versículo 20 se menciona que Jesús entró en una casa y toda la gente le siguió.
Es importante notar que es extraño que Jesús entrara en una casa, pues Él sabía que había demasiada gente siguiéndolo. Pero el versículo menciona que Jesús ni siquiera podía comer, y sus discípulos tampoco. Eso demuestra que muy posiblemente Jesús llegó a esa casa para descansar y comer, pero no pudo hacerlo debido a que demasiada gente estaba a su alrededor.
Es importante recordar aquí, otra vez, que un tiempo atrás Jesús le dijo a un hombre que sanó de lepra, que no le contara a nadie acerca del milagro, pero él no hizo caso y la fama de Jesús creció tanto, que ya no pudo entrar tranquilamente a las ciudades. Jesús sabía a quiénes escogería para compartir Su mensaje, y cualquier otro que lo hiciera pensando solo en su experiencia de milagros, haría que la fama de Jesús fuera puesta en las sanidades y liberaciones de demonios, más que en Su mensaje acerca del Reino de Dios.
Según el versículo 21, algunos familiares de Jesús se enteraron acerca de lo que Él estaba haciendo, así que iniciaron el viaje para encontrarlo y llevarlo con ellos de vuelta a casa, pues pensaron que había enloquecido.
No se sabe cuáles fueron las noticias que escuchó la familia de Jesús en ese momento de la historia. Es posible que escucharan cómo Jesús se enfrentaba a las enseñanzas de los fariseos, y por eso creían que estaba loco, porque los fariseos eran muy respetados en la sociedad y considerados los más sabios respecto a la Ley. Ir contra ellos sería una locura, y así lo entendieron los familiares de Jesús.
En el versículo 22 se menciona que los escribas (líderes religiosos como los fariseos), que habían llegado desde Jerusalén, empezaron a hacer serias acusaciones en contra de Jesús.
Acusado de ser dominado por Beelzebú. Los escribas dijeron que Jesús era dominado por un demonio. De esa manera ellos condenaban todo lo que Jesús decía y hacía.
Acusado de expulsar demonios por el poder del “prínicipe de los demonios”. Es importante entender que el término “Satanás” y “Beelzebú” hace referencia al mismo personaje. Satanás era el nombre usado de manera general para referirse al enemigo de Dios, quien era el líder de las fuerzas del mal. Por otro lado, Beelzebú era el nombre que se le daba al mismo personaje, pero en la tradición judía. La acusación contra Jesús era que Su poder no venía de Dios, sino que había sido enviado por Satanás para hacer esos milagros.
Se puede notar hasta aquí que Jesús estaba siendo acusado injustamente desde dos grupos: sus familiares que lo acusaban de estar loco y los líderes religiosos que lo acusaban de estar actucando bajo el dominio de Satanás. Pero Jesús responderá a todo esto para defenderse.
Jesús inició su defensa contra todas las acusaciones en el versículo 23. Algo importante es notar que se defiende contra la acusación de estar loco, al utilizar una respuesta muy inteligente. Un loco no podría responder como Jesús lo hizo.
Jesús llamó a los escribas y les preguntó: ¿Y cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Esa fue la pregunta que ellos no pudieron responder. Al acusar a Jesús de actuar bajo el poder de Satanás, ellos estaban diciendo que Satanás estaba expulsando a los demonios que él mismo estaba liderando. ¡Eso no tenía sentido!
En los versículos 24-25, Jesús dice que si un reino o una casa se dividen, no pueden permanecer de pie. Eso significa que las cosas divididas y en guerra contra sí mismas, van a terminar siendo destruidas.
En el versículo 26, Jesús explica que si Satanás pelea contra sí mismo en su reino, es decir, contra su mismo ejército de seres espirituales, eso lo llevaría a su destrucción. Por esa razón no tiene sentido que lo acusen de obtener el poder para expulsar demonios, pues Satanás no buscaría su propio fin.
En el versículo 27, Jesús explica la razón por la que Él puede expulsar a los demonios: Jesús es más fuerte que Satanás y su ejército.
Jesús utiliza un ejemplo acerca de que si alguien quiere entrar a la casa de un hombre fuerte para robarle sus pertenencias, primero tiene que amarrarlo. Pero para lograr esto, quien amarra al hombre fuerte, debe ser más fuerte.
Jesús quita el dominio de Satanás en una vida porque Él es más fuerte. No tiene nada que ver con que Jesús reciba el poder de Satanás para hacerlo, sino que Jesús tiene un poder mayor, que vence las tinieblas.
La acusación demuestra incredulidad en el corazón (versículos 28-30)
En el versículo 28, la explicación de Jesús empieza a enfocarse en lo que existe detrás de la acusación que le están haciendo los escribas (líderes religiosos).
Jesús empieza declarando que a todos los que le acusan se le podrán perdonar los pecados y toda ofensa contra Dios que pudieran hacer. Esto no significa que Dios simplemente ignore que lo ofenden, sino que por medio de Jesús el perdón de pecados sería posible para todos aquellos que se arrepintieran de ellos.
En el versículo 29, Jesús declara que hay un solo pecado que no será jamás perdonado, y esa es la blasfemia contra el Espíritu santo.
Muchas personas creen que la blasfemia contra el Espíritu Santo es hablar mal acerca de Él. Algunos creen que se trata de decir cosas que lo ofendan. Pero en realidad, en el contexto, la verdadera ofensa no eran palabras groseras, sino el rechazo de la obra del Espíritu Santo.
La blasfemia contra el Espíritu Santo es un rechazo completo a su obra y todo aquello que Él ha revelado acerca de Jesús.
Los líderes religiosos habían visto y escuchado todo lo que Jesús enseñaba. Jesús había demostrado que Su poder venía de Dios, pero ellos no hicieron caso de eso, y demostraron que rechazaban totalmente a Jesús al acusarlo de que su poder venía de las tinieblas.
Rechazar al Espíritu Santo y Su testimonio acerca de Jesús es lo que condena a una persona. Ese es el pecado que no podrá ser perdonado, porque fuera de Jesús nadie podrá salvarse.
Una persona que decide rechazar a Cristo y permanece de esa manera hasta el final de sus días, estará blasfemando contra el Espíritu Santo que dio testimonio acerca de Jesús y lo reveló en la Palabra.
En el versículo 30 se menciona que los escribas habían dicho que Jesús tenía un espíritu impuro. Eso deja en claro que detrás de sus acusaciones había una total incredulidad y un rechazo completo hacia la obra del Espíritu Santo.
El autor del libro menciona que la acusación de los escribas era que Jesús tenía “un espíritu”, no el Espíritu Santo. Ellos definitivamente estaban decididos a rechazar todas las señales que Jesús pudiera darles. Su corazón se había endurecido, y eso los llevaría a su condenación.
CONCLUSIONES
Debemos recordar que Jesús se defendió con la verdad cuando lo acusaron injustamente mientras cumplía su ministerio. Eso nos ayudará a recordar que las personas pueden acusarnos y ofendernos, pero nosotros debemos ser fieles al Señor y continuar hablando la verdad que se encuentra en la Palabra.
Oremos por aquellos que están en nuestra contra. Pidamos a Dios que haga la obra en sus corazones y puedan conocerle.
Agradezcamos a Dios por abrir nuestros ojos a la verdad, y por perdonar todos nuestros pecados en Cristo.
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