EL GRAN REGALO DE LA NAVIDAD

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Que mi audiencia comprenda en qué consiste el regalo de Dios para la humana que da origen a la navidad.

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INTRODUCCIÓN

Los regalos y obsequios siempre han sido parte importante de la vida del ser humano y sus relaciones. Me gustaría compartir con ustedes algunos regalos que se han documentado que son sencillamente extraordinarios.
La isla de Michael Schumacher: En 2006, tras su retiro de la Fórmula 1, el piloto alemán Michael Schumacher recibió como regalo una isla artificial en el archipiélago “The World” en Dubái, valorada en siete millones de dólares. El obsequio fue otorgado por el jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, gobernante de Dubái y admirador del piloto.
Yate de Tina Ambani: En 2008, el empresario indio Anil Ambani regaló a su esposa, Tina Ambani, un yate de lujo de 34 metros, valorado en 78 millones de euros. Este obsequio refleja la opulencia y el afecto en las altas esferas de la sociedad india.
Cleopatra a Julio César: Según la leyenda, Cleopatra se presentó ante Julio César envuelta en una alfombra como un regalo, buscando su apoyo para recuperar el trono de Egipto. Este acto audaz consolidó una alianza política y romántica entre ambos líderes.[1]
Aunque estos regalos son sencillamente extraordinarios y hasta inimaginable para la mayoría de nosotros, hoy te vengo a hablar de un regalo aun mayor que todos estos y que cualquier otro. Y me refiero al Gran Regalo de Dios de la Navidad.
¿En qué consiste este regalo y como debería afectarnos a todos nosotros?

EL GRAN REGALO DE NAVIDAD ES UN NIÑO NACIDO PARA SER REY (LEER LUCAS 1:31-33)

Los regalos vienen con una carga emocional y afectiva impresionante. Dependiendo de la persona y del amor que tenga, el regalo se puede tornar invaluable. Cristo es el gran regalo de Dios. Y nace con una responsabilidad gubernamental sobre sus hombros.
“Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, Y la soberanía reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin Sobre el trono de David y sobre su reino, Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia Desde entonces y para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto.” (Isaías 9:6–7, NBLA)
El hecho que Este regalo de Dios, un niño nacido para ser rey se nos haya dado, apunta a dos verdades importantes:
En primer lugar, Cristo viene a cumplir las Escrituras del AT, el pacto hecho por Dios con el rey David.
“… A ti te daré reposo de todos tus enemigos. El SEÑOR también te hace saber que el SEÑOR te edificará una casa. ’Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. ’Él edificará casa a Mi nombre, y Yo estableceré el trono de su reino para siempre.” (2º Samuel 7:11–13, NBLA)
En segundo lugar, Cristo viene a satisfacer la necesidad de un gobierno justo que glorifique a Dios.
“«Vienen días», declara el SEÑOR, «en que levantaré a David un Renuevo justo; Y Él reinará como rey, actuará sabiamente, Y practicará el derecho y la justicia en la tierra. En sus días Judá será salvada, E Israel morará seguro; Y este es Su nombre por el cual será llamado: “El SEÑOR, justicia nuestra”.” (Jeremías 23:5–6, NBLA)
El mundo necesita, desesperadamente, un gobierno real y justo. Todos los gobernantes de la historia de la humanidad han evidenciado que no importa la capacidad e ingenio que se tenga, sus gobiernos han sido deficientes. Aunque ha habido muchos gobernantes que su gestión ha sido relativamente buena, en su gran mayoría no ha sido así. Cristo representa el ideal divino que necesita esta humanidad en términos de gobierno y reino. Él es el gran regalo de Dios para este mundo mal administrado.
Pero este regalo no solo es para un cumplimiento escatológico futuro. Sino también para cada uno de nosotros en particular; en lo personal.
Tú y yo necesitamos a un rey que gobierne nuestras vidas estableciendo orden en el caos de nuestro corazón.
Amado hermano, recibe este gran regalo de Dios y que este purifique tu corazón extraviado y viciado de tantas cosas que deshonran a Dios. Que el rey gobierne tus inclinaciones emocionales y mentales.
Tú y yo necesitamos a un rey que nos trace el norte que debemos seguir para nuestras vidas extraviadas en este laberinto de la vida.
Querido hermano, que el Rey que se nos ha dado en obsequio guie nuestras vidas hacia los propósitos eterno de Dios y nos salve del rumbo perdido que hemos llevado con el pasar de los años.
Tú y yo necesitamos a un rey que nos revele sus políticas y leyes de gobierno que nos mueva a vivir vidas dignas de un reino divino que honre a Dios.
Mis estimados, el plan de gobierno de nuestro Señor Jesucristo se ha estado llevando a cabo y ha transformado la vida de millones de personas que se han adherido a este maravilloso Reino Espiritual de nuestro salvador. Sométete y rinde obediencia y lealtad el Gran Rey que nació y hoy reina.

EL GRAN REGALO DE NAVIDAD ES UN NIÑO NACIDO PARA SALVAR (LEER LUCAS 2:10-11; MATEO 1:21)

El gran regalo de Dios en la navidad no solo viene a resolver el problema de gobierno de este mundo y de nuestras vidas, sino que viene a solucionar un problema aún más profundo del que necesitamos ser salvados: nuestros pecados.
Existen muchos regalos que no vienen para satisfacer una necesidad en alguien sino para expresar afecto y cariño de quien lo otorga. Pero otros vienen a satisfacer necesidades puntuales, además de la expresión de amor que viene consigo. Ambas cosas es el caso de nuestro Dios, nos otorga un gran regalo que expresa su amor inigualable pero también viene a satisfacer la necesidad más fundamental de todo ser humano.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16, NBLA)
El regalo de la navidad es el regalo del evangelio. En nuestro texto de Lucas 2:10-11 nos lo muestra claramente. El ángel les dice a los pastores “les traigo buenas nuevas” (εὐαγγελίζομαι). En otras palabras, el ángel estaba evangelizando a estos pastores. Le estaba impartiendo una noticia que les provocaría “gran gozo”: El Salvador del mundo había nacido.
“Y dará a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21, NBLA)
Esta verdad el apóstol Pablo la plantea de la manera siguiente:
“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor hacia la humanidad, Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia fuéramos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:4–7, NBLA)
¿Qué tan valioso es el regalo de Jesús como salvador?
Mirémoslo de esta manera: en Rep. Dom., a abril de 2024, la deuda externa ascendía a aproximadamente 40,083.94 millones de dólares estadounidenses. Según estimaciones de población para 2024, el país cuenta con alrededor de 11,472,151 habitantes. Dividiendo la deuda externa total entre la población estimada, se obtiene una deuda per cápita aproximada de 3,493 dólares estadounidenses por persona, que a la tasa actual del dólar serian RD$ 213,073.
¿Qué porciento de la población contaría con los recursos para pagar su parte de esta deuda nacional? ChatGPT dice: “Basándonos en estadísticas de distribución del ingreso, probablemente solo el 20-30% de la población contaría con los recursos suficientes para cubrir esta deuda de forma directa o a corto plazo, y eso asumiendo que no tuvieran otras obligaciones económicas.”
Nuestra deuda con Dios por causa del pecado es infinitamente mayor, porque es una deuda moral y espiritual que no puede ser cuantificable como lo es la deuda externa de nuestro país. Por eso el apóstol Pablo dice:
“por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.”(Romanos 3:23, NBLA)
¿Sabías que, en la República Dominicana, las ofensas dirigidas al Presidente de la República se sancionan con mayor severidad que aquellas contra ciudadanos comunes? Según el artículo 26 de la Ley 6132 sobre Expresión y Difusión del Pensamiento, la ofensa al Presidente por medios como la prensa o publicaciones se castiga con prisión de tres meses a un año y una multa de 100 a 1,000 pesos, o con una de estas penas solamente. En contraste, las ofensas contra ciudadanos comunes, tipificadas como injuria en el Código Penal, suelen conllevar sanciones menos severas, que pueden incluir multas y penas de prisión menores, dependiendo de la gravedad y circunstancias del delito.
Pues de igual manera nuestro pecado contra Dios es una ofensa infinitamente grave por lo infinito de su perfección y soberanía.
El valor del Gran Regalo de la Navidad que Dios nos otorga, a Cristo como Salvador, es tan grande que no puede ser contabilizable. Si el pecado nos posiciona en una deuda infinita con un Dios santo, El salvador del mundo tiene un valor aún más grande. ¡Qué grande es Jesús!
“Y dará a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21, NBLA)
Querido hermano y amigo, posiblemente ignorabas que debes RD$213 mil pesos de la deuda externa de nuestro país RD. Pero permíteme decirte que tiene una deuda aun mayor y que te es imposible de pagar: tu deuda de pecado. Pero la navidad trata sobre como Dios paga por ti esa deuda dando a su Hijo por ti y por mí. Solo tiene que venir en arrepentimiento y fe a Cristo Jesús nuestro salvador.

EL GRAN REGALO DE LA NAVIDAD ES DIOS MISMO NACIDO (LEER MATEO 1:23; LUCAS 1:32A, 35; JUAN 1:1, 14)

El gran regalo de la navidad no es solo Dios satisfaciendo la necesidad de un gobierno justo sobre el mundo y nuestras vidas y salvándonos de nuestros pecados. Es también Dios mismo dándose y entregándose por nosotros y a nosotros.
“Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de Su padre David” … “El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:32, 35 NBLA)
“«HE AQUÍ, LA VIRGEN CONCEBIRÁ Y DARÁ A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRÁN POR NOMBRE EMMANUEL», que traducido significa: «DIOS CON NOSOTROS».”(Mateo 1:23, NBLA)
En su evangelio, Juan plantea esta verdad de la siguiente manera:
“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” […] “El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:1, 14 NBLA)
El compañerismo con Dios que se perdió en el Edén a causa del pecado, Dios caminando con Adán y Eva, ahora es recobrado con Cristo, Emmanuel (Dios con nosotros).
“Y el Logos se hizo carne y tabernaculizó entre nosotros, y contemplamos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14, BTX IV)
¿Qué nos enseña sobre Dios el hecho de que Él mismo se haya dado como el gran regalo de la navidad?
En primer lugar, nos enseña lo que el amor está dispuesto a hacer a favor de otros.
Leer Juan 3:16
“Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8, NBLA)
¿Hasta qué punto estás dispuesto a mostrar amor sacrificial por otros como Dios lo hizo por nosotros a través de Cristo Jesús?
En segundo lugar, nos enseña que hay cosas en la vida que no podemos delegar, sino que nos corresponde a nosotros hacerlas.
Leer Juan 1:14
¿Qué cosas en la vida debes de hacer por tu propia cuenta y no dejarlo en manos de otros para imitar a Dios y su carácter?
En tercer lugar, nos enseña humildad y sacrificio.
“Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”(Filipenses 2:5–8, NBLA)
¿De qué manera entiendes que Dios te está pidiendo que lo imites en humildad y sacrificio a favor de otros?

CONCLUSIÓN

El Gran Regalo de la Navidad es una persona: nuestro Señor Jesucristo.
Hoy, te animo a recibir este regalo. Si Cristo aún no reina en tu vida, si aún no has sido reconciliado con Dios por medio de su sacrificio, ven a Él con fe y arrepentimiento. Y si ya le perteneces, que esta Navidad sea un tiempo para renovar tu compromiso, rendir tu vida al Rey de reyes y vivir para su gloria.
Demos gracias a Dios por el indescriptible regalo de su Hijo. ¡Que Cristo, nuestro Rey, Salvador y Dios, sea exaltado en nuestras vidas esta Navidad y siempre! Amén.
[1] https://copasgrabadas.com/blogs/blog/4-regalos-asombrosos?utm_source=chatgpt.com
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